Honduras

Historia

A la llegada de los españoles, el territorio de la actual Honduras estaba habitado por diversos pueblos. Al Norte, entre el río Ulúa y el Aguán, se encontraban los jicaques, en la región de Taguzgalpa; en la zona marítima entre el Aguán y el Alto Patuca, en el valle de Olancho, los Payas, y al Este, desde el cabo de Gracias a Dios hasta el cabo de San Juan, los Misquitos o Mosquitos. La parte central y occidental de Honduras, alcanzando la costa del Pacífico, al Oeste de la Bahía de Fonseca hasta el río Lempa, estaba ocupada por la familia Lenca y en la zona de las selvas, se encontraban los Sumos.

Pero el pueblo más importante de la región, por su cultura eran los Chortíes, de familia maya, que habitaron la región fronteriza cerca de Guatemala donde floreció la ciudad de Copán, una de las más representativas del Antiguo Imperio, posible centro de los estudios astronómicos en los que tanto destacó el pueblo maya. Las estelas encontradas en sus ruinas son ejemplo del arte de tallar la piedra.

CALVO, Pilar, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 392.

Honduras Colonial

Honduras fue descubierta por Colón en su cuarto y último viaje en 1502, y en 1508 Vicente Yáñez Pinzón y Díaz de Solís continuaron las exploraciones, pero hasta 1524, con ocasión del viaje de Gil González Dávila, no se hizo la primera fundación: San Gil de Buenavista. En este mismo año tuvo lugar la expedición de Cristóbal de Olid a las Hibueras —nombre con el que se conocía la región hondureña—, durante la cual se independizó de la jurisdicción de Hernán Cortés. Sin embargo, este nombró gobernador a su primo Hernando de Saavedra, que fue sustituido por Diego López de Salcedo (1526), con lo que acabó la jurisdicción de Cortés sobre este territorio.

Honduras sería disputada entre varios conquistadores y una manzana de discorda a causa del hallazgo de minas de oro allí y en Nueva Segovia (Nicaragua) y por ser un fácil entre los dos mares. En 1527 se creó un obispado, nombrándose al primer prelado en 1532. Cortés había fundado Puerto de Caballos o Natividad (hoy Puerto Cortés) y su pariente Francisco de las Casas, Trujillo (1525). En 1534 el gobernador Andrés de Cereceda fundó Naco.

En 1536 fue nombrado gobernador de Honduras el adelantado Francisco de Montejo, quien fundó de nuevo Puerto de Caballos, trasladada después por el mismo donde hoy es San Pedro Sula, en la costa atlántica; su hermano Gonzalo fundó la villa de Gracias a Dios (1536, de nuevo en 1537); su capitán Cristóbal de la Cueva Jerez o Choluteca (1535); también envió al capitán Alonso de Cáceres, fundador de Santa Maria de Comayagua o Valladolid (1537), para pacíficar el interior del país, sublevado al mando del cacique Lempira, jefe muy valiente y que reunió una gran hueste; Cáceres lo sitió en un peñol durante seis meses a fin lo hizo perecer por un ardid, sometiéndose los indios.

Montejo proyectó la construcción de un camino interoceánico, que partiendo de Puerto Caballos pasando por Comayagua llegase a la bahía de Fonseca. Un camino de Puerto Caballos a San Pedro ya estaba abierto hacia 1550 y servía para traficar de allí con Comayagua, Gracias, San Salvador y Guatemala. En 1539 Alvarado obligó a Montejo a cederle Honduras, pero la recobró en 1543.

En 1542 Carlos V creó la Audiencia de los Confines, a la que pertenecía, entre otros, el territorio de Honduras. El presidente de la Audiencia, Alonso Maldonado, decidió establecerla en Gracias a Dios (1544) y acabó por quitarle el gobierno a Montejo. La Audiencia fue trasladada a Guatemala (1549), a Panamá (1563) y de nuevo a Guatemala (1570); durante el período de Panamá, parte de Honduras dependía de él y Gracias a Dios y Buenavista de la Audiencia de Nueva España.

En 1545 había llegado el obispo Cristóbal de Pedraza († 1555), al que atacó Las Casas, pero que procuró cumplir sus deberes, fomentó la evangelización y escribió la primera Relación de la provincia de Honduras, en que criticaba severamente a los conquistadores. Después se trasladó la sede de Trujillo a Comayagua. Amigo de Las Casas fue el presidente Alonso López de Cerrato (1548-1555); mejoró la suerte de los indios con una nueva tasación de tributos y la libertad de los esclavizados. Al morir poco después el gobernador Pérez de Cabrera, se sustituyó el gobernador por un alcalde mayor, lo que se confirmó en 1561, pero siguió habiendo los dos cargos. El visitador Diego García del Palacio mencionó en su informe de 1576 las ruinas de Copán. Por entonces ya había un convento franciscano en Comayagua, erigiéndose otro en 1577 y poco antes otro en Nacaome.

En 1578 tuvo lugar el descubrimiento de las importantes minas de plata de Taguzgalpa, motivo por el cual se fundó allí el Real de Minas de San Miguel de Tegucigalpa (29 de septiembre de 1578), dotándola de otro alcalde mayor, dependiente de Guatemala, quedando dividida la provincia en las dos alcaldías de Comayagua y Tegucigalpa. En 1580 se agregó la Choluteca a Tegucigalpa, adquiriendo así Honduras una salida al Pacífico. El peligro de los piratas, que saquearon Trujillo en 1579, motivó el envío del ingeniero Juan Bautista Antonelli para estudiar un plan de fortificaciones, quien redactó una descripción del país e informó desfavorablemente la propuesta de que la ruta al Perú se hiciera por Honduras en lugar del istmo de Panamá.

El gobernador Rodrigo Ponce de León se dirigió al rey para interesarle en la exploración de la región de Tegucigalpa, donde había indios hostiles; esto, sin embargo, no se llevó a cabo hasta 1611 por los misioneros padres Verdelete y Monteagudo en una desgraciada expedición, pereciendo ambos a manos de los indios (1612). En 1611 la erupción de dos volcanes próximos destruyó la riquísima ciudad de Olancho el Viejo, cuyos supervivientes fundaron Olanchito.

Continuaron los ataques de los piratas que saquearon Trujillo, siendo gobernador Francisco de Ávila y Lugo (1639); los ataques a las islas de la bahía causaron su evacuación en 1642, dejándolas libres. Más tarde el filibustero escocés Wallace se estableció en Belice (entre 1662 y 1672), donde posteriormente los ingleses fundaron factorías para el corte de palo de campeche . De nuevo los holandeses saquearon Trujillo en 1643.

Hacia 1650 naufragó cerca del cabo de Gracias a Dios un barco negrero, cuyos supervivientes, bien acogidos por los indios de la costa, se unieron a ellos, dando origen a una población de zambos, que tomó el nombre de mosquitos, derivado del de la isla donde ocurrió el naufragio. Esta denominación se extendió más tarde a todos los habitantes de la región, que vivieron siempre independientes y hasta se pretendió por los ingleses, en el siglo XIX, formar con ellos un Estado aparte de las naciones centroamericanas.

Había varias tribus indias sin someter ni convertir y se efectuaron esfuerzos para ambas cosas, especialmente en la región de la Taguzgalpa; así en 1667 se hicieron esfuerzos entre los jicaques, fundándose varios pueblos. El obispo fray Alonso de Vargas (1678 y siguientes) fundó el seminario de Comayagua.

Todo el final del siglo XVII y el XVIII fue de lucha constante contra los piratas franceses e ingleses, que atacaban tanto las costas del norte como las del sur: en 1660 el Olonés saqueó San Pedro Sula; en 1688 un grupo atravesó Honduras por tierra, de Choluteca al cabo Gracias a Dios; en 1704, zambos asociados con ingleses invadieron el valle del río Segovia, llegando cerca del río Ulúa; siguieron sus invasiones, como la de zambos negros y jicaques en 1730 contra Olancho, además del contrabando en aquellas abandonadas costas. Estos ataques se prolongaron durante muchos años, produciéndose grandes saqueos, desmanes y violaciones. Para defenderse hubo que levantar fortificaciones, en el Golfo Dulce y río Matina. En 1743 llegó el ingeniero Luis Díez de Navarro con ese objeto y aconsejó fortificar el puerto de Omoa, comenzándose a construir su fuerte de San Fernando en 1752, concluido en 1775.

Como consecuencia del tratado de París (1763), que puso fin a la guerra de los Siete Años, los ingleses se comprometieron a demoler todas las fortificaciones que habían construido en estas costas; pero ante el incumplimiento de esta condición se reanudó la guerra en 1779, con motivo de la insurrección de las colonias inglesas de Norteamérica, y en 1782 el capitán general de Guatemala Matías de Gálvez expulsó a los ingleses de Roatán Río Tinto y todos sus establecimientos hasta Bluefields y propuso colonizar aquella costa, con poblaciones en Trujillo, cabo Gracias a Dios, Río Tinto y Bluefields, lo que se puso en práctica algún tiempo después (1787 y ss. ), aunque colocándolas en la jurisdicción de Guatemala. Por la paz de 1783 los ingleses fueron obligados a evacuar las islas y el continente, a excepción de un pequeño territorio en que se les permitió el corte de maderas de tinte. En 1802 se dispuso que solo se conservaran los establecimientos de Trujillo, Rio Tinto y Roatán.

Continuó en el siglo XVIII la evangelización de los indios, como los payas, y la fundación de pueblos entre ellos. En 1762 fue erigida Tegucigalpa en villa. En 1774 se permitió el libre comercio interamericano; el reglamento de Libre Comercio de 1778 afectó también a Honduras.

El gobernador Juan Nepomuceno de Quesada fue nombrado intendente en 1787, siendo el primero que gobernó según las ordenanzas de intendentes; incorporó Tegucigalpa a Comayagua, suprimiéndose la alcaldía mayor de la primera lo que se confirmó en 1791, aunque volvieron a separarse en 1812, menos en lo militar estableciendo el capitán general Bustamante la alcaldía mayor para evitar el creciente desafecto a la metrópoli, lo que se confirmó en 1815.

El gobernador Ramón de Anguiano (1796-1808) realizó una visita general: aún había tribus sin convertir, como los jicaques, y los mosquitos seguían independientes y tenían como tributarios a los payas. Llevó a cabo un censo en 1801 que dio 130.000 habitantes, indios, ladinos y españoles, sin contar los citados grupos insumisos, distribuidos aquellos en 249 poblaciones. Redactó un informe en que expresaba la miseria y atraso del país y destacaba la gran mortandad de gente en la colonización de la costa; la decadencia de las minas y del cultivo del añil y la gran extracción de plata por el tráfico con los ingleses, verificándose un gran contrabando.

En los últimos años coloniales repercutieron en Honduras los sucesos de la Península y en 1812 se juró la constitución de Cádiz en Tegucigalpa. Honduras estuvo representada en las Cortes de Cádiz. Una memoria presentada a las Cortes en 1821 manifestaba que en Honduras había 93.501 habitantes en 145 pueblos y 231 valles con 35 curatos; solo había como centro importante de enseñanza el seminario de Comayagua, con escasos estudios; en Tegucigalpa no hubo escuelas hasta 1822. El último gobernador de Honduras fue don José Gregorio Tinoco de Contreras, quien el 28 de septiembre de 1821 recibió el acta de independencia firmada en Guatemala el 15, y reunidos la Diputación, el Ayuntamiento y las corporaciones eclesiásticas, seculares y de Hacienda, se juró en Comayagua la independencia, haciéndose lo mismo aquel día en Tegucigalpa.

Honduras fue un país pobre y de escaso desarrollo en la época de unión con la metrópoli, por su escasa importancia y su carácter secundario en lo jurisdiccional. No tuvo imprenta y no ofreció figuras culturales de relieve. De arte cabe citar la catedral de Comayagua, la actual de Tegucigalpa y las tallas de Montañés y otros maestros sevillanos en la primera.

CALVO, Pilar - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 392-394.

La separación de España

De 1808 a 1821 permaneció Honduras tranquila, como en general el resto de la América Central: envió diputados a las Cortes de Cádiz, como a las de 1820, y siguió las vicisitudes de los cambios políticos de la metrópoli. Solo el 1-I-1812 hubo un motín en Tegucigalpa con motivo de la elección de alcaldes por querer los realistas mantener a gente de confianza, apaciguado sin violencia; Bustamante restableció su alcaldía mayor de Tegucigalpa.

En 1820 el marino de Colombia Aury intentó un ataque a Trujillo y Omoa que fracasó; en ese año la provincia de Comayagua formó una diputación provincial propia, ilegal, independiente de la de Guatemala, manifestándose los localismos que dividirán más tarde el país, y que fue aprobada por el gobierno de la metrópoli. En 1820 comenzó a hacer propaganda por la independencia Dionisio de Herrera, secretario del municipio y diputado suplente a Cortes. El hondureño José Cecilio del Valle tomaría parte activa en la independencia, pero en Guatemala y México.

Honduras se proclamó independiente de España al propio tiempo que los demás territorios de la América central (15 de septiembre de 1821), por el acuerdo tomado por la Junta que presidía Gainza. El gobernador José Gregorio Tinoco, gobernador de Comayagua, fue quien hizo adherir a Comayagua a la mencionada proclamación (28-IX). Pero por desavenencias surgidas con este, la provincia de Comayagua decidió no enviar representantes al Congreso convocado por aquella, no reconociendo la autoridad de Gainza.

En cambio Tegucigalpa y otras poblaciones hondureñas se adhirieron a la Junta de Guatemala, y Herrera redactó el acta de independencia. La disidencia entre las dos poblaciones más importantes de Honduras llevaron a Tegucigalpa a organizarse como provincia aparte. Al final A. Central se adhirió al Imperio mexicano (5 de enero de 1822), pero en Honduras, aunque agregada al mismo, siguió la división entre Comayagua y Tegucigalpa.

Fracasado el Imperio, caído Iturbide y reunido por Filisola un Congreso, que, con el nombre de Asamblea Nacional Constituyente, votó la total separación, tanto respecto a España como de México, se constituyeron las Provincias Unidas de A. Central (1 de julio de 1823), dándose los distintos Estados sus propias e internas Constituciones (Honduras, el 11 de diciembre de 1825), bajo la República Federal de A. Central .

El Estado centroamericano

El primer Jefe de Estado en Honduras fue Dionisio de Herrera (IX-1824) y la Asamblea Constituyente instaló la capital en Comayagua. Honduras continuó unida a la federación hasta 1838: durante estos años hubo constantes luchas intestinas, primero entre Milla y Herrera, que fue destituido en 1827 por un alzamiento liberal; después entre el guatemalteco Carrera y Morazán; dominadas todas por la antinomia liberales serviles (aristócratas) que durante todo este período conforma el paisaje político de A. Central.

Francisco Morazán, caudillo del liberalismo extremado, se alzó con el poder en 1827, poniendo a un partidario suyo, y en 1829 fue elegido Jefe del Estado; desarrolló una política anticlerical, aboliendo las órdenes religiosas y el fuero eclesiástico; fomentó la enseñanza y estableció la primera imprenta de Honduras; en 1830 fue elegido presidente de la República de A. Central y continuó su labor progresista en Honduras Joaquín Rivera (1833-1836).

Por fin, y desempeñando la jefatura del Estado José María Martínez se ejecuta el decreto de 26 de octubre de 1838 confirmado por el de 5 de noviembre siguiente, por el cual se declara a Honduras Estado libre, soberano e independiente, produciéndose al tiempo que la disolución total de la República centroamericana, que ya venía preparándose por la firma de diversos pactos defensivos entre algunos de los Estados. Otra Asamblea Constituyente dio una nueva constitución para Honduras en 1839. Morazán intentó en vano desde El Salvador mantener la difunta federación hasta que fue fusilado en Costa Rica en 1842.

Honduras segregada

En adelante la historia de este país consiste en la serie de Jefes de Estado efímeros, alzados y caídos en general por los consabidos pronunciamientos, fomentados muchos desde los países vecinos, lo que ha ocasionado frecuentes guerras con ellos; historia monótona de luchas civiles, de presidentes de escaso relieve, salvo algunas excepciones, y de frecuentes asambleas constituyentes y nuevas constituciones. A pesar de la fragmentación de A. Central, Honduras, como otros países de ella ha intentado varias veces reconstruir la unidad, siempre en forma federal, sin que ninguna de las tentativas haya tenido duración ni consistencia.

En enero de 1839 se promulgó otra constitución, que dejaba abierta la puerta a la federación, pero hubo que sostener una guerra con Morazán, afanoso de reconstituir la unidad, hasta su derrota definitiva en Guatemala (1840). La Cámara de Representantes eligió presidente del Estado —ya no Jefe— al general Francisco Ferrera, que reafirmó la separación, organizó el ejército y dio una ley de Hacienda. Se había restablecido el fuero eclesiástico y luego el diezmo y el Colegio Tridentino de Comayagua y se declararon vigentes las leyes españolas como supletorias.

En 1842 se firmó en Chinandega una confederación de El Salvador, Nicaragua y Honduras, de muy breve duración, seguida de una guerra con Nicaragua (hasta 1845), que ayudaba al salvadoreño Barrios, a Cabañas y a Rivera, y con El Salvador, siendo capturado y fusilado en Honduras su antiguo jefe Rivera, defensor de la unidad. También en 1842 se había firmado un Pacto de Unión o de alianza defensiva entre cuatro países —sin Costa Rica— que no evitó la citada guerra, De nuevo se intentó la unión por la Dieta de Nacaome —con representantes de Honduras, El Salvador y Nicaragua— (1847) y por la Dieta de Chinandega (1849), sin éxito. En 1850 Doroteo Vasconcelos, presidente de El Salvador, de acuerdo con Juan Lindo, presidente de Honduras, quiso imponer la unión contra el de Guatemala, Carrera, pero este los derrotó en La Arada (1851).

En 1848 se promulgó otra constitución, que estableció la libertad de conciencia y de religión, se abría la puerta a la federación, instalaba dos cámaras y extendía el plazo presidencial a cuatro años. Lindo (1847-1852), representante de Ferrera, tuvo un conflicto con Inglaterra, que ocupó unos territorios, devueltos por la intervención norteamericana, aunque en los límites de Belice se dio satisfacción a aquella, y logró disminuir la Deuda pública en más de 200.000 pesos, Con anterioridad se había fundado la Academia Literaria de Tegucigalpa, dirigida por el sacerdote y escritor José Trinidad Reyes (1846), de la que saldría la Universidad.

El presidente, general José Trinidad Cabañas (1852-1855), el mencionado sublevado, quiso efectuar de nuevo la unión y convocó una Asamblea Constituyente de A. Central en Tegucigalpa (1852), fallida por la oposición de Carrera, estallando una guerra entre ambos que acabó con la caída de Cabañas. Creó este las primeras misiones diplomáticas hondureñas.

Inmediatamente se presentó el problema de la ocupación de Nicaragua por el aventurero norteamericano Walker, convertido en su dueño e incluso en su presidente, con vista a su futura agregación a los Estados Unidos. Cabañas fue el primero en dar la alarma al resto de América Central y su sucesor, Santos Guardiola, se alió con los demás países centroamericanos (1856), contribuyendo a su expulsión; habiendo desembarcado de nuevo Walker en Honduras, fue fusilado en Trujillo (1860). En 1859 Inglaterra, por un tratado, devolvió a Honduras las islas de la Bahía.

El zambo Guardiola fue asesinado en 1862. José María Medina, aunque conservador y católico, contó con la hostilidad de Carrera, que murió a poco, y reprimió sangrientamente las rebeldías. La constitución de 1865 dio el nombre de República a Honduras por primera vez, se volvió al sistema unicameral y a la unidad religiosa. En tiempo de Medina se firmó un contrato en Europa y unos empréstitos para la construcción de un ferrocarril de mar a mar (1867-1870), pero solo percibió Honduras una pequeña parte, construyéndose poco trecho de vía; el valor nominal ascendía a cerca de seis millones de libras esterlinas, a un interés usurario, lo que dejó para el porvenir en precaria situación a la Hacienda, obligada a pagar unos enormes intereses, aunque se suspendieron desde 1872, pues en 1916 aún debía 25.407.000 libras, fruto de aquella estafa; en 1938 subía a 30 millones de libras, y entonces se rebajó a 1.200.000, pagaderas en treinta años.

Fue derribado Medina por Céleo Arias, auxiliado por los liberales de Guatemala y El Salvador (1872) —concluida la larga influencia de Carrera — Arias tuvo que hacer frente a fuertes intentos de derribarlo, apoyados luego por El Salvador y Guatemala, donde Justo Rufino Barrios aspiraba a la unidad centroamericana; caído en 1874, Ponciano Leiva fue elegido presidente, con ayuda de los dos países vecinos, y restableció la constitución de 1865; hubo un período de guerra civil con Medina, ayudado por Barrios primero, hasta que dimitidos ambos rivales y con el apoyo de Guatemala y El Salvador subió a la presidencia Marco Aurelio Soto (18761883), quien logró devolver la paz al país, extinguir sin violencia las facciones y poner fin a la anarquía en que se debatía; reorganizó la arruinada Hacienda, aumentando los ingresos en tres años de 260.000 a 700.000 pesos y luego a más de un millón; consolidó la Deuda pública; promulgó la libertad de enseñanza, fomentó el cultivo del café, suprimiendo los impuestos sobre él, y comenzó a desarrollarse el del plátano; favoreció la inmigración, impuso el servicio militar obligatorio, fundó el servicio telegráfico, la Casa de Moneda y la Biblioteca Nacional, organizó las islas de la Bahía y desenvolvió otras medidas en contraste con el desorden reinante hasta entonces o la poca capacidad de los presidentes anteriores.

Liberal anticlerical, suprimió los diezmos, secularizó los cementerios y el fuero eclesiástico, confiscó los bienes de las fundaciones pías, dispuso que la enseñanza fuera laica y gratuita, llevó profesores españoles para la Universidad y el Colegio Nacional y estableció el matrimonio civil. También promulgó todos los códigos, que formaron la nueva legislación (1880). La Asamblea Constituyente de 1880 dio otra constitución de tipo muy liberal, que garantizaba todos los derechos y declaró definitivamente a Tegucigalpa capital de la nación, poniendo fin a la capitalidad de Comayagua y a la rivalidad y alternativa en ella de las dos ciudades durante el siglo XIX.

Mantuvo el orden y Medina, por conspirar, fue fusilado (1878). Dimitió Soto en 1883 y su sucesor, el general Luis Bográn, firmó en Mongoy un acuerdo para la unión centroamericana (1884) con Zaldívar, presidente de El Salvador, y el de Guatemala, el citado Barrios; pero este la promulgó por sí y para imponerla invadió El Salvador, pereciendo en la batalla de Chalchuapa (1885) terminando este nuevo intento. Otro se efectuó en 1889, acordándose en Tegucigalpa un Pacto de Unión Provisional que no llegó a tener efectividad.

Bográn siguió también una política de fomento material e hizo construir carreteras. El partido liberal, por muerte de Arias, proclamó jefe a Policarpo Bonilla, que no logró derribar a Leiva, de nuevo presidente, y no triunfó, con apoyo de Nicaragua, hasta 1894, sobre el sucesor del segundo, Domingo Vásquez.

Bonilla reunió la consabida Asamblea Constituyente, que dio una constitución más, de tipo liberal (1894); se abolió la pena de muerte, se mantuvo la separación de Iglesia y Estado, se estableció la elección popular de los magistrados de la Corte Suprema, el jurado y el divorcio. Fueron reformados los códigos, promulgándose varios gradualmente. En 1894 se firmó un tratado de paz y reconocimiento por parte de España, último que se hizo de una nación hispanoamericana de las ya emancipadas; retraso excesivo, pero ya intentado desde 1844 y llevado a cabo en 1866, pero no ratificado, y de nuevo elaborado otro proyecto en 1885.

En este mismo año, por las amenazas de Inglaterra a Nicaragua, se firmó en Amapala, por iniciativa de Bonilla, la creación de la República Mayor de A. Central, en la que entraron Honduras, El Salvador y Nicaragua; este intento llegó a funcionar y se crearon sus instituciones directivas; pero se disolvió en 1898, cuando acababa de declararse como Estados Unidos de A. Central.

El siglo XX

Bonilla realizó igualmente una labor progresiva y de obras públicas, tarea que continuó su sucesor el general Terencio Sierra, que fomentó la construcción de carreteras y escuelas y mejoró el ejército; en 1902 firmó en Corinto con otros presidentes centroamericanos una Convención de Paz y Arbitraje obligatorio, creándose un Tribunal de Arbitraje, una enésima guerra civil dio la presidencia al fin al general Manuel Bonilla (1903), quien ejerció la dictadura e hizo promulgar otra constitución (1904), que extendió el período presidencial a seis años, sin reelección inmediata, y devolvió al Congreso la elección de los magistrados del Supremo; confirmó la cláusula de la de 1880 que no negaba a nadie indemnización por daños causados por las luchas civiles, pero declaró el país asilo para los refugiados de los otros y otorgó a los extranjeros iguales derechos.

Se promulgaron los restantes códigos reformados y se hizo más fácil el divorcio. En 1903 un tratado de paz en San Salvador puso fin a los conflictos entre varios países centroamericanos, entre ellos Honduras. En 1906 hubo una nueva guerra con Guatemala, terminada por el pacto del Marblehead, seguido por un tratado general de paz en San José entre las repúblicas centroamericanas, al que no se adhirió Nicaragua.

Por un ataque a Bonilla por sus enemigos hubo una guerra con Nicaragua, gobernada por Zelaya (1907), que intentó inutilmente contener el Tribunal de Arbitraje, y que causó al fin la caída de Bonilla (1907), eligiéndose por renuncia de Policarpo Bonilla, al general Miguel R. Dávila. Se firmó en Amapala un nuevo tratado de paz, seguido el mismo año de 1907 por los Pactos de Washington . La cuestión de límites con Nicaragua había sido sometida al arbitraje del rey de España, quien dio su laudo en 1906, señalando la frontera en el río Segovia hasta el sur del cabo de Gracias a Dios.

La intervención creciente de los Estados Unidos en los asuntos centroamericanos se manifestó de nuevo en el arbitraje a que sometió a Dávila y a Manuel Bonilla, alzado contra él (1911) y que causó la dimisión de aquel siendo elegido Bonilla (1912-1913): muerto a poco, acabó por sucederle Francisco Bertrand (1913-1915 y 1916-1919). El tratado Bryan-Chamorro (1914) sobre la construcción de un canal en Nicaragua y que concedía a los Estados Unidos una base en la bahía de Fonseca, afectaba a Honduras, que protestó, pero no intervino en la demanda presentada contra aquel ante la Corte de Justicia Centroamericana.

En 1916 Comayagua fue erigida en arzobispado, pero con la sede en la capital. Intervino Honduras en la primera guerra mundial al lado de los Estados Unidos. Bertrand quiso perpetuarse en la presidencia y fue derribado en 1919. Rafael López Gutiérrez propuso de nuevo en la reunión de plenipotenciarios de San José la unión centroamericana, firmándose un pacto que la restableció (1921), constituyéndose un Consejo Federal y eligiéndose una Asamblea centroamericana, instalados en Tegucigalpa, designada capital federal, y promulgándose la pertinente constitución, que entró en vigor el 1 de octubre del mismo año; pero solo se adhirieron Honduras, que sacrificó su capital, el Salvador y Guatemala, pero esta se retiró en enero de 1922 y la unión fracasó una vez más.

Desde comienzos de s. se había desarrollado en la región del norte el cultivo del plátano y su principal compañía, la United Fruit Company adquirió un grandísimo poder no solo económico, sino también político, influyendo en la marcha política del país, por el afán de tener gobiernos propicios a sus intereses, convirtiéndose en otro medio de mediatización norteamericana.

Una guerra civil en 1925 ocasionó un desembarco de tropas yanquis. Tras un período de intranquilidad subió al poder en 1933 el general Tiburcio Carías Andino, quien gobernó hasta 1948, jefe y fundador del partido nacional, que ejerció la dictadura y se hizo reelegir indefinidamente; desarrolló una política nacionalista, limitando la inmigración, y dio una ley de colonización agrícola (1935) y una nueva constitución.

Se sostuvo, a pesar de conatos de insurrección, como el que pretendía elevar a la presidencia al historiador Rafael Heliodoro Valle. En 1948 se retiró y se eligió presidente a su candidato Juan Manuel Gálvez, que contó con la oposición del partido liberal; intentó modernizar la economía, con nuevas carreteras al oeste y para empalmar con la Panamericana, electrificación, un banco para préstamos a los agricultores, una fábrica para tratar la madera; extendió las aguas jurisdiccionales y reivindicó hasta el fondo del mar; contó con ayuda norteamericana para mejorar la sanidad y crear escuelas; la United Fruit Co. desarrolló un plan para suprimir el analfabetismo en sus obreros. Pero el espíritu nacionalista del país se manifestó en la oposición a que la Compañía del Ferrocarril de La Tela, filial de la United Fruit, creara nuevas plantaciones de añil, cacao y palmera de aceite.

En 1954 intentó Carías recobrar el poder y se dio empate, anulándose al candidato liberal Villeda y asumió el gobierno, el vicepresidente Julio Lozano. Bajo Lozano hubo una importante huelga de los trabajadores de la United Fruit Co. ; dio el voto a la mujer (1955) y sufrió la hostilidad de obreros y del partido liberal, cuyo candidato Ramón Villeda había visto anulada su elección por el congreso de 1954.

Reelegido Lozano en 1956, antes de tomar posesión, fue depuesto por un pronunciamiento y asumió el poder una Junta militar, que dio una amnistía. En 1957 estalló otro conflicto con Nicaragua, por negarse a cumplir el citado laudo del rey de España, interviniendo la OEA, para evitarlo: el laudo fue confirmado por el Tribunal de La Haya (1960) y acatado por Nicaragua al año siguiente.

Convocó elecciones la Junta y triunfó el partido liberal, eligiéndose presidente a Villeda (1957), quien sufrió un alzamiento conservador en 1959, fomentado por los partidarios de Carías, y por Nicaragua y la República Dominicana; pero además de la agitación derechista, apareció la izquierdista, fomentada desde Cuba, regida ya por Fidel Castro. Otro pronunciamiento militar hizo caer a Villeda en 1963.

Es Honduras un país fundamentalmente mestizo, con escasísima población blanca, un 6 por 100 de indios para otras fuentes, el 20 por 100— y bastantes negros en la costa. País subdesarrollado, con un crecido índice de analfabetismo, que parece subir al 60 por 100; de carácter agrario, con cultivos de plátanos —uno de los primeros lugares mundiales—, café y cocos. Abundan los bosques que ocupan algo menos de la mitad del territorio y proporcionan maderas para la exportación, aunque con dificultades para su extracción; se explota plata y cinc; la industria es escasa y limitada a géneros corrientes y de consumo local.

La escasez de brazos restringe las posibilidades de la agricultura. En ella y en especial en los cultivos de exportación. Domina el mencionado régimen de plantación, pero las inversiones extranjeras han hecho aparecer una clase media y una clase trabajadora al lado de las grandes familias de tipo casi feudal y de la masa sin organización. La población ha crecido considerablemente, y de unos 107.000 habitantes calculados a raíz de la independencia, pasó de medio millón hacia 1900 y de un millón en 1940; ahora se estima en 2.362.000, pero con una densidad de solo 16 habitantes por km2.

La cultura moderna de Honduras ofrece las figuras del mencionado patricio José Cecilio del Valle, la del sacerdote José Trinidad Reyes (1797-1855), poeta educador, fundador de la Sociedad del genio emprendedor, origen de la Universidad; el filólogo Alberto Lembreño; los historiadores Rómulo E. Durón y Rafael Heliodoro Valle (1891-1959).

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 394-398.