Pedro de Cevallos, retrato de autor anónimo

Pedro de Cevallos, retrato de autor anónimo


CEVALLOS, Pedro Antonio de (1715-1778) [Cádiz-Córdoba]. Militar, caballero de Santiago, hijo de un superintendente de Aduanas y Rentas generales, estudió la carrera de las armas en el Seminario de Nobles y era capitán a los veinticuatro años y a los veintiséis coronel del regimiento de Aragón (1741); guerrea en Italia, donde alcanza los grados de brigadier y mariscal de campo (1747), y luego comendador de su orden.

Al firmarse en 1750 el tratado de Madrid, por el cual Portugal renunciaba a la colonia de Sacramento a cambio de siete pueblos de las misiones guaraníes de los jesuitas, los indios se sublevaron porque no querían ser súbditos de Portugal. A reprimir esta sublevación fue enviado en 1755 don Pedro Cevallos, ascendido recientemente a teniente general y nombrado gobernador del Río de la Plata, adonde llegó en 1756. Comprendió Cevallos, en esta expedición a las misiones, la equivocación de aquel tratado, dedicándose con tesón a incumplirlo y a anular la influencia portuguesa en aquellas regiones; por una parte, apoyando, en lugar de sofocar la rebelión de las misiones y bloqueando la colonia del Sacramento que los portugueses no querían entregar a España. Logró que la colonia capitulara en 1762. No se contentó con esto el gobernador, sino que tomó a continuación otros fuertes, como Santa Tecla, San Miguel y la villa de San Pedro de Río Grande, en esta región portuguesa, que había invadido; pero el tratado de París de 1763 le obligó a devolver la colonia y los fuertes a los portugueses.

Para premiar su gestión se le concedió cordón de la Orden de San Genaro, pero ya no quiso continuar en aquel puesto; pidió su relevo que, al fin, le fue otorgado en 1760 sustituyéndole don Francisco Bucareli.

En España desempeñó diversos altos puestos. Fue gobernador militar de Extremadura (1772), vocal del Consejo Superior de Guerra, gobernador comandante general de Madrid (1775) y en 1776, al declararse la guerra a Portugal y crearse el virreinato del Río de la Plata, es nombrado su primer virrey. Allí va con una gran armada de 116 naves y 19.000 hombres, tomando sin resistencia la isla de Santa Catalina y la colonia del Sacramento; mereció por ello el ascenso, en 1777, a capitán general. Suspendidas las hostilidades por convenio entre las dos naciones, de se dedicó el virrey a organizar su virreinato, gestionando la creación de la Audiencia, el Tribunal de Cuentas; fomentando el comercio y la agricultura con positivos resultados.

Lo más importante fueron las medidas relativas al comercio: en 1777 prohibió extraer metales para el Perú —lo que se refería a Charcas, incorporada al nuevo virreinato—, intentó que el azogue para Potosí se introdujese por Buenos Aires, importándolo de España, frente al peruano de Huancavélica; reglamentó en 1777 el trabajo de peones, señalando horarios y salarios; el 6 de noviembre de 1777 promulgó el auto de libre internación, que permitía libremente el comercio entre las provincias del virreinato y por fin aplicó el decreto de Comercio Libre, dado por Carlos III el 2 de febrero de 1778, solo para el Río de la Plata, y extendido el mismo año al resto de América.

Se encontró enfermo pidió su relevo, que le fue otorgado, saliendo de Buenos Aires, por última vez, en 12-VI-1778. Llegó a Cádiz, de donde salió enseguida para dirigirse a Madrid; pero falleció en Córdoba en septiembre de ese mismo año, siendo enterrado en la catedral.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 818-819.