Amalarico

De Luis Austín García Moreno

Retrato imaginario de Amalarico .Retrato imaginario de Amalarico.

AMALARICO, rey de los Visigodos (?; 526-531 ). Amalarico unía en su venas sangre de los dos linajes godos más nobles y gloriosos a decir del historiador ostrogodo Jordanes. Su padre era el rey tolosano Alarico II († 507), que pertenecía a la estirpe de los Baltos, como su famoso antepasado Alarico I († 410), creador de la etnogénesis —especifidad identitaria— visigoda. Su madre era Tiudigoto, hija de Teodorico († 526), del linaje greutungo de los Amalos y fundador del reino ostrogodo de Italia. Tiudigoto, hija del primer matrimonio de Teodorico el Amalo, había nacido en Mesia, no mucho antes de 488. Su matrimonio con el balto Alarico II se produjo poco después de 501. Momento en que el rey visigodo se encontraba amenazado directamente por el expansionismo del merovingio Clodoveo I, y consideró oportuno sellar una alianza matrimonial con el poderoso y triunfante Teodorico.

Una alianza que se realizó no sin el reconocimiento por Alarico II de su inferioridad frente al Amalo, con una renuncia a cualquier aspiración sobre toda la gens gothica. Lo que se plasmó en el nombre dado al primer fruto de esa unión: Amalarico. Pues tomar un nombre propio del acervo onomástico del linaje materno en lugar del paterno significaba la adopción por aquel linaje, Versippung, con un explícito reconocimiento de su superioridad. La inesperada muerte de Alarico II en la batalla de Vouillé a comienzos del verano de 507 supuso el final del reino Godo-Balto de Tolosa. La manifiesta incapacidad de Gesaleico, hijo y sucesor de Alarico II, para detener el avance y la conquista franca y burgundia, dio la oportunidad en 508 a Teodorico el Amalo de intervenir militarmente, salvando para el imperio godo la Provenza y la Septimania, algo también exigido para evitar cualquier futuro ataque franco-burgundio sobre sus dominios itálicos.

La intervención militar de Teodorico el Amalo se debió más para legitimar su reconocido carácter de cabeza de toda la nación goda que en defensa de su jovencísimo nieto Amalarico. Pues lo cierto es que en los años sucesivos, hasta su muerte el 30-VIII-526, Teodorico fue oficialmente Rey de todos los godos. Y si es cierto que el gobierno que quedaba del antiguo reino visigodo de Tolosa, fundamentalmente en la Península Ibérica, se desarrolló preservando su identidad, también lo es que estaba previsto que el Amalo visigodo Eutarico, casado con Amalasvinta, hija de Teodorico, reinara como soberano de los dos pueblos godos ya unificados.

La prematura muerte de Eutarico (519) desbarató ese plan, y la misma nobleza militar ostrogoda asentada en territorios del antiguo reino visigodo, optaron decididamente por la continuidad independiente de un reino visigodo tras la muerte del gran Teodorico. De esta forma a la muerte de su abuelo, Amalarico, cuando su edad frisaba los veinte años, pasó a ser reconocido como rey (526). Sin embargo el grado de autonomía del nuevo soberano no debía de ser muy grande. Pues en tiempos de Teodorico el Amalo había ejercido el poder el futuro rey Teudis (531-548). Este miembro de la aristocracia militar visigoda, posiblemente un Amalo, había sido tutor del joven Amalarico y había casado con una riquísima dama hispano romana.

No extraña así que el primer objetivo de Amalarico rey fuera sacudirse esa tutela. En ese contexto debe entenderse en nombramiento de un tal Esteban, seguramente un importante hispano romano, para la prefectura de las Españas, un cargo creado en tiempos de Teodorico, y sobre todo su política para con los merovingios. Amalarico cedió Provenza a su hermano, el rey de Italia, el ostrogodo Atalarico, a cambio de la restitución del tesoro real visigodo. Para contrarrestar el engrandecimiento de los ostrogodos cisalpinos el nuevo rey buscó alianza con Clodoveo I, rey de los francos. Amalarico se propuso consolidar su dominio en la Septimania.

Para ello se estableció en Narbona y trató de servirse de su matrimonio, concertado hacía tiempo, con la merovingia Clotilde, hija del gran Clodoveo († 511) y de santa Clotilde, católica ferviente. Sin embargo las cosas sucedieron al revés. La muerte de Teodorico el Grande y la debilidad de Amalarico habían incitado a Hildeberto I († 558) a apoderarse de la Septimania goda. Es posible que la ofensiva franca se basara en una propaganda religiosa buscando las simpatías de la población galorromana católica frente al reino godo arriano, que pudo fundamentarse en una pésima relación entre Amalarico y su esposa merovingia y católica.

Amalarico la permitió el libre ejercicio de su religión; más quebrantó esta promesa, obligando a su esposa a convertirse al arrianismo, primero con halagos para rendir su conciencia y luego con maltratos físicos, que la reina sufrió mucho tiempo con paciencia; más al final avisó de ellos a su familia, enviando a su hermano un pañuelo empapado en sangre de sus heridas —aunque la verdad es que no hay prueba alguna de persecución de Amalarico contra la iglesia católica.—

Ante ello, y tratando de desquitarse de la derrota sufrida en la Auvernia a manos de su hermano Teodorico († 533), Childeberto I, con un ejército, invadió Septimania en 531, derrotando al ejército godo mandado imprudentemente por el propio Amalarico. El rey godo logró huir por mar a Barcelona con parte del tesoro real. Perseguido de cerca por los francos, y a lo que parece falto del apoyo de Teudis, es posible que Amalarico pensase marchar por mar a Italia. Pero antes de lograr embarcar, a finales de 531, Amalarico fue detenido y muerto en el foro barcelonés por un soldado franco de nombre Bessón, posiblemente con el beneplácito de Childeberto I y la pasividad del mismo ejército godo.

GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol IV, págs. 20-21.