Virrey de México

Retrato de Juan Ortega Montañés

JUAN ORTEGA MONTAÑÉS, Virrey de México (1627-1708; 1696-1697/1701-1702). [Llanes-México]. Obispo de Michoacán y arzobispo y virrey de México. Hizo sus estudios en la Universidad de Alcalá, y a los treinta y tres años ya era fiscal del Santo Oficio de la Inquisición en México, tomando posesión del cargo en 1662. En 1673 fue elegido obispo de Guadiana (Durango) y con sagrado en 1675 en la catedral de México. En este mismo año era nombrado obispo de Guatemala, y en 1684 pasaba a ocupar el obispado de Michoacán, donde se hace célebre por su generosa iniciativa en el reparto de limosnas y las ordenanzas para curas y jueces eclesiásticos.

En 1696 se hace cargo del virreinato de Nueva España. Hace frente a una posible sedición. Permitió a los jesuitas, padre Kino y Salvatierra, la reducción de los californianos, procurándose con limosnas el dinero preciso sin necesidad de que la Real Hacienda tuviera gastos por esta misión. Terminado su periodo virreinal, en 1697 vuelve a su diócesis de Michoacán hasta 1701 en que es nombrado arzobispo de México. En este mismo año, al retirarse del virreinato don José Sarmiento, vuelve a hacerse cargo interinamente del gobierno. Atiende solícito a todas las dificultades que produce el cambio de dinastía y las guerras extranjeras y civiles. Dispone la defensa de las costas y repara la armada de Barlovento construyendo nuevos barcos en Campeche.

El suceso más importante de este periodo es la salida de la flota de Veracruz con rico cargamento, custodiado por navíos franceses al mando del general Château Regnaud. Fue destruida en el puerto de Vigo por navíos ingleses y holandeses. A últimos de 1702 era sustituido en el virreinato por don Francisco Fernández de la Cueva, segundo duque de Alburquerque. Como arzobispo, se preocupó de que los cultos eclesiásticos se hicieran con gran ostentación. Sus desvelos por la conclusión de la iglesia de Guadalupe llegaron a tanto que se asegura salía por las calles de México a recoger limosnas para la obra y falleció sin lograr su deseoSerrano Torner, México y sus gobernantes, Barcelona, 1910, pág. 239. Está enterrado en la catedral de México.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 133.