Pedro Moya de Contreras

De Justa de la Villa

Retrato de Pedro Moya de Contreras. Retrato de Pedro Moya de Contreras

PEDRO MOYA DE CONTRERAS, virrey de Nueva España (?-1591; 1585) [Córdoba-Madrid]. Arzobispo de México. Estudió cánones en Salamanca, fue maestresala de la iglesia de Canarias e inquisidor en Murcia. En 1571 pasó a México con encargo de establecer el Santo Oficio de la Inquisición, llegando a reunir las tres magistraturas más altas del virreinato. En 1573 era elegido arzobispo, en 1583 recibía los despachos del visitador, asumiendo una autoridad sin límites, en septiembre de 1585, cuando por muerte de don Lorenzo Suárez de Mendoza, se le ordenaba encargarse del gobierno. Ocupó el cargo de virrey hasta octubre de 1585, en que era sustituido por don Álvaro Manrique de Zúñiga.

Fue para él motivo de preocupación y solicitud la instrucción de los indios, que siempre contaron con su protección paternal. Convocó el tercer concilio mexicano, al que concurrieron varios obispos; sus cánones se adaptaron al Concilio de Trento, salvo modificaciones especiales, para acoplarse a las circunstancias de la Iglesia indígena. En él quedó restablecida la disciplina eclesiástica. Fue aprobado por el Consejo de Indias y por Sixto V. En 1589 pasaba a España, haciéndose cargo, en enero de 1591, de la presidencia del Consejo de Indias. Estaba propuesto para patriarca cuando, en diciembre de este mismo año, moría en Madrid, tan pobre que Felipe II hubo de pagar el entierro por cuenta del Estado.

Fue sepultado en la iglesia parroquial de Santiago. Dícese que cuando el rey supo su muerte dijo estas memorables palabras; Hoy ha muerto la Verdad en mi reino y uno de los que más bien ha hecho en élMariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, 1922, página 73. Dejó escritas unas Anotaciones ad Libros Doctoris Francisci Hernandez de Christiana Methodo quae loca explicant pouco dificiliaria que existían en el tomo V del famoso naturalista. La colección Cartas de Indias (Madrid, 1877) contiene algunas de este arzobispo que amplían su vida y no carecen de interés histórico.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 1140.