Teodorico el Grande

De Jaime Vicens Vives

Los territorios controlados directamente por Teodorico.Los territorios controlados directamente por Teodorico y, en un tono más suave, los reinos sobre los que ejercía hegemonía en el año 523. Salvando la Galia y Britania, sus hegemonía abarcaba todas las demás tierras del Imperio romano de occidente.

TEODORICO EL GRANDE, rey de los Visigodos (?; 510-526 ). En los anales de las invasiones y del establecimiento de los pueblos germánicos en el Imperio romano, pródigos en nombres de caudillos de fortuna, ningún soberano alcanza un valor tan personal, y al mismo tiempo tan paradójico, como el de Teodorico, jefe de los ostrogodos y conquistador de Italia. Otros reyes bárbaros, (visigodos, francos, burgundios, suevos, vándalos, etc.) actuaron como simples conquistadores, y establecieron un régimen de casta entre la población propia y la dominada. En cambio, Teodorico no desconoció la obra de Roma, e incluso pretendió amoldarse a las directrices políticas, legislativas y culturales recibidas del Bajo imperio. En consecuencia, su reinado destaca con vivos destellos entre los contemporáneos, como continuador del mundo imperial. Esta actitud le indujo a adoptar una política muchas veces contradictoria y nunca del completo agrado de los ostrogodos o de los italo romanos. Sus vacilaciones determinaron, en definitiva, el rápido hundimiento de su obra.

Nació en 454, hijo de Teodemiro, uno de los tres hermanos de la estirpe de los Amalos que gobernaban entonces a los ostrogodos. En aquella época estos se hallaban establecidos en el norte de Panonia, como federados del Imperio. En 462 fue llevado a Constantinopla en calidad de rehén para garantizar la ejecución de un tratado. En la corte imperial aprendió a conocer las costumbres y la cultura romanas, aunque se mantuvo alejado de su cultura, pues nunca llegó a escribir ni aprendió el latín.

A los dieciocho años regresó entre los suyos; derrotó al rey de los sármatas, enemigo de Bizancio, pero retuvo en su poder Belgrado, que aquel príncipe había conquistado. Elegido rey a la muerte de su padre, en 474, condujo a los godos a la Mesia inferior, cuya ocupación les había sido concedida por el Imperio. Inmediatamente intervino en los asuntos públicos de Bizancio. Apoyó la entronización del emperador Zenón (477), y cuando este se opuso a sus exigencias, lanzó sus huestes contra Macedonia, Telia y Tracia.

En 487 amenazó la capital del Imperio, pese al título de cónsul que le había sido concedido en 484. Para librarse de tan temido huésped, Zenón dio su conformidad a los proyectos alimentados por Teodorico de pasar a Italia para someter a Odoacro y libertar el Imperio de Occidente . De este modo se inició la paradoja en el reinado de Teodorico, pues la invasión ostrogoda la acaudilló como magister militum y patricio romano, es decir, con autorización oficial del emperador de Oriente.

La conquista de Italia ofreció ciertas dificultades. Aunque el ejército de Odoacro fue derrotado el 28-VIII-489 en el Isonzo, y un año más tarde en el Adda, el caudillo ostrogodo necesitó tres años más para poner término a la resistencia de Odoacro en Rávena. La ciudad se rindió el 5-III-494, y una semana más tarde Odoacro fue acuchillado a traición. Poco después los ostrogodos le conferían el título de rex y él se hizo llamar dominus. En 497 el emperador reconoció su nuevo título, aunque subordinándolo a su jerarquía suprema.

Otra paradoja histórica: el flamante rey de los godos y de los romanos aspiró realmente a su dominio general sobre los pueblos germánicos. En 504 anexionó a su territorio las provincias bizantinas del Save hasta Sírmium, lo que motivó una guerra de larga duración.

En 509, después de la derrota del visigodo Alarico II en Vouillé (507), impidió la conquista de Provenza por los francos, se adueñó de este territorio y estableció un auténtico protectorado sobre el reino visigodo en España, del que asumió el gobierno en 511

Por otra parte, como mantuvo relaciones de familia, mediante enlaces matrimoniales, con todos los reyes bárbaros de Occidente, Teodorico pudo creerse restaurador de la unidad imperial. Pero este sueño era engañoso, ya que en 515 ni en la misma Italia podía considerar asegurada su dinastía. Su arrianismo feroz le separó de Bizancio (523) y de los intelectuales italianos, entre los cuales Boecio. Su reinado acabó con una serie de crímenes de Estado: la ejecución de Boecio y el martirio del papa Juan I (526), al que había enviado a Constantinopla para obtener del emperador la revocación de ciertas órdenes contra el arrianismo.

En el mismo año, 30-VIII-526, moría el rey Teodorico, el hombre incomprensible que acabada de favorecer la restauración de la romanidad en sus monumentos arquitectónicos, en su obra cultural (Boecio y Casiodoro ), en su legislación e incluso en la organización política, social y administrativa del estado ostrogodo.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, págs. 94-95.