América Descubrimiento

De todas las hipótesis o fantasías acerca de posibles arribadas de europeos a las costas americanas (precedentes del Descubrimiento de América) con anterioridad a Colón, solo quedan en pie como noticias seguras, las de los normandos o vikingos a Groenlandia (Erico el Rojo, año 982 d. J. C.), cuyo conocimiento se conservó, pero sin dársele importancia especial, y al Vinland (Leif Eriksson año 1000), en el nordeste de los Estados Unidos, al que siguieron otros viajes en años inmediatos, cuyo recuerdo se perdió, sin que influyeran en la idea de un continente nuevo.

Este era completamente desconocido y ajeno a la geografía teórica de la época, cuando Colón lo halló, camino del Oriente de Asia, aunque sin darse cuenta de que lo era y confundiéndolo con las Indias orientales; sus dos primeros viajes (1492-93 y 1493-94 revelaron las Antillas (Bahamas, Cuba, Haití; Antillas Menores, Puerto Rico, Jamaica, respectivamente); las Antillas fueron el primer foco de descubrimientos. Juan Caboto (1497-98) redescubrió lo visto por los normandos: costa canadiense, Terranova, nordeste de los Estados Unidos. En 1498 Colón halló el continente sudamericano, en la costa de Paria (Venezuela) descubrimiento prolongado considerablemente entre 1499 1500 por Hojeda, Vespucio, Niño, Pinzón y Lepe desde el cabo de San Agustín (Brasil) al de Vela, con la boca del Amazonas: Álvarez Cabral descubría la costa brasileña más al Sur (1500), ya que de los supuestos viajes portugueses anteriores no queda constancia.

Se ha afirmado que el descubrimiento de América fue consecuencia de los viajes portugueses, pues encaja en el ambiente que crearon, en el que se formó Colón, cuyo proyecto era una reacción contra el objetivo oriental de ellos; el Brasil habría sido hallado —y lo fue— como consecuencia de de los viajes hacia el sur de África, por su relativa proximidad a la ruta. Bastidas prolongó el conocimiento de la costa sudamericana en Colombia y América Central (Panamá) (1500-1501), Vespucio hacia el Sur, quizá hasta el Río de la Plata o la Patagonia (1501-1502), y fue el primero en llamar —en sus obras— Mundus Novus y Quarta pars a las tierras americanas.

Los Corte Real (1500 y 1502) llegaron a Terranova Labrador y Groenlandia, y en 1502 ya era conocida Florida. Colón, en su cuarto viaje prolongó el conocimiento del litoral centroamericano de Panamá a Honduras (1502-1503) y Pinzón y Díaz de Solís, en 1508, al Yucatán. Desde el viaje de Vespucio se buscaba un paso o estrecho —ya lo buscó Colón por sí en su cuarto viaje—, pues se impuso la idea de que si no un continente nuevo, como ya percibían algunos geógrafos, por lo menos las Indias eran una masa continental separada en gran parte de Asia por un mar, que fue hallado por Balboa en el istmo de Panamá (1513), el mismo año en que Ponce de León hallaba de nuevo Florida; la el istmo fue la segunda base de los descubrimientos.

En 1516 Díaz de Solís revelaba definitivamente el Río de la Plata y en 1517 Hernández de Córdoba el Yucatán; en 1518 Grijalva llegaba a las costas de México; en 1519 se iniciaba la primera penetración continental, por Hernán Cortés, en la meseta mexicana; Pineda recorría la Costa del golfo de México. También salía ese año Magallanes y en 1520 descubría, con el estrecho de su nombre, la parte meridional del continente, al atravesar el Pacífico; demostraba que América era diferente de Asia En 1920 quedaba descubierto el litoral del Atlántico en su casi totalidad, pero faltaba el del Pacífico, salvo en las regiones próximas al istmo.

En la década del 1520 al 30, se conoció México por la conquista de Cortés y se convirtió en otra base de expediciones; América Central por Alvarado (1524) y González Dávila (1522-23); se reconoció el litoral colombiano por Andagoya (1522) y el del actual Ecuador y Perú por Pizarro (1524-27) y se penetró en el Río de la Plata hasta el Paraguay por Sebastián Caboto (1527-28); la costa atlántica norteamericana acabó de ser explorada por Verrazano (1524) y Esteban Gómez (1525). En la década del 1530 al 40 se verificó el descubrimiento del interior en gran parte: Federmann (1530-1531) llegó a los Llanos del Orinoco, y a la par de Allinger (idem), realizó las primeras ascensiones andinas, y en 1537-39 llegó hasta los confines de las selvas ecuatoriales; en 1531 Ordás remontó el Orinoco.

Pizarro llevó a cabo la conquista, y con ella el descubrimiento del Perú (1532-33) y de los Andes centrales; el Perú fue un nuevo foco de exploraciones y descubrimientos, desde donde se realizaron los de Almagro a la meseta boliviana (1535), la Puna y Chile (1536) y desierto de Atacama (1537); de Belalcázar a la meseta de Quito (1533), a la par que Alvarado cruzaba los Andes ecuatorianos (1534); de Gonzalo Pizarro a las selvas al este de los mismos Andes (1540) y Orellana recorría la mayor parte del Amazonas (1541-42). Jiménez de Quesada remontó el Magdalena y descubrió y conquistó la meseta de Bogotá (1536); Belalcázar y Jorge Robledo exploraron la región occidental de Colombia (1535-40).

Los portugueses se establecían en el Brasil desde 1530 y comenzaban el descubrimiento del interior. En América del Norte se descubrió el golfo y la península de California (1532-33); Cabeza de Vaca recorrió parte del sur de los Estados Unidos (1528-36) y fray Marcos de Niza y Vázquez Coronado entraron en el Oeste norteamericano (1539 y 1540-42); el francés Cartier penetró en el Canadá remontando el río San Lorenzo (1534-35). El mito del Dorado ocasionó gran cantidad de expediciones a los Llanos del Orinoco y a las selvas amazónicas, pero sin descubrimientos trascendentales.

La década del 1540 al 1550 marca el fin de la gran época de los descubrimientos: además de Coronado, Rodríguez Cabrillo llegó a California (1542); Hernando de Soto recorrió las praderas norteamericanas y descubrió efectivamente el Mississipí (1539 1542). Desde el Perú, además del viaje de Orellana, la expedición de Valdivia (1540) y siguientes acabó el reconocimiento de Chile, y Pasténe (1544-45), Francisco de Ulloa (1553-54) y Ladrillero (1557-59) lo continuaron hasta el estrecho de Magallanes; Diego de Rojas y Francisco de Mendoza penetraron en el Tucumán y atravesaron de noroeste a sudeste el territorio argentino (1543-46). Ayolas (1538) y Martínez de Irala (1547-48) entraron en el Chaco, y el segundo llegó hasta los Andes.

A mediados del siglo XVI era conocida América en sus rasgos generales y se había explorado la mayor parte, quedando solo desconocidos el noroeste de Norteamérica, las regiones polares y las zonas más internas, como el interior de América del Norte (la porción menos explorada), el corazón del actual Brasil y el interior de Patagonia. Los mapas de Juan de la Cosa (1500), Cantino y Caverio (1502), Waldseemüller (1507), Schöner (esfera, 1520), Diego Ribero (1527-29), Münster (1540), Mercator (1541 y 1569), Ortelius (1570), Vaz Dourado (1580) y otros, jalonan la sucesiva aparición de las tierras americanas. Sin embargo, hubo cierto retroceso en el conocimiento científico de América fuera de España, cuando a pesar de los descubrimientos hubo geógrafos que volvieron a suponer que América era parte de Asia, a la que estaba unida por el Norte o incluso se confundía con ella, retrocediendo a las ideas de Colón (así Franciscus Monachus, 1526; Schöner, 1533; Oronce Finée, 1531, y otros hasta fines del siglo XVI).

Con posterioridad a las fechas indicadas, los principales descubrimientos en América consistieron en el de las tierras árticas (Frobisher, 1576-78; Davis, 1585-87; Hudson, 1610, que halló el mar de su nombre; Baffin, 1615-16); del interior del Canadá y de los Grandes Lagos (Champlain, desde 1608; los lagos Ontario y Hurón, 1615), el curso del Mississipí (Marquette y Joliet, 1673; La Salle, 1681-82); las Montañas Rocosas (La Vérendrye, 1743); el estrecho de Bering (Deshnev, 1648, y Bering, 1728); Alaska (Bering y Chirikov, 1741); el litoral noroeste (siglo XVIII, América del Norte); el noroeste del Canadá (Hearne, 1769-72; Mackenzie, 1789, que halló el río de su nombre); el Far-West (Garcés, 1770-76; Domínguez y Escalante, 1776, a Utah; Lewis y Clarke, curso del Missouri y del Columbia hasta el Pacífico, 1804-1805); Patagonia (Quiroga y Cardiel, 1745-46).

La actividad española, casi única en el siglo XVI y a la que se debió el conocimiento de la mayoría del continente, quedó atenuada y al fin sustituida por la de otras naciones, salvo cierto resurgimiento en el siglo XVIII. Excepto las exploraciones en las regiones polares, el XIX ha sido el s. de la exploración científica del estudio detallado, geográfico o etnográfico, de países ya más o menos conocidos, iniciada ya en el XVIII, y que culmina con la gran figura de Humboldt (1799-1804), precedida por los académicos franceses y los marinos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa (1735-1745).

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 221-226.