JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA, Virrey de México (1600-1659; 1642) [Fitero-Osuna].

Estudió en Alcalá de Henares y Salamanca. En 1626 aparece como diputado de la nobleza en las Cortes de Monzón y, poco después, como fiscal en los consejos de Guerra de Indias. Se ordenó de sacerdote y luego de diversos viajes por Europa como capellán de la hermana de Felipe IV, María de Austria; en 1630 fue consagrado obispo de Puebla de los Ángeles (México). En 1642 ocupa brevemente los cargos de virrey y capitán general de Nueva España y temporalmente el arzobispado de México.

A partir de esta época comienzan, ya vuelto a su sede de Puebla, sus incidentes con los jesuitas, que dieron lugar a un largo proceso de seis años, con amplias repercusiones en la Península y en la corte romana. Las particularidades de este asunto pueden verse en la extensa bibliografía del padre Palafox. Solo diremos aquí que tuvo su comienzo en la negativa de los jesuitas a presentar al obispo sus licencias para confesar, negativa a la que Palafox contestó con una multitud de excomuniones, y su fin en una concordia firmada por ambas partes litigantes el 20 de mayo de 1635. Ya en la Península, a la que fue llamado Palafox para dar cuenta de sus diferencias con la Compañía, se le destinó al obispado de Osuna, en el que murió.

En 1666 su cuerpo estaba incorrupto, aumentándose así su fama de santidad, pero su proceso de beatificación fue varias veces demorado por la Iglesia, que le declaró Venerable cf. El venerable Palafox, conferencia de 0. Florencio Jardiel, en el Ateneo de Madrid, 1892. Escribió multitud de obras -entre las que se cuentan sus cartas al Pontífice sobre la cuestión de los jesuitas- , algunas de las cuales han sido reeditadas en la Colección de libros que tratan de América (tomo X), y en la Biblioteca de escritores aragoneses (Zaragoza, 1885).

Durante la enfermedad que condujo al sepulcro a Fernando VI, los jesuitas quemaron algunas de estas obras, más tarde aprobadas por la Congregación de Ritos, y este hecho constó en los informes que el Ministerio de Estado elevó a Roma para justificar la expulsión de la Compañía, en el siguiente reinado, y para conseguir su supresión por parte del Papa.

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 153-154.