Chindasvinto

Datos biográficos

Rey de los Visigodos: 642-649
Predecesor: Tulga
Sucesor: Recesvinto

Biografía

Los obispos tuvieron que someterse a la usurpación de Chindasvinto. Hombre de gran energía y fuerte carácter, su subida al trono fue seguida del terror que hizo sentir al clero y a la nobleza. Por conspirar contra el trono fueron condenados a muerte 200 godos de las familias más nobles y 500 de rango inferior, siendo desterrados otros muchos cuyos bienes, o se confiscaron o de cedieron a los defensores del rey. Los jefes de la Iglesia tuvieron la suficiente cordura para doblar la cabeza frente a la tempestad, y para buscar el favor real, decretando la pena de degradación y de excomunión contra el sacerdote que prestase apoyo a cualquiera conspiración contra el trono. Consiguió por estos medios sofocar toda oposición, dando al reino un estado de orden y tranquilidad como antes nunca había sido conocido, —cosa rara—.

Miniatura que representa al rey Chindasvinto de la Crónica albeldense.Retrato imaginario de Chindasvinto

Este terrible y enérgico soberano ya tenía casi ochenta años cuando subió al trono, y después de reinar siete, los obispos, instigados sin duda por él mismo en secreto, le presentaron una solicitud para que abdicase en su hijo Recesvinto, con el fin de impedir los tumultos que pudieran tener lugar a su muerte. Habiendo accedido gustoso Chindasvinto a aquella petición, fue coronado en el año 649 su hijo, con el consentimiento del clero y la nobleza. Se dice que el rey dimisionario empleó el resto de sus días en actos de piedad y de beneficencia, hasta que cumplidos los 90, murió en el 652. Convocó en el año 646 el VII concilio de Toledo.

Parece que fundó el monasterio de San Román de la Hornija, en las riberas del Duero (provincia hoy de Valladolid), donde se mandó enterrar, juntamente con su compañera la reina Riciberga. El epitafio que se puso en el sepulcro de esta reina, se atribuye a San Eugenio de Toledo; pero debe de ser del rey Chindasvinto, quien también compuso otro para su mismo sepulcro. Si dare pro mortem gemmas licuisset, el aurum, Nula mala poterant Regum dissolvere vitam. Sed quia fors una, cuncta mortalia quassat.

BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.