Época Precolombina

República de la América Central situada entre las repúblicas de Panamá, el mar de las Antillas, Nicaragua y el océano Pacífico. Tiene una extensión de 50.900 kilómetros cuadrados, alcanzando una cifra aproximada de población de 1.460.000 habitantes. Su historia, desde la independencia, se desarrolla en forma paralela a la de las demás repúblicas centroamericanas. En 1812 se unió esta provincia de Costa Rica, que pertenecía al reino de Guatemala, al movimiento de independencia de la América Central, adoptando la forma republicana e integrándose con Guatemala en el imperio de México, creación de Itúrbide.

Según Lines, se pueden distinguir tres grupos de indios en Costa Rica; Huétar, los más antiguos que ocuparon las llanuras del Norte y la meseta central y se caracterizaban por sus trabajos en piedra con la que construyeron mesas, ídolos masculinos y femeninos, etc.; Brunka, situados entre la cordillera de Talamanca y el Pacífico, que se distinguieron por sus trabajos en oro; Chorotega que se extendieron desde Honduras hasta la península de Nicoya, hábiles trabajadores de la piedra en escultura y ceramistas notables. Los metales encontrados en la península de Nicoya son los más bellos de A. Central lo mismo que su cerámica.

Costa Rica por su posición geográfica sufrió influencias del Norte y del Sur y así los Chorotegas estuvieron influenciados por Nicaragua y Honduras, los Huétar por Panamá y las Antillas y los Brunka por los Chibchas colombianos. En general eran pueblos agricultores de cultura evolucionada como lo demuestran los restos encontrados en los que se aprecia un sentido artístico y dejan adivinar un culto complicado a los dioses con antropofagia ritual.

CALVO, Pilar - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 1014.

Costa Rica Colonial

La costa atlántica de Costa Rica fue descubierta por Colón en su cuarto viaje (1502) y recorrida en parte por Nicuesa, a quien le había sido encomendada la exploración de Tierra Firme o Veragua (1510). Los capitanes Pedrarias, Hernán Ponce de León y Bartolomé Hurtado en la expedición de Gaspar de Espinosa recorrieron la costa hasta el golfo de Nicoya. En 1519 volvió Espinosa y Juan de Castañeda costeó de nuevo hasta Nicoya. La península de Nicoya fue recorrida por Gil González Dávila en 1522 y 1523. Francisco de Córdoba, enviado por Pedrarias, fundó la efímera villa de Bruselas (1524) en Nicoya. Después de varias tentativas fracasadas, en 1539 Alonso de Calero y Diego Machuca lograron recorrer el río San Juan o Desaguadero hasta el Atlántico.

Otros intentos de colonización en la actual Costa Rica fueron los de Hernán Sánchez de Badajoz por la costa del mar Caribe fundando Badajoz (1540), pero le desposeyó Rodrigo de Contreras y se abandonó la fundación; el de Diego Gutiérrez (1543), que llamó al país Nuevo Cartago y Costa Rica y fundó la villa de Santiago, pero sus excesos hicieron que los indios acabaran con la expedición, salvándose el historiador italiano Benzoni. Juan de Cavallón, natural de Garcimuñoz (Cuenca), en compañía del padre Juan de Estrada Rávago, en 1560 por encargo de la Audiencia de Guatemala organizó una expedición y fundó la primera ciudad costarricense: Garcimuñoz (1561).

Pero el verdadero conquistador de Costa Rica fue Juan Vázquez Coronado. Fundó la ciudad de Cartago (1563), abandonando Garcimuñoz, y se inició la exploración de la provincia de Talamanca. Coronado, a diferencia de sus antecesores, trataba humanamente a los indios. Por sus descubrimientos y actuación Felipe II le concedió en 1565 el cargo de Adelantado Mayor de la provincia de Costa Rica, pero pereció en el mar al regreso. A su muerte fue nombrado gobernador Perafán de Rivera (1566), quien fundó la ciudad de Aranjuez y obligó a los indios a levantar el sitio de Cartago. Recorrió el país luchando con el hambre, la naturaleza y la bravura de los indios y fundó Nombre de Jesús (1571). Fue sustituido (1573) por Alonso de Anguciana de Gamboa —que despobló Aranjuez— hasta la llegada del nuevo gobernador don Diego de Artieda Chirinos; al nombrarle Felipe II determinó los límites de Costa Rica, algo mayor por el Sur que ahora.

Costa Rica durante casi toda la época colonial perteneció a la Capitanía General de Guatemala. Progresó muy lentamente y Cartago, la principal ciudad, era solo un campamento; los españoles se adaptaban difícilmente al medio mientras eran combatidos sin descanso por los indios. Pese a su nombre el país era muy pobre y carecía de oro.

Tres son los hechos que durante el siglo XVII demuestran los esfuerzos de los españoles de Costa Rica por mejorar sus condiciones de vida: la construcción de un camino de mulas, la conquista de Talamanca y el cultivo del cacao en el Atlántico con el consiguiente movimiento hacia el Este. A partir de 1601 se empezó a construir por los habitantes de Cartago un camino a Chiriquí para las mulas que se llevaban del resto de América Central a Panamá y que transportaban las mercancías desde esta ciudad a Portobelo y viceversa. Como consecuencia se pacificó a los indios del valle de Térraba.

Muchos habían sido los intentos de conquista de Talamanca, pero la geografía del terreno, el clima y la lejanía del punto de partida (Cartago) hicieron fracasar las diferentes expediciones. En 1605 siendo gobernador Ocón Trillo se fundó la ciudad de Santiago de Talamanca por el capitán Diego de Sojo. Los sucesivos intentos de conquistar la región fracasaron y la ciudad apenas duró cinco años. Igual resultado tuvo la expedición de Rodrigo Arias Maldonado en 1662 y 1663. Son dignos de mencionar los franciscanos quienes, a pesar de los enormes peligros, se internaron tierra adentro en su afán misionero. A orillas de los ríos Matina, Barbilla y Suerre los encomenderos de Cartago hicieron los cultivos de cacao.

Durante la segunda mitad del siglo XVII la actividad agrícola de la región atlántica fue extraordinaria y hacia allí gravitó el país. Este movimiento hacia el Este fue solo una empresa económica muy especial: los propietarios de las haciendas solamente se trasladaban a Matina dos veces al año para la recolección, y la explotación agrícola estaba en manos de los negros. Sin embargo, muchos de estos esfuerzos fueron inútiles, pues los piratas y los zambo-mosquitos se encargaban de robar el fruto.

En 1666 Mansfield y Morgan invadieron Costa Rica, pero no pudieron tomar posesión del territorio, defendido por el gobernador López de la Flor. Diez años después los piratas tomaron Marina, pero tuvieron que abandonarla. También por el Pacífico fueron constantes las incursiones de los piratas que en 1687 incendiaron Nicoya, y con sus incursiones se arruinó Esparza. En Costa Rica se insistía en la necesidad de fortificar la costa atlántica para defenderse de estos ataques, pero hasta 1741, no se empezó a levantar el fuerte de San Fernando en Marina, que fue destruido por ingleses y zambos en 1747.

Al fin se estableció un constante contrabando con los ingleses en Matina, dadas las dificultades del tráfico legal, que venía desde Omoa en Honduras y era muy caro. Otro azote del país eran los ataques de los agresivos zambo-mosquitos, descendientes de negros naufragados en 1641 y refugiados en la costa de Nicaragua y mezclados con indias. Sus descendientes arrasaban las cosechas y pirateaban por mar, aliados con los ingleses que les protegían para tener en jaque a los españoles; las autoridades llegaron a pagar tributo al rey de los mosquitos y a reconocerlo por gobernador en su zona, lo que duró hasta plena época independiente.

A fines del siglo XVII intentaron de nuevo los franciscanos la sumisión de Talamanca, con el famoso fray Antonio Margil, pero su labor quedó destruida con una sublevación en 1709, que motivó una expedición de castigo.

El siglo XVIII se caracteriza por la expansión hacia el Oeste con la fundación de San José (1757) y por la aparición del pequeño labrador independiente, que vivía aislado y se resistía a concentrarse en pueblos, a pesar de las órdenes de la autoridad religiosa, pues así no cumplían con la Iglesia, y de la civil, para obligarles al pago de impuestos. No tenían indios que trabajasen para ellos y lo hacían personalmente; así se poblaron los fértiles valles de Virilla, Aserrí y Santa Ana. En 1706 surgió la parroquia de Cubujuquí, cuna de la ciudad de Heredia. Para los vecinos de las haciendas del Aserrí se estableció la parroquia de San José en Boca del Monte por el gobernador Antonio Vázquez de la Cuadra (1736); pero años después la Villita era un pequeñísimo grupo de casas solo; el gobernador Gemmir dispuso llevarles agua, pero aún así tuvo que ordenarse en 1755 que residieran allí obligatoriamente los dispersos y así fue creciendo Villanueva de Boca del Monte, es decir, San José, erigida en ciudad en 1813. También surgió así Alajuela.

La sociedad era, por tanto, labriega, modesta, sin distinción de clases salvo una especie de clase superior residente en la capital Cartago; como habían fallado los productos de exportación, cultivaban solo para sí y de ahí el predominio de la pequeña propiedad, su afán de vivir en sus haciendas y dispersos, pero en forma antisocial indisciplinada e individualista y poco religiosa, que provocó las referidas medidas.

En 1803, en tiempo del gobernador Tomás de Acosta (1797-1810), que dejó muy buen recuerdo, se fundó la primera escuela de Gramática en San José. Costarricenses eran el padre Goicoechea, figura de la Ilustración, pero que vivió en Guatemala, y Florencio del Castillo (1760-1834), sacerdote y diputado en las Cortes de Cádiz, donde combatió la esclavitud. Otro buen gobernador, que rigió paternalmente en vísperas de la independencia fue Juan de Dios Ayala (1810-1819).

CALVO, Pilar - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 1014-1016.

Época Independiente

Costa Rica había permanecido tranquila durante las guerras por la emancipación. En octubre de 1821 se supo la separación de España proclamada en Guatemala por Gainza, y en actitud expectante se formó una junta, en Cartago, presidida por el gobernador Juan Manuel Cañas (25 de octubre), pronto sustituida por otra que promulgó un estatuto o Pacto de concordia . Cuando Iturbide pretendió la incorporación de América Central al Imperio mexicano (1822), Costa Rica se dividió: San José y Alajuela se declararon por la república y la unión a Colombia, y Cartago por la agregación al imperio mexicano; lucharon los partidarios de una y otra tendencia y triunfantes los republicanos trasladaron la capital a San José (1823).

En 1823 se proclamaba la independencia respecto de España y de México y se constituyen las Provincias Unidas del Centro de América, que agrupaba cinco Estados; dicha constitución federal, que era una mala copia de la de los Estados Unidos, rigió desde 1825, pero lo artificioso de tal federación no tardó en manifestarse, y cada república comenzó a desvincularse de las demás.

Dentro del régimen federal adoptado, el primer presidente de Costa Rica fue Juan Mora, bajo quien se reorganizó el colegio de Santo Tomás y se introdujo la imprenta en 1830, apareciendo tres años después el primer periódico. Por la intranquilidad dominante en Nicaragua su distrito de Nicoya o Guanacaste se unió a Costa Rica, lo que admitió el Congreso costarricense en 1825.

Ante la anarquía dominante en A. Central se separó Costa Rica de la Federación en 1829, pero volvió a ella en 1831. El país no constituía aún una verdadera nacionalidad, habiendo formado un Estado sin precedentes coloniales, aparecido bruscamente a la vida independiente sin preparación y con la modesta situación social y económica referida. Cundían la indisciplina —ya endémica— y la rivalidad localista entre las principales poblaciones, Braulio Carrillo (1835.37) intentó gobernar con energía y tomó medidas anticlericales, aboliendo el diezmo y reduciendo las fiestas, lo cual provocó una guerra civil que ganó Carrillo, pero suprimió aquellas medidas. De nuevo ejerció la presidencia dictatorialmente de 1838 a 1842.

En 1838 quedó disuelta la unión centroamericana y Costa Rica declaró la plenitud de su soberanía el 14 de noviembre. En 1842 el ex presidente centroamericano Morazán derribó a Carrillo e intentó reconstituir la Federación desde Costa Rica, de la que fue declarado jefe de Estado, pero una insurrección acabó con él fusilándolo en San José (1842).

Una asamblea constituyente promulgó una constitución avanzada y de tono moral, de brevísima duración, reemplazada pronto. José María Castro (1847-49) hizo declarar república a Costa Rica y asumió el título de presidente (1848), en lugar del de Jefe de Estado. Por su ideario y reformas se le ha llamado el maestro de la democracia costarricense . Inauguró la primera universidad, debida a su iniciativa (1844) y fundó el Liceo de Niñas. En 1850 se creó el obispado.

Disuelta la unión en 1838 y convertida Costa Rica definitivamente en república independiente, desde entonces y, sobre todo, a partir de 1840, la vida de este país ha transcurrido en una paz bastante estable, a la que no son ajenos el elemento humano de Costa Rica, que constituye una población de las más homogéneas de América, pues se ha asimilado perfectamente a la raza blanca el elemento indígena. Esta paz solo se vio turbada en 1856 en que, a consecuencia de la guerra civil de Nicaragua y la subsiguiente y escandalosa intervención de Walker y sus filibusteros, se vio en la necesidad de tomar las armas en favor de su vecina y para defender su propia independencia. En 1857 y bajo la presidencia de Juan Rafael Mora (1849-59), capitula Walker, que se retiró a los Estados Unidos, obteniendo de Nicaragua por esta intervención una rectificación de las líneas fronterizas. En 1850 fue reconocida Costa Rica por España. Mora caído en 1859 fue fusilado en 1860 al intentar recobrar el poder.

En 1848 fue dictada la Constitución, conformándose Costa Rica como república representativa. La cual data de 1849 y es la undécima. El poder legislativo reside en el Congreso Constitucional se elige por cuatro años, renovándose la Cámara por mitad cada dos. El poder ejecutivo lo ostenta el presidente que se elige, igualmente, cada cuatro años, posibilitándose su reelección no inmediata. Hay una Corte Suprema de Justicia, elegida por la Asamblea por ocho años. La constitución prohíbe la organización de ejército y solo hay una fuerza de policía llamada Guardia civil.

Entre los presidentes que han ostentado la más alta magistratura del país, figuran: José María Montealegre (1859-63), Jesús Jiménez (1863-66) Jose María Castro (1847-49 y 1866-68), Tomás Guardia (1870-76 y 1877-82), los liberales Próspero Fernández (1882-85) y Bernardo Soto (1886-89) y Rafael Iglesias (1894-1902).

Se transformó Costa Rica a lo largo del s. , a lo que contribuyó Introducción del cultivo del café desde comienzos del mismo, convirtiéndose en el gran producto de exportación, que enriqueció al país y principalmente a las clases altas, surgiendo las plantaciones y grandes fortunas y desnivelando la sociedad, pues disminuyeron los pequeños propietarios y apareció el peón, sujeto al influjo o al caciquismo de los grandes propietarios, que monopolizaron la vida política. Pero también surgió un movimiento democrático, en especial a la muerte del dictador Guardia. Impulsó el desarrollo del país la construcción del ferrocarril al Atlántico y luego al Pacífico, desarrollando la agricultura, que empezó a cultivar también el plátano. El desarrollo continuó a pesar de la crisis en el tránsito del s. . La educación recibió un fuerte impulso en tiempo de Soto.

En la presente centuria destacan Cleto González Víquez (1906-10), que gobernó democráticamente; Ricardo Jiménez Oreamuno (1910-14), que introdujo la elección directa de presidente; Alfredo González Flores, que proyectó la reforma tributaria, que al herir fuertes intereses provocó el golpe de Federico Tinoco (1917), cuya dictadura y nepotismo ocasionaron una revolución que lo derribó en 1919. Durante la presidencia de Julio Acosta se incorpora en 1921, el territorio de Coto, cedido por Panamá en 1914. Le sucedió Ricardo Jiménez, de nuevo (1924-28) y (1932-36) quien fundó el Banco de Crédito Hipotecario, construyó obras públicas y contrajo empréstitos en los Estados Unidos.

Desde 1936 a 1948 ocuparon la presidencia León Cortés Castro, Rafael Ángel Calderón Guardia (1940) y Teodoro Picado (1944). En 1948 se inició la guerra civil porque las elecciones dieron el triunfo a Otilio Ulate, del Partido Unión Nacional, a quien el gobierno de Picado no aceptó. En diciembre fue invadido el país por Nicaragua por un grupo de partidarios del presidente exiliado Calderón Guardia, lo que produjo un incidente entre ambas naciones. José Figueres hizo triunfar la revolución. Convocadas elecciones se nombró a Otilio Ulate y retirado este en 1952 desempeñó el cargo el vicepresidente Alberto Oreamuno.

En 1953 fue elegido José Figueres, quien ante la X Conferencia Interamericana de Caracas (1954) manifestó que el comunismo no era el único peligro para la América Latina y que la dictadura lo era igualmente, más persistente y extendido y rehusó asistir a aquella; poco después desbarató una invasión de Picado, ayudado por Nicaragua. En 1961 formuló Figueres con Raúl Haya de la Torre, el jefe aprista, la Declaración de San José de Costa Rica en nombre del Movimiento Social Democrático Hemisférico, que condenó al castrismo y cuyo programa propugnó una verdadera democracia, nacionalización de fuentes de riquezas y de servicios, elevación del nivel educativo, reformas agrarias, planificación económica de la América española, repulsa a todo colonialismo o explotación económica, superación de los nacionalismos, coordinación y federación. Después de Figueres han regido Costa Rica Mario Echandi (1958), Francisco J. Orlich (1962) y José J. Trejos (1966).

Costa Rica es uno de los países más democráticos y de regularidad constitucional de América, aunque también ha conocido revoluciones y dictaduras, pero disfruta de una prolongada etapa de tranquilidad. La inmensa mayoría de la población es criolla. También es de los países iberoamericanos de menor analfabetismo (la quinta parte) y se dedica a educación la quinta parte del presupuesto; se jacta de tener más maestros que soldados —ya que no hay ejército.

Costa Rica es un país rico y sus cultivos más importantes, base de su comercio, son el café, de calidad muy apreciada, y los bananos, de cultivo reciente y controlado por la United Fruit Company. Es país predominantemente agrícola.

BRAVO Pedro, CALVO, Pilar - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 1016-1017.