Historia de Venezuela

Índice

Época Prehispánica
Descubrimiento y Colonización
Época Colonial
Independencia de Venezuela
Época Independiente

Época Prehispánica.

Cuxent y Rouse, a quienes se deben las más importantes investigaciones arqueológicas en Venezuela han establecido cinco periodos para el estudio de la historia del país. El primero abarca desde 5.000 a 1.000 años a. C., el segundo desde el 1.000 a 300 a. C., el tercero desde el 300 a 1.000 d. C., el cuarto del 1.000 a 1. 500 y el quinto de 1.500 hasta nuestros días. El primer periodo corresponde a una etapa pre-cerámica y pre-agrícola, ya que hasta el segundo no aparecen los primeros grupos de alfareros y agricultores, posiblemente de lengua arauaca. La región más poblada de Venezuela fue la zona costero-montañosa, donde había aldeas densamente pobladas en las zonas de agricultura intensiva y una población periférica nómada.

La región de los llanos tenía escasa población ya que sus habitantes eran nómadas, a excepción de los que ocupaban las proximidades del Orinoco y las llanuras interfluviales en las que se podía desarrollar la agricultura. Los nómadas tenían que vivir en la estación de la inundación en zonas más altas. La población del S. del Orinoco y las selvas era también escasa, de recolectores, cazadores y pescadores que utilizaban los ríos como medio de comunicación.

Portetes hechos de piedra. Provincia de CañarEstatuilla timoto-cuica

La mayoría de la población pertenecía a dos familias étnicas: los caribes y los aruacos o arauacos. Entre los primeros figuraban las tribus de los teques, zaparos, jirajaras y motilones; y a los segundos correspondían los achaguas, salivas, chaimas y caiquetíos. Los caribes, procedentes de las Antillas Menores, eran buenos Mariños, valientes, agresivos, belicosos y crueles y dominaron a las tribus que ocupaban el país anteriormente.

Los aruacos eran más pacíficos y agricultores unos y otros vivían de la caza y de la pesca. La cordillera andina y algunos valles cercanos estaban habitados por los timoto-cuicas, refugiados en altas cumbres por estar presionados por los pueblos de filiación arauaca y caribe. Cultivaban el maíz, la yuca, la batata y la papa. Eran alfareros. En la región del lago Maracaibo se encontraban grupos de origen arauaco y caribe. Construían palafitos y eran de economía pre-agrícola. Pescaban con redes y anzuelos.

Los caiquetíos poblaban las islas de Curaçao, Aruba y Bonaire y la costa hasta los llanos del Apure y márgenes del Orinoco. Otros creen que solo se extendían desde la costa en que está la península de Paraguaná hasta el río Tocuyo. Habitaban en aldeas en cuyos límites sembraban y cazaban. Algunas estaban fortificadas y su agricultura era de riego. Los diversos caciques obedecían al Gran Cacique de Paraguaná, cuyo último representante fue Manauare, que siguió ejerciendo en nombre del rey de España.

Los jirajaras ocupaban la región montañosa al este del lago Maracaibo.

Los aragua y tacarigua habitaban la región del lago de Valencia hasta la costa. Eran alfareros y los restos de su producción cerámica, fabricada con los limos arcillosos lacustres, son los más conocidos y estudiados.

En la región de Cumaná habitaban los chaimas, bajos de estatura y agricultores, pero eran las mujeres las que practicaban las labores del campo; los pariagotos, cumanagotos, píritus, palenques, guaiqueríes y otras tribus, unas caribes y otras aruacas. En el delta del Orinoco y el Caroní, los guaraunos, que vivían de la pesca y hacían sus casas en los árboles.

Los achaguas vivían en los llanos del Apure, Meta y Orinoco, y eran pacíficos como también los salivas, a orillas de este, del Meta, Guaviare y Vichada. En el valle central, los teques (caribes) y los Caracas, de quienes tomó su nombre la capital. Otros guaiqueríes, más pacíficos que los anteriormente citados, vivían en la isla Margarita y en Carúpano. Los otomacos, arauacas y guayanos del bajo Orinoco eran también más adelante insumisos y los últimos dieron nombre a la región de Guayana. A orillas del lago Maraciabo habitaban los zaparos; en la región de Mérida, los chamas, una de cuyas tribus era la de los mucuchíes.

El nivel cultural era en general bajo, aunque con matices; no se conocían metales útiles; los cultivos principales eran el maíz, la yuca y el ají y se utilizaban también frutas tropicales, de las que había gran variedad. Además de la fabricación de armas e instrumentos, las principales artesanías eran la alfarería, siendo la mejor la de los cuicas, y la construcción de piraguas. En contraste con el bajo nivel de la época de la conquista, quedan restos de calzadas de tierra, en extensión de varios kilómetros, en Barinas y la del Maraca a Cumarepo, caminos o diques contra las inundaciones, y que se ignora por quienes fueron construidos.

CALVO, Pilar, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, pág. 933.

Descubrimiento y Colonización

Índice

El descubrimiento del litoral
Cubagua y Cumaná
Carácter de la conquista. —Coro—
La colonización alemana
La fundación de Caracas
Trinidad y Guayana

El descubrimiento del litoral

El primer descubridor de Venezuela fue Colón en su tercer viaje. El 31-VIII-1498 vio la isla de Trinidad y al día siguiente percibió la Tierra Firme, en la costa al sur de dicha isla. Penetró en el golfo de Paria, entre Trinidad y la costa de Paria, y el 3 vio esta, llamándola isla de Gracia, por creerla tal; fue pasando ante las bocas del Orinoco, y salió el día 13 del golfo por la boca del Drago, recorriendo luego la costa hacia el oeste hasta el cabo de las Conchas, donde comenzaba la península de Araya y descubrió la isla Margarita (15-VIII), no prosiguiendo su descubrimiento por su prisa en llegar a la Española (actual Santo Domingo).

Creyó por la abundancia de agua dulce a causa de los caudalosos ríos que por allí desembocaban y la belleza del paisaje que por allá se encontraba el paraíso terrenal; sospechó al ver que se prolongaba la costa que se trataba de otro mundo, es decir, otro continente y lanzó sus rara teoría de tener la Tierra forma de pera. No desembarcó por tener una afección a los ojos y lo hizo Pedro de Terreros, que tomó posesión en nombre de los Reyes Católicos.

Al año siguiente recorrió la costa venezolana Alonso de Hojeda, gracias al mapa de Colón que le proporcionó el obispo Fonseca, siendo este el primer viaje autorizado por los reyes después de los primeros de Colón; le acompañaban Juan de la Cosa y Américo Vespucio.

Parece que llegaron a la costa de Guayana y siguiéndola hacia el Oeste hallaron la desembocadura del Orinoco, volvieron a ver Trinidad, el golfo de Paria y el litoral visto por Colón y siguieron después en dirección oeste hasta recorrer toda la costa venezolana actual, desembarcando en varios lugares; en Puerto Flechado (Chichirivichi) tuvieron un combate con los indígenas, que le hirieron veintiún hombres; descubrieron la isla de Curaçao, el golfo de Maracaibo, donde al pueblo indio de Coquibacoa, por ser palafítico le denominaron Venezuela o pequeña Venecia, nombre que se debería a Vespucio como italiano; también vieron el lago de Maracaibo, que llamaron de San Bartolomé y llegaron al cabo de la Vela en la península de Guajira, desde donde emprendieron viaje a la Española (30-VIII-1499), de modo que este recorrido se efectuó sobre todo en los meses de julio y agosto.

El mismo año de 1499 salieron poco después que Hojeda, Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra y arribaron a Paria y marcharon al Oeste, rescatando perlas en la isla Margarita, donde desembarcaron, anticipándose a Hojeda; pasaron luego a Curiana (Cumaná), donde permanecieron tres meses, agasajados por los indios, y donde obtuvieron más perlas; en Cauchieto, más al Oeste —quizá cerca de Coro—, consiguieron oro; reconocieron todos los puertos, pero rechazados violentamente cerca del actual Puerto Cabello, retrocedieron a Curiana, consiguiendo más perlas y emprendieron el regreso a España el 13-II-1500, habiendo realizado un gran negocio.

En 1500 también pasó por Paria Vicente Yáñez Pinzón después de recorrer la costa norte del actual Brasil y de las Guayanas, y semejante itinerario efectuó el mismo año Diego de Lepe, capturando esclavos; parece que un nuevo viaje efectuó Guerra con su hermano Luis, en busca de oro, perlas, brasil y esclavos, acudiendo a la violencia para su consecución, regresando a España en noviembre de 1501, ordenándosele que pusiera en libertad a los cautivos. A fines de 1500 había vuelto a recorrer parte de la costa venezolana Rodrigo de Bastidas, que se dirigió al golfo de Maracaibo y desde el cabo de la Vela continuó por el actual litoral colombiano, del que fue su descubridor.

Nombrado Hojeda gobernador de Coquibacoa partió con cuatro barcos en 1502, recorrió de nuevo Paria y el resto de la costa por Valfermese (coro), hasta un lugar pasado el cabo de Coquibacoa, cerca del cabo de la Vela, donde intentó fundar una factoría Santa Cruz —quizá en Bahía Honda— maltratando a los indios; sus socios García de Ocampo (o Campos) y Juan de Vergara, que había ido por víveres a Jamaica, lo prendieron y abandonando la colonización, partieron a la Española. Quizá efectuó Hojeda otro viaje en 1505, lo cual no es seguro.

Cubagua y Cumaná

Ya se había reconocido toda la costa venezolana y desde el segundo viaje de Hojeda había una preocupación colonizadora; el rey varias veces ordenó construir una fortaleza en la Costa de las Perlas, sin que se hubiera llevado a cabo todavía en 1512 Pero ya existía hacia 1510 una factoría en la pequeña y estéril Cubagua, cerca de Margarita, por la abundancia de perlas; destruida por los indios a causa de las tropelías sufridas, fue repoblada en seguida (1520), fundándose la población de Nueva Cádiz, asegurada por la fundación de una fortaleza en Cumaná por Jácome Castellón.

Prosperó Nueva Cádiz por las pesquerías de perlas, convirtiéndose en una ciudad importante y rica y que sufrió ataques de corsarios franceses; las pesquerías fueron una causa de esclavitud de los indios por ser los esclavos los obligados a bucear, prefiriéndose los lucayos como buenos nadadores. El agotamiento de los bancos de ostras produce la decadencia de la ciudad, destruida en 1541 por un temporal y dos años después acabada de destruir por los piratas.

Tuvo ayuntamiento y un alcalde; y allí fue tesorero el futuro historiador Juan de Castellanos. Carlos V dio unas ordenanzas en 1527 referentes al gobierno y a la explotación de las perlas. Hacia 1539 el foco de la explotación de las perlas se desplazó al cabo de la Vela. Para la colonización de la isla Margarita se dio una capitulación al oidor Marcelo de Villalobos (1525), durando el señorío de sus sucesores hasta fines de siglo.

En 1513 fray Pedro de Córdoba, superior de los dominicos de Santo Domingo, envió la primera misión a la costa, estableciéndose dos religiosos en la región de Cumaná, pero por los desmanes de los cazadores de esclavos fueron muertos por los indios. De nuevo se intentó la conversión en 1516, fundando los franciscanos un convento en el mismo sitio, y los dominicos otros en Chichirivichi, pero una cacería de esclavos por un tal Alonso de Ojeda —distinto del famoso conquistador— provocó la destrucción de ambos y la muerte de varios misioneros (1520). La Audiencia de Santo Domingo envió a Gonzalo de Ocampo (1521), que castigó duramente a los indios y fundó Nueva Toledo, reconstruyéndose el convento franciscano.

Las Casas propuso a Carlos V y sus consejeros flamencos un plan de colonización pacífica en Tierra Firme, en un espacio de mil leguas, donde se construirían diez fortalezas en la costa y otras tantas en el interior con otros tantos pueblos de cristianos que convivirían y traficarían en paz con los indios. No aceptado, propuso la concesión de 300 lenguas de Paria a Santa Marta y la colaboración con las comunidades religiosas mencionadas, llevando allí además labradores castellanos y fundando tres poblaciones, otorgándosele tras difíciles gestiones, una capitulación (1519 y 1520).

Cuando llegó Las Casas a las Indias ya había ocurrido la citada destrucción de los conventos y la represión de Ocampo. No obstante quiso fundar un establecimiento en Cumaná, donde el de Ocampo, que fracasó por falta de apoyo, la deserción de la gente y por haber sido destruido por los indios en su ausencia (1521). Poco después la Audiencia de Santo Domingo envió otra expedición de castigo con Jácome de Castellón, que fundó la mencionada fortaleza en la boca del río Cumaná y entonces es cuando se echó la base para esta futura ciudad después de los fracasos anteriores. Se organizó en 1523 con el nombre de Nueva Córdoba gobernándola Castellón hasta 1533, pero su vida fue precaria, por los ataques de los indios. la región de Cumaná hasta el Amazonas recibía el nombre de Nueva Andalucía.

Carácter de la conquista. —Coro—

Hasta ya comenzada la tercera década del s. XVI la costa venezolana carecía de poblaciones estables, salvo Cabagua, y solo era un cazadero de esclavos o una zona de tráfico con los indios, permutándose por parte de estos oro, perlas y esclavos por instrumentos de hierro y sobre todo, por vino; pero los engaños o desmanes habían ocasionado las catástrofes referidas.

La cacería de esclavos estaba autorizada por real cédula de 1511, la cual permitía cautivar a los caribes por su carácter indómito, contrario a toda sugerencia pacífica y enemigos de los indios ya sometidos; fue dicha autorización una fuente de abusos, pues la captura se extendió no solo a las llamadas islas inútiles, es decir no colonizables y sujetas a tales empresas esclavistas, sino a otros muchos territorios no incluidos, como Curaçao, y a los indios que convino tomar por caribes como pretexto.

Hasta fines de ese decenio no comenzó la colonización y la conquista definitivas; pero es de advertir que, a diferencia de otros países americanos, la conquista no contó con un caudillo, alma de ella, ni se efectuó en una o varias campañas sucesivas, ni el país fue dominado en su mayoría en una empres única o principal; la conquista y colonización fueron lentas, graduales y desde varios puntos de partida o focos, lo que da un carácter especial a la historia colonial venezolana y explica la fragmentación jurisdiccional del país hasta su unificación en el s. XVIII.

La población india está fragmentada en numerosos grupos muy pequeños, que habitaban en rancherías o aldeas que correspondían a un clan y en guerra unos con otros; carecían de organización social y política que permitiera reducirlos a pueblos, excepto los caiquetíos; incluso más que caciques había jefes guerreros, prestigiosos según su valor. Por otra parte, los caribes, indómitos y belicosos, eran un peligro constante. Por aquel motivo, no era fácil superponer la autoridad española a la organización indígena, como en otros países, por lo primitiva de esta C.Siso, La formación del pueblo venezolano, I, 125-6 y 195-6; M., 1951.

La primera fundación fija en la costa parece que se debe a Juan de Ampíes, nombrado factor (oficial real) de las Indias, con sede en Santo Domingo y jurisdicción también sobre Tierra Firme. Ampíes, hombre humano, quiso proteger a los indios de las islas de Curaçao o de los Gigantes, Honaire y Aruba y devolvió allí algunos cautivos y estableció españoles para educar a los habitantes, otorgándosele en 1526 oficialmente su protección con privilegio de tráfico exclusivo y concediéndosele luego las islas en encomienda, comprometiéndose él a tener a los indios como naborias o servidores.

No está claro si se le autorizó a establecerse también en la costa o solo a traficar en ella, pero Ampíes se acogió a la primera interpretación. Se cree ordinariamente que Ampíes fundó Coro en 1527; Guillermo Morón cree que solo fundó una ranchería o pueblo y en 1528 Los orígenes históricos de Venezuela, I, págs. 265-266; M., 1954; fue erigido Coro en ciudad en 1531 al crearse su obispado. Ampíes perdió Coro al tener que entregarlo a los alemanes y murió en 1533. El cacique de la región de Coro era Manaure, jefe de los caiquetíos, cuya sumisión e influjo permitieron la consolidación de Coro, cuya gobernación se llamó también de Venezuela, extendiéndose este nombre luego a otras comarcas.

La colonización alemana

En 1528 Carlos V concedió a los Welser, a través de Enrique Ehinger o Alfinger y Jerónimo Sailer una capitulación (27-III) para el descubrimiento, conquista y colonización de Venezuela, entre Santa Marta y Maracapana, límite de Cumaná, exceptuando las islas dadas a Ampíes. Los Welser, banqueros y comerciantes alemanes de gran categoría buscaron ante todo la explotación de las supuestas riquezas del país; aunque nombraron gobernadores alemanes de su confianza, representantes al mismo tiempo de sus intereses, los soldados de sus expediciones fueron en su mayoría españoles. Se sucedieron los siguientes: Ambrosio Alfinger, que llegó en 1529 a Coro, retirándose Ampíes. Con él iba su teniente Bartolomé Sailer. Recorrió el lago de Maracaibo y fundó una ranchería, origen de la población de este nombre; se internó por las montañas hacia el suroeste y regresó a Coro en 1530; allí dejó como suplente a Federmann y se fue a Santo Domingo en busca de refuerzos.

La Armada Welser en Venezuela.La Armada Welser en Venezuela.

En 1531 efectuó otra expedición por tierras actualmente colombianas hasta el río Magdalena, pereciendo al regreso (1532 ó 1533); Pedro de San Martín y Juan de Villegas llevaron el resto de la hueste a Coro. Capturó un rico botín Alfinger, pero se distinguió por su crueldad hacia los indios, y por el método de tener sometidos a los soldados por medio de prestamos y deudas, sin repartirles tierras ni botín, contrariamente a la práctica española. Al tener noticia de la muerte de Alfinger, los habitantes de Coro estaban descontentos de su representante Bartolomé de Santillana y es cuando la Audiencia de Santo Domingo propuso la creación de un obispado, siendo nombrado primer prelado Rodrigo de Bastidas, hijo del descubridor homónimo (1531), el cual actuó asimismo como gobernador en tres ocasiones.

Se nombró gobernador a Nicolas Federmann, ausente entonces, pero, poco grato, recayó el nombramiento en Jorge Hohermut, llamado Jorge de Spira (1534). Federmann, entre tanto, marchó al cabo de la Vela, se internó en la jurisdicción de Santa Marta y volvió a Maracaibo y Coro; en el valle de Carora hizo que se le uniera la tropa de Jerónimo de Alderete, de la expedición de Ortal; estuvieron una temporada en Barquisimeto (1538) y luego emprendieron la marcha al Sur, en busca de países áureos, llegaron al Apure y se internaron en los Llanos, atravesando el Arauca y el Meta, dirigiéndose luego a la Cordillera, anticipándose Pedro de Limpias para abrir el camino y llegar a la meseta de Bogotá, donde ya se encontraba su conquistador Jiménez de Quesada, haciendo inútiles los esfuerzos de Federmann (1539) que con aquel y Belalcázar regresó a España; con Spira fue el primer descubridor de los Llanos y penetró en regiones desconocidas hasta entonces, sufriendo muchas penalidades, pero supo dirigir su hueste con gran pericia.

Jorge de Spira, sin poder contar con su insubordinado Federmann, salió de Coro en 1535 y se dirigió a Barquisimeto, y luego al Suroeste en busca de tierras ricas siguiendo la sierra; en 1536 se metieron por los Llanos, y cruzaron el Apure, el Arauca y el Opia (1536); al año siguiente llegaban a Papamene, y luego emprendieron le regreso ante la pobreza del país y el hambre y demás penalidades sufridas; en mayo de 1536 llegaron a Coro con solo noventa hombres, encontrándose con que se le había sustituido en el gobierno por el doctor Navarro enviado por la Audiencia; Spira, tras su fracasada expedición —de gran interés geográfico— murió en Coro en 1540.

La Audiencia nombró gobernador interino al obispo Bastidas y luego lo fue otro alemán, Felipe de Hutten, que había participado en la expedición de Spira y que quiso descubrir el fantástico Dorado; partió en 1541, y siguiendo la ruta casi de Spira, llegó a Nuestra Señora, donde ya había estado este; siguió vagando por aquellos territorios y volvió a Nuestra Señora y marchó al país de los omaguas, que suponía rico en oro, cruzó el Guaviare y combatió con los omaguas, a los que derrotó; emprendió el regreso, enviando por delante a Pedro de Limpias, que descontento con él, se puso de acuerdo con Juan de Carvajal, falso gobernador, quien tendió una celada a Hutten y le obligó a dejar su hueste y marchar a Coro, sorprendiéndole luego y haciéndole degollar, junto con Bartolomé Welser y dos compañeros más de ellos (1546).

Durante su ausencia de Coro, y trasladado Bastidas a Puerto Rico, fue nombrado gobernador Enrique Remboldt, que falleció a poco, sucediéndole Juan de Frías, quien marchó a Cubagua y dejó como teniente al mencionado Carvajal, que se hizo pasar por el gobernador legítimo, falsificando documentos, y emprendió una expedición, fundando en 1545 la ciudad de Tocuyo, que durante algún tiempo fue el centro de la gobernación y el punto de partida de las expediciones.

Ante los fracasos de los alemanes y los desmanes de Carvajal, la Audiencia declaró nula la concesión hecha a aquellos y envió a Juan Pérez de Tolosa (1546), quien al saber la muerte de los alemanes, buscó rápidamente a Carvajal para sorprenderlo, cruzando las montañas y los Llanos de Carora, hasta dar con él, procesarlo y ahorcarlo (1546). La dominación alemana había concluido de hecho, pero hasta 1556 en que fue anulada oficialmente la concesión, los Welser siguieron siendo los dueños eminentes del país, habiendo perdido interés por él desde la trágica muerte del joven Bartolomé.

Se ha discutido la eficacia de este raro episodio, por ser la única conquista realizada por extranjeros en la América española. El interés comercial de los Welser se vio contrarrestado por el afán aventurero de sus gobernadores, lanzados a locas expediciones en busca de imaginarios países, por difíciles y alejadas comarcas, sin haber llevado a cabo casi ninguna fundación de ciudades ni una obra positiva. Pero descubrieron el interior de la actual Venezuela y recorrieron por primera vez los Llanos, siendo de gran interés geográfico sus expediciones.

Fundación de nuevas ciudades

Pérez de Tolosa envió a su hermano Alonso a una expedición, que fue a los Llanos y luego por la cordillera de Mérida hasta Cúcuta, pasando muchas dificultades y sin gran provecho (1547-1550); también envió al veterano Juan de Villegas, que halló el lago de Tacarigua y en 1548 fundó en la costa a Boburata, completándose al año siguiente, aunque por los ataque de los piratas se despobló veinte años después. Por muerte de Tolosa, le sucedió Villegas en el gobierno (1548), y además de Boburata, hizo fundar San Felipe de Buria y Nueva Segovia o Barquisimeto (1552). Buria era zona minera, pero una rebelión de negros y la subsiguiente de los jirajaras, que resistieron tres cuartos de siglo, motivaron el abandono de aquella.

Alonso Arias de Villacinda, nuevo gobernador (1554) fundó Las Palmas, Nirgua y en 1555 a orillas del lago Tacarigua, Valencia, efectuando la erección de esta Alonso Díaz Moreno. A la muerte de Villacinda, los alcaldes de Tocuyo dieron el mando de una expedición a Diego García de Paredes, hijo del famoso homónimo, quien fundó Trujillo (1556), destruida en seguida por los indios, y repoblada por el mismo García de Paredes, cambiando el emplazamiento, que tampoco sería el definitivo. Buria, abandonada, fue sustituida por Villa Rica y luego por Nuevo Jerez, pronto abandonado también por los ataques de los jirajaras, y definitivamente en el XVII por Nirgua.

La fundación de Caracas

Por 1555 comenzaron los hechos de Francisco Fajardo, natural de Margarita, a quien su condición de mestizo e hijo de una cacica, facilitaron buen recibimiento por las tribus de la región central; inició sus expediciones en 1555; nombrado gobernador de la comarca, fundó la villa del Rosario, aunque tuvo que sostener duras luchas con algunas tribus. En otra expedición, estableció un hato de ganado en el valle de San Francisco, en territorio de los Caracas (1560), y fundó luego Collado o Caraballeda, en la costa; el hato fue destruido poco después por el cacique Paramaconi, mientras recorría el valle del Tuy Juan Rodríguez Suárez, y luchaba con el cacique Guaicaipuro, que acabó por matarlo en una dura batalla (1561). Rodríguez Suárez había hecho la primera fundación de Mérida (1558).

Por entonces llegó a las costas venezolanas Lope de Aguirre, con sus marañones que desembarcó en Boburata y siguió por Valencia y Barqisimeto, sembrando el terror y perdiendo a su gente por las deserciones, hasta que terminó su trágica carrera en segundo lugar.

Destituido el gobernador Pablo Collado, su sucesor no socorrió a Fajardo. quien tuvo que abandonar la villa citada de Collado, al unirse el cacique Guaicamacuare, su amigo hasta entonces, a Guaicaipuro (1562). Al emprender Fajardo otra campaña en 1564, pereció ejecutado inicuamente por su enemigo Alonso Cobos, justicia de Cumaná; pero los vecinos de Margarita lo vengaron, prendiendo a Cobos y ejecutándolo en la isla.

Otro gobernador, Pedro Ponce de León, llegó decidido a acabar con la fuerte resistencia de los Caracas, que habían obtenido muchos triunfos, encargó la empresa a Diego de Losada, veterano de Venezuela desde bastantes años atrás, lucho con varias tribus, arbacos, teques y caracas, y para asegurar el dominio fundó la ciudad de Santiago de León de Caracas (1567). Pronto tuvo que rechazar Losada un gran ataque de muchas tribus reunidas, aunque sin Guaicaipuro.

Restableció Caraballeda (1568), donde estuvo el Collado y por una asechanza logró que pereciera Guaicaipuro, el principal y más valiente caudillo indio, con lo cual se sometieron varias tribus, como la de los mariches, a cuyos caciques hizo matar Losada por sospechar que conspiraban (1569); por el reparto de encomiendas, fue destituido Losada, que murió a poco. Garci González de Silva logró herir a Paramaconi, dándole por muerto, y este cacique, sucesor de Guaicaipuro en el prestigio, acabó por someterse definitivamente.

En 1568 Diego Fernández de Serpa recibió la gobernación de Paria y fundó Cumaná en 1569, donde había existido Nueva Córdoba, reducida a un villorrio; poco después pereció Serpa luchando con los cumanagotos.

Otras regiones

Se ha llevado hasta el último tercio del s. XVI la conquista del centro de Venezuela. Volviendo a otras regiones, la isla Margarita aumentó de importancia y población hacia 1541, cuando los vecinos de Cubagua abandonaron esta isla y se trasladaron a aquella. Servía de base para expediciones al continente, como las de Fajardo; era un señorío de los descendientes de Villalobos hasta fines de siglo.

En el cabo de la Vela surgió Nuestra Señora de los Remedios, cuya fundación se atribuye a Federmann, quien solo estableció una ranchería efímera; empezó por ser un puerto y unas pesquerías, citados en 1539 y en 1542 aparece como ciudad; según Juan de Castellanos la ciudad se debió a trasladarse allí los vecinos de Nueva Cádiz de Cubagua; el citado nombre religioso se le dio en 1546, pero prevaleció el de Río de la Hacha, por haberse trasladado el emplazamiento más al Oeste, con lo que vino a caer en la jurisdicción de Santa Marta y, por tanto, de Nueva Granada.

Ponce de León encargó en 1568 a Alonso Pacheco la conquista de las tierras visitadas por Alfinger; armó el interesado unos bergantines para recorrer el lago de Maracaibo y durante su navegación luchó con los belicosos indios de sus riberas. En 1571 fundó tierra adentro Ciudad Rodrigo, abandonada a poco; en 1574 Pedro Maldonado la volvió a erigir en las orillas con el nombre de Nueva Zamora, hoy Maracaibo.

Trinidad y Guayana

En cuanto a la región oriental, Guayana y Trinidad, en 1521 recibió Bastidas padre una capitulación para conquistar la isla de Trinidad, no llevada a efecto. Otra para lo mismo se hizo con Antonio Sedeño en 1530, que desembarcó, se llevó algunos indios aunque le estaba prohibido hacer esclavos y parece que puso en libertad algunos cautivos y, excediéndose de sus facultades, levantó una fortaleza en la costa de Paria, que no estaba incluida en su gobernación.

Volvió en 1532 con una autorización para hacer guerra a los caribes, pero chocó con la resistencia india y mala voluntad en otras colonias, como Cubagua, de donde podían auxiliarle, y fracasado, dejó la empresa en 1535. Siguió Trinidad como escala, permaneciendo algunos caciques en buenas relaciones con los españoles; dos capitulaciones para poblar la isla, a Juan Sedano en 1544 y Juan Ponce de León, que también fracasó (1571).

Diego de Ordás, compañero de Cortés en la conquista de México, obtuvo la gobernación desde el Amazonas hasta Maracapana; con su hueste entro en el Amazonas (1531), empujándolo las corrientes hasta el mar y llegó a Paria, pero en otro lugar. Penetró en el Orinoco —llamado entonces también el Huyapari— y lo remontó, en busca de países ricos en oro, sufriendo muchas penalidades y considerables pérdidas de hombres, luchando con los indios, hasta el asalto de Carichana, cerca de la desembocadura del Meta, o más allá, hasta los raudales de Atures, desde donde retrocedió, insubordinándosele sus soldados y siendo preso en Cumaná y llevado a la Española.

Había efectuado el primer recorrido del Orinoco y explorado Guayana. Dejó como teniente a Alonso de Herrera, que se apoderó también del fuerte de Sedeño. El tesorero de Ordás, Jerónimo de Ortal, quiso continuar la empresa, en colaboración con Jerónimo Hernández de Alderete (1535); nombró teniente al citado Herrera, quien llevó la vanguardia por el Orinoco y con más suerte que Ordás venció los rápidos y subió por el Meta, en dirección al país chibcha, pereciendo de un flechazo, y se volvió la hueste. Terminó esta empresa, dedicándose sus participantes al tráfico de esclavos. Ortal, arruinado, aún intentó dos veces ir de la costa al Meta.

En 1568 concedió Felipe II la gobernación de los Omaguas con el nombre de Nueva Extremadura al extremeño Pedro Malaver de Silva, y a Diego Fernández de Serpa, Guayana, con el nombre de Nueva Andalucía. Partió el primero rápidamente y desembarcó en Borburata; su sobrino Garci González de Silva se separó de él y acudió en socorro de Caracas; Silva se internó en los Llanos, sufriendo muchas calamidades y hubo de retirarse; pereció a manos de los caribes años después al intentar reanudar la empresa. Serpa fundó Santiago de los Caballeros en territorio de los cumanagotos, que le sorprendieron, pereciendo él y muchos expedicionarios, como queda dicho.

En 1576 acudieron los primeros misioneros jesuitas a Guayana, pero a los tres años los expulsaron los holandeses. En 1591 Antonio de Berrío, nieto de Jiménez de Quesada, desde Nueva Granada bajó por los ríos Casanare, Meta y Orinoco, tomó posesión de Trinidad y fundó allí San José de Oruña, y luego Santo Tomé (1591) a unos 50 km. al este del río Caroní, en el Orinoco. Para conquistar el Dorado, reclutó en España a dos mil personas, con más de veinte religiosos (1595), pereciendo la mayoría o cayendo en poder de los caribes; desde Santo Tomé envió al portugués Álvaro Jorge en busca de la fantástica Manoa por el río Paragua, pereciendo la mayor parte de los expedicionarios. En aquel mismo año Walter Raleigh incendió San José, apresó a Berrío y subió por el Orinoco hasta el Caroní, pretendiendo a su regreso que había descubierto el Dorado.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 933-939.