Los virreyes del Río de la Plata

  1. Pedro Antonio de Cevallos (1776-78)
  2. Juan José de Vértiz (1778-84)
  3. Nicolás del Campo (1784-89)
  4. Nicolás Antonio Arredondo (1789-95)
  5. Pedro Melo de Portugal (1795-97)
  6. Antonio Olaguer Feliú (1797-99)
  7. Gabriel de Avilés (1799-1801)
  8. Joaquíno del Pino (1801-04)
  9. Rafael de Sobremonte (1804-07)
  10. Santiago de Liniers (1807-09)
  11. Baltasar Hidalgo de Cisneros (1809-10)
  12. Francisco Javier de Elio (1811)

Pedro Antonio de Cevallos

Virrey del Río de la Plata: 1776-1778

Nacimiento: 1715

Fallecimiento: 1778

Biografía

Pedro de Cevallos, retrato de autor anónimoPedro de Cevallos, retrato de autor anónimo.

CEVALLOS, Pedro Antonio de (1715-1778) [Cádiz-Córdoba]. Militar, caballero de Santiago, hijo de un superintendente de Aduanas y Rentas generales, estudió la carrera de las armas en el Seminario de Nobles y era capitán a los veinticuatro años y a los veintiséis coronel del regimiento de Aragón (1741); guerrea en Italia, donde alcanza los grados de brigadier y mariscal de campo (1747), y luego comendador de su orden.

Al firmarse en 1750 el tratado de Madrid, por el cual Portugal renunciaba a la colonia de Sacramento a cambio de siete pueblos de las misiones guaraníes de los jesuitas, los indios se sublevaron porque no querían ser súbditos de Portugal. A reprimir esta sublevación fue enviado en 1755 don Pedro Cevallos, ascendido recientemente a teniente general y nombrado gobernador del Río de la Plata, adonde llegó en 1756. Comprendió Cevallos, en esta expedición a las misiones, la equivocación de aquel tratado, dedicándose con tesón a incumplirlo y a anular la influencia portuguesa en aquellas regiones; por una parte, apoyando, en lugar de sofocar la rebelión de las misiones y bloqueando la colonia del Sacramento que los portugueses no querían entregar a España. Logró que la colonia capitulara en 1762. No se contentó con esto el gobernador, sino que tomó a continuación otros fuertes, como Santa Tecla, San Miguel y la villa de San Pedro de Río Grande, en esta región portuguesa, que había invadido; pero el tratado de París de 1763 le obligó a devolver la colonia y los fuertes a los portugueses.

Para premiar su gestión se le concedió cordón de la Orden de San Genaro, pero ya no quiso continuar en aquel puesto; pidió su relevo que, al fin, le fue otorgado en 1760 sustituyéndole don Francisco Bucareli.

En España desempeñó diversos altos puestos. Fue gobernador militar de Extremadura (1772), vocal del Consejo Superior de Guerra, gobernador comandante general de Madrid (1775) y en 1776, al declararse la guerra a Portugal y crearse el virreinato del Río de la Plata, es nombrado su primer virrey. Allí va con una gran armada de 116 naves y 19.000 hombres, tomando sin resistencia la isla de Santa Catalina y la colonia del Sacramento; mereció por ello el ascenso, en 1777, a capitán general. Suspendidas las hostilidades por convenio entre las dos naciones, de se dedicó el virrey a organizar su virreinato, gestionando la creación de la Audiencia, el Tribunal de Cuentas; fomentando el comercio y la agricultura con positivos resultados.

Lo más importante fueron las medidas relativas al comercio: en 1777 prohibió extraer metales para el Perú —lo que se refería a Charcas, incorporada al nuevo virreinato—, intentó que el azogue para Potosí se introdujese por Buenos Aires, importándolo de España, frente al peruano de Huancavélica; reglamentó en 1777 el trabajo de peones, señalando horarios y salarios; el 6 de noviembre de 1777 promulgó el auto de libre internación, que permitía libremente el comercio entre las provincias del virreinato y por fin aplicó el decreto de Comercio Libre, dado por Carlos III el 2 de febrero de 1778, solo para el Río de la Plata, y extendido el mismo año al resto de América.

Se encontró enfermo pidió su relevo, que le fue otorgado, saliendo de Buenos Aires, por última vez, en 12-VI-1778. Llegó a Cádiz, de donde salió enseguida para dirigirse a Madrid; pero falleció en Córdoba en septiembre de ese mismo año, siendo enterrado en la catedral.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 818-819.

Juan José de Vértiz

Virrey del Río de la Plata: 1778-1784

Nacimiento: 1719

Fallecimiento: 1799

Biografía

Nicolás del Campo

Virrey del Río de la Plata: 1784-1789

Nacimiento: 1725

Fallecimiento: 1803

Biografía

Nicolás del CampoNicolás del Campo.

CAMPO Nicolás Francisco Cristóbal del [Sevilla-¿?]. Marqués de Loreto, abrazó la carrera de las armas, tomando parte en la expedición para rescatar a Menorca de manos de los ingleses y en los ataques a Gibraltar. En 1784 toma posesión del virreinato del Río de la Plana. En su tiempo se crean las intendencias en número de ocho en su virreinato, y se instala la Real Audiencia y se organizan los gobiernos y comandancias. Fomenta la colonización de la costa patagónica y el reconocimiento de las islas Malvinas y de las tierras más apartadas del virreinato. Estimula la industria pesquera, especialmente de la ballena, la construcción de muelles y de habilitación de los puertos.

Bajo su mando se inician la demarcación de límites entre las posesiones españolas y portuguesas, para lo cual llega don Félix Azara. Procuró reprimir abusos; era grave, sincero, desinteresado, pero de difícil acceso y demasiado severo y rígido, como se mostró en la destitución del arcediano Riglos, del presidente de Audiencia de Chuquisaca, Ignacio Flores, a quien hizo ir a Buenos Aires a responder de cargos y el trato al canónigo Maciel, al que hizo encarcelar. Cesó en 1799, regresando a España.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 652.

Nicolás Antonio Arredondo

Virrey del Río de la Plata: 1779-1795

Nacimiento: 1726

Fallecimiento: 1802

Biografía

Nicolás Antonio ArredondoNicolás Antonio Arredondo.

ARREDONDO, Nicolás Antonio de (1726-1802) [Bárcena de Cicero (Santander)- Madrid]. Militar; guerreó en Italia; pasó a las Antillas en 1780. para ir en la expedición de la Florida. Fue gobernador de Santiago de Cuba hasta 1785, en que fue suspendido por los abusos que había tolerado a gentes de su confianza. Nombrado presidente de la Audiencia de Charcas en 1787, no llegó a tomar posesión, porque fue designado virrey del Río de la Plata, de cuyo cargo se posesionó en 1789 nombrándosele, poco después, teniente general.

Delimitó los confines con las posesiones de Portugal, fortificó Montevideo y Maldonado, fundó Rocha en la Banda Oriental, exploró las islas Malvinas en las expediciones anuales que a ellas se mandaban, encontrando nuevos puertos. Hizo reconocer la isla de los Estados y aseguró las fronteras contra los indios, procurando el trato pacífico con ellos. Estableció el consulado de Comercio en Buenos Aires (1794). Protegió la ganadería, fomentó la agricultura y la exportación de trigo y el virreinato adquirió solidez económica. Hubo de tomar precauciones ante la difusión de las ideas revolucionarias y contra supuestos ataques franceses. Cesó en 1793, regresando a España, donde fue nombrado capitán general de Valencia.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 371.

Pedro Melo de Portugal

Virrey del Río de la Plata: 1795-1797

Nacimiento: 1733

Fallecimiento: 1797

Biografía

Pedro Melo de PortugalPedro Melo de Portugal.

MELO DE PORTUGAL Y VILLENA, Pedro (?-1797) [Portugal-Pando (Uruguay)]. De noble familia portuguesa, descendiente de los duques de Braganza, alcanzó en la marina el grado de teniente de fragata; destinado después al regimiento de Dragones de Sagunto, donde llegó a sargento mayor. En poco tiempo, y por inesperadas circunstancias, asumió importantes cargos, como gobernador del Paraguay, que fue el primero que ostentó, y después, además, el de virrey del Río de la Plata, gobernador y capitán general de estas provincias, presidente de la Audiencia de Buenos Aires y otros menos importantes. En tierras del Uruguay se fundó un pueblo en la frontera con las provincias portuguesas, con el nombre del virrey Melo.

Al declararse la guerra a Gran Bretaña en 1796, su primer cuidado fue procurar fortificar y guarnecer las plazas más importantes y, en especial, Montevideo, a donde se dirigió con objeto de inspeccionar y dirigir personalmente estos preparativos. Cayó enfermo en la corta travesía desde Buenos Aires, y, aunque se sobrepuso a su padecimiento, reconociendo los puertos amenazados, falleció en la villa de Pando en 1797.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 997.

Antonio Olaguer Feliú

Virrey del Río de la Plata: 1797-1799

Nacimiento: 1742

Fallecimiento: 1813

Biografía

Joaquíno del Pino

Virrey del Río de la Plata: 1801-1804

Nacimiento: 1727

Fallecimiento: 1804

Biografía

Joaquíno del Pino

PINO Y ROSAS, Joaquín del (1727-1804) [Baena (Córdoba)-Buenos Aires]. Militar, comenzó su carrera en Orán, de donde procedía su familia, y allí pasó cerca de veinte años, cursando estudios y prestando servicios de ingeniería militar. En 1771 fue destinado al Río de la Plata como comandante de ingenieros. Al morir en 1773 Viana, gobernador de Montevideo, le sustituyó interinamente, siendo confirmado en propiedad en el cargo en 1776.

Al cesar en su gobierno de Montevideo (1789) fue nombrado brigadier y capitán general de la provincia de Charcas y presidente de la Audiencia de La Plata, cargos que desempeñó hasta 1798, habiendo alcanzado el ascenso a mariscal de campo. De 1799 a 1801 desempeñó el cargo de presidente de la Audiencia de Chile y en 1801 fue ascendido al virreinato del Río de la Plata y, aunque fue depuesto por denuncias sobre presuntas condescendencias con los portugueses, supo defenderse en tal forma, que fue repuesto en su cargo, que ejerció hasta su muerte.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 264-265.

Rafael de Sobremonte

Virrey del Río de la Plata: 1804-1807

Nacimiento: 1745

Fallecimiento: 1827

Biografía

Rafael de SobremonteRafael de Sobremonte.

SOBREMONTE, Rafael de (1745-1827) [Sevilla?). Marqués de Sobremonte. Militar y funcionario colonial, que llegó al Río de la Plata con el virrey Vértiz, como secretario suyo en 1779; fue luego Intendente de Córdoba, subinspector general de las tropas y ascendido a brigadier. Era gobernador de Montevideo cuando en 1804 fue designado para regentar el virreinato del Río de la Plata, sucediendo a Joaquín del Pino como virrey interino (23-IV) y en el mismo año definitivo al no aceptar Abascal este cargo.

Fue un buen gobernante, dentro de la línea del siglo XVIII, buen administrador, que no desmereció de sus antecesores y llevó una conducta prudente y atenta al buen público, preocupándose del problema de los abastos, evitando la escasez de trigo y el alza de precio; la introducción de negros, la libre extracción de productos a Cuba, el comercio en barcos neutrales a causa de la guerra, fomento del cabotaje, reducciones de indios en el Chaco, aumento de la extracción de plata en el Alto Perú, envío de más caudales a España, introducción de la vacuna, apertura del teatro y otras medidas típicas del Despotismo ilustrado. También se preocupó por la defensa del país y pidió fuerzas a España, pero las que organizó resultaron insuficientes.

Hubiera sido un buen virrey en tiempos normales, pero los sucesos que padeció, superiores a su capacidad, le desprestigiaron entonces y ante la posteridad. Ante la invasión de los ingleses, que dio lugar a las batallas de Buenos Aires (1806), Sobremonte huyó a Córdoba, abandonando a su suerte la capital, que salió victoriosa de la empresa. Su propósito había sido instalar su capital en Córdoba, pero tuvo la debilidad de entregar a Beresford los caudales que se había llevado, ante la intimidación de este, por temor a represalias en Buenos Aires. A! conocer el triunfo sobre los ingleses, quiso cosechar las ventajas de la situación y asumir nuevamente el mando.

El cabildo abierto del 14 de agosto de 1806 acordó que rigiera una Junta de Guerra en la capital para prevenir otro ataque y que Sobremonte delegara el mando militar en Liniers, rechazando el virrey toda merma de su autoridad, aunque accedió a otorgar el mando militar a Liniers. Se formaron dos tendencias, la criolla partidaria de Liniers, y la de los peninsulares, que recelaban de él. La impensada toma de Montevideo por los ingleses (3-II-1807) colmó la indignación contra Sobremonte por su imprevisión e ineptitud y un cabildo abierto, el dia 6 del mismo, acordó deponerlo, accediendo la Audiencia a hacerse cargo legalmente del poder.

Una Junta de Guerra, reunida por Liniers, se decidió por la supresión del virrey, alegando estar incapacitado físicamente (10-II). Se resignó Sobremonte el 18, siendo llevado a Buenos Aires desde su campamento, y el 19 asumió la Audiencia toda la autoridad, por estar vacante el virreinato, confiándose a Liniers el mando militar, pero poco después se le otorgó el político también como militar de mayor graduación y en calidad de virrey interino.

La destitución de Sobremonte quebrantó la autoridad virreinal y la soberanía de la metrópoli, aspirando los criollos a regirse por sí mismos e iniciándose la ruta hacia la independencia en fecha próxima. Procesado Sobremonte, fue puesto en libertad en 1809 y rehabilitado. Su hija Juana se casó en 1809 con el marino José Primo de Rivera y fueron padres del primer marqués de Estella, Fernando Primo de Rivera y antecesores de esta ilustre familia.

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 675-676.

Santiago de Liniers

Virrey del Río de la Plata: 1807-1809

Nacimiento: 1753

Fallecimiento: 1810

Biografía

Santiago de LiniersSantiago de Liniers.

LINIERS Y BREMOND, Santiago (1753-1810) [Niort (Francia)-Monte de los Papagayos (Argentina)]. De origen francés, hasta 1760 permaneció en Malta al servicio del gran maestre. Sirvió luego en el ejército francés, y en 1774 se retiró con el grado de subteniente. En la armada española alcanzó el grado de alférez de fragata (1776), y con este empleo pasó al Brasil con el marqués de Casa-Tilly, distinguiéndose en la acción de Santa Catalina. Regresó a Europa con el general Arce, tomó parte en la reconquista de Menorca y en el bloqueo de Gibraltar, y en 1788 es destinado de nuevo a América en el apostadero del Río de la Plata.

Luchó contra los ingleses (1788-1802), al mando de las lanchas cañoneras de Montevideo y fue nombrado jefe del apostadero subalterno de Buenos Aires. Se hizo célebre en las defensas de Buenos Aires (1806 y 1807) y en la recuperación de Montevideo, debiéndosele ambos triunfos, por lo que se hizo cargo del mando de las tropas y en el cabildo abierto del 10 de febrero de 1807 se hizo cargo interinamente del virreinato en lugar del inepto Sobremonte. Algo tardíamente el Gobierno le nombró virrey, gobernador, jefe de la escuadra y capitán general del Río de la Plata (3 de diciembre de 1807), llegando el nombramiento en mayo de 1808 y tomó posesión el 18.

En aquellos momentos era el ídolo del partido criollo, que creía ver en él el caudillo de la emancipación. Al comenzar la guerra de la Independencia no reconoció a José Bonaparte y proclamó a Fernando VII, a pesar de haberle enviado Napoleón directamente un mensajero para atraerlo, el marqués de Sassenay; pero no pudo evitar la aversión y la desconfianza de Elío, gobernador de Montevideo, que siempre sospechó injustamente de su lealtad y se colocó en actitud de abierta indisciplina, llegando a formar una Junta como las de la Península.

Ante un motín dirigido contra él el 1 de enero de 1809 y organizado por Martín de Alzaga, quiso declinar su autoridad en la Audiencia, pero el ejército y el pueblo se lo impidieron, lo que supuso el triunfo del partido criollo y la anulación de una futura resistencia leal. A sus instancias fue nombrado virrey Hidalgo de Cisneros. Los patriotas querían que Liniers resistiese su llegada, pero se negó y le hizo entrega del mando, del que tomó posesión en la Colonia (del Sacramento), el 13 de julio de 1809, aunque hasta el 26 del mismo, y por mediación de Vicente Nieto, no se entrevistaron Liniers e Hidalgo; adoptó el primero una actitud leal y disciplinada y le autorizó el nuevo virrey a permanecer en el país. También había tenido Liniers que hacer frente a las pretensiones de Carlota Joaquina y de su marido don Juan VI de Portugal.

Destituido Hidalgo de Cisneros por la revolución de mayo de 1810, Liniers, que se disponía a embarcarse para España, tomó partido contra la separación, de acuerdo con Gutiérrez de la Concha, intendente de Córdoba, y Santiago Allende y contando con la ayuda de Francisco de Paula Sanz, intendente de Potosí, y del citado Nieto, presidente de la Audiencia de Charcas, agregándoseles el obispo de Córdoba, Orellana. Pero no tuvieron tiempo de organizar un ejército, pues las deserciones de la oficialidad impidieron sus planes.

La Junta de Buenos Aires envió un ejército mandado por Ortiz de Ocampo y Antonio González Balcarcel. Liniers, al intentar huir al Perú fue hecho prisionero por los rebeldes, y ordenada su muerte por la Junta Revolucionaria Ocampo e Hipólito Vieites le consultaron para no llevar a cabo la ejecución; pero se impuso Moreno, que obligó al resto de la Junta a compartir la responsabilidad, y se envió a Castelli; con sus compañeros, excepto el obispo, fue fusilado en Monte de los Papagayos, lugar situado no lejos de Córdoba (26 de agosto de 1810).

Liniers fue víctima de su acrisolada lealtad a la nueva patria a cuyo servicio se había dedicado: cumplió siempre rígidamente con su deber, y así hizo frente a los ingleses, a los portugueses, rehusó ayudar a Napoleón, a pesar de ser francés, y popularísimo de 1806 a 1809, no quiso seguir a los criollos en el camino de la independencia y fue ejecutado por quienes le ensalzaban poco tiempo antes. Sus restos fueron trasladados muchos años más tarde al panteón de marinos ilustres de San Fernando y sus descendientes ostentaron el título de condes de Buenos Aires, otorgado por su heroísmo en 1806 y 1807 y que no llegó a usar.

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 751-752.

Baltasar Hidalgo de Cisneros

Virrey del Río de la Plata: 1809-1810

Nacimiento: 1755

Fallecimiento: 1829

Biografía

Baltasar Hidalgo de CisnerosBaltasar Hidalgo de Cisneros.

HIDALGO DE CISNEROS, Baltasar (1755-1829) [Cartagena-ibidem]. Hijo del teniente general de la marina don Fernando Hidalgo de Cisneros. Desde muy joven, a los quince años, como era uso en la marina, comenzó su carrera naval. Terminados sus estudios, hizo un viaje por el Pacífico y después toma parte en el ataque a Argel. De teniente de fragata asiste a la campaña del Canal de la Mancha de 1778 en la guerra con Inglaterra, salvando un convoy frente a una fragata inglesa en el Cantábrico y capturando varias balandras en el estrecho de Gibraltar, a las órdenes de Álava.

Tomó parte en las campañas de Argel de 1783 y 1787. En 1792 mandó una división con la que participó en el bloqueo de los puertos franceses hasta 1793; ascendido a brigadier, en 1796 mandó el navío San Pablo bajo Lángara y pasó después a las de José de Córdoba. Tomó parte en el desgraciado combate del cabo de San Vicente (1797) y mandó el Santa Ana, haciendo varias salidas de Cádiz contra los ingleses, que lo bloqueaban. En 1800 se hizo cargo en Sicilia de una división, que llevó a Cartagena. En 1802 figura en el Estado Mayor de la Armada, y poco después es comandante general en La Carraca.

En 1805 pasó a la escuadra de El Ferrol y luego a Cádiz, colocando su insignia en el famoso navío Santísima Trinidad, y heroicamente tomó parte en la batalla de Trafalgar, donde es herido gravemente y hecho prisionero por los ingleses que le atendieron con solicitud entregándole a los españoles. Por su heroísmo en esta desgraciada acción naval es ascendido a teniente general.

En la guerra de la Independencia figura como presidente de la Junta y capitán general del departamento de Cartagena y remitió armamento a varias regiones.

EL 11-1II-1809, por su brillante historial militar es designado virrey de Río de la Plata. No era la persona más indicada para regir el virreinato en plena agitación prerrevolucionaria y sin dotes de gobierno adecuadas. Sucedía a Liniers, combatido por bastantes enemigos, como sospechoso de simpatizar con los criollos, y atacado por el cabildo y por Elio.

Sus instrucciones señalaban a Hidalgo de Cisneros una política de conciliación, la supresión de la Junta de Montevideo, evitar el separatismo, corrección de abusos e igualdad de los americanos. No le acompañaron tropas, y así careció de apoyo militar. Llegó a Montevideo en junio de 1809 y pasó a Sacramento, en espera de pulsar la situación y allí tomó posesión el 13 de julio. Los patriotas Saavedra, Belgrano y Pueyrredón, dejando sus disensiones, se unieron y proyectaron oponerse a la entrada de Cisneros.

Liniers no se dejó seducir por los que le aconsejaban sostenerse en el mando y acudió a la Colonia, poniéndose a disposición del nuevo virrey, al que informó de la situación; convencido este de su lealtad le permitió quedarse en el país, en lugar de enviarlo a la Península; también dejó a Elío en Montevideo como gobernador, sin separarlo con el cargo de inspector general de las tropas, como estaba acordado. Entró Cisneros en Buenos Aires el 29 de julio.

Pronto fue prisionero del partido criollo, como lo había sido Liniers, en el que se apoyó y que lo envolvió en espera de momento propicio para sus planes. Disolvió la Junta de Montevideo, pero Elío siguió manifestándose hostil, aunque perdió la citada inspección; dio Cisneros una amnistía por los sucesos del 1 de enero de 1809. Los patriotas conspiraban activamente y se preparaban ante las noticias sobre la marcha desfavorable de la guerra para España. Otro foco de agitación radicaba en Río de Janeiro, dirigido por Rodríguez Peña y Pueyrredón.

Expresión de su actitud favorable a los criollos fue la autorización otorgada para desembarcar géneros ingleses, a pesar de la oposición del apoderado del Consulado de Cádiz y sostenida aquella por el Cabildo y Consulado bonaerense y que dio motivo a la famosa Representación de los hacendados de Mariano Moreno; al fin otorgó dicha libertad de comercio (6 de noviembre).

El 17 de mayo de 1810 tuvo noticia Hidalgo de Cisneros de la disolución de la Junta Central, de la formación de la Regencia y la pérdida de Andalucía, dio la nueva al día siguiente con discreción, anunciando que se tomarían medidas de acuerdo con las provincias y con los demás virreinatos. Los patriotas, Saavedra, Vieites, Rodriguez Peña, Belgrano, Martín Rodríguez, inmediatamente formaron un plan de acción; Saavedra y Belgrano por un lado y Castelli por otro pidieron al Cabildo que pidiera al virrey la convocación de un cabildo abierto, que le fue solicitado oficialmente el 20. Reunidos los jefes militares, Saavedra se mostró partidario de cambiar el régimen, quedando así el virrey sin fuerza armada que le sostuviera.

Por la presión militar y popular, el Cabildo pidió y logró el 21 un cabildo abierto, que se reunió el 22 de Mayo. Prevaleció la opinión contraria a la continuación del virrey por 155 votos, acordándose conferir al Cabildo la formación de una Junta; pero este, opuesto a los planes de los patriotas, decidió que el virrey fuera quien la presidiera y el 24 incluso acordó que siguiera en el mando con cuatro miembros asociados.

Los patriotas en seguida decidieron oponerse, y Saavedra y Castelli —miembros de la propuesta Junta reducida— impusieron la disolución de esta y una nueva reunión del Cabildo que les diera satisfacción, apoyados por los ingleses presentes en el puerto. Así se realizó la famosa sesión municipal del 25 de mayo, de la que salió la destitución de Cisneros, la formación de una Junta, primer gobierno nacional argentino, y de hecho la independencia del Río de la Plata. El 22 de junio fue desterrado Cisneros de Buenos Aires, embarcándolo en un barco inglés, que, como si fuera un prisionero, no lo dejó desembarcar hasta llegar a Canarias.

Después tuvo otros cargos en España: comandante general del departamento de Cádiz en 1813, ministro de Marina en 1818, director general de la Armada, y al mismo tiempo en comisión capitán general de Cádiz para preparar la expedición contra el Río de la Plata. Al estallar la sublevación de Riego fue preso por los insurrectos y encerrado en La Carraca hasta el triunfo del movimiento liberal; después fue nombrado consejero de Estado y enviado de cuartel a Cartagena; caído el régimen liberal volvió a ser capitán general de Cartagena, en donde murió ejerciendo este cargo.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 353-354.

Francisco Javier de Elio

Virrey del Río de la Plata: 1811

Nacimiento: 1767

Fallecimiento: 1822

Biografía

Francisco Javier de ElioFrancisco Javier de Elío.

ELIO, Francisco Javier (1767-1822) (Pamplona-Valencia). Se destacó en diversas campañas militares (defensa de Orán, de Ceuta), tomó parte en las operaciones del Rosellón y, en 1805, fue enviado a América, con el grado de coronel. Nombrado gobernador de Montevideo, donde sucedió a Ruiz Huidobro se enfrentó con el virrey Liniers, e inconscientemente cooperó a la independencia del Uruguay. Las rivalidades entre Elío, gobernador de Montevideo, y Liniers, virrey del Río de la Plata, fueron fomentadas por Goyeneche, representante extraordinario de la Junta Suprema de Sevilla en tierras argentinas. Ya en 1808 sospechó de Liniers al recibir la visita del enviado napoleónico Sassenay, al que prendió al regresar de Buenos Aires. El 10 de septiembre de 1808 hizo presentar una acusación ante las autoridades de Buenos Aires contra Liniers; este quiso relevarlo, pero no se dejó quitar el mando y continuó en el gobierno de Montevideo, aunque en rebeldía contra el virrey, que le era sospechoso por su intimidad entonces con los criollos.

El 21 de septiembre de 1808 hizo constituir en Montevideo una Junta, a semejanza de las de la Península. pero con carácter leal a España e instrumento suyo. Al fracasar el movimiento del 1 de enero de 1809 que pretendió destituir a Liniers, Elío envió a recoger a los regidores deportados adversarios del virrey, y entre ellos a Alzaga. En julio de 1809 disolvió la Junta de Montevideo por considerarla inútil. Elío regresó a la Península en 1810 (abril), destituido por el nuevo virrey Hidalgo de Cisneros; antes de la revolución de mayo, efectuada en su ausencia, y volvió a América en 1811 como virrey del Río de la Plata, aunque no ejerció su cargo más que en Montevideo, por estar insurreccionado todo el resto de su teórico virreinato, incluso la campiña uruguaya. Se había pensado enviarlo antes a Chile, como capitán general. Tomó posesión de su cargo el 19 de enero. Su patriotismo, que inspirando indudablemente todos sus actos era muy superior a su inteligencia, no pudo frenar el proceso de la emancipación americana. Al comienzo suspendió el bloqueo de Buenos Aires, aunque su gobierno le negó el reconocimiento, y retiró tropas de la Campiña.

Su carácter duro e inflexible le hizo chocar con el cabildo, negarse a la creación de una Audiencia y rechazar un plan económico de Vigodet. La Regencia quiso trasladarlo de nuevo a Chile, como capitán general, pero se negó a aceptar (junio de 1811). Decidido a combatir la insurgencia, reanudó las hostilidades contra la Junta de Buenos Aires, declarándole la guerra (13 de febrero de 1811), pero el 28 de febrero estalló la sublevación, luego dirigida por Artigas, del resto del país uruguayo, que se perdió del todo, quedando la soberanía española reducida a Montevideo después de la batalla de Las Piedras (18 de mayo).

Pidió Elío ayuda a la infanta Carlota Joaquina, a pesar del peligro que representaba una intervención portuguesa, pero su apurada situación le hicieron insistir en ella y aceptar una mediación con la Junta, impuesta por Juan VI y el embajador inglés en Río de Janeiro, Strangford. A fines de julio de 1811 penetraron tropas portuguesas en el Uruguay con el pretexto de pacificarlo.

La derrota de Guaqui obligó al gobierno argentino a tratar con Elío, para evitar su hostilidad, peligrosa en aquel momento, y se firmó un armisticio el 20 de octubre de 1811, por el que el primero reconocía a Fernando VII, y la unidad de la nación española y evacuaria la Banda Oriental, comprometiéndose Elío a conseguir lo mismo de los portugueses. Convenio que descontentó a muchos, como a Carlota, las Cortes, que lo desaprobaron, y Artigas, que rehusó someterse a él y se retiró con toda la población a orillas del río Uruguay. Una vez concluido, Elío, ya relevado por la Regencia, dejó el mando a Vigodet el 18 de noviembre de 1811.

De regreso en España en 1812, tomó parte en la última fase de la guerra de la Independencia, y terminada esta, vitoreó a Fernando VII como rey absoluto en Valencia, al frente de sus oficiales (17 de abril de 1814), y le ofreció sus tropas como base para su restauración absolutista, considerándose este acto como el primer pronunciamiento de la Edad Contemporánea española. No fue improvisado este acto, pues ya se había entrevistado Elío con Fernando el 15 en la Venta de la Jaquesa, límite de Aragón y Valencia, y al día siguiente, en Puzol, revistó el rey una división que le tributó honores reales, a pesar de la orden de las Cortes que habían prohibido a Fernando ejercer ningún acto de soberanía antes de jurar la Constitución. La adhesión de Elío y sus tropas facilitó el golpe del 4 de mayo por el cual Fernando VII abolió la constitución y toda la obra de las Cortes de Cádiz y restableció el régimen absoluto.

El ejército de Elío acompañó al rey en su viaje a Madrid, para apoyarlo contra los liberales si había resistencia. Elío se convirtió en caracterizado perseguidor de los liberales valencianos desde su cargo de capitán general. Ordenó fusilamientos, restableció la tortura; sin embargo, en 1820, al ser de nuevo proclamada la Constitución de 1812, cumplió puntualmente la orden de poner en libertad a los presos políticos, entre ellos al conde de Almodóvar, que le sustituyó en la Capitanía de Valencia. Un motín de artilleros, en 1822, en el que se quiso advertir la influencia de Elío, fue la causa de un proceso que le condenó a morir en garrote. La viuda fue después recompensada por el rey, una vez restablecido el absolutismo fernandino en España, y el hijo mayor recibió el título de marqués de la Lealtad.

VILLA, Justa de la, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 1228-1229.