Historia de Colombia

Índice

Época Prehispánica
Descubrimiento y Colonización
Época Colonial
Independencia de Colombia
Época Independiente

Época Prehispánica.

En la región de Colombia, por su posición geográfica, confluyeron varias tendencias culturales: Caribe, Amazónica, Mesoamericana e Incaica. Se pueden distinguir tres áreas de culturas bien diferenciadas: la septentrional, en la Sierra Nevada de Santa Marta donde se desarrolla la cultura Tairona; la Central, del altiplano de Boyacá y Cundinamarca, con la cultura Chibcha o Muisca y la Meridional, al pie del macizo colombiano en el nacimiento del río Magdalena, con la cultura megalítica de San Agustín.

AtacameñosEstatuilla de un cacique Quimbaya

De la cultura Tairona han quedado importantes restos de templos, escaleras, trabajos de ingeniería, puentes, alcantarillado y poblados de más de 1.000 casas, lo que indica una gran concentración demográfica. Esta concentración fue quizá debida al cultivo intensivo para el que usaban terrazas en las faldas de los montes. Su cerámica era muy variada sin decoración pintada. Estos pueblos fueron invadidos por los caribes a los que quedaron sometidos.

En el altiplano se desarrolló la cultura Muisca o Chibcha. No se han encontrado restos de poblaciones extensas ni de construcciones de piedra ya que empleaban generalmente la madera. Pueblo agricultor, cultivaba el maíz, el algodón, la patata y el tomate. Fueron excelentes orfebres y conocían todas las técnicas de la metalurgia del oro que empleaban para fabricar objetos de adorno y joyas, aunque sin llegar a la perfección de sus vecinos los Quimbayas. Estos, situados en el valle del Cauca, han dejado numerosas muestras de su arte, botellas pulimentadas, pectorales repujados, máscaras y figuras antropomorfas, que se conservan en el museo de Berlín, en el museo del Oro de Bogotá y en el museo de América de Madrid, donde se encuentra la colección conocida como Tesoro de los Quimbayas (donación del gobierno de Colombia al español a finales del s. XIX). Una clase social importante entre los Quimbayas era la de los mercaderes que por enriquecimiento podían alcanzar la aristocracia, a la que también se podía aspirar por méritos de guerra.

Estatuas en un monumento sepulcral del culto indígena de San Agustín en Colombia.Estatuas en un monumento sepulcral del culto indígena de San Agustín en Colombia.

La cultura megalítica de San Agustín se caracteriza por una serie de grandes monolitos tallados de cerca de dos metros de altura. Más que auténticas esculturas son relieves que representan la figura humana con los brazos a lo largo del cuerpo o bien uno doblado sobre el vientre y los pies hacia fuera. Los ojos son enormes así como la boca que presenta dos grandes colmillos. Algunos de estos monolitos tienen una pequeña figura que sale de la boca en la que algunos han visto la representación del espíritu. Cado que no existe en esa cultura la deformación craneana se la puede considerar anterior a la influencia centroamericana. Los caribes, pueblo guerrero y antropófago procedente de las Antillas, invadieron el continente siguiendo el cauce de los ríos y penetraron en Colombia destruyendo algunas florecientes poblaciones.

MONTERO, Pilar, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, pág. 868.

Descubrimiento y Colonización

En 1499, Alonso de Hojeda con Juan de la Cosa y Américo Vespucio llevó a cabo un viaje, el primero autorizado después de los tres primeros de Colón; recorrió la costa de la actual Venezuela y el extremo occidental de la expedición fue al cabo de Vela, en la península de Goajira, límite oriental de la actual Colombia. En octubre de 1500 salió Rodrigo de Bastidas, con Juan de la Cosa, que después de recorrer la costa venezolana, prosiguió la exploración desde el cabo de la Vela y descubrió todo el litoral atlántico colombiano, Santa Marta, la desembocadura del Magdalena, el puerto de Cartagena, el río Sinú, el golfo de Urabá y llegó hasta Nombre de Dios en el istmo de Panamá, tocando en Santo Domingo en 1501.

En 1502 y 1503 estuvieron por allí portugueses, como comprobó Cosa en Lisboa, enviándosele a rescatar al golfo de Urabá en 1504, viaje económicamente provechoso, pues recibió del rey 491.000 maravedís de quinto real. Debió ser a la misma región donde fueron Cosa y Bastidas en 1507, percibiendo a la vuelta 100.000 maravedís cada uno y el primero fue nombrado alguacil mayor de Urabá.

Con objeto de explorar la posibilidad de un paso hacia las verdaderas Indias, y por la riqueza en oro del país, en 1508 decidió el rey Fernando colonizar aquella región, otorgando a Hojeda la gobernación de Nueva Andalucía, desde le cabo de la Vela a Urabá, es decir, la actual costa colombiana, y a Diego de Nicuesa el Darién o Castilla del Oro, más al oeste (Panamá), separados por el río del Darién o Atrato. Con Hojeda fue Cosa y se asoció como capitalista con Martín Fernández de Enciso; recorrió primero Hojeda la costa colombiana, pereciendo Juan de la Cosa en el emplazamiento de Cartagena (1509).

Ante la agresividad de los indios, se dirigió a Urabá, donde fundó el fuerte y pueblo de San Sebastián, primera fundación española en la actual Colombia. Pero se vieron hostilizados por los indios, herido Hojeda y faltos de víveres, por lo cual el caudillo marchó a Santo Domingo, dejando al frente de la colonia a Pizarro. Llegado Enciso, Balboa, que venía con él como polizón, aconsejó trasladar la colonia a la parte occidental del golfo de Urabá, fundando Santa María de la Antigua de Darién (1510).

Ausente Hojeda y eliminados sucesivamente Enciso y Nicuesa quedó Balboa de único jefe de la colonia. Antes de su descubrimiento del Océano Pacífico, efectuó una expedición en busca del Dorado del Dabaibe, supuesta región o templo abundante en oro; remontó el Atrato hasta las tierras del cacique Abibeiba, sin hallarlo. Sustituido Balboa por Pedrarias Dávila, organizó este varias expediciones depredatorias, de menor interés geográfico; una de ellas la dirigió de nuevo Balboa al atrayente Dabaibe.

La costa colombiana del Pacífico fue explorada por Pascual de Andagoya en 1522 en busca del país del Birú, río o comarca de aquella zona, y que dio arbitrariamente nombre al Perú; remontó un río, que debe ser el San Juan, en el Chocó. No prosiguió entonces Andagoya sus exploraciones. La primera expedición de Pizarro, en busca del verdadero Perú, se llevó a cabo en 1524-1525 y recorrió la costa colombiana del Pacífico; en los sucesivos viajes —prolongación del primero— llegó al río San Juan y más al sur (1526-1527). Hasta 1525 en realidad no se había pasado de reconocimientos costeros y de expediciones por botín de escasa penetración. La colonización y la conquista comenzarían desde esa fecha y tendrían dos bases de partida: la costa atlántica, con las poblaciones de Santa Marta y Cartagena, y el Perú, o sea desde el Norte y desde el Sur, hasta convergir en la meseta de Bogotá.

Capituló Bastidas en 1524 para la fundación de una ciudad, concediéndosele la costa entre el cabo de la Vela y el Magdalena, y al cabo de los años volvió al país que había descubierto. En 1525 fundó Santa Marta en la bahía de su nombre; practicó una conducta humana con los indios, lo que provocó una conjura hiriéndosele, y se marchó a Santo Domingo, para reponerse, y allí murió (1526). Se hizo cargo del gobierno su capitán Rodrigo Álvarez Palomino, disputándoselo Pedro Badillo, nombrado por la Audiencia de aquella isla; muerto aquel quedó solo Badillo, que realizó expediciones depredatorias a La Ramada y Valle Dupar. Nombró Carlos V gobernador a García de Lerma, y a fray Tomás Ortiz, protector de indios, y poco después obispo, con instrucciones para llevar colonos labradores y artesanos y para el buen trato a los indios.

Llegó Lerma en 1529 y envió expediciones, una de las cuales llegó a Tamalameque y luego por las orillas del Magdalena al río Lebrija. Quedaba con unas y otras expediciones hallado un camino al Magdalena por tierra por el Valle Dupar y demostraba la navegabilidad del río. En sus últimos años dejó atropellar a los indios, y sin hacer nada de interés murió en 1532; en 1531 una expedición remontó la orilla izquierda del Magdalena y luego la del Cauca hasta más arriba de San Jorge.

Pedro de Heredia consiguió una capitulación dándosele la costa entre el Magdalena y el Atrato y en 1533 fundó Cartagena; llevó a cabo varias expediciones, en las que recogió gran cantidad de oro, una de ellas en la región del Sinú, buscando un camino al mar del Sur. A la vuelta halló al primer obispo de Cartagena, y a su hermano Alonso de Heredia, que efectuó algunas expediciones al interior; en 1536 hizo una Pedro por el Atrato, y luego los dos hermanos fueron residenciados; Pedro volvió a España, donde logró se le repusiera.

En 1537 el capitán Francisco César, que ya había estado en el Río de la Plata con Caboto, fue en busca del Dabaibe desde Urabá y descubrió la meseta de Antioquía. En 1535 fue nombrado gobernador de Santa Marta Pedro Fernández de Lugo y con él llegaron el cronista Juan de Castellanos, Gonzalo Suárez Rendón y Gonzalo Jiménez de Quesada. En 1536 este fue nombrado jefe de la tropa que debía remontar el Magdalena y partió el 5 de marzo de Santa Marta con cerca de un millar de hombres; como ha indicado Friede, su objetivo era el Perú, dada la confusión geográfica existente, y al que se creía cercano.

Primeras divisiones del Nuevo Reino de Granada, 1538.Primeras divisiones del Nuevo Reino de Granada, 1538.

Dominando el desaliento de la hueste por las penalidades sufridas, salió del valle del Magdalena por el del Opón y descubrió la meseta de Bogotá y los reinos chibchas, procediendo a su conquista, a pesar de lo reducido que había quedado su tropa (Jiménez Quesada). Allí fundó Santa Fe (6-VIII-1538) y llamó al país Nuevo Reino de Granada. En febrero de 1539 tuvo lugar la famosa escena de la confluencia allí de tres conquistadores: Quesada, Federmann y Belalcázar, procedentes cada uno de distinto rumbo.

Los jefes alemanes enviados por los Welser también habían penetrado en territorio colombiano actual desde Venezuela; Alfinger desde Maracaibo penetró en expedición de saqueo y en busca del mar del Sur por el Valle Dupar, llegó a la confluencia del Magdalena y el César, subió a las sierras de Ocaña, el valle de Girón, la cordillera de Cachirí y pereció en el valle de Chinácota (1533), regresando su hueste a Coro por los valles de Cúcuta.

Su sucesor Jorge de Spira, buscando regiones ricas en oro, atravesó la serranía de Mérida (1535) y llegó a los ríos Apure y Casanare, descubriendo los Llanos; intentó llegar al país de los chibchas, del que tuvo noticia, sin lograr cruzar la Cordillera, que orilló mucho trecho hacia el Sur, hasta más allá del río Guaviare, regresando a Coro en 1538, tras horribles padecimientos. Federmann recorrió igualmente los Llanos del Casanare y Meta, buscando en estos ríos una especie de Dorado, pero más afortunado que Spira, subió al páramo de Sumapaz y por el río Fusagasugá llegó a Pasca en la meseta bogotana (1536-1539).

Del Sur procedía Belalcázar, compañero de Pizarro, en la conquista del Perú y luego conquistador de Quito. En este país oyó hablar de un áureo país, que en quechua llamaban Cundinamarca, supuesto al este de los Andes. Sus capitanes Pedro de Añasco y Juan de Ampudia, partieron en 1535, pasaron por Pasto, el valle del Patía, donde la hueste padeció mucho, y siguieron al Norte, a Popayán, y el valle del alto Cauca, fundando Ampudia una villa a la que dio su nombre.

En 1536 se les incorporó Belalcázar y recorrió el valle del Cauca hasta Anserma; luego trasladó la villa de Ampudia, fundando Cali (1536), a poco trasladada a su emplazamiento actual; también buscó un paso al Pacífico. En diciembre de 1536 fundó Popayán, efectuando las ceremonias pertinentes el 15-VIII-1537. Exploró la cordillera por las fuentes del Magdalena y Cauca y regresó a Lima para obtener de Pizarro más facultades y medios. Vuelto en 1538 cruzó la cordillera y pasó al valle del Magdalena, descubriendo las llanuras de Timaná y Neiva; Añasco fundó por su orden la villa de Timaná (fines de 1538).

En aquel valle le halló Hernán Pérez de Quesada, hermano del conquistador del Nuevo Reino de Granada, negociando ambos, pues Belalcázar reclamaba el país; al fin se llegó a un acuerdo, decidiéndose que los tres caudillos irían a España para que se determinase a quien correspondía la gobernación. Procedió Quesada a la fundación jurídica de Santa Fe (abril de 1539), organizando su municipio, y dejó en el gobierno a su hermano Hernán Pérez de Quesada. Por orden suya, después de su partida su capitán Martín Galeano fundó Vélez, y Suárez Rendón, Tunja (ambas en 1539). En 1540 llegó Jerónimo Lebrón, nombrado por la Audiencia de Santo Domingo gobernador de Santa Marta, por haber fallecido Fernández de Lugo, y pretendió el gobierno de Nueva Granada, pero Rendón y Pérez de Quesada, apoyados por los municipios lograron que se alejara mediante indemnización.

Con Lebrón llegaron las primeras mujeres españolas, semillas de plantas europeas, como trigo, pronto difundido, y artículos de uso. En 1541 Pérez de Quesada salió en busca del Dorado y previamente mató al Zaque de Tunja y a varios caciques para evitar rebeliones; vagó por los llanos hacia el Sur, hasta más allá de Caquetá y regresó tras muchas penalidades y sin conseguir nada. Entre tanto se alzaron los indios, por los abusos que sufrían, y costó reducirlos.

Alonso Luis de Lugo había conseguido el nombramiento de Adelantado del Nuevo Reino de Granada en perjuicio de Quesada y sin tocar en Santa Marta marchó directamente a Santa Fe (1542), donde dio escape sin freno a su codicia y prendió a Pérez de Quesada y Rendón; desterró al primero y se llevó preso al segundo cuando se marchó (1544); en este año se efectuó la fundación de Tocaima, en el país de los belicosos panches.

En la gobernación de Cartagena, Alonso de Heredia había fundado Mompox (1539). Vuelto Pedro de Heredia, confirmado en su gobierno, hizo una infructuosa expedición por el Atrato al mítico Dabaibe, sin éxito, y otra a Antioquía, de la jurisdicción de Belalcázar, quien la recobró y le prendió, enviándolo a Panamá, para que la Audiencia determinase las jurisdicciones de cada uno. Aun volvió Heredia y dos veces más se apoderó de Antioquía, que al fin quedó en la gobernación de Popayán. En esta última, Belalcázar al partir a España dejó parte de sus tropas en Nueva Granada y otro en su propio territorio; su capitán Juan de Cabrera fundó la villa de Neiva (1539), en lugar distinto del actual. El repartimiento de indios y la ferocidad de Añasco al quemar a un jefe indio de Timaná provocaron una rebelión de los yalcones, dirigida por la madre de la víctima, en la que pereció el jefe español; Timaná sufrió dos fuertes ataques indios, que logró rechazar.

También pereció Ampudia (1540) luchando con los paeces. Pizarro envió a Popoyán a Lorenzo de Aldana, quien ante la ausencia de Belalcázar, asumió el gobierno, suavizó el trato a los indios, e hizo fundar Pasto (1539), en la ruta a Quito. Antes de regresar a esta ciudad, encargó a Jorge Robledo una expedición hacia el Norte, uniéndose antes con la hueste de Juan de Vadillo, quien había residenciado y perseguido a los Heredias; para evitar el castigo, emprendió una expedición con Francisco César, que acababa de descubrir Antioquía (1538 ó 1539), y Cieza de León, con unos cuatrocientos hombres, además de numerosos indios.

Desde Urabá subió Vadillo por la serranía de Abibe y llegó a la meseta de Antioquía; luchó con el cacique Nutibara, con quien había peleado antes César; Tomó Buriticá, donde quemó al cacique por no darle el oro que se le exigía; perdió a César y alcanzó el río Cauca, llegando a Cali, donde Aldana se opuso a que siguiera su empresa por estar ya en la jurisdicción de Perú y acabó enviándosele preso a España.

Romero remontó el Cauca, fundó Anserma (1539), sometió diversas tribus y las regiones de Arma y Quimbayá, fundando aquí la villa de Cartago (1540). Al mismo tiempo Andagoya quiso reanudar sus antiguas empresas y nombrado gobernador del río San Juan, fundó la primera Buenaventura (1540), más tarde destruida, e hizo reconocer su autoridad en Cali por Robledo. Si Quesada no tuvo éxito en España en su pretensión del gobierno de Nueva Granada, fue más afortunado Belalcázar, nombrado gobernador de Popayán (1540), haciéndose independiente de Pizarro y segregándose el país de Perú.

Desembarcó en Buenaventura y trajo misioneros, colonos, semillas y animales; destituyó y prendió a Andagoya, luchó contra los paces, que le infligieron una derrota y no pudo continuar la campaña contra ellos y los quimbayas por haberle llamado Vaca de Castro desde el Perú contra los almagristas. Robledo reconoció su autoridad y exploró los Andes por comarcas aún no conocidas, como el monte Ruiz, el valle de Aburrá o de Medellín luego, y el valle de Ebéjico, donde fundó en 1541 la ciudad de Santa Fe de Antioquía.

Trataba bien a los indios. Deseoso de obtener una gobernación independiente, partió a Urabá donde lo detuvo Heredia, que lo envió preso a España. Vuelto Belalcázar, hizo reconocer su autoridad en Antioquía, fundar la villa de Santiago de Arma (1542) y prendió a Heredia, que pretendía aquella región también. Poco después sufrían los puertos los primeros ataques de piratas, que saquearon Santa Marta y Cartagena e incendiaron la primera (1543 y 1544). Aún volvió violentamente Heredia a Antioquía, hasta que el gobierno español dispuso que perteneciera a la gobernación de Popayán.

Para implantar las Leyes nuevas de 1542 se envió a aquellos países al visitador Miguel Díaz de Armendáriz, quien residenció y envió preso a España a Heredia (1544) y nombró teniente gobernador de Santa Fe a Pedro de Ursúa en lugar del que dejó Alonso Luis de Lugo, y en Antioquía a Robledo. Belalcázar, de nuevo en el Perú, llamado por Núñez Vela, previamente había acordado con el cabildo de Popayán y los otros no poner en vigor la Leyes Nuevas. Robledo, confirmado en el gobierno de Antioquía por Armendáriz y nombrado mariscal, ocupó la comarca (1546) y rompió con Belalcázar, pero este le sorprendió y capturó y le condenó a muerte (1546).

Por tercera vez volvió al Perú para ayudar a la Gasca y después hizo fundar San Sebastián de la Plata (1549 ó 1551). Pero el juez de residencia Francisco Briceño, le suspendió y procesó, condenándolo a muerte por la ejecución de Robledo (1550); apeló y fue enviado a España, falleciendo antes de embarcar en Cartagena (1551). También en Santa Fe hubo oposición a las Leyes Nuevas, hasta su suspensión; allí gobernó Armendáriz desde 1547 y por su orden Ursúa fundó Pamplona (1549) y se exploraron otras comarcas desconocidas. Era muy grande la extensión de aquellas gobernaciones, que además dependían de dos Audiencias, de la de Santo Domingo, la de Santa Marta que incluía Nueva Granada, y de la de Panamá, las de Cartagena Y Popayán; al crearse la de Lima, de esta dependió Popayán, y de la de Santo Domingo, las gobernaciones de Santa Marta, Nuevo Reino y Cartagena.

Por otra parte, como se ha indicado, habían sido frecuentes las luchas entre los conquistadores por territorios disputados violentamente entre sí, y por estos motivos y por organizar una organización definitiva y civil, creó Carlos V la Audiencia de Santa Fe, por real cédula de 17-VII-1549, la cual se instaló el 7-IV-1550. De ella dependían Santa Fe, Tunja, Popayán, Cartagena y Santa Marta; la gobernación de Andagoya había quedado absorbida por Popayán; también comprendía Venezuela. Quedaba así, excepto el último país, perfilado el contorno geográfico e histórico, aproximadamente en lo que se llamó en lo sucesivo Nuevo Reino de Granada o actualmente Colombia. Se clausuraba la etapa de la Conquista, con la desaparición de los primeros conquistadores; aún vivía Quesada, que en ese año regresó con el título de mariscal del Nuevo Reino, pero sin poder efectivo.

Existían ya los obispados de Santa Marta (1531), Cartagena, inaugurado en 1534 y Popayán, en 1548, y la principal labor apostólica fue desempeñada por los dominicos, destacándose los prelados fray Tomás Ortiz, primero de santa Marta; fray Tomás de Toro, primero de Cartagena y fray Domingo de las Casas, primo del famoso defensor de los indios, que acompañó a Quesada en la conquista del Nuevo Reino y asistió a la fundación de Santa Fe, alentando a no volver atrás y censurando los desmanes del caudillo.

En resumen, la penetración y sumisión de la actual Colombia partió de dos focos costeros y desde Quito, concluyendo el impulso del Norte en la conquista de la meseta de Bogotá, donde se asentó definitivamente el centro del nuevo país, siguiendo la tendencia de otros países americanos, en que se rehuyó la tierra baja y caliente por la meseta templada, donde ya se habían desenvuelto las altas culturas indígenas.

La corriente del Sur colonizó la zona occidental, también montañosa. Se buscó afanosamente oro y se cometieron excesos con los indios, cuya resistencia no fue muy fuerte ni prolongada; pero pronto se difundió la colonización, con el establecimiento de soldados y colonos y la fundación de ciudades, con sus municipios, movimiento que continuó sin interrupción en la etapa siguiente.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, págs. 868-872.