Retrato de TEODISCLO o TEUDISELO, rey visigodo con el n° 14 en el orden cronológico del libro digitalizado por Google desde la librería de la Universidad de Oxford.

Retrato de TEODISCLO o TEUDISELO, rey visigodo con el n° 14 en el orden cronológico del libro digitalizado por Google desde la librería de la Universidad de Oxford.


Teudiselo. Flavius Teudigiselus Rex. ?, p. t. s. vi – Sevilla, 18-31.XII.549. Rey de España (548-549).

Con algún fundamento se ha propuesto identificar a este rey godo con un homónimo hijo del rey ostrogodo Teodahado (534-536) y de Gudeliva. Así Teudiselo pertenecería a la nobilísima familia de Teoderico el Grande (muerto en 526), tío carnal de su padre, y a la estirpe de los Amalos. El que su segundo elemento onomático (giscl-/gisl-) alitere con el de su madre es un indicio de la importancia del linaje de ésta, de la que se carece de más noticias. Y también permite la hipótesis de que la futura reina Gosvinta (muerta en 588) pudiera ser hija de Teudiselo. Lo que sin duda contribuiría a su enorme poder e influencia en los reinados de sus dos sucesivos esposos, los reyes Atanagildo (muerto en 567) y Leovigildo (muerto en 586).

Teudiselo obtuvo la Corona tras la muerte en Sevilla de su antecesor, el también ostrogodo Teudis (5-6 de junio de 548), víctima de una venganza de sangre, probablemente por su dolosa inacción en el trágico final del rey Amalarico (muerto en 531). De tal modo que la facilidad con que Teudiselo alcanzó el Trono no sólo se explicaría por pertenecer al poderoso grupo de nobles ostrogodos venidos a la Península en tiempos de Teoderico el Grande, sino también por su posible connivencia con dicha vendetta, que habría tenido como consecuencia la restauración en el Trono de un primo-nieto del mismo Amalarico.

Además el nuevo Soberano había sido un victorioso general en tiempos de Teudis. Gracias a la operación envolvente por él dirigida, terminó en un rotundo fracaso la gran expedición comandada por los merovingios Childeberto y Clotario en el 541 sobre la Tarraconense, con un primer objetivo en la toma de la importante y estratégica plaza de Zaragoza. Sería el último intento merovingio de invasión de la Península dominada por los godos.

Una vez Rey, Teudiselo continuó la política de su predecesor de afianzamiento del poder godo en el valle del Guadalquivir. A tal fin también Teudiselo tuvo su principal residencia en Sevilla. Igualmente prosiguió la política de aquél de ligar a su persona los principales linajes godos y de la aristocracia municipal hispanorromana asentados en el valle bético. Sin embargo uno de los métodos seguidos para conseguirlo habría resultado al cabo funesto. Isidoro de Sevilla informa de cómo Teudiselo mancilló el honor de las esposas de muchos poderosos, al prostituirlas públicamente. Esta frase frecuentemente se ha considerado testimonio de una conducta del rey godo irrefrenablemente libidinosa.

Sin embargo, es más probable entenderla en el sentido de que Teudiselo había entregado la mano de nobles damas al mejor postor, ingresando la suma así obtenida en el Tesoro Público. Es posible que con ello, lo que tratara de hacer el Rey fuera controlar matrimonios del tipo del de Teudis y su riquísima esposa hispanorromana. De tal manera que, si otros nobles godos pretendían hacer lo mismo, ello no fuera sino a costa de desprenderse de una parte de su patrimonio, que vendría a reforzar la capacidad económica de la Hacienda, libremente disponible por el propio Teudiselo.

Con ello el Monarca reforzaba su base económica y su clientela militar, al tiempo que evitaba el peligroso aumento del poder económico, y de su subsiguiente clientela militar, de otros nobles, que podían rivalizar por el Trono godo con él mismo. Evidentemente esta explicación exige que no fueran muchos los matrimonios así acordados, a pesar del “muchos” de la sentencia isidoriana. Algo que se induce a partir de la propia información del hispalense de que tan sólo habrían sido siete los nobles conjurados que asesinaron a Teudiselo mientras se encontraba celebrando un banquete en su palacio hispalense. La ubicación de este hecho en la ciudad andaluza hace pensar que esos matrimonios al mejor postor también se habrían celebrado con ricas damas del mediodía peninsular, seguramente del valle del Guadalquivir.

También habría que relacionar con esta política de enriquecimiento del Tesoro Real mediante confiscaciones la anécdota contada por Gregorio de Tours de cómo Teudiselo convirtió en establos una famosa y milagrera basílica situada en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). Igual interpretación tendría, en caso de datarla en su reinado, otra historia hagiográfica del Turonense referente al bautismo arriano forzado de una rica dama hispana, con previa confiscación de sus bienes.

Es probable que entre los conjurados que asesinaron a Teudiselo a mediados de diciembre del 549 se encontrara su sucesor Agila, también un noble de probable origen ostrogodo.

GARCÍA MORENO, Luis Agustín, «Teudiselo», en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red, http://dbe.rah.es/biografias/10660/gesaleico)