Carlos XIV Juan de Suecia

Datos biográficos

Dinastía: Bernadotte
Rey de Suecia: 1818-1844
Nacimiento: 26-I-1763
Fallecimiento: 8-III-1844
Predecesor: Carlos XIII
Sucesor: Oscar I

Biografía

Charles XIV John por François GérardCharles XIV John por François Gérard

De los mariscales de Napoleón, el más afortunado de su carrera política fue Jean Baptiste Bernadotte, simple sargento Mayor en 1789 y rey de Suecia en 1818. Hombre de la bravura personal y de condiciones militares brillantes, en lo que no se distinguía de otros generales de la época, supo maniobrar de tal manera que, a costa de traicionar su ideología juvenil y la confianza de Bonaparte, logró consolidar su posición en Europa, capear el temporal de la Restauración y convertirse en un rey autoritario de Suecia.

Su padre, Enrique, era procurador en la ciudad de Pau, donde nació Juan Bautista el 26 de enero de 1763. En sus primeros años fue educado para la misma profesión que ejercía el autor de sus días; pero muy pronto sintió crecer en él la vocación militar y se alistó en el ejército en 1780. Sargento mayor en 1789, abrazó la causa revolucionaria. Gracias a sus dotes militares y a las oportunidades que ofreció la lucha inaugurada en 1792, ascendió muy rápidamente: coronel en este año, brigadier al siguiente, fue nombrado general de división después de la victoria de Fleurus, a la que contribuyó en no poca escala. Sirvió algún tiempo en el ejército del Rin, hasta que en 1797 fue trasladado al de Italia bajo las órdenes de Bonaparte. El gran corso apreció sus condiciones de mando, pero no experimentó por Bernadotte ninguna simpatía, pues le consideraba como excesivamente republicano. Por esta causa procuró alejarlo del ejército. En 1798 ejerció la embajada de Viena, en cuya ciudad provocó un tumulto al hacer ostentación de la bandera tricolor.

Ministro de la guerra en 1799, pudo ser él quien diera el golpe de estado de Brumario. Sieyes optó por Napoleón. Establecido el régimen consular, Bernadotte mandó el ejército de la Vendée (1800-1801). Su parentesco con José Bonaparte, pues sus esposas respectivas eran hermanas, le devolvió el favor de Napoleón, aunque este nunca olvidaba la ideología republicana, constitucionalista y laica del general. En 1804 fue nombrado mariscal del Imperio. Al año siguiente ejerció el gobierno de Hannover y participó en la campaña de Alemania. Por los méritos contraídos en la toma de Ulm y la victoria de Austerlitz, recibió el título de príncipe de Monte Corvo (5 de junio de 1806).

Participó luego en las campañas de Prusia y Polonia, en la de Dinamarca de 1808 y en la de Wagram de 1809, mereciendo en varios casos las recriminaciones del emperador. En 1810 fue nombrado gobernador de Roma, Estaba a punto de posesionarse de su cargo, cuando, habiendo muerto el príncipe Carlos Augusto de Augustenburg, presunto heredero a la corona de Carlos XIII de Suecia, la Dieta de este país le eligió príncipe heredero el 21 de agosto de dicho año. En la elección tuvo parte destacada la oficialidad sueca y el barón Carlos Mörner. Napoleón, que consideró este asunto como algo absurdo, dio por fin su aquiescencia El 2 de noviembre, previa conversión al luteranismo, Bernadotte entraba en Estocolmo. Tres días después Carlos XIII le adoptaba como hijo, con el nombre de Carlos Juan.

Bernadotte dirigió desde el primer momento la política sueca. Con una gran visión del futuro, renunció a la actitud francófila de los últimos decenios de la historia de Suecia y se aproximó a Rusia. Participó en la gran coalición de 1813 contra Napoleón, y su experiencia fue muy útil en los campos de batalla de Alemania. Después de la victoria de Leipzig (1813), declaró la guerra a Dinamarca y obtuvo que esta nación le cediera Noruega, compensación a la que los aliados consintieron a causa de la ocupación de Finlandia por Rusia realizada cuatro años antes.

Como rey de Suecia y Noruega —desde el 5 de febrero de 1818— Carlos XIV fue muy popular en ambos países, a pesar de que su política ultraconservadora no merecía la aprobación de todos sus súbditos. Bajo su gobierno sus pueblos prosperaron extraordinariamente en el aspecto económico y cultural. Los elementos liberales intentaron provocar su abdicación en 1840, pero fracasaron en absoluto. Al morir Carlos XIV el 8 de marzo de 1844, dejaba consolidada su dinastía.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 153