Diego Carrillo de Mendoza

    Retrato de Diego Carrillo de Mendoza.

    Retrato de Diego Carrillo de Mendoza


    Biografía

    DIEGO CARRILLO DE MENDOZA Y PIMENTEL, virrey de Nueva España (?-1636; 1621-1624). Marqués de Gelves y conde de Priego, desde los primeros días de su gobierno se dedicó a reorganizar y moralizar la administración, que había encontrado en muy mal estado. Funda en la Universidad una cátedra de cirugía. Persigue a los ladrones que infestaban los caminos, consolidando la seguridad pública. Se preocupó también de la Hacienda pública y se opuso al monopolio del maíz en contra de los intereses de muchas personas influyentes que se le pusieron enfrente. Suspendió en 1622 las obras de desagüe de la laguna por creerlas inútiles, pero sobrevino una inundación que contribuyó a su descrédito, aumentando el descontento al año siguiente por la carestía de los víveres.

    Lo más destacado de su gobierno fue el altercado con el arzobispo de México, Juan Pérez de la Serna. Dícese que el virrey era hombre inflexible en sus acuerdos, pero el arzobispo de la Serna no lo era menos en lo que creía sus derechosBaronesa de Wilson, México y sus gobernantes, Barcelona, 1910, pág. 113. Era el virrey de carácter duro y violento. El pretexto para el choque entre ambas potestades, sobre un fondo anterior, en que ya existía un conflicto entre el prelado y la Audiencia, en el que medió sin éxito el virrey, procedió del intento de prisión de un caballero de Santiago procesado, y que se refugió en un convento; excomulgó el obispo a los jueces y al complicarse el asunto el prelado excomulgó al virrey y la Audiencia mandó encerrar a aquel ordenando se le embarcara para España en el primer navío que se diese a la vela.

    El obispo excomulgó de nuevo al virrey y puso en entredicho la capital, con cesación a divinis. Por tal resolución estalló un motín popular frente al palacio del virrey el 15 de enero de 1624, y a pesar de que se hizo fuego sobre las turbas, no se dominó el movimiento. Fue destituido de su puesto por la Audiencia y hubo de aprovechar la noche para poder salir disfrazado. Poco después embarcaba para la Península, donde Felipe IV dio su aprobación a algunas de sus disposiciones y desautorizaba otras.

    Envió el monarca para la investigación a Martín Carrillo, inquisidor de Valladolid, quien declaró que el clero había promovido el tumulto; que no se podía castigar a toda la población, pues gran parte de ella era culpable del motín y que este había sido causado en realidad por el odio a los españoles, habiendo sido el motín una expresión de él, y el conflicto entre las autoridades un pretexto, aunque el factor religioso influyó poderosamente, considerando las masas hereje al virrey. A los dos años concluyó el proceso, con algunas ejecuciones, condenas de prisión, destitución de dos oidores, reprensión del prelado, que fue sustituido por don Francisco Manso de Zúñiga. A Carrillo le sucedió en el gobierno interinamente la Audiencia y definitivamente el marqués de Cerralbo.

    VILLA, Justa de la - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 736.