Historia de El Salvador

  1. Descubrimiento y conquista
  2. Época independiente

Descubrimiento y conquista.

Mapa de Centroamérica.Mapa de Centroamérica

El actual territorio salvadoreño estaba habitado en la época de la conquista por loslencas, que, con otras tribus, eran restos de la antigua población maya; y más numerosos y separados por el río Lempa, lospipiles, de estirpe nahua, venida en sucesivas oleadas desde el siglo XI, con aportes aztecas últimamente, divididos en varios señoríos o cacicazgos, de cultura reflejo de la mexicana, de los que era el más importante el de Cuscatlán, gobernados por la clase de los guerreros a base de una rica agricultura. En 1524 invadió Alvarado el país, venció a los pipiles en Acajutla y Tacuxcalco y entró en Cuscatlán, regida por Atlacatl el Viejo, a quien hizo matar por su actitud sospechosa, según una versión tradicional. Adrián Recinos (enPedro de Alvarado, 1952) ha demostrado que no se conoce el nombre del cacique de Cuscatlán, y que Atlacatl, el supuesto caudillo, es un nombre geográfico. Alvarado, habiendo hallado dificultades, regresó a Guatemala. En 1525 ordenó fundar la villa de San Salvador, llevada a cabo antes de mayo, quizá por su primo Diego de Alvarado, y primer alcalde fue el conquistador Diego Holguín, quien pudo ponerle ese nombre en recuerdo de la población cubana de San Salvador de Bayano, en que había vividoRodolfo Barón Castro, Reseña histórica de la villa de San Salvador, M., 1950.

Despoblada probablemente por sublevaciones indias, durante las cuales se destruyó Cuscatlán, fue repoblada en 1528 por Diego de Alvarado, enviado por su primo Jorge de Alvarado, lugarteniente de don Pedro en Guatemala; Diego sometió a los indios e implantó las encomiendas. Una nueva rebelión terminó con la toma del peñón de Cinacantlán, y se sometió luego el país de loschontales(mayas), al este del Lempa, rechazándose la pretensión de Pedrarias de incorporar estos territorios a su gobernación y a un capitán suyo que los invadió (1530).

En 1530 se fundó la villa de San Miguel, por Luis de Moscoso, teniente de Alvarado, y que estuvo en la Florida con Hernando de Soto. En 1545 se trasladó San Salvador a su actual emplazamiento, y, al año siguiente, fue erigida en ciudad, azotada a menudo por los terremotos, pero reedificada siempre. En 1552 se fundó la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate; en 1635, San Vicente al final mismo de la época colonial se erigió en municipio Santa Ana, que había crecido mucho al margen de las disposiciones oficiales; pueblo compuesto de mestizos, indios y criollos.

También se desarrollaron otros núcleos secundarios, como Izalco y el puerto de Acajutla. El actual Salvador durante la época colonial formó parte de la capitanía general de Guatemala, dividido en las alcaldías mayores de San Salvador y Sonsonate: en 1786, San Salvador fue elevado a intendencia, abarcando todo el país, menos Sonsonate, que dependía de Guatemala, y no se incorporó al Salvador hasta la independencia; en cambio, en el siglo XVII se segregó la Choluteca, a orillas del golfo de Fonseca, en beneficio de Honduras.

Careció este país de historia aparatosa o externa, sin guerras ni sublevaciones, desarrollando su economía a base de agricultura tropical y gracias a la fertilidad del país. El desarrollo de su población es conocido con la honda investigación de R. Barón Castro, que ha logrado reconstruir sagazmente sus cifras a lo largo de la etapa colonial y el crecimiento de las mismas y de sus elementos componentes, significativas por reflejar en líneas generales y en causas y efectos la marcha análoga del resto del continente.

Calcula un máximo de población, en el momento de la conquista, de 130.000 habitantes (6,1 por kilómetro cuadrado); sobreviene un descenso rápido por la guerra, epidemias y la desorganización de la vida indígena, y las tasaciones de tributos de 1551 permiten calcular de 50 a 60.000 indios y 400 españoles (2,8 por kilómetro cuadrado), que eran unos 77.000 en 1570, indicio de haberse contenido la despoblación, pero manteniéndose estacionaria la población aún hacia 1680. En adelante aumenta, apareciendo ya como factor muy importante el mestizo; el informe del obispo Cortés y Larraz, en 1771, de 132.000 habitantes (6,2). El censo de 1778, 146.000 (6,9), de ellos el 59 por 100 de indios, 31,2 de mestizos y 9,8 de blancos. Era El Salvador la provincia más poblada, absoluta y relativamente de América Central, y se había superado la cifra de la época india.

En 1807, Domingo Juarros le atribuye 176.000 habitantes, y el intendente Gutiérrez Ulloa, 165.000, sin Sonsonate; cifras que Barón eleva a 200.000 habitantes; el intendente computa a los indios en 43 por 100, los mestizos en 54,1 y los criollos en 2,8. En 1821, al proclamarse la Independencia, se calculan en 252.000 habitantes (11,8 por kilómetro cuadrado, la densidad máxima de América entonces). La capital, que tenía 8.000 habitantes en 1768, al canzaba 12.000 a comienzos del siglo XIX.R. Barón, La población de El Salvador, Madrid, 1942.El crecimiento ha sido rapidísimo después: unos 400.000 habitantes a mediados del siglo XIX; 783.000, en 1900; 1.437.000, en 1930; 2.475.000, en 1960, con una densidad —muy elevada— de 115,7 habitantes por km.²; a mediados de los años sesenta se calcula en 2.928.000. La proporción racial —difícil de evaluar— se estima en un 10 por 100 de criollos, 84 por 100 de mestizos y 5,6 por 100 de indios (para otras estimaciones, 10, 70 y 20 ó 5, 75 y 20). La superficie es de 21.393 km.².

Época independiente

Muy vinculado al movimiento emancipador de la América Central, para la independencia de El Salvador la principal figura es la del presbítero José Matías Delgado, elegido diputado para las Cortes de Cádiz, a las que no fue (1813). En las de 1810-12 representó a El Salvador José Ignacio Ávila. Ya hubo una conspiración autonomista en 1811, organizada por Delgado y Manuel José de Arce —aunque aquel no figuró abiertamente—, constituyéndose una Junta el 7 de noviembre de 1811, tras un motín criollista y antieuropeo el día 5, que tuvo escasa repercusión en el resto del país, que en general lo rechazó y se sometió por las gestiones de una comisión de Guatemala el 3 de diciembre, apresándose a algunos complicados, pero sin represalias.

Otra conspiración se verificó en 1814 y a fines de enero hubo agitación y un breve intento fracasado por la energía del intendente José María Peinado; intervino Arce y quizá fue atizado por Delgado desde Guatemala, donde residía entonces. Se adhirió San Salvador a la proclamación de la independencia de la América Central del 15 de septiembre de 1821. El 9 de octubre Delgado fue nombrado intendente de San Salvador y tomó medidas contra los realistas, formando una Junta Económica. Cuando Gainza, en enero de 1822, decidió la unión de la antigua capitanía general de Guatemala al imperio mexicano de Itúrbide, Delgado y Arce, partidarios de la república y de la independencia de la América Central, sublevaron San Salvador, separándolo de Guatemala, y las tropas enviadas por Gaínza fueron derrotadas en El Espinal. Ante la resistencia del país, Itúrbide envió al general Vicente Filísola, que logró rendir la capital, tras una tenaz resistencia, en 9 de febrero de 1823, durante la cual el gobierno salvadoreño y el congreso provincial proclamaron su incorporación a los Estados Unidos, la cual careció de toda efectividad.

Destronado Itúrbide, el mismo Filísola declaró disuelta la unión a México y convocó un congreso —que presidió Delgado—, reunido el 29 de junio en Guatemala, el cual declaró la independencia de la América Central y constituyó una república federal con sus antiguas provincias (Provincias Unidas del Centro de América), adaptándose la constitución de 1824, de carácter federal, inspirada en la norteamericana y de tono muy liberal.

El Salvador formó uno de los cinco Estados, y tendría su gobierno propio. El primer presidente de la Federación fue Arce, y de El Salvador, Juan Manuel Rodríguez, adoptando el mismo año su primera constitución particular. Sonsonate quedó incorporado a El Salvador. Delgado ya había provocado un conflicto con la Iglesia al hacer que la Asamblea federal erigiera anticanónicamente el obispo de San Salvador, nombrándole a él obispo, lo cual fue condenado por el Papa. En la Asamblea Constituyente se abolió la esclavitud por iniciativa del diputado y sacerdote salvadoreño José Simeón Cañas (1824).

La vida de la Federación fue agitada e inestable y abundaron las luchas civiles, tanto en el seno de cada Estado como entre ellos. Así, en 1827 contribuyó El Salvador a imponer a Francisco Morazán como presidente de Honduras, quien luego ayudó a colocar en la presidencia federal a José Francisco Barrundia (1829) y después fue elegido él mismo (1830), imponiéndose gobiernos liberales en cada Estado. En 1835 El Salvador ofreció su capital para que lo fuera de la Federación, y apoyó a Morazán en su política liberal y anticlerical, con abolición de los diezmos, desamortización, divorcio, libertad absoluta de cultos, etc. Incluso fue Jefe de Estado de El Salvador en 1839-1840.

Pero la anarquía condujo a la disolución de la Federación, iniciada en 1838 por Honduras y Nicaragua y seguida por Costa Rica y en 1839 por Guatemala. El Salvador pretendió mantener la Federación, pero ante el hecho consumado de su desaparición, en 18 de febrero de 1841 se dio una constitución, declarándose Estado soberano, aunque dentro de la República Federal de Centroamérica, ya inexistente; pero hasta 1859 no puso fin a su ambigua situación, declarándoseRepública libre, soberana e independiente. Sin embargo, sostuvo las diversas tentativas —inútiles todas—para reconstruir la unidad centroamericana. (América Central. Época independiente.)

En 1824 se había introducido la imprenta y apareció el primer periódico; en 1841 se creó la universidad y en 1842 fue designado el primer obispo canónico. En 1850 el presidente Doroteo Vasconcelos intentó reconstituir la unión, pero fue derrotado por el presidente de Guatemala Carrera en La Arada (1851). Rafael Campo hizo levantar el mapa del país, estableció la libertad de imprenta y participó en la lucha contra Walker, adueñado de Nicaragua. El terremoto de 1854, que destruyó San Salvador, obligó a instalar la capital en Cojutepeque hasta 1858, y donde ya había estado en 1834 y 1839.

Gerardo Barrios, liberal y progresista (1859 1863), separó la Iglesia del Estado, fomentó el laicismo, trajo comisiones extranjeras para organizar la enseñanza y el ejército e introdujo el cultivo del café, convertido posteriormente en la principal fuente de riqueza del país. Tuvo una guerra con Carrera, caudillo del partido conservador en Centroamérica, que lo venció y expulsó, sucediéndole el conservador Francisco Dueñas, que gobernó dictatorialmente y suprimió la libertad de cultos, llegando a un concordato con la Santa Sede; pero también fomentó las obras públicas, estableció la Biblioteca Nacional e introdujo el telégrafo. Una tentativa de Barrios para recobrar el poder ocasionó su ejecución (1865), considerándole los liberales un mártir de sus ideas.

Una revolución liberal alzó en 1871 a Santiago González, que dio otra constitución, implantó la tolerancia de cultos y la enseñanza obligatoria, expulsó al obispo y a los jesuitas y fundó las Escuelas Normales; su política irreligiosa se debió a influjo del gobierno de Guatemala y a imitación del de México y a la introducción de la masonería. Siguió la política anticlerical Rafael Zaldívar (1876 1885), con el divorcio, el registro civil y secularización de cementerios; también suprimió los ejidos y se inauguró el primer ferrocarril. El presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, quiso realizar la unión centroamericana imponiéndola a las otras repúblicas; invadió El Salvador, pero pereció en la batalla de Chalchuapa (1885). En 1898 El Salvador se adhirió a la llamadaRepública Mayor de Centroamérica, con Honduras y Nicaragua, pero a los trece días de constituirse su Poder Ejecutivo se sublevó en El Salvador Tomás Regalado, que inmediatamente anuló la adhesión.

En los últimos años del siglo XIX continuó la política liberal y se promulgaron varias constituciones más. En 1902 El Salvador se adhirió a la convención de arbitraje obligatorio entre las repúblicas centroamericanas y a los tratados de paz entre las mismas de 1903 y 1904; lo cual no impidió que en 1906 estallase la guerra entre Guatemala por un lado y El Salvador y Honduras por otro, por haber facilitado su territorio para derribar al presidente de aquella, Estrada Cabrera; Regalado, jefe del ejército pereció en el combate de Jícaro. Hecha la paz por mediación del presidente norteamericano T. Roosevelt y del mexicano Porfirio Díaz, firmándose el pacto del Marblehead (1906), seguido de un tratado general de paz y amistad en San José, de otro en Amapala y de los pactos de Washington (1907), de escasa virtualidad.

Carlos Meléndez (1913-14 y 1915-18) mantuvo la neutralidad en el primera Gran Guerra y se opuso al tratado Bryan-Chamorro, entre Nicaragua y Estados Unidos, que concedía a estos el derecho de construir un canal interoceánico en su territorio y les otorgaba una base naval en la bahía de Fonseca, en el Pacífico, tocando los derechos de Honduras y El Salvador, con costas a esa bahía (1914), manifestando que por poseer El Salvador la boca del golfo en parte podía prohibir dicha base. La Corte de Justicia centroamericana condenó el tratado teóricamente, pero se mantuvo vigente. Con Meléndez comienza una etapa dictatorial-familiar, sucediéndole Jorge Meléndez (1919-23), que aplastó una insurrección en 1923, y a este Alfonso Quiñones (1923-27).

En 1920 El Salvador propuso una nueva unión centroamericana y se firmó un Pacto de Unión, que fracasó como las anteriores tentativas (1921). Pío Romero, encumbrado por los anteriores, rompió con ellos y retornó a la democracia (1927-1931). Pero el periodo siguiente fue igualmente dictatorial y de violaciones de la Constitución. Una junta militar alzó a la presidencia a Maximiliano Hernández Martínez, que gobernó de 1931 a 1944; bajo él estalló una terrible sublevación campesina (1932), aplastada sangrientamente con numerosas víctimas; reorganizó el Estado y fundó el Banco Central de Reserva y el Hipotecario; tras un paréntesis de un partidario suyo —Menéndez—, fue reelegido en 1939 y dio una constitución que extendía su mandato a seis años; quiso luego convocar una Asamblea constituyente que lo prorrogara aún más, pero una huelga general lo derribó en 1944.

El citado Andrés I. Menéndez restableció la constitución liberal de 1886; cundió la demagogia y la anarquía; Salvador Castaneda (1945-1948) dio otra constitución conservadora y gobernó dictatorialmente, siendo derribado por el ejército y sustituido por un Consejo de Gobierno, que restauró libertades y derechos y promulgó reformas sociales; la constitución de 1950 concedió el voto a la mujer. Gobernaron los coroneles Oscar Osorio (1950-56) -con fomento de obras públicas y mejoras sociales y José María Lemus, derribado en 1960 por una Junta izquierdista, que dio medidas favorables a los trabajadores, sustituida al año siguiente por un Directorio Cívico-militar, de carácter moderado, elaborándose la constitución de 1962, la novena del país, y se eligió un presidente de su tendencia, que se atrajo a los conservadores.

A pesar de las agitaciones expresadas, El Salvador ha gozado de alguna mayor estabilidad que otros países americanos y que en la mayoría de los de América Central. Su progreso económico y cultural se ha acentuado en este siglo. Por la producción de café viene a ocupar el octavo lugar mundial, no obstante su escasa extensión. Entre las personalidades de su cultura figuran los historiadores Santiago I. Barberena y Francisco Gavidia, el poeta Raúl Contreras y el internacionalista José Gustavo Guerrero.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 1222-1225.