HUASCAR INGA. Intitopacusivallpa huascarynga (Santacruz Pachacuti Yamqui, 1613: 311), Tupa Cusi Hualpa (Murúa, fray Martín, [1613] 2001: 130), Topa Cusi Gvalpa Guascar Inga (Guaman Poma de Ayala, 1980: 94). Huascarpata (Perú), 1491 – Andamarca (Perú), 1533. Gobernante en disputa del Imperio de los incas, a la muerte de su padre Huayna Cápac en Quito (1525).

Fueron sus progenitores el Inca Huayna Cápac y su mujer principal Rahua Ocllo. Fue su esposa una prima suya, Chuqui Huipa. Por basarse su semblanza en las crónicas tardías de los cronistas de la conquista del Perú, Tomebamba y Quito, y no en fuentes más direlista, el carácter de su vida puede estar oscilando entre la doctrina a favor del dominio de los incas que favorece a Huascar o en aquella que sostiene haberse mostrado resistencia o rechazo a ellos, alcanzando algo más del primer tercio del siglo XVI, con la caída del imperio a manos de Francisco Pizarro y los soldados de la conquista hispana, la cual cambió el destino poblacional de los pueblos originarios de los Andes centrales y norteños de Sudamérica.

La existencia de este gobernante del Cuzco y del territorio de los Cuatro Lados del Tahuantinsuyo podía haber pasado sin mayor resonancia si no fuera porque en su corta vida de adulto le tocó desenvolverse en un extremado tiempo de guerra y de convulsiones internas y externas. Se podría marcar su corto lapso por las fases difíciles en que la vida adulta de Huascar tendrá que desenvolverse, hasta su trágica muerte en 1533. Para mejor comprensión, podrían citarse las siguientes: Primero, su elección como gobernante del Cuzco por el vacío dejado por Huayna Cápac. Segunda, la conquista de su padre de territorios y poblaciones norteñas, como continuación de la ocupación de su abuelo Túpac Yupangui, creador de Tomebamba inca. Se trata de la conquista de señoríos vinculados a Quito o Quitu Cara, un arcaico epicentro de intercambio interregional, con dataciones milenarias. Se incluyen los señoríos de Cañar, Puruhá, Latacunga, Pansaleo, Quito, Cochasquí, Cayambe, Caranqui y Pastos, cabezas visibles de un ordenamiento de señoríos en las tierras altas o sierra del actual Ecuador; aunque la invasión no estaría exenta en el litoral Pacífico o en la región amazónica. Tercera, la activación en la guerra entre hermanos gobernantes, utilizando las premisas de un sistema de parentesco dual, escindido entre dos dinastías, mejor llamadas “panacas reales” o “ayllus reales” que prevalecían entre las clases de Chinchasyo, a partir de su fundador histórico: Pachacútec o Inga Yupangui. Cuarta, la destrucción del imperio de los incas.

Gobernante o rey del Cuzco

Cronistas de importancia tienen criterios opuestos sobre la legitimidad del gobierno de Huascar. Guamán Poma de Ayala (1980: 94) asegura que fue nombrado legítimo Inga “por su padre y por el sol”, y sería “mayor eredero (sic) de todo el rreyno desde Pirú, con el título de Capac Apo Inga”. En tanto que Santacruz Pachacuti Yamqui escribía que no era rey legítimo, pues a la entrada en el Cuzco de “el cuerpo muerto de Guaynacapac hazia reverencia y mas digo que el Intitopacusigualpahuascarynga haze casar a su madre Rahuaocllo con el cuerpo difunto para que los legitimaze, y por los ministros del templo los casa por temor” y es así como Huascar “se intitula por hijo legítimo de Guayna Capac” (Santacruz Pachacutec Y., 1613: 311). La legitimidad del gobernante Huascar se hizo una cuestión ideológica. Por ejemplo, fray Martín de Murúa aduce que cuando salió Huaynacápac para la conquista de Quito “llevó consigo a Atao Hualpa, su hijo porque no tenía madre, porque había muerto” y dejó en el Cuzco a dicho Huascar Inga, a Manco Ynga, Paullo y otros, muchos hijos bastardos. Ni Huascar ni Atahualpa fueron entonces hijos de mujer Colla, por tanto en las leyes del parentesco inca ambos eran “bastardos” o carecían de legitimidad, y será por esto que en su lecho de muerte, Huayna Capac en Quito nombrara a un hijo de Coya, Ninan Cuyochi, pero a los dos les tocaría morir de una grave enfermedad (posiblemente de viruela traída por los conquistadores). Huascar “era hijo de Rahua Occlo su hermana carnal [de H. C.] y, no obstante que era su hermana, no era su legítima mujer sino Cusi Rimay [Ocllo], otra hermana con quien se había casado”. Pasaron los años y Huayna Capac completó la construcción de Tomebamba. Atahualpa, su hermano paterno, se hallaba instalado en Quito como gobernador, rodeado de mitimas o colonias incas que se extendían por territorio quiteño. No era Huascar de la simpatía de Guaman. Poma lo describe así: “Y tenia su rostro morenete y largo, sancudo y feo y de malas entrañas” (Guamán Poma de Ayala, 1613: 94). El resto del gobierno de Huascar fue una constante preocupación por el ascenso de Atahualpa al gobierno de Quito, declarándole a este la guerra.

La conquista de Huayna Capac de los señoríos de Chinchasuyo, asociados al epicentro de Quito, y su triunfo final en la laguna de Yahuarcocha, al cabo de un período entre diecisiete y veinte años, fue una época en la que se fortalecieron las estructuras físicas y sociales y floreció la ciudad de Quito inca. Por el hecho de la instauración de Atahaulpa en el gobierno de este territorio, especialmente a la muerte de su padre, Huascar atravesó una etapa sombría de recelos y hasta combates con los soldados de Atahualpa; según Santacruz, se hizo eco de una falsa información del curaca Cañari, Orcocolla, quien “avisa nueva falssa a Guascarynga deziendo: porque causa les consentía que Topatahuallpa se intitulara con nombre de ynga,” (Santacruz Pachacutec Y., 1613: 312), produciéndose una lucha por la pertenencia a dos opuestas panacas reales, Cápac Ayllu y Hatun Ayllu.

La activación de la guerra entre hermanos obedeció en parte a su diferente ubicación en dos mitades del parentesco real del Cuzco, localizados en Hanancuzco y Hurincuzco. En el fragor de las guerras, Huascar se desnaturalizaba de su pertenencia de Hanan “porque de esta era Atahaualpa” y se pasaba a Hurincuzco, al tanto que su hermano Atahualpa hacía lo mismo, siendo un Hurin decidió pertenecer a Hanan Cuzco, y en Quito (Sarmiento, 1942: 153), muerto su padre, declaró ser el inga Ticci Capac, apelativo que significaba “señor fundador del mundo,” más bien “Fundación Real” (Burgos Guevara, 1995: 158), tratando de idealizar un nuevo tipo de sociedad o gobierno inca con elementos quiteños, convirtiendo a Quito en “otro Cuzco”, aunque este ideal político quedaría a medias por la conquista española el 6 de diciembre de 1534. En el proceso de desconocimiento de la dinastía de Huascar, de las momias sagradas de los reyes incas y con el asesinato de sus descendientes, Atahualpa era apresado y muerto por Francisco Pizarro en noviembre de 1533. Estando en prisión, mientras que sus generales Chalco Chima y Quisquis, tomaban Cuzco y destruían la parentela de su hermano, el inca proquiteño ordenaba a éstos que matasen a Huascar, como sucedió en realidad y se produjo su trágico fin en unos parajes de Andasmarca (Perú) en 1533.

BURGOS GUEVARA, Hugo, «Huáscar Inga», en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red, http://dbe.rah.es/biografias / 12285/huascar-inga)