Honduras Época Independiente

Índice

La separación de España
El Estado centroamericano
Honduras segregada
El siglo XX

La separación de España

De 1808 a 1821 permaneció Honduras tranquila, como en general el resto de la América Central: envió diputados a las Cortes de Cádiz, como a las de 1820, y siguió las vicisitudes de los cambios políticos de la metrópoli. Solo el 1-I-1812 hubo un motín en Tegucigalpa con motivo de la elección de alcaldes por querer los realistas mantener a gente de confianza, apaciguado sin violencia; Bustamante restableció su alcaldía mayor de Tegucigalpa.

En 1820 el marino de Colombia Aury intentó un ataque a Trujillo y Omoa que fracasó; en ese año la provincia de Comayagua formó una diputación provincial propia, ilegal, independiente de la de Guatemala, manifestándose los localismos que dividirán más tarde el país, y que fue aprobada por el gobierno de la metrópoli. En 1820 comenzó a hacer propaganda por la independencia Dionisio de Herrera, secretario del municipio y diputado suplente a Cortes. El hondureño José Cecilio del Valle tomaría parte activa en la independencia, pero en Guatemala y México.

Honduras se proclamó independiente de España al propio tiempo que los demás territorios de la América central (15 de septiembre de 1821), por el acuerdo tomado por la Junta que presidía Gainza. El gobernador José Gregorio Tinoco, gobernador de Comayagua, fue quien hizo adherir a Comayagua a la mencionada proclamación (28-IX). Pero por desavenencias surgidas con este, la provincia de Comayagua decidió no enviar representantes al Congreso convocado por aquella, no reconociendo la autoridad de Gainza.

En cambio Tegucigalpa y otras poblaciones hondureñas se adhirieron a la Junta de Guatemala, y Herrera redactó el acta de independencia. La disidencia entre las dos poblaciones más importantes de Honduras llevaron a Tegucigalpa a organizarse como provincia aparte. Al final Centroamérica se adhirió al Imperio mexicano (5 de enero de 1822), pero en Honduras, aunque agregada al mismo, siguió la división entre Comayagua y Tegucigalpa.

Fracasado el Imperio, caído Iturbide y reunido por Filisola un Congreso, que, con el nombre de Asamblea Nacional Constituyente, votó la total separación, tanto respecto a España como de México, se constituyeron las Provincias Unidas de Centroamérica (1 de julio de 1823), dándose los distintos Estados sus propias e internas Constituciones (Honduras, el 11 de diciembre de 1825), bajo la República Federal de Centroamérica.

El Estado centroamericano

El primer Jefe de Estado en Honduras fue Dionisio de Herrera (IX-1824) y la Asamblea Constituyente instaló la capital en Comayagua. Honduras continuó unida a la federación hasta 1838: durante estos años hubo constantes luchas intestinas, primero entre Milla y Herrera, que fue destituido en 1827 por un alzamiento liberal; después entre el guatemalteco Carrera y Morazán; dominadas todas por la antinomia liberales serviles (aristócratas) que durante todo este período conforma el paisaje político de Centroamérica.

Francisco Morazán, caudillo del liberalismo extremado, se alzó con el poder en 1827, poniendo a un partidario suyo, y en 1829 fue elegido Jefe del Estado; desarrolló una política anticlerical, aboliendo las órdenes religiosas y el fuero eclesiástico; fomentó la enseñanza y estableció la primera imprenta de Honduras; en 1830 fue elegido presidente de la República de Centroamérica y continuó su labor progresista en Honduras Joaquín Rivera (1833-1836).

Por fin, y desempeñando la jefatura del Estado José María Martínez se ejecuta el decreto de 26 de octubre de 1838 confirmado por el de 5 de noviembre siguiente, por el cual se declara a Honduras Estado libre, soberano e independiente, produciéndose al tiempo que la disolución total de la República centroamericana, que ya venía preparándose por la firma de diversos pactos defensivos entre algunos de los Estados. Otra Asamblea Constituyente dio una nueva constitución para Honduras en 1839. Morazán intentó en vano desde El Salvador mantener la difunta federación hasta que fue fusilado en Costa Rica en 1842.

Honduras segregada. El siglo XIX

En adelante la historia de este país consiste en la serie de Jefes de Estado efímeros, alzados y caídos en general por los consabidos pronunciamientos, fomentados muchos desde los países vecinos, lo que ha ocasionado frecuentes guerras con ellos; historia monótona de luchas civiles, de presidentes de escaso relieve, salvo algunas excepciones, y de frecuentes asambleas constituyentes y nuevas constituciones. A pesar de la fragmentación de Centroamérica, Honduras, como otros países de ella ha intentado varias veces reconstruir la unidad, siempre en forma federal, sin que ninguna de las tentativas haya tenido duración ni consistencia.

En enero de 1839 se promulgó otra constitución, que dejaba abierta la puerta a la federación, pero hubo que sostener una guerra con Morazán, afanoso de reconstituir la unidad, hasta su derrota definitiva en Guatemala (1840). La Cámara de Representantes eligió presidente del Estado —ya no Jefe— al general Francisco Ferrera, que reafirmó la separación, organizó el ejército y dio una ley de Hacienda. Se había restablecido el fuero eclesiástico y luego el diezmo y el Colegio Tridentino de Comayagua y se declararon vigentes las leyes españolas como supletorias.

En 1842 se firmó en Chinandega una confederación de El Salvador, Nicaragua y Honduras, de muy breve duración, seguida de una guerra con Nicaragua (hasta 1845), que ayudaba al salvadoreño Barrios, a Cabañas y a Rivera, y con El Salvador, siendo capturado y fusilado en Honduras su antiguo jefe Rivera, defensor de la unidad. También en 1842 se había firmado un Pacto de Unión o de alianza defensiva entre cuatro países —sin Costa Rica— que no evitó la citada guerra, De nuevo se intentó la unión por la Dieta de Nacaome —con representantes de Honduras, El Salvador y Nicaragua— (1847) y por la Dieta de Chinandega (1849), sin éxito. En 1850 Doroteo Vasconcelos, presidente de El Salvador, de acuerdo con Juan Lindo, presidente de Honduras, quiso imponer la unión contra el de Guatemala, Carrera, pero este los derrotó en La Arada (1851).

En 1848 se promulgó otra constitución, que estableció la libertad de conciencia y de religión, se abría la puerta a la federación, instalaba dos cámaras y extendía el plazo presidencial a cuatro años. Lindo (1847-1852), representante de Ferrera, tuvo un conflicto con Inglaterra, que ocupó unos territorios, devueltos por la intervención norteamericana, aunque en los límites de Belice se dio satisfacción a aquella, y logró disminuir la Deuda pública en más de 200.000 pesos, Con anterioridad se había fundado la Academia Literaria de Tegucigalpa, dirigida por el sacerdote y escritor José Trinidad Reyes (1846), de la que saldría la Universidad.

El presidente, general José Trinidad Cabañas (1852-1855), el mencionado sublevado, quiso efectuar de nuevo la unión y convocó una Asamblea Constituyente de Centroamérica en Tegucigalpa (1852), fallida por la oposición de Carrera, estallando una guerra entre ambos que acabó con la caída de Cabañas. Creó este las primeras misiones diplomáticas hondureñas.

Inmediatamente se presentó el problema de la ocupación de Nicaragua por el aventurero norteamericano Walker, convertido en su dueño e incluso en su presidente, con vista a su futura agregación a los Estados Unidos. Cabañas fue el primero en dar la alarma al resto de América Central y su sucesor, Santos Guardiola, se alió con los demás países centroamericanos (1856), contribuyendo a su expulsión; habiendo desembarcado de nuevo Walker en Honduras, fue fusilado en Trujillo (1860). En 1859 Inglaterra, por un tratado, devolvió a Honduras las islas de la Bahía.

El zambo Guardiola fue asesinado en 1862. José María Medina, aunque conservador y católico, contó con la hostilidad de Carrera, que murió a poco, y reprimió sangrientamente las rebeldías. La constitución de 1865 dio el nombre de República a Honduras por primera vez, se volvió al sistema unicameral y a la unidad religiosa. En tiempo de Medina se firmó un contrato en Europa y unos empréstitos para la construcción de un ferrocarril de mar a mar (1867-1870), pero solo percibió Honduras una pequeña parte, construyéndose poco trecho de vía; el valor nominal ascendía a cerca de seis millones de libras esterlinas, a un interés usurario, lo que dejó para el porvenir en precaria situación a la Hacienda, obligada a pagar unos enormes intereses, aunque se suspendieron desde 1872, pues en 1916 aún debía 25.407.000 libras, fruto de aquella estafa; en 1938 subía a 30 millones de libras, y entonces se rebajó a 1.200.000, pagaderas en treinta años.

Fue derribado Medina por Céleo Arias, auxiliado por los liberales de Guatemala y El Salvador (1872) —concluida la larga influencia de CarreraArias tuvo que hacer frente a fuertes intentos de derribarlo, apoyados luego por El Salvador y Guatemala, donde Justo Rufino Barrios aspiraba a la unidad centroamericana; caído en 1874, Ponciano Leiva fue elegido presidente, con ayuda de los dos países vecinos, y restableció la constitución de 1865; hubo un período de guerra civil con Medina, ayudado por Barrios primero, hasta que dimitidos ambos rivales y con el apoyo de Guatemala y El Salvador subió a la presidencia Marco Aurelio Soto (18761883), quien logró devolver la paz al país, extinguir sin violencia las facciones y poner fin a la anarquía en que se debatía; reorganizó la arruinada Hacienda, aumentando los ingresos en tres años de 260.000 a 700.000 pesos y luego a más de un millón; consolidó la Deuda pública; promulgó la libertad de enseñanza, fomentó el cultivo del café, suprimiendo los impuestos sobre él, y comenzó a desarrollarse el del plátano; favoreció la inmigración, impuso el servicio militar obligatorio, fundó el servicio telegráfico, la Casa de Moneda y la Biblioteca Nacional, organizó las islas de la Bahía y desenvolvió otras medidas en contraste con el desorden reinante hasta entonces o la poca capacidad de los presidentes anteriores.

Liberal anticlerical, suprimió los diezmos, secularizó los cementerios y el fuero eclesiástico, confiscó los bienes de las fundaciones pías, dispuso que la enseñanza fuera laica y gratuita, llevó profesores españoles para la Universidad y el Colegio Nacional y estableció el matrimonio civil. También promulgó todos los códigos, que formaron la nueva legislación (1880). La Asamblea Constituyente de 1880 dio otra constitución de tipo muy liberal, que garantizaba todos los derechos y declaró definitivamente a Tegucigalpa capital de la nación, poniendo fin a la capitalidad de Comayagua y a la rivalidad y alternativa en ella de las dos ciudades durante el siglo XIX.

Mantuvo el orden y Medina, por conspirar, fue fusilado (1878). Dimitió Soto en 1883 y su sucesor, el general Luis Bográn, firmó en Mongoy un acuerdo para la unión centroamericana (1884) con Zaldívar, presidente de El Salvador, y el de Guatemala, el citado Barrios; pero este la promulgó por sí y para imponerla invadió El Salvador, pereciendo en la batalla de Chalchuapa (1885) terminando este nuevo intento. Otro se efectuó en 1889, acordándose en Tegucigalpa un Pacto de Unión Provisional que no llegó a tener efectividad.

Bográn siguió también una política de fomento material e hizo construir carreteras. El partido liberal, por muerte de Arias, proclamó jefe a Policarpo Bonilla, que no logró derribar a Leiva, de nuevo presidente, y no triunfó, con apoyo de Nicaragua, hasta 1894, sobre el sucesor del segundo, Domingo Vásquez.

Bonilla reunió la consabida Asamblea Constituyente, que dio una constitución más, de tipo liberal (1894); se abolió la pena de muerte, se mantuvo la separación de Iglesia y Estado, se estableció la elección popular de los magistrados de la Corte Suprema, el jurado y el divorcio. Fueron reformados los códigos, promulgándose varios gradualmente. En 1894 se firmó un tratado de paz y reconocimiento por parte de España, último que se hizo de una nación hispanoamericana de las ya emancipadas; retraso excesivo, pero ya intentado desde 1844 y llevado a cabo en 1866, pero no ratificado, y de nuevo elaborado otro proyecto en 1885.

En este mismo año, por las amenazas de Inglaterra a Nicaragua, se firmó en Amapala, por iniciativa de Bonilla, la creación de la República Mayor de Centroamérica, en la que entraron Honduras, El Salvador y Nicaragua; este intento llegó a funcionar y se crearon sus instituciones directivas; pero se disolvió en 1898, cuando acababa de declararse como Estados Unidos de Centroamérica.

El siglo XX

Bonilla realizó igualmente una labor progresiva y de obras públicas, tarea que continuó su sucesor el general Terencio Sierra, que fomentó la construcción de carreteras y escuelas y mejoró el ejército; en 1902 firmó en Corinto con otros presidentes centroamericanos una Convención de Paz y Arbitraje obligatorio, creándose un Tribunal de Arbitraje, una enésima guerra civil dio la presidencia al fin al general Manuel Bonilla (1903), quien ejerció la dictadura e hizo promulgar otra constitución (1904), que extendió el período presidencial a seis años, sin reelección inmediata, y devolvió al Congreso la elección de los magistrados del Supremo; confirmó la cláusula de la de 1880 que no negaba a nadie indemnización por daños causados por las luchas civiles, pero declaró el país asilo para los refugiados de los otros y otorgó a los extranjeros iguales derechos.

Se promulgaron los restantes códigos reformados y se hizo más fácil el divorcio. En 1903 un tratado de paz en San Salvador puso fin a los conflictos entre varios países centroamericanos, entre ellos Honduras. En 1906 hubo una nueva guerra con Guatemala, terminada por el pacto del Marblehead, seguido por un tratado general de paz en San José entre las repúblicas centroamericanas, al que no se adhirió Nicaragua.

Por un ataque a Bonilla por sus enemigos hubo una guerra con Nicaragua, gobernada por Zelaya (1907), que intentó inutilmente contener el Tribunal de Arbitraje, y que causó al fin la caída de Bonilla (1907), eligiéndose por renuncia de Policarpo Bonilla, al general Miguel R. Dávila. Se firmó en Amapala un nuevo tratado de paz, seguido el mismo año de 1907 por los Pactos de Washington. La cuestión de límites con Nicaragua había sido sometida al arbitraje del rey de España, quien dio su laudo en 1906, señalando la frontera en el río Segovia hasta el sur del cabo de Gracias a Dios.

La intervención creciente de los Estados Unidos en los asuntos centroamericanos se manifestó de nuevo en el arbitraje a que sometió a Dávila y a Manuel Bonilla, alzado contra él (1911) y que causó la dimisión de aquel siendo elegido Bonilla (1912-1913): muerto a poco, acabó por sucederle Francisco Bertrand (1913-1915 y 1916-1919). El tratado Bryan-Chamorro (1914) sobre la construcción de un canal en Nicaragua y que concedía a los Estados Unidos una base en la bahía de Fonseca, afectaba a Honduras, que protestó, pero no intervino en la demanda presentada contra aquel ante la Corte de Justicia Centroamericana.

En 1916 Comayagua fue erigida en arzobispado, pero con la sede en la capital. Intervino Honduras en la primera guerra mundial al lado de los Estados Unidos. Bertrand quiso perpetuarse en la presidencia y fue derribado en 1919. Rafael López Gutiérrez propuso de nuevo en la reunión de plenipotenciarios de San José la unión centroamericana, firmándose un pacto que la restableció (1921), constituyéndose un Consejo Federal y eligiéndose una Asamblea centroamericana, instalados en Tegucigalpa, designada capital federal, y promulgándose la pertinente constitución, que entró en vigor el 1 de octubre del mismo año; pero solo se adhirieron Honduras, que sacrificó su capital, el Salvador y Guatemala, pero esta se retiró en enero de 1922 y la unión fracasó una vez más.

Desde comienzos de siglo se había desarrollado en la región del norte el cultivo del plátano y su principal compañía, la United Fruit Company adquirió un grandísimo poder no solo económico, sino también político, influyendo en la marcha política del país, por el afán de tener gobiernos propicios a sus intereses, convirtiéndose en otro medio de mediatización norteamericana.

Una guerra civil en 1925 ocasionó un desembarco de tropas yanquis. Tras un período de intranquilidad subió al poder en 1933 el general Tiburcio Carías Andino, quien gobernó hasta 1948, jefe y fundador del partido nacional, que ejerció la dictadura y se hizo reelegir indefinidamente; desarrolló una política nacionalista, limitando la inmigración, y dio una ley de colonización agrícola (1935) y una nueva constitución.

Se sostuvo, a pesar de conatos de insurrección, como el que pretendía elevar a la presidencia al historiador Rafael Heliodoro Valle. En 1948 se retiró y se eligió presidente a su candidato Juan Manuel Gálvez, que contó con la oposición del partido liberal; intentó modernizar la economía, con nuevas carreteras al oeste y para empalmar con la Panamericana, electrificación, un banco para préstamos a los agricultores, una fábrica para tratar la madera; extendió las aguas jurisdiccionales y reivindicó hasta el fondo del mar; contó con ayuda norteamericana para mejorar la sanidad y crear escuelas; la United Fruit Co. desarrolló un plan para suprimir el analfabetismo en sus obreros. Pero el espíritu nacionalista del país se manifestó en la oposición a que la Compañía del Ferrocarril de La Tela, filial de la United Fruit, creara nuevas plantaciones de añil, cacao y palmera de aceite.

En 1954 intentó Carías recobrar el poder y se dio empate, anulándose al candidato liberal Villeda y asumió el gobierno, el vicepresidente Julio Lozano. Bajo Lozano hubo una importante huelga de los trabajadores de la United Fruit Co.; dio el voto a la mujer (1955) y sufrió la hostilidad de obreros y del partido liberal, cuyo candidato Ramón Villeda había visto anulada su elección por el congreso de 1954.

Reelegido Lozano en 1956, antes de tomar posesión, fue depuesto por un pronunciamiento y asumió el poder una Junta militar, que dio una amnistía. En 1957 estalló otro conflicto con Nicaragua, por negarse a cumplir el citado laudo del rey de España, interviniendo la OEA, para evitarlo: el laudo fue confirmado por el Tribunal de La Haya (1960) y acatado por Nicaragua al año siguiente.

Convocó elecciones la Junta y triunfó el partido liberal, eligiéndose presidente a Villeda (1957), quien sufrió un alzamiento conservador en 1959, fomentado por los partidarios de Carías, y por Nicaragua y la República Dominicana; pero además de la agitación derechista, apareció la izquierdista, fomentada desde Cuba, regida ya por Fidel Castro. Otro pronunciamiento militar hizo caer a Villeda en 1963.

Es Honduras un país fundamentalmente mestizo, con escasísima población blanca, un 6 por 100 de indios para otras fuentes, el 20 por 100— y bastantes negros en la costa. País subdesarrollado, con un crecido índice de analfabetismo, que parece subir al 60 por 100; de carácter agrario, con cultivos de plátanos —uno de los primeros lugares mundiales—, café y cocos. Abundan los bosques que ocupan algo menos de la mitad del territorio y proporcionan maderas para la exportación, aunque con dificultades para su extracción; se explota plata y cinc; la industria es escasa y limitada a géneros corrientes y de consumo local.

La escasez de brazos restringe las posibilidades de la agricultura. En ella y en especial en los cultivos de exportación. Domina el mencionado régimen de plantación, pero las inversiones extranjeras han hecho aparecer una clase media y una clase trabajadora al lado de las grandes familias de tipo casi feudal y de la masa sin organización. La población ha crecido considerablemente, y de unos 107.000 habitantes calculados a raíz de la independencia, pasó de medio millón hacia 1900 y de un millón en 1940; ahora se estima en 2.362.000, pero con una densidad de solo 16 habitantes por km2.

La cultura moderna de Honduras ofrece las figuras del mencionado patricio José Cecilio del Valle, la del sacerdote José Trinidad Reyes (1797-1855), poeta educador, fundador de la Sociedad del genio emprendedor, origen de la Universidad; el filólogo Alberto Lembreño; los historiadores Rómulo E. Durón y Rafael Heliodoro Valle (1891-1959).

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, pág. 394-398.