Alonso Núñez de Haro

Virrey de Nueva España: 1787

Nacimiento: 1729

Fallecimiento: 1800

Biografía

Alonso Núñez de Haro.Retrato de Alonso Núñez de Haro

NUNEZ, DE HARO Y PERALTA, Alonso (1729-1800) [Villagarcía del Llano (Cuenca) México]. Estudió en las Universidades de Toledo y Bolonia, doctorándose en esta y donde desempeñó una cátedra de Teología. Fue luego canónigo en Segovia y Toledo y en 1772 designado arzobispo de México, Destinó el colegio de Tepotzotlán a seminario y el de San Andrés a hospital con motivo de una epidemia; impulsó la terminación de la capilla del Pocito en Guadalupe y las obras de la catedral. A la temprana muerte del virrey Bernardo de Gálvez (30 de noviem bre de 1786) se hizo cargo del gobierno el regente de la Audiencia Eusebio Beleno, hasta el 8 de mayo de 1787, en que tomó posesión Núñez de Haro como virrey interino de Nueva España hasta el 16 de agosto del mismo año, sucediéndole el virrey efectivo Manuel Antonio Flores. Durante su breve gobierno solo hubo de importante el establecimiento de las intendencias.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 70.

Manuel Antonio Flórez

Virrey de Nueva España: 1787-1789

Nacimiento: 1723

Fallecimiento: 1799

Biografía

Manuel Antonio Flórez.Retrato de Manuel Antonio Flórez

FLÓREZ Y ANGULO, Manuel Antonio (1723-1799) [Sevilla-Madrid]. Marino. Sucede en el virreinato de Nueva Granada a don Manuel de Guirrior, en 1776. Gobierna hasta 1782. El virrey Flórez, en una primera etapa, continúa la certera política de su antecesor: impulsa las obras públicas y construye los caminos de Antioquia y Chocó. Llevado de celo benéfico traslada al virreinato instituciones españolas y funda un hospicio y un asilo. También acepta la política de libertad comercial que iba ya reinando.

Los últimos tiempos de su virreinato se tornan penosos. La guerra con Inglaterra constituía una grave amenaza y se necesitaban nuevos recursos para la Hacienda. Flórez tuvo que trasladarse a Cartagena para vigilar un posible ataque (1779). Carlos III envía al visitador Gutiérrez de Piñeres. Intransigentemente revocó muchas órdenes del virrey, aumentó el valor de los artículos estancados, estableció impuestos en las dos materias de necesidad más frecuentes: la sal y el algodón hilado, la gran industria del Norte, y terminó sometiendo a los habitantes a la capitulación distinta de uno y dos pesos. Tales medidas excitan a los neogranadinos, que se sublevan en 1781. En medio de la lucha pactaron el Cabildo y la Audiencia con los comuneros, y poco después viola el pacto de capitulaciones, presionado seguramente por el visitador y la corte, y ejecuta a los principales dirigentes.

Enemigos exteriores solo tuvo a los ingleses, y contra ellos envió la escuadra surta en Cartagena, para que defendiese a la Costa Mosquitia de sus frecuentes ataques. Cartagena, a su vez, fue fortificada. El virrey Flórez dimitió el cargo en IX-1781, y le reemplazó el arzobispo Caballero y Góngora, tras el breve interinato de Torresar. Pero antes de ser sustituido publicó un indulto para los Comuneros que se sometieran y suspendió el derecho de la Armada de Barlovento, que había provocado la rebelión. Flórez pasó al virreinato de México (1787) sucediendo al virrey interino Nunez de Haro. La Hacienda estaba encomendada al superintendente Fernando Mangino, pero Flórez recobró estas atribuciones Creó tres regimientos nuevos. Por su avanzada edad y el clima, renunció, cesando el 17 de octubre de 1789. Le sucedió el segundo conde de Revilla-Gigedo, don Juan Vicente de Güemes Pacheco. Recibió Flórez el título de conde de Casa Flórez (1790).

PORTILLO, Luisa Elena del - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 118.

Juan Vicente de Güemes

Virrey de Nueva España: 1789-1794

Nacimiento: 1738

Fallecimiento: 1799

Biografía

Juan Vicente de Güemes. Retrato de Juan Vicente de Güemes

GÜEMES PACHECO DE PADILLA, Juan Vicente (1738-1799) [La Habana-Madrid)]. Hijo del anterior, segundo conde de Revillagigedo, fue virrey de Nueva España de 1789 a 1794. Sucedió a Manuel Antonio Flórez. En este cargo se mostró íntegro y activo, haciendo que su gobierno sea considerado como uno de los mejores —para algunos historiadores, el mejor de los virreyes— y su memoria respetada por todos los habitantes de MéxicoAlcázar Molina. Los virreinatos en el siglo XVIII, pág. 92, Barcelona-Buenos Aires, 1945. Desde los primeros días de su llegada puso de manifiesto sus cualidades de mando con motivo del sensacional crimen cometido en casa del conocido comerciante don Joaquín Dongo; fueron asesinadas once personas para efectuar el robo de dinero y objetos de valor; la tramitación del proceso y el castigo de los culpables fueron realizados rápidamente, dando satisfacción al pueblo, que esperaba ver efectuar pronto justicia contra los delincuentes.

Allanó los obstáculos para poner en práctica muchos de los proyectos que sus predecesores no habían podido llevar a cabo. Modificó favorablemente todos los ramos de la administración, cooperó al establecimiento de las intendencias. reorganizó los tribunales de justicia y la política, se preocupó de la defensa de las costas. Fundó escuelas populares para los indios; la enseñanza superior le debe la creación de la Escuela de Minas (1792) y los cursos de Botánica, Anatomía y Fisiología. Ordenó recoger numerosos manuscritos referentes a la historia de México. Hizo practicar excavaciones, en las que se descubrió la famosa piedra del sol o calendario azteca (1790), Estableció un correo bisemanal entre México y las intendencias de provincia. También fueron objeto de su actividad el embellecimiento de la capital y el arreglo de los caminos.

Cumpliendo órdenes del rey envió una expedición a California para asegurar las posesiones que España tenía en aquel departamento, lo que suscitó dificultades con Inglaterra, enviando a la corte una Memoria detallada sobre este asunto. Cuestión de Nutka y expediciones de Bodega, Malaspina, Alcalá Galiano y Valdés; la de Caamaño dio el nombre de Revillagigedo a una isla de la costa de Alaska (América del Norte). Muy aficionado a las tendencias de su época, se rodeó de una serie de servidores franceses, que se quedaron en México, y que fueron después objeto de procesos inquisitoriales por sus ideas revolucionarias, y que formaron las primeras logias del país.

La Instrucción reservada que dejó a su sucesor don Miguel de Grua Talamanca ha sido considerada como el código más acertado para el gobierno de las colonias. Su rectitud y severidad le concitaron el odio de algunos funcionarios y, en vez de que su nombre se perpetuara con inscripciones que recordasen sus insignes servicios, concluido el tiempo de su administración en el juicio de residencia, fue acusado por el Ayuntamiento de esta ciudad, que tantos beneficios le debíaAlamán Lucas, Disertaciones sobre la historia de la Republica mexicana, México, 1844 página 264. El fallo dado por el Consejo de Indias fue justo y honorable, El Juicio de residencia fue publicado en 1933, como homenaje a Revillagigedo, por el Ayuntamiento de México. Fue luego director general del Real Cuerpo de Artillería; también comendador de la Orden de Calatrava y perteneció a la de Carlos III.

VILLA, Justa de la, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 275-276.

Miguel José de Azanza

Virrey de Nueva España: 1798-1800

Nacimiento: 1746

Fallecimiento: 1826

Biografía

Retrato de Miguel José de Azanza.Retrato de Miguel José de Azanza

AZANZA, Miguel José de (1746-1826) [Aoiz-Burdeos]. Militar en un principio, fue secretario de José de Gálvez, llegó a ocupar la cartera de Guerra en 1793. Por su hostilidad a Godoy fue eliminado del cargo. En 1798 tomó posesión del virreinato de México. Disolvió los acantonamientos militares efectuados en Orizaba por su antecesor Branciforte, pero tuvo que restablecerlos por la guerra con Inglaterra en Veracruz, teniendo también que disolverlos por una epidemia.

En 1799 se descubrió la conspiración llamada de los machetes, fraguada por Pedro de la Portilla, para destituir al virrey y expulsar a los gachupines, proclamándose la independencia, conjura sin importancia, pero reveladora de un ambiente insumiso. Cesó en 1800, sucediéndole don Félix Berenguer de Marquina.

En 1808 formó parte del primer Consejo de Ministros de Fernando VII, desempeñando la cartera de Hacienda. Quedó en España con la Junta que se formó cuando el rey marchó a Francia; sin embargo, no tardó en marchar a Bayona, donde presidió la Asamblea Constituyente; se hizo partidario de José Bonaparte, que le premió con el título de duque de Santa Fe; fue uno de los redactores de la Constitución de 1808. Fiel servidor de los franceses, siguió a José I después de la derrota de las fuerzas napoleónicas en la Península: aunque fue indultado en 1820 de su afrancesamiento, murió en el destierro.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 508-509.

Félix Berenguer

Virrey de Nueva España: 1800-1803

Nacimiento: 1738

Fallecimiento: 1826

Biografía

Retrato de Félix Berenguer.Retrato de Félix Berenguer

BERENGUER DE MARQUINA, Félix (1738-1826) [Alicante-ibidem] Virrey de México (1800-1803), general de Marina y personalidad de poco relieve, había desempeñado, entre otros cargos, el de gobernador y capitán general de Filipinas (1787-1794). Volvió a España, siendo ascendido a jefe de escuadra y luego a teniente general. Su elevación al virreinato de Nueva España se dijo que fue debido al regalo de ricas telas orientales hecho a Godoy. Al trasladarse a su destino fue apresado por los ingleses y conducido a Jamaica; librado al fin, pudo continuar el viaje, pero llegado a México le fue necesario aclarar las dudas sobre este asunto antes de tomar posesión.

La posibilidad de ataque de los corsarios ingleses, que amenazaban distintos puntos, como Campeche, Tabasco y las costas del Pacífico, le hicieron vivir en constante alarma. Tuvo que someter las fronteras del Norte, donde las tribus rebeldes organizaban expediciones de contrabando. Durante las hostilidades con Inglaterra fue en persona a Veracruz para tomar las medidas oportunas ante posibles ataques. Sofocó en Tepic una conspiración separatista del indio Mariano, que pretendía restablecer la monarquía azteca (1801). También en Jalisco hubo un pequeño foco revolucionario. Se distinguió Berenguer por su retraimiento. Desdeñó todo el ceremonial que envolvía tradicionalmente la corte de los virreyes. Muy aplicado para el trabajo menudo, concentraba su atención en el despacho de los asuntos y en la resolución de expedientes. Los mexicanos no le perdonaron su aversión a las corridas de toros.

Hombre de escasas iniciativas y abrumado además por un cargo superior a sus fuerzas, fue tratado con poca consideración por la corte y sus gobernados, por lo que presentó su dimisión, que le fue aceptada. Su administración fue modelo de honradez y rectitud y, aunque satirizado por algunos historiadores mexicanos, como Bustamante, no ha faltado quien ha hecho justicia a su actuación, pues estudiando en conjunto su obra solo respetos merececf. Alcázar Molina, Los virreinatos en el siglo XVIII, Barcelona-Buenos Aires, 1945.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 508-509.

Pedro de Garibay

Virrey de Nueva España: 1808-1809

Nacimiento: ¿?

Fallecimiento: 1815

Biografía

Retrato de Pedro de Garibay.Retrato de Pedro de Garibay

GARIBAY, Pedro de (?-1815). En 1808 era mariscal de campo bastante anciano y había hecho casi toda su carrera militar en México. Al producirse el golpe de Estado de Gabriel de Yermo contra el virrey Iturrigaray por sus tendencias favorables a crear un organismo autónomo de gobierno (noche del 15 al 16 de septiembre de 1808) le sucedió como virrey de Nueva España Garibay como militar más antiguo. Se detuvo a los criollos más comprometidos y el nuevo virrey no encontró obstáculos, adhiriéndosele el ejército y las autoridades. Iturrigaray fue embarcado para España. Garibay llamó nuevas tropas criollas a la capital, que dieron así aliento a los partidarios de la autonomía.

A pesar del origen de su mando, Garibay no fue instrumento incondicional del partido españolista, y él y la Audiencia, que era en realidad la que gobernaba, dieron marcha atrás y procuraron evitar lo que ofendiese a los criollos, tendiendo a apoyarse en el ejército y borrar el aspecto de motín que tuvo su advenimiento; retiraron las milicias que habían derribado al anterior virrey y se disolvió el ejército acantonado en Jalapa, con lo que los gérmenes de la subversión se difundieron por el resto del país a través de la oficialidad. Se apartó a Yermo, y los acusados por la tentativa sugerida por Iturrigaray fueron absueltos o enviados a España, excepto el licenciado Verdad y el padre Talamantes, que murieron en la prisión.

Envió auxilios a España para luchar contra los franceses, hizo fundir cien cañones al escultor Tolsá, costeados por el Tribunal de la Minería y compró armas; suspendió la Consolidación, origen de gran descontento económico y estableció una Junta consultiva para delitos de infidencia. Pero el país estaba dividido y la conmoción sufrida preludiaba un próximo movimiento por la independencia. La ancianidad, debilidad y falta de condiciones de Garibay no le convertían en la figura más indicada para la gravedad de la situación, y ante las quejas contra él, la Junta Suprema de España lo sustituyó con el arzobispo de México Francisco Javier de Lizana, que tomó posesión el 19 de julio de 1809 Garibay volvió a su oscuridad anterior y murió en México el 7 de julio de 1815, a los ochenta y seis años.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 187.

Francisco Javier Lizana Beaumont

Virrey de Nueva España: 1809-1810

Nacimiento: 1750

Fallecimiento: 1811

Biografía

Retrato de Francisco Javier Lizana Beaumont.Retrato de Francisco Javier Lizana Beaumont

LIZANA BEAUMONT, Francisco Javier (1750-1811) [Arnedo-México]. Arzobispo de México y virrey de Nueva España. Tras sus estudios de Teología y Derecho fue catedrático en Alcalá y ejerció cargos eclesiásticos en esta y Zamora. Habiéndose distinguido en la Península en el ejercicio de varios obispados (Zamora, como obispo auxiliar, y Teruel, 1801-1802) fue promovido, en 1803, a la silla arzobispal de México, donde hizo su entrada en enero de 1804. En su viaje pastoral fundó un convento en Querétaro, y con motivo de la entrada del virrey Iturrigaray, una cátedra de Historia eclesiástica en la Universidad. Fundó la población de Concepción de Arnedo.

Tomó parte en la deposición del dicho virrey y sustituyó a Garibay (19 VII-1809). Para dedicar su atención a las tareas administrativas, concedió el gobierno de la mitra a su primo, el inquisidor general Sáez de Alfaro, que ejerció gran influjo en el débil ánimo de Lizana. Sus primeros actos fueron remediar la escasez que reinaba en el pueblo producida por la pérdida de las cosechas y remitir a España los recursos que reclamaba urgentemente su difícil situación producida por la invasión de los franceses, cediendo en beneficio de esta causa su sueldo de virrey y capitán general. No le fue posible, sin embargo, a pesar de sus afanes, conseguir los veinte millones que se le pedían.

Tuvo que hacer frente a graves inconvenientes para cumplir las órdenes de la Junta central, entre ellas la agobiante demanda de dinero, a la que era tan difícil satisfacer; otra fue la referente al probable desembarco en Nueva España de Carlos IV y María Luisa, según proyectos de Napoleón, ordenándosele prender a los reyes y su comitiva si llegaba el caso, haciendo constar que Fernando VII era el único rey de España, y la Junta su representante; decreto que el virrey hizo público.

Virtuoso, de carácter apacible y de pocas luces, tiene el mérito de haber luchado sin descanso en un momento difícil y entre muchas opiniones encontradas. No podía considerársele amigo de la independencia por su intervención en la caída de Iturrigaray, pero influido por sus consejeros y testigo de los excesos de los españoles durante el gobierno de Garibay, se alejó de estos mereciendo el aplauso de los mexicanos, lo que hirió la altivez de los oidores, que pronto serán los mayores enemigos del virreyVicente Riva Palacio, México a través de los siglos, Barcelona, t. III, pág. 71. Muestra de esta disposición favorable a los criollos fue la deportación a España del periodista Juan López Cancelada y el destierro del oidor Guillermo de Aguirre, alma del partido españolista. Los oidores llamaron el pontificado a su gobierno.

El espíritu de independencia que aumentaba cada día, le obligó a tomar precauciones. Creó la Junta de Seguridad y Buen Orden. En 1809 sofocó un pronunciamiento que estaba a punto de estallar en Valladolid, y temeroso de que las conspiraciones se extendieran, hizo enviar a España numerosos individuos bajo partida de registro. Reunió las tropas dispersas y las aumentó, creando varios cuerpos de milicia. Tomando en consideración su edad, su carácter vacilante y su mencionada actitud, fue relevado en 1810 por el Consejo de Regencia de España e Indias, dándosele en recompensa de sus servicios la cruz de Carlos III. Cesó el 8 de mayo de 1810, haciéndose cargo interinamente del virreinato el regente de la Audiencia, Pedro Catani. La Regencia de España nombró para sustituirla a Francisco Javier Venegas Lizana, dedicado a sus funciones de arzobispo, moría al año siguiente.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 771.

Francisco Javier Venegas

Virrey de Nueva España: 1810-1813

Nacimiento: 1760

Fallecimiento: 1838

Biografía

Retrato de Francisco Javier Venegas. Retrato de Francisco Javier Venegas

Francisco Javier Venegas de Saavedra. [Bujalance-Madrid]. Militar, participó en la guerra del Rosellón y posteriormente en la guerra de la Independencia, a cuyo comienzo era teniente coronel retirado. Participó en la batalla de Bailén, y en la retirada de Tudela. A fines de 1808 era mariscal de campo y el duque del Infantado, jefe del ejército del Centro le encargó la toma de Tarancón y a otro brigadier, Senra, la de Aranjuez frente al general francés Victor; con él iba Pedro Agustín Girón; atacaron la noche del 24 de diciembre, fracasando. Acudió Víctor, quien el 1 de enero de 1809 derrotó a Venegas y Senra, en una de las batallas más desastrosas para España de aquella guerra.

Puesto al frente de un ejército en Andalucía recibió propuestas de Sebastiani de adherirse a José Bonaparte. En julio de 1809, con un ejército de los mejores que se pudieron organizar y a sus órdenes Lacy, Giron y Vigodet, avanzó desde La Mancha hacia el norte, amenazando a Toledo, Aranjuez y Ocaña y más allá a Madrid. Pero, a pesar de la victoria de Talavera, se limitó a quedarse en Aranjuez, donde el 5 de agosto se rechazó un ataque francés; cruzaron los franceses el Tajo por Toledo y concentró Venegas sus fuerzas en Almonacid, donde le atacó Sebastiani el 11 de agosto, y sufrió otra derrota, dispersándose los españoles hasta Sierra Morena. Le sucedieron en el mando del ejército de La Mancha Eguía y luego Areizaga, que sufrió otro desastre en Ocaña.

Siendo regente en 1810 su tío Francisco de Saavedra fue nombrado virrey de México (1810-1813), cuando ya el virreinato se hallaba en momentos muy críticos en sus relaciones con la metrópoli. Sustituyó al arzobispo Lizana y llegó a México, tomando posesión el 13 de septiembre de 1810 y el 16 Hidalgo lanzó el grito de Dolores, iniciando la insurgencia. Supo contener las primeras avalanchas de los independientes mexicanos, encomendando el mando de las tropas, reunidas apresuradamente a Calleja y Manuel Flon.

Hizo frente Venegas a la situación, con medidas militares, represión de los insurgentes, obtención de medios económicos y tuvo que implantar las disposiciones liberales llegadas de la metrópoli, como la libertad de imprenta, la Constitución de Cádiz, la elección de diputados a las Cortes, el nuevo régimen municipal y provincial, que favorecía a los desafectos. El prestigio ganado por Calleja hizo que por orden del gobierno español, fuera relevado del virreinato por este, que tomó posesión el 13 de febrero de 1813 dejando Venegas el país en plena guerra y en los momentos de auge de Morelos. Fernando VII, reconociendo su lealtad a la corona, le premió con los títulos de marqués de la Reunión y de Nueva España. De regreso en la Península fue aún capitán general de Galicia (1818). Más adelante fue miembro del Estamento de Próceres de 1834 a 1836.

VILLA, Justa de la - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 932.

Juan Ruiz de Apodaca

Virrey de Nueva España: 1816-1821

Nacimiento: 1754

Fallecimiento: 1835

Biografía

Retrato de Juan Ruiz de Apodaca.Retrato de Juan Ruiz de Apodaca

RUIZ DE APODACA, Juan (1754-1835) [Cádiz-Madrid]. De varios marinos ilustres que llevan el apellido Ruiz de Apodaca, el más destacado es don Juan, que fue creado conde de Venadito por Fernando VII, debido a sus servicios como virrey de Nueva España, donde sofocó la insurrección de Minael Mozo, a quien pasó por las armas.

Ruiz de Apodaca tomó parte en casi todas las acciones navales de su tiempo, señalándose por su pericia y su valor. Al estallar la guerra de la Independencia fue destinado por la Junta de Sevilla a dirigir algunas gestiones diplomáticas en Londres, que cristalizaron en la alianza hispano-inglesa de 1809. En 1812 fue designado para ocupar la capitanía general de Cuba. A poco se promulgó la Constitución de 1812, jurándola Apodaca y demás autoridades y poniéndola en vigor en la isla.

Procuró mantener una estricta neutralidad en la guerra entre Estados Unidos e Inglaterra que estalló por entonces y aguantó las piraterías de los corsarios franceses establecidos en la isla Barataria (costa de Luisiana) para no dar pretexto a los primeros. Pero el general yanki Wilkinson se apoderó de Mobile en 1813, sin que se atreviera Apodaca a hostilizarles por tal usurpación, en virtud de las órdenes del gobierno español, y se limitó a reforzar las guarniciones del resto de Florida y a recobrar la colonia Fernandina. Para evitar los ataques de los corsarios insurgentes armó lanchas cañoneras y se construyeron bastantes barcos en los astilleros de La Habana. Pero habiendo tocado una escuadra inglesa con sus tropas en Penzacola, el general Jackson —futuro presidente— tomó este hecho como pretexto para ocupar esa población (1814).

A pesar de estos contratiempos y de la guerra de emancipación hispanoamérica, aumentaron los ingresos de la Hacienda y creció mucho el cultivo de la caña, mientras disminuía el del café. En 1814 se había abolido el régimen liberal. En 1815 llegó el nuevo capitán general Cienfuegos y Apodaca pasó al virreinato de Nueva España, donde procuró gobernar con energía, para hacer frente al movimiento de emancipación, y con humanidad, perdonando a los que se quisieran acoger a varias generosas disposiciones que dictó en favor de los insurrectos.

Al proclamarse la Constitución de Cádiz en la Península (1820), el conde de Venadito hizo extensiva a México la nueva vigencia de la ley fundamental. Le correspondió presenciar la insurrección de Iturbide y el desmoronamiento de la soberanía española. Por su escasa fortuna o inactividad un grupo de militares le depuso violentamente dei virreinato, colocando en su lugar a Novella (5-VII-1821) mientras el gobierno liberal enviaba a O´Donojú en reemplazo de Apodaca, quien regresó a España (1821). Fue nombrado posteriormente virrey de Navarra (1824), y a principios de 1826, consejero del monarca. En 1830 ascendió a capitán general de la Armada, y después de la muerte de Fernando VII, la regente le nombró prócer del reino.

BEGUÉ, Olimpia - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 520-521.

Francisco Novella

Virrey de Nueva España: 1821

Nacimiento: 1769

Fallecimiento: 1822

Biografía

Retrato de Francisco Novella.Retrato de Francisco Novella

Penúltimo virrey de México. Veterano del Dos de Mayo, tenía el grado de mariscal (desde 1815) y era subinspector de artillería con el virrey Ruiz de Apodaca, quien ante la sublevación de Iturbide le nombró gobernador de la capital y miembro de la junta de guerra. Apodaca perdió prestigio por su irresolución, el desacierto de sus medidas, las inútiles marchas de las fuerzas, su incapacidad para evitar la deserción general y la inevitable pérdida de México. Los oficiales asociados en una logia liberal, decidieron destituirlo, repitiendo lo ocurrido el mismo año con Pezuela en el Perú y por no ser Apodaca afecto al régimen liberal.

En la noche de 5-VII-1821 se produjo un pronunciamiento y varios oficiales, dirigidos por el teniente coronel Buceli, exigieron a Apodaca y a la citada Junta su dimisión; no se aceptaron sus explicaciones y hubo de firmar su renuncia, alegando ser a petición respetuosa de oficiales y tropa. Se negó Pascual de Liñán a aceptar un poder faccioso y tuvo que tomar posesión Novella, aunque no era liberal. Su cargo era el de capitán general, por haber abolido el de virrey el régimen constitucional español. Fue mal recibido por los jefes que no habían intervenido en el motín y por la ilegalidad de su nombramiento, lo que aumentó la desmoralización realista. No pudo hacer más que Apodaca, pues no lo permitían las circunstancias, e imitó sus medidas, como alistamiento de soldados, una nueva Junta de Guerra y fortificación de la capital.

Siguieron las derrotas y las rendiciones como las de Ciriaco del Llano en Puebla. Pero, nombrado ya desde enero nuevo virrey, el general O´Donojú, por su liberalismo, en sustitución de Apodaca, llegó a Veracruz el 3 de agosto, tomando posesión y enterándose entonces del estado del país, que ignoraba —incluso la sublevación de Iturbide—, al parecer, al salir de España. Iturbide se puso en contacto con O´Donojú, impidió que lo hiciera Novella, mostrándole que este no había traído refuerzos, y acabó por celebrar con el recién llegado el tratado de Córdoba (24-VIII-1821), por el cual, O´Donojú, excediéndose en sus atribuciones, pero percibiendo la realidad, reconoció la independencia mexicana, según el Plan de Iguala.

Novella no reconoció el tratado y se dispuso a resistir en la capital, donde ya había concentrado tropas españolas y leales hasta 5.000 hombres y los últimamente alistados o íntegros, con Armijo, Melchor Álvarez y otros jefes; los dos tercios de las fuerzas eran mexicanos y tomó medidas de precaución contra los sospechosos. Estaba sitiada la capital por el ejército de Trigarante, pero solo se dio un combate de importancia en Atzcapozalco (19 de agosto), que quedó indeciso.

El 30 de agosto recibió orden de O´Donojú; en una junta con las autoridades militares, civiles y eclesiásticas se acordó reconocer al nuevo virrey si justificaba su autoridad; pero la deserción aumentó grandemente, pasándose Melchor Álvarez. Llegó Iturbide el 5 de septiembre y hubo negociaciones entre ambos virreyes, negándose O´Donojú a reconocer a Novella como legítimo; al fin se celebró una entrevista en la hacienda de la Patera, cerca de Guadalupe, entre ambos virreyes e Iturbide (13 de septiembre), acordando solo prorrogar el armisticio firmado antes y entregó Novella el mando a O´Donojú, sin calificar la legitimidad o no del gobierno del primero, quien depositó interinamente el mando en Liñán. Salieron las tropas leales; el 24 de septiembre entró Vicente Filisola en la capital, el 26 O´Donojú se hizo reconocer como capitán general y el 27 entra en la ciudad Iturbide al frente del Ejército Trigarante, proclamándose solemnemente la independencia el día 28.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 54.

Juan O´Donojú

Virrey de Nueva España: 1821

Nacimiento: 1762

Fallecimiento: 1821

Biografía

Retrato de Juan O´Donojú.Retrato de Juan O´Donojú

[Sevilla-México]. General, uno de los más caracterizados dirigentes de la masonería española a comienzos del XIX, se encargó del ministerio de la Guerra por acuerdo de la Regencia, en 1814. Restablecido el régimen constitucional en 1820, fue nombrado capitán general de Andalucía, y en 1821 se le designó para ocupar el virreinato de Nueva España, donde dominaba la situación creada por la sublevación de Iturbide, menos en México y en otros núcleos de población.

Aunque carecía de poderes para ello, celebró con Iturbide el convenio de Córdoba, por el que se reconocía el plan de los revolucionarios. Iturbide entró en México el 27 de julio de 1821, siendo saludado su ejército por el virrey desde el balcón del palacio virreinal, con lo que sancionaba de facto la independencia de México. O'Donojú murió al poco tiempo, víctima de pulmonía, y recibió sepultura en la catedral mexicana con honores de virrey.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 82.