Andrés Hurtado de Mendoza.Retrato de Pedro Andrés Hurtado de Mendoza

ANDRÉS HURTADO DE MENDOZA, virrey del Perú (?-1561; 1555-1560 ) [?-Lima). Marqués de Cañete, señor de esta población en la provincia de Cuenca, hijo de don Juan Hurtado de Mendoza, que fue virrey de Navarra; nombrado en 1554 por Carlos V virrey del Perú, cuyo gobierno estaba desempeñado por la Real Audiencia desde la muerte del anterior virrey Antonio de Mendoza. Dicha Real Audiencia tuvo que hacer frente a las rebeliones de Sebastián de Castilla y Hernández Girón. Carlos V, antes de ir, le ordenó que empleara a los ociosos y a los carentes de encomienda y cargos y limpiara el Perú de gente suelta y libre, enviándolos a entradas o expediciones.

Hurtado de Mendoza, que ya había hecho la guerra en Flandes y Alemania, al llegar a Panamá encargó a Pedro de Ursúa que reprimiera las bandas de negros alzados y los concentrara en pueblos, dejándoles libres. Hizo su entrada en Trujillo y en Lima el 29 de junio de 1556, tranquilizando por entonces a los numerosos inquietos y complicados en los disturbios pasados. Sus cartas al emperador presentaban un oscuro cuadro de la situación, por las amenazas de los soldados, antiguos rebeldes; los abusos de los encomenderos, la inmoralidad de los oidores y otros males.

En 1556 y, con objeto de pacificar el país, prohibió a los españoles viajar sin licencia, recogió las armas e hizo ejecutar a varios revoltosos de la sublevación de Hernández Girón, que ya se creían impunes, dio encomiendas para premiar servicios militares electivos y deportó a España a los más significados cabecillas y con sagacidad notabilisima, logró evitar las insurrecciones, mal que se iba haciendo crónicoL. Hernández, Virreinato del Perú. Hizo frente a la anarquía con dureza y no perdonó incluso a los ya perdonados por indultos anteriores, algunos de los cuales fueron ejecutados, e impuso fuertes contribuciones a ricos comprometidos con Girón para perdonarles la vida y el resto de sus bienes.

Prosiguió su labor colonizadora y durante su virreinato se fundaron nuevas ciudades (Cañete, Santa, Cuenca, Mendoza y Osorno), en las diversas regiones que entonces dependían del virreinato, hospitales y, por primera vez, se cultivó en el Perú el trigo y el olivo; por aquel entonces salió Pedro de Ursúa en busca del legendario país del Dorado, y Juan de Salinas al norte para deshacerse de revoltosos. En 1557 creó las tres compañías de una fuerza permanente y la guardia del virrey. Concedió encomiendas después de retirarle el rey el poder para ello, por lo que Felipe II le anuló las otorgadas así. Dio muchas disposiciones de buen gobierno, deslindando las funciones judiciales de oidores y corregidores; organizó galeras para Chile y puso al remo a los reos; protegió los colegios de Trujillo y Lima: fundó un recogimiento de mestizas, que luego decayó; dio medidas en favor de los indios y prohibió trasladarlos de un clima a otro, por lo pernicioso que les era. Se descubrió entonces la mina de azogue de Huancavélica y en 1559 se erigió la Audiencia de Chuquisaca.

Para poner fin a las disputas por el gobierno de Chile envió allí a su hijo García Hurtado de Mendoza. Al rey envió 684.000 ducados. Antes de su destitución por Felipe II motivada por las quejas de los que había deportado, fue sometido el penúltimo de los incas, Sayri-Tupac, que vivía retirado e insumiso en las montañas de Vilcabamba, y fuese a Lima, donde renunció a sus derechos al trono y recibió un señorío y una renta procedente de repartimientos (1560). También hizo trasladar al hospital de San Andrés de Lima las momias de los emperadores incas.

Humillado por el regreso de los sancionados y expulsados, que permitió Felipe II, dándoles incluso rentas y por la desautorización de alguna de sus ejecuciones, entregó el mando a su sucesor en 1561 y murió poco después. Gobernó con deseo de acierto y restableció la paz, pero fue duro, despótico y arbitrario. Le sucedió en el gobierno del Perú Diego López de Zúñiga, conde de Nieva, IV virrey

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 408-409.
Francisco de Borja y Aragón.Retrato de Francisco de Borja y Aragón

FRANCISCO DE BORJA Y ARAGÓN, virrey del Perú (1582-1658; 1615-1621 ). [Madrid-ibid]. El príncipe de Esquilache era descendiente de los reyes de Aragón, y entre sus antepasados contábase San Francisco de Borja. Amigo personal de los Argensola, se dedicó al cultivo de la poesía. Caballero de la Orden de Montesa y de la de Santiago, gentilhombre de cámara de Felipe III, casó con doña Ana de Borja, princesa de Esquilache. A los treinta y dos años fue nombrado virrey del Perú y entró en Lima en 18 de diciembre de 1615 para sustituir al marqués de Montesclaros. Fundó dos centros de enseñanza: uno para los indios nobles, que se llamó, en su honor, Colegio del Príncipe, y otro, el de San Francisco de Borja, en el Cuzco, para hijos de conquistadores.

En su palacio se reunían los hombres más sabios de Lima en una especie de Academia privada. En 1619 se fundó el pueblo de San Antonio de Esquilache, en la provincia de Chucuito, junto a una mina riquísima que se acababa de descubrir. Se erigieron entonces las catedrales de Trujillo y Arequipa, y recibieron gran impulso las obras del convento de San Francisco. Las luchas en Potosí entre vizcaínos (en general vascongados) y vicuñas (criollos, extremeños, castellanos, andaluces y otros) fueron en aumento, matándose y robándose mutuamente, hasta el punto de que, en el año 1622, los muertos fueron unos 1.400, entre blancos, mestizos, negros, mulatos e indios, y 629 heridos, sin respetar autoridades ni religiosos. Estas luchas, que habían empezado antes de llegar el príncipe, continuaron durante los virreinatos posteriores.

El virrey hizo grandes donativos con destino a la defensa de las costas y a la seguridad del territorio, fortificando El Callao y formando una escuadra; asimismo procuró elevar la consideración de los soldados, y su eficacia, sacándolos del descrédito; fomentó el culto, practicó la beneficencia y la caridad y dio esplendor a fiestas y conmemoraciones religiosas y civiles. En su tiempo se instaló el Consulado de Lima, aunque ya estaba creado oficialmente por Felipe II en 1593. Esquilache es quien procedió a ponerlo en vigor en 1619 promulgando sus ordenanzas e invistiéndole con la correspondiente jurisdicción. Tenía el Consulado diputados en las ciudades más importantes del reino, y de él se valió para incrementar los ingresos por el almojarifazgo o derecho de aduanas y por los que gravaban la coca. Según su Relación a su sucesor, procuró favorecer a los indios, en cuestión de salarios, mitas de mujeres, venta de tierras, que prohibió, y traslados de residencia forzados, por lo perjudiciales que les eran.

Fue celoso guardador de los derechos reales de Patronato, recabando la facultad virreinal para nombramientos eclesiásticos en la forma estatuida, ya que por negligencia de los virreyes y resistencia de los eclesiásticos cayeron estos derechos muchas veces en desuso. En su tiempo envió el Príncipe a España 4.052.625 ducados de tributos. En 1617 se dividió la gobernación del Río de la Plata en dos: la de Buenos Aires y la del Paraguay, división consumada en 1621, dependientes ambas de este virreinato. Nombrado para sustituirle el marqués de Guadalcázar, virrey de México, no aguardó a su llegada y dejó el mando para regresar a España, el día 31 de diciembre de 1621.

Entre sus obras literarias (épicas, líricas y festivas), merecen mención Nápoles recuperada por el rey Alonso (Zaragoza, 1651), Las obras en verso (Madrid, 165

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 771.
Melchor de Liñán y Cisneros. Retrato de Melchor de Liñán y Cisneros

MELCHOR LIÑÁN Y CISNEROS, virrey del Perú (1629-1708; 1678-1681 ). [Torrelaguna-Lima]. Estudió en Alcalá, graduándose de Doctor en Teología, Tuvo curatos en Buitrago y Torrelaguna, desempeñando en Madrid el de San Salvador. Fue calificador del Santo Oficio, y en 1664 se le nombró obispo de Santa Marta, llegando a Cartagena de Indias en noviembre del mismo año. En 1666 fue trasladado a la diócesis de Popayán, tomando posesión en 1669; en ambas sedes actuó como gobernador eclesiástico antes de recibir las bulas correspondientes, basándose solo en reales cédulas. En 1671 fue nombrado presidente gobernador y capitán general del Nuevo Reino de Granada; cedió al erario su sueldo e incrementó las rentas con su buena administración. Dio medidas para la reducción de los alzados indios yareguíes y calmó las disensiones entre el comisario general y los priores de los dominicos.

Al año siguiente fue elevado al arzobispado de Charcas, pero continuó en Santa Fe, dejando el gobierno en 1674, tomando posesión de la sede de Chuquisaca en 1675 y más tarde, en 1676, de la de Lima; pero hasta 1678 no se posesionó de ella, repartiendo entre los pobres la renta de la mitra de este bienio. En 7 de julio del mismo año, por separación del virrey conde de Castellar, don Baltasar de la Cueva, se hizo cargo interinamente del virreinato.

En su tiempo ocurrieron notables desórdenes y desacatos en el convento de San Francisco, del Cuzco, con motivo del nombramiento de prelado; como en la práctica se había llegado a elegir, por turnos de cuatro años, prelado criollo y español, el incumplimiento de esta norma que llegó a ser refrendada por real cédula y a tener confirmación pontificia, sublevó a los frailes criollos de los conventos del Cuzco y de Lima y hubo persecuciones, riñas y detenciones, trascendiendo estos disturbios de los conventos a la calle. Otra revuelta conventual ocurrió en Quito, en este tiempo, en el convento de religiosas dominicas de Santa Catalina, también con motivo de la elección de prelado, con asaltos, agresiones y persecuciones.

El arzobispo-virrey, con el mejor deseo, intentó poner orden, disciplina y observancia en la vida de los religiosos regulares, y su Memoria muestra el mal, señalando las medidas oportunas para remediarlo.

En 20 de noviembre de 1681 entregó el mando del virreinato al duque de Palata don Melchor de Navarra, siguiendo Liñán en Lima como arzobispo, si bien tuvo rozamientos con su sucesor, debido al carácter soberbio del prelado. Este había reunido cerca de 300.000 pesos en el virreinato para la boda real, por lo que el rey concedió a su hermano el título de conde de la Puebla de los Valles, otorgándosele al arzobispo el título de Excelencia.

Aún vio el arzobispo el cese del duque virrey, sin llegar a recibir de España las correcciones que este había pedido contra él a la Corona. Defensor de la independencia de la Iglesia, escribió una Ofensa y defensa de la comunidad eclesiástica; celebró la beatificación de Santo Toribio de Mogrovejo (1679); visitó gran parte de su sede y fomentó las misiones. Murió en Lima el 28 de junio de 1708.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 752-753.
Melchor Navarra y Rocafull.Retrato de Melchor Navarra y Rocafull

MELCHOR NAVARRA Y ROCAFULL, virrey del Perú (1626-1691; 1681-1689 ). [Torrelacárcel (Teruel) Portobello]. Duque de la Palata y marqués de Tolva, estudió leyes en Salamanca a mediados del siglo XVII. Fue asesor del Gobierno general de Aragón y miembro del Consejo de Nápoles y del de Italia, y en 1681 fue nombrado virrey y capitán general del Perú, entrando en Lima el 20 de noviembre de este año. Tomó el mando de manos del virrey interino don Melchor de Liñán y Cisneros, arzobispo de Lima. No se resignó este a pasar a segundo término al llegar el virrey, promoviéndole cuestiones de competencia, amonestándole y censurándole desde el púlpito de la catedral, con desprestigio de su propia autoridad y de la del virrey, quien prohibió a las autoridades civiles que asistieren a los actos religiosos de la catedral y que visitasen al arzobispo, ordenando que cumplieran con sus devociones en la iglesia de Santo Domingo.

La Memoria de gobierno del duque de la Palata es una de las más interesantes que nos ha dejado el virreinato. En ella se exponen los abusos más corrientes y se proponen los remedios más adecuados, posteriormente adoptados en gran parte. Propuso la creación de una Audiencia en el Cuzco, para descargar la de Lima, como así se hizo después de la revolución de Tupac-Amaru; fomentó y reorganizó los estudios de la Universidad de San Marcos de Lima; puso límites a los abusos en lo tocante a la inmunidad eclesiástica, al ejercicio de las regalías, a cuestiones de protocolo, a la provisión de curatos y a otras muchas viciosas prácticas, con las que el clero trataba de mermar la suprema autoridad virreinal.

El sabio dictamen del duque de la Palata, aconsejando que, en vacante de virrey, no gobernase ningún prelado, sino la Audiencia, fue aceptado y establecido por la corona. Por medio de asientos y del restablecimiento de las mitas logró levantar de nuevo la producción del azogue de las minas de Huancavélica, dotando de buena renta al hospital de mitayos de dicha ciudad. Su interés por las cuestiones mineras se manifiesta también en la recopilación de Ordenanzas sobre minas que mandó hacer a Tomás Ballesteros (Lima, 1685). En su tiempo se hizo un nuevo y general empadronamiento en el reino de Quito y en el Alto Perú.

Dedicó el duque especial atención al ramo de guerra y armadas, fomentando la fabricación de cañones, la construcción de murallas en Lima y Trujillo, la construcción y reparación de navíos de guerra, persiguiendo a los corsarios que asolaban puertos y costas; siendo de alabar las hazañas que realizaron los pilotos vizcaínos don Dionisio Artunduaga y don Nicolás de Igarsa.

Envió contra los indios del Chaco una expedición de castigo por el asesinato del cura Zárate, de otro misionero y de su acompañamiento, fortaleciendo la guarnición de Santiago del Estero para evitar estos ataques.

Con motivo de los terremotos de Lima de 1687, tanto el virrey, como su mujer, acudieron personalmente en auxilio de los damnificados, concediéndoles de su peculio cuantiosas sumas, hasta 60.000 pesos, contribuyendo, además, a reconstruir iglesias y hospitales.

El conde de Cañete fue nombrado virrey del Perú para sustituir al duque, pero falleció en la travesía de Acapulco a Paita. En su lugar fue designado don Melchor de Portocarrero Lasso de la Vega, conde de la Monclova, que entró en Lima el 15 de agosto de 1689. El duque permaneció en Lima hasta que terminó el juicio de residencia.

Salió para España en 1691, para desempeñar la presidencia del consejo de Aragón, y en Portobelo, donde esperaba los galeones para hacer la travesía, falleció el 13 de abril del mismo año.

El gobierno del duque de la Palata -dice Mendiburo - fue uno de los más honrados y acertados del virreinato del Perú. Supo mantener el prestigio de su cargo sin intromisiones ni suplantaciones de otros órdenes, fomentó la economía y la cultura, favoreció las construcciones militares, religiosas y piadosas y su generosidad fue muy celebrada por todos. Su Memoria de gobierno es una de las más discretas, hasta el punto de que sus advertencias y consejos pueden considerarse los más clarividentes y acertados de cuantos formularon los virreyes en estas Memorias, siendo, en parte, atendidos por la corona y por el Consejo de Indias.

Escribió numerosas obras, publicadas unas, inéditas otras, casi todas sobre el gobierno del Perú.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 25-26.
Retrato de Manuel de Oms. Retrato de Manuel de Oms

MANUEL DE OMS DE SANTA PAU, virrey del Perú (?-1710; 1689-1705 ). [Cataluña-Lima]. Marqués de Castell dos Ríus, de noble família catalana, adicta a la causa de los Borbones, a pesar de que Cataluña se mostró partidaria del archiduque don Carlos de Austria. Esto fue debido, sin duda, a haber sido el marqués embajador del rey Carlos II en la corte de Luis XIV, a quien, en calidad de tal, presentó el testamento de Carlos II en favor de Felipe V. Antes había sido embajador en Lisboa y virrey del reino de Mallorca.

Nombrado virrey del Perú en 1704, no tomó posesión de su cargo hasta 1707. En los primeros meses de su mando reunió millón y medio de pesos, que remitió a España. En su tiempo atacaron las costas del virreinato los piratas Wager y Colb en 1708, y Wodes, de 1709 a 1711; y aunque el marqués efectuó un alistamiento general y aprestó una armada que salió en persecución de Wodes, no logró alcanzarle.

Durante su mandato se terminó la capilla del palacio virreinal y se inauguró el monasterio de Santa Rosa; los franciscanos establecieron misiones en las montañas de Chanchamayo y se descubrieron en la provincia de Caraboya ricas minas de plata. La introducción en el Perú de mercaderías extranjeras por navíos franceses, algunas medidas tomadas por el virrey y ciertas denuncias de españoles y franceses sobre este comercio, motivaron su destitución, que quedó sin efecto gracias a la intervención de su hija Catalina, dama de la reina.

Reunía todos los lunes en su palacio personas ilustradas, con las que organizaba lecturas, exposiciones y controversias sobre temas literarios. Músicos escogidos amenizaban estas reuniones, que contribuyeron a fomentar la instrucción y el estudio en la alta sociedad limeña. Aficionado a las letras, el virrey escribió el drama Perseo, tradujo los himnos de Santo Tomás y en la antología Flor de Academias, publicada en 1709 y 1710, figura el marqués como poeta.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 101.
Diego Ladrón de Guevara.Retrato de Diego Ladrón de Guevara

DIEGO LADRÓN DE GUEVARA, virrey del Perú (1641-1718; 1710-1716 ) [Cifuentes-México]. Perteneciente a la casa de Diego de Landa, estudió en Alcalá y Sigüenza y fue canónigo de Sigüenza y Málaga. Fue nombrado en 1689 obispo de Panamá, donde edificó del todo la catedral y el seminario, fue presidente de su Audiencia y en 1695 interinamente gobernador de Tierra Firme, residenciando al anterior, marqués de la Mina, que fue tratado severamente, y mejoró las fortificaciones; en 1699 pasó al obispado de Guamanga en el Perú, tomando posesión al año siguiente, y allí estableció la Universidad de San Cristóbal, y en 1705 fue trasladado al obispado de Quito, visitando toda la diócesis.

En 1710, al morir el virrey del Perú, marqués de Castelldosrius (Oms), quedó designado como sucesor provisional en el pliego correspondiente, en tercer lugar, pero por haber muerto ya los dos designados en primero y segundo lugares hubo de hacerse cargo del virreinato. Entró en Lima el 30 de agosto de 1710 y tomó posesión el 14 de septiembre; para ahorrar, desarmó en seguida la escuadra; procuró fomentar la producción de las minas de Potosí y Huancavélica y prohibió sacar oro y plata sin sellar ni quintar; pero por pagarse poco, se exportó la mayoría fraudulentamente.

Construyó y protegió conventos e iglesias, como la de Santa Librada. Por el peligro de una flota inglesa que iba al Perú, el cabo principal de las tropas, Jorge de Villalonga, mejoró los fuertes de El Callao y reforzó la hueste. Por la alianza con Francia permitió que los buques franceses fueran a traficar a El Callao, lo que quedó prohibido por el tratado de Utrecht. En 1715 dos barcos ingleses capturaron otros dos españoles con mucho dinero, pero con ayuda de una fragata francesa se logró recobrar parte. Oficial mayor suyo fue Dionisio de Alcedo. Acusado Ladrón de Guevara de excesivos gastos públicos y otros abusos, cesó en el cargo de virrey el 2 de marzo de 1716, encargándose el arzobispo de Charcas, Diego Morcillo. En 31 de marzo de 1713 ya había sido llamado a España, indicándosele al mismo tiempo que cesase como obispo de Quito.

Permaneció en Lima para someterse al juicio de residencia, en el que se le hicieron muchos cargos, como abusos administrativos y falta de aprovechamiento militar de El Callao, a pesar de los grandes gastos, defendiéndole el abogado Tomás de Salazar; la sentencia fue algo rigurosa. Embarcó el 18 de marzo de 1710 hacia Acapulco y murió en la capital mexicana el 9 de septiembre del mismo año. Tras el brevísimo interinato de Morcillo se hizo cargo del virreinato Caracciolo, príncipe de Santo Buono.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 654.
Diego Morcillo Rubio.Retrato de Diego Morcillo Rubio

DIEGO MORCILLO RUBIO DE AUÑÓN, virrey del Perú (1642-1730; 1720-1724 ). [Villarrobledo de la Mancha (Albacete) Lima]. Religioso trinitario, llegó a ser provincial de su Orden y predicador del rey. Propuesto por Felipe V para obispo de Nicaragua, en 1704, no llegó a serlo por haber sido nombrado titular de la sede de La Paz, que ocupó de 1708 a 1711, en que fue designado arzobispo de Charcas. Al ser destituido de virrey interino el obispo de Quito, don Diego Ladrón de Guevara, apareció designado por el pliego de providencia el arzobispo Morcillo, para encargarse accidentalmente del virreinato.

Al recibir Morcillo la noticia de su nombramiento, estaba en Chuquichaca, poniéndose en camino para Lima, y de su solemne entrada en Potosí hay dos interesantes testimonios: uno literario en un manuscrito inédito de Bartolomé Arzauz que se conserva en la Biblioteca de Palacio, y un enorme cuadro de seis metros de ancho por dos y medio de alto del Museo de América de Madrid, con multitud de figuras, debido al pincel de Pérez Holguín, pintor de Charcas, que está representado por su paleta y pinceles en el cuadro. Poco tiempo desempeñó Morcillo este virreinato accidental, pues a los cincuenta días llegó el virrey propietario, príncipe de Santo Buono.

Regresó a Chuquichaca, donde, cuatro años después, volvió a recibir el nombramiento de virrey, esta vez en propiedad, haciendo su segunda entrada en Lima como virrey, el 26 de enero de 1720, relevando al príncipe, a quien dio posesión. Por entonces apareció en el Pacífico el pirata inglés Clipperton que, después de apresar algunos navíos españoles, cruzó el Pacífico, siendo apresado en Filipinas. Morcillo armó algunas naves, que envió a perseguir al pirata, sin lograr encontrarle, y aumentó la caballería para vigilar mejor las costas. En el mismo año de 1720 llegó a Portobelo el primer navío de permiso, autorizado por el tratado de Utrecht.

En 1723, al morir el arzobispo de Lima don Antonio de Zuloaga, fue nombrado Morcillo para este arzobispado. En este año y con motivo de la boda del príncipe de Asturias con doña Luisa Isabel de Orleáns se celebraron durante ocho días grandes fiestas.

En Chile se volvieron a sublevar los araucanos, pero fueron duramente castigados por el maestre de campo Salamanca, corriendo los gastos de esta campaña a costa del propio peculio del virrey arzobispo. El 14 de mayo de 1724 cesó en el virreinato fray Diego Morcillo, siendo sustituido por el marqués de Castelfuerte. Mendiburu censura el excesivo celo de Morcillo por enviar cuantiosos donativos a Felipe V, aunque fueran de su peculio arzobispal, en lugar de gastarlos en obras y fundaciones en su arzobispado. No dio memoria de su gobierno.

Continuó de arzobispo de Lima y como tal celebró grandes fiestas religiosas y civiles con motivo de las canonizaciones de Santo Toribio de Mogrovejo y San Francisco Solano. La elección de prelado en el monasterio de la Encarnación dio lugar, como era frecuente entonces, a reñidísimas contiendas, que trascendían a la ciudad, teniendo que intervenir el arzobispo con duras medidas para pacificar los ánimos. Nombró al padre Cueva Ponce de León cronista de la iglesia peruana, ayudándole para que escribiese una obra que dejó terminada con el título de Historia eclesiástica del virreinato del Perú, en tres tomos.

Falleció el arzobispo a los ochenta y ocho años de edad.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 1122-1123.
José Antonio Mendoza.Retrato de José Antonio Mendoza

JOSÉ ANTONIO DE MENDOZA CAAMAÑO Y SOTOMAYOR, virrey del Perú (?-1746; 1736-1745 ). [?-Cabo de Hornos]. Marqués de Villagarcía, caballero de Santiago, gentilhombre de cámara de s. M., embajador en Venecia y virrey de Cataluña. Nombrado virrey del Perú entró en Lima el 4 de enero de 1736. Por entonces llegó a Quito la expedición científica de académicos franceses, compuesta por Mrs. Godin, Bouguer y La Condamine, para medir un arco del meridiano y señalar algunos puntos de la línea astronómica del Ecuador. Esta comisión llevaba permiso de Felipe V y además este había dado instrucciones al virrey para que se les facilitasen los medios de transporte y auxilios necesarios para que cumpliesen bien su misión, incorporando a los académicos franceses dos jóvenes marinos españoles, tenientes de navío especializados también en estos trabajos, que fueron don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa.

Al finalizar sus trabajos la comisión marcó, con dos pirámides levantadas en los extremos de la llanura Yaruquí, la localización de la línea imaginaria del Ecuador, y la inscripción que en ellas se puso dio lugar a cierta rectificación y adición, pues en ellas se habían omitido los nombres de los dos ilustres marinos españoles.

Declarada en 1738 la nueva guerra entre Inglaterra y España, tuvo el virrey que fortalecer la costa y organizar la armada, el ejército y las milicias terrestres y al poco tiempo llegó a aquellas costas una armada inglesa a las órdenes de Anson. Después de reparar sus barcos en la isla de Juan Fernández y de piratear por los pequeños puertos y costas del Perú, sin atacar ni el Callao ni Guayaquil, hizo rumbo a México y luego a Filipinas, donde cogió el rico cargamento del galeón de Manila, volviendo a Londres por el cabo de Buena Esperanza.

En los trabajos de defensa de la costa y en los de busca de la armada inglesa tomaron parte los dos tenientes de navío, Juan y Ulloa, que por dos veces tuvieron que suspender sus trabajos científicos. Baltasar Gavilán modeló y fundió una estatua ecuestre en bronce de Felipe V, que se colocó en el arco de entrada al puente. Bajo su mando hubo una sublevación de indígenas, capitaneada por un indio astuto y falsario, Juan Santos, bajo el nombre de Apu-Inca Atahualpa, que fue sofocada.

Nombró el virrey catedrático de matemáticas de la Universidad de San Marcos a Mr. Godstn, después que terminó sus trabajos astronómicos en Quito, y reformó la colación de grados, remediando los abusos que en esto se cometían. El marqués de Villagarcía fue relevado del mando en 1745, sustituido por el general don José Antonio Manso; falleció el marqués en el Cabo de Hornos en su viaje de regreso a España en 1746.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 1007.1008.
José Antonio Manso.Retrato de José Antonio Manso

JOSÉ ANTONIO MANSO DE VELASCO, virrey del Perú (1688-1767; 1745-1761 ). Militar, tomó parte en la guerra de Sucesión al lado de Felipe V. Fue nombrado gobernador y capitán general de Filipinas, pero se dejó sin efecto el nombramiento, porque el duque de Montemar consideró necesarios en la Península los servicios de Manso; este, sin embargo, fue nombrado (1735) presidente de la Audiencia de Chile; por sus dotes fue ascendido a teniente general y nombrado virrey del Perú, entrando en Lima en 1745. Se distinguió por su generosa serenidad durante el terremoto de 1746.

Inició la construcción del castillo, muralla y población del Callao en 1747, conforme a los planos de Mr. Gaudin; además, la plaza, con almacenes, bodegas, oficinas y casas y calles de la población. El mismo arquitecto planeó la reconstrucción de templos y casas arruinados por el terremoto. En cumplimiento de la real cédula de 17 de junio de 1741, por la que se disponía se hiciese en Indias una amplia información estadística, el virrey encargó al doctor don Cosme Bueno, catedrático de matemáticas y cosmógrafo mayor del reino, del cumplimiento de las instrucciones enviadas al efecto, como así lo hizo.

Sofocó con rapidez y energía un intento de sublevación. Al sublevarse las misiones jesuíticas de la margen oriental del Uruguay contra el cumplimiento del tratado de Madrid con Portugal, de 1750, tuvo el virrey que enviar fuerzas y recursos para sofocarla.

En asuntos de Hacienda, Manso procuró evitar abusos, reformar aranceles, inspeccionar las recaudaciones, con lo cual logró incrementarlas notablemente. Uno de los nuevos arbitrios de que se valió para esto fue el estanco del tabaco en el Perú y en Chile, que hasta entonces había sido de libre comercio. El rey Fernando VI, para premiar sus servicios, le concedió en 1748 el título de conde de Superunda.

Fue uno de los virreyes que hizo más construcciones y reparaciones de fortalezas, puertos, templos, palacios, oficinas, colegios, hospitales y demás edificios públicos en el Perú. Depuró y mejoró la administración y los servicios, incrementando las rentas, a la vez que protegió las fundaciones religiosas y benéficas, estimulando a la vez la producción y el comercio. Fue sustituido por don Manuel Amat en octubre de 1761. Su virreinato fue el más largo de todos, pues lo ejerció durante dieciséis años y tres meses.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 876.
Ambrosio O'Higgins. Retrato de Ambrosio O'Higgins

AMBROSIO O'HIGGINS, virrey del Perú (?-1801; 1796-1800 ) [Irlanda-Lima]. Barón de Ballenar y marqués de Osorno. Vino de niño a España al cuidado de un tío suyo, de la Compañía de Jesús, de la casa profesa de Cádiz, para que siguiera la carrera eclesiástica; pero no sintiendo inclinación por ella fue enviado a América. Parece ser que antes de llegar al Perú estuvo en Venezuela y en Nueva Granada. En Lima se dedicó al comercio; pero no debió prosperar, porque pasó en seguida a Chile, donde aparece en Santiago, hacia 1755. ofreciendo al presidente y capitán general don Manuel Amat un proyecto de comunicaciones entre Chile y Mendoza, a base de la construccion de ventas o paradores, donde descansaran y relevaran caballerías los correos y viajeros, proyecto que fue ejecutado.

Según otras noticias, dice Mendiburo, fue de España a Buenos Aires, y de aquí a Chile por Mendoza, pasando la cordillera, cuyo viaje fue la causa del citado proyecto; llegó a Chile en 1763 como ingeniero, figurando como capitán de caballería, distinguiéndose notablemente en la persecución de los indios. conteniendo sus incursiones, recuperando pueblos y territorios perdidos, repoblándolos; por todo lo cual fue nombrado gobernador y comandante de Concepción, en cuyos cargos consolidó su prestigio, siendo ascendido a coronel en 1777, a propuesta del virrey Amat, y, poco después, a brigadier, por indicación del virrey marqués de Croix, quien. al crearse las intendencias le puso al frente de la de Concepción en 1786.

Al pasar por los puertos de Chile ascendió y agasajó la expedición de La Perouse, aconsejando entonces O'Higgins la conveniencia de organizar una comisión científica española que diera la vuelta al mundo, como así se hizo con la expedición dirigida por Malaspina.

Fundó la población de San Ambrosio de Ballenar por lo que se le dio el título de Barón de Ballenar.

En 1789 fue ascendido a mariscal de campo y a presidente y capitán general de Chile por justa gracia debida a Godoy, protector suyo, quien le otorgó más tarde el título de marqués de Osorno, por haber reconstruido esta ciudad destruida por los araucanos. Contribuyó eficazmente a extinguir las encomiendas, mejoró las obras de fábrica en el camino de Santiago a Mendoza, que él primeramente planteó, y el de Valparaíso; construyó en este puerto el fuerte que se llamó del Barón.

En 1794 fue nombrado teniente general, y en 1796, virrey del Perú.

Como virrey protegió la Universidad, fortificó los puertos y reorganizó las fuerzas armadas en previsión de ataques ingleses; fomentó los trabajos en los telares y el cultivo de la cochinilla para los tintes; reconstruyó y mejoró notablemente el camino de Lima al Callao con ayuda del Consulado de Comercio; ocupó las islas de los Galápagos, que servían de abrigo a los piratas, y socorrió a los pueblos del reino de Quito, arruinados por el terremoto de 1797.

En su tiempo se terminaron las torres de la catedral, el enlosado de las calles y el empedrado de los portales de la plaza de Lima, y se construyó un canal de mucha utilidad en Huancavelica.

Falleció en Lima, en 1801, siendo enterrado en San Pedro.

Según Lavalle, O'Higgins era hombre más acostumbrado a los campamentos que a las cortes, más de gabinete que de salón... Fue, sin duda, de mucha energía, de alma muy entera y de muy recto sentido... Fue uno de los notables mandatarios que tuvo el Gobierno español en sus colonias de América .J. T. 86 N.Z.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 86.