Carlos XII de Suecia

Datos biográficos

Dinastía: Palatinado-Zweibrücken
Rey de Suecia: 1697-1718
Nacimiento: 17-VI-1682
Fallecimiento: 30-XI-1718
Predecesor: Carlos XI
Sucesor: Ulrica Leonor de Suecia

Biografía

Carlos XII de Suecia por Michael Dahl.Carlos XII de Suecia por Michael Dahl.

El héroe de la gran guerra del Norte pasa como una exhalación por el cielo de la Historia. Joven, impetuoso, soñador dejó tras sí una estela de leyendas y de mitos que han confundido muchas veces a los historiadores. Carlos XII, con ser una figura poco común y un gran táctico militar contribuyó al hundimiento político de su país en el vano empeño de ampliar su hegemonía en el Báltico y de extender las fuerzas de Suecia a campos de acción desorbitados. Por un momento, los destinos de Europa estuvieron en sus manos, pero perdida la oportunidad suprema, sus esperanzas hegemónicas se desvanecieron en los campos de batalla de Rusia. Su caso es típico del hombre precoz dotado de excelentes condiciones, per incapaz de transformarlas en algo duradero por su imprevisión, volubilidad y audacia excesiva.

Nacido en Estocolmo el 17 de junio de 1682, era el único hijo de Carlos XI y de Ulrica Eleonora de Dinamarca. Su educación fue muy bien cuidada por sus padres, tanto en el aspecto moral como en el físico. Tenía una vasta cultura humanista y una formación militar poco común. Poco a poco iba introduciéndose en la vida administrativa y diplomática del país, cuando la muerte prematura de su padre el 5 de abril de 1697 le elevó al trono de Suecia. Aun no tenía entonces quince años. Pese al testamento de Carlos XI, la Dieta declaró su mayoría de edad en el transcurso del mismo año. Carlos XII aceptó las instancias de sus súbditos y se coronó solemnemente en otoño de 1697. Educado por su padre en los principios absolutistas, se ciñó la corona por sí mismo, en nombre de Dios.

En los tres primeros años de su reinado gobernó en el sentido de afirmación del poder monárquico que le había legado su padre. Pero muy pronto negras nubes se cernieron sobre Suecia. A la coalición formada en Rawa entre Augusto II de Polonia y Pedro el Grande de Rusia (1698), se unió Federico IV de Dinamarca a causa del pleito que mantenía con Suecia por el ducado de Holstein Gottorp. En 1700 se desencadenó el conflicto bélico con una ofensiva simultánea de los aliados contra las posesiones suecas.

Con una rapidez pasmosa, Carlos XII lanzó sus ejércitos sobre Dinamarca, a la que obligó a capitular por la paz de Trayendal (agosto). Inmediatamente, se abatió sobre las tropas rusas: a través del Báltico, desembarcó en Estonia e infligió una sangrienta derrota a sus adversarios en Narva (20 de noviembre). Sólo le faltaba reducir a Augusto II. En 1701 levantó el asedio de Riga y se apoderó de Curlandia. Al año siguiente invadía Polonia, conquistaba Varsovia y derrotaba al rey polaco en Kliszow (19 de julio).

A pesar de cierta resistencia nacional y de los primeros síntomas de la inconsecuencia política de Carlos XII, que valieron a Augusto II una eventual reconquista de Varsovia en agosto de 1704, en 1705 Polonia se hallaba por completo en manos del brioso monarca sueco, quien incluso hizo elegir un soberano a su gusto: Estanislao Leszczynski (1704). Completaron sus extraordinarios éxitos la invasión de Sajonia y la victoria obtenida sobre los alemanes en Fraustadt (3 de febrero de 1706), que obligó a Augusto II a firmar la paz de Altranstädt (14 de septiembre siguiente), renunciando a la corona polaca y abandonando la coalición. El mismo emperador José I, para evitar que el rey sueco se aliara con Luis XIV en la guerra de Sucesión, tuvo que conceder una amplia tolerancia a los protestantes de Silesia (segundo tratado de Altranstädt, 1707). En este momento Carlos XII podía decidir los destinos del Occidente de Europa.

Sin embargo, no fue así. Exasperado por los triunfos de Pedro de Rusia en Ingria, Carelia y Estonia, dispuso sus fuerzas para asestar un golpe de muerte a un rival que menospreciaba. A fines de 1707 el ejército sueco se internó en la estepa rusa por Minsk y Tatarsk. Ante un enemigo que rehuía presentar batalla, oblicuó hacia el Sur, con la esperanza de hallar apoyo en los cosacos del Sur, acaudillados por Mazepa. El invierno de 1708 fue muy crudo, y el hambre, la enfermedad y los vicios de la soldadesca completaron su obra. Cuando puso sitio a Poltava, su ejército no era ya el de Narva, y fue derrotado por completo ante los muros de aquella ciudad el 28 de junio de 1709. Carlos XII, que había sido herido por un balazo el 6 del mismo mes, huyó del campo de batalla con un puñado de fieles. Mientras se refugiaba en la fortaleza turca de Bender, su obra se deshacía sin remedio.

Como prisionero voluntario de los turcos, con el propósito de hacer declarar la guerra a la Sublime Puerta, Carlos XII residió en Bender hasta 1713, en cuyo año, después de una verdadera batalla, fue trasladado a Demotika. Accediendo, por último, a las reiteradas instancias de su pueblo, se fugó de su cárcel el 20 de septiembre de 1714. En una vertiginosa cabalgata de varias semanas, llegó el 1 de noviembre a Stralsund. Aquí reanimó el espíritu de los defensores de la plaza, aunque su esfuerzo fue estéril, pues Stralsund y la isla de Rügen caían en poder de la coalición en 1715.

Entonces Carlos XII arbitró una serie de medidas para hacerse fuerte en Suecia. Con el auxilio del barón de Görtz centralizó la administración y levantó un nuevo ejército de 20.000 hombres. En 1718 atacó Noruega. Mientras sitiaba la ciudad de Frederikshall, una bala le produjo la muerte instantánea el 30 de noviembre de dicho año. La tragedia coronaba su carrera de triunfos, desastres y aventuras.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 98.