Costa Rica Época Independiente

Costa Rica había permanecido tranquila durante las guerras por la emancipación. En octubre de 1821 se supo la separación de España proclamada en Guatemala por Gainza, y en actitud expectante se formó una junta, en Cartago, presidida por el gobernador Juan Manuel Cañas (25 de octubre), pronto sustituida por otra que promulgó un estatuto o Pacto de concordia. Cuando Iturbide pretendió la incorporación de América Central al Imperio mexicano (1822), Costa Rica se dividió: San José y Alajuela se declararon por la república y la unión a Colombia, y Cartago por la agregación al imperio mexicano; lucharon los partidarios de una y otra tendencia y triunfantes los republicanos trasladaron la capital a San José (1823).

En 1823 se proclamaba la independencia respecto de España y de México y se constituyen las Provincias Unidas del Centro de América, que agrupaba cinco Estados; dicha constitución federal, que era una mala copia de la de los Estados Unidos, rigió desde 1825, pero lo artificioso de tal federación no tardó en manifestarse, y cada república comenzó a desvincularse de las demás.

Dentro del régimen federal adoptado, el primer presidente de Costa Rica fue Juan Mora, bajo quien se reorganizó el colegio de Santo Tomás y se introdujo la imprenta en 1830, apareciendo tres años después el primer periódico. Por la intranquilidad dominante en Nicaragua su distrito de Nicoya o Guanacaste se unió a Costa Rica, lo que admitió el Congreso costarricense en 1825.

Ante la anarquía dominante en Centroamérica se separó Costa Rica de la Federación en 1829, pero volvió a ella en 1831. El país no constituía aún una verdadera nacionalidad, habiendo formado un Estado sin precedentes coloniales, aparecido bruscamente a la vida independiente sin preparación y con la modesta situación social y económica referida. Cundían la indisciplina —ya endémica— y la rivalidad localista entre las principales poblaciones, Braulio Carrillo (1835.37) intentó gobernar con energía y tomó medidas anticlericales, aboliendo el diezmo y reduciendo las fiestas, lo cual provocó una guerra civil que ganó Carrillo, pero suprimió aquellas medidas. De nuevo ejerció la presidencia dictatorialmente de 1838 a 1842.

En 1838 quedó disuelta la unión centroamericana y Costa Rica declaró la plenitud de su soberanía el 14 de noviembre. En 1842 el ex presidente centroamericano Morazán derribó a Carrillo e intentó reconstituir la Federación desde Costa Rica, de la que fue declarado jefe de Estado, pero una insurrección acabó con él fusilándolo en San José (1842).

Una asamblea constituyente promulgó una constitución avanzada y de tono moral, de brevísima duración, reemplazada pronto. José María Castro (1847-49) hizo declarar república a Costa Rica y asumió el título de presidente (1848), en lugar del de Jefe de Estado. Por su ideario y reformas se le ha llamado el maestro de la democracia costarricense. Inauguró la primera universidad, debida a su iniciativa (1844) y fundó el Liceo de Niñas. En 1850 se creó el obispado.

Disuelta la unión en 1838 y convertida Costa Rica definitivamente en república independiente, desde entonces y, sobre todo, a partir de 1840, la vida de este país ha transcurrido en una paz bastante estable, a la que no son ajenos el elemento humano de Costa Rica, que constituye una población de las más homogéneas de América, pues se ha asimilado perfectamente a la raza blanca el elemento indígena. Esta paz solo se vio turbada en 1856 en que, a consecuencia de la guerra civil de Nicaragua y la subsiguiente y escandalosa intervención de Walker y sus filibusteros, se vio en la necesidad de tomar las armas en favor de su vecina y para defender su propia independencia. En 1857 y bajo la presidencia de Juan Rafael Mora (1849-59), capitula Walker, que se retiró a los Estados Unidos, obteniendo de Nicaragua por esta intervención una rectificación de las líneas fronterizas. En 1850 fue reconocida Costa Rica por España. Mora caído en 1859 fue fusilado en 1860 al intentar recobrar el poder.

En 1848 fue dictada la Constitución, conformándose Costa Rica como república representativa. La cual data de 1849 y es la undécima. El poder legislativo reside en el Congreso Constitucional se elige por cuatro años, renovándose la Cámara por mitad cada dos. El poder ejecutivo lo ostenta el presidente que se elige, igualmente, cada cuatro años, posibilitándose su reelección no inmediata. Hay una Corte Suprema de Justicia, elegida por la Asamblea por ocho años. La constitución prohíbe la organización de ejército y solo hay una fuerza de policía llamada Guardia civil.

Entre los presidentes que han ostentado la más alta magistratura del país, figuran: José María Montealegre (1859-63), Jesús Jiménez (1863-66) Jose María Castro (1847-49 y 1866-68), Tomás Guardia (1870-76 y 1877-82), los liberales Próspero Fernández (1882-85) y Bernardo Soto (1886-89) y Rafael Iglesias (1894-1902).

Se transformó Costa Rica a lo largo del siglo, a lo que contribuyó la introducción del cultivo del café desde comienzos del mismo, convirtiéndose en el gran producto de exportación, que enriqueció al país y principalmente a las clases altas, surgiendo las plantaciones y grandes fortunas y desnivelando la sociedad, pues disminuyeron los pequeños propietarios y apareció el peón, sujeto al influjo o al caciquismo de los grandes propietarios, que monopolizaron la vida política. Pero también surgió un movimiento democrático, en especial a la muerte del dictador Guardia. Impulsó el desarrollo del país la construcción del ferrocarril al Atlántico y luego al Pacífico, desarrollando la agricultura, que empezó a cultivar también el plátano. El desarrollo continuó a pesar de la crisis en el tránsito del siglo. La educación recibió un fuerte impulso en tiempo de Soto.

En la presente centuria destacan Cleto González Víquez (1906-10), que gobernó democráticamente; Ricardo Jiménez Oreamuno (1910-14), que introdujo la elección directa de presidente; Alfredo González Flores, que proyectó la reforma tributaria, que al herir fuertes intereses provocó el golpe de Federico Tinoco (1917), cuya dictadura y nepotismo ocasionaron una revolución que lo derribó en 1919. Durante la presidencia de Julio Acosta se incorpora en 1921, el territorio de Coto, cedido por Panamá en 1914. Le sucedió Ricardo Jiménez, de nuevo (1924-28) y (1932-36) quien fundó el Banco de Crédito Hipotecario, construyó obras públicas y contrajo empréstitos en los Estados Unidos.

Desde 1936 a 1948 ocuparon la presidencia León Cortés Castro, Rafael Ángel Calderón Guardia (1940) y Teodoro Picado (1944). En 1948 se inició la guerra civil porque las elecciones dieron el triunfo a Otilio Ulate, del Partido Unión Nacional, a quien el gobierno de Picado no aceptó. En diciembre fue invadido el país por Nicaragua por un grupo de partidarios del presidente exiliado Calderón Guardia, lo que produjo un incidente entre ambas naciones. José Figueres hizo triunfar la revolución. Convocadas elecciones se nombró a Otilio Ulate y retirado este en 1952 desempeñó el cargo el vicepresidente Alberto Oreamuno.

En 1953 fue elegido José Figueres, quien ante la X Conferencia Interamericana de Caracas (1954) manifestó que el comunismo no era el único peligro para la América Latina y que la dictadura lo era igualmente, más persistente y extendido y rehusó asistir a aquella; poco después desbarató una invasión de Picado, ayudado por Nicaragua. En 1961 formuló Figueres con Raúl Haya de la Torre, el jefe aprista, la Declaración de San José de Costa Rica en nombre del Movimiento Social Democrático Hemisférico, que condenó al castrismo y cuyo programa propugnó una verdadera democracia, nacionalización de fuentes de riquezas y de servicios, elevación del nivel educativo, reformas agrarias, planificación económica de la América española, repulsa a todo colonialismo o explotación económica, superación de los nacionalismos, coordinación y federación. Después de Figueres han regido Costa Rica Mario Echandi (1958), Francisco J. Orlich (1962) y José J. Trejos (1966).

Costa Rica es uno de los países más democráticos y de regularidad constitucional de América, aunque también ha conocido revoluciones y dictaduras, pero disfruta de una prolongada etapa de tranquilidad. La inmensa mayoría de la población es criolla. También es de los países iberoamericanos de menor analfabetismo (la quinta parte) y se dedica a educación la quinta parte del presupuesto; se jacta de tener más maestros que soldados —ya que no hay ejército.

Costa Rica es un país rico y sus cultivos más importantes, base de su comercio, son el café, de calidad muy apreciada, y los bananos, de cultivo reciente y controlado por la United Fruit Company. Es país predominantemente agrícola.

BRAVO Pedro, CALVO, Pilar - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, pág. 1016-1017.