Nicolás I de Rusia

Datos biográficos

Zar de Rusia: 1825-1855
Nacimiento: 1796
Fallecimiento: 2-III-1855
Predecesor: Alejandro I
Sucesor: Alejandro II

Índice

Introducción
Cuarta Guerra Rusoturca
La Guerra de Crimea

Introducción

La inseguridad del interregno fue aprovechada por algunos oficiales, deseosos de realizar un golpe de Estado para implantar los principios de la Revolución francesa, y acaudillados por el coronel Pestel dieron a entender a la Guardia (que había de prestar homenaje al zar Nicolás el 26-XII-1825) que Constantino era el legítimo zar, mientras su hermano no era sino un usurpador, con los cual consiguieron no solo retrasar el homenaje, sino también promover una algarada, en la que se dieron hurras a Constantino y a la Constitución, que los ignorantes soldados creían que era la esposa de Constantino.

Retrato del Zar Nicolás I.Retrato del Zar Nicolás I.

En vista de la actitud de los insurrectos, Nicolás I mandó hacer fuego contra la Guardia, y pronto quedó sofocado el movimiento: los agitadores fueron ahorcados Pestel, Rileiev, Muraviev y otros), los demás desterrados a Siberia, y los regimientos amotinados fueron mandados al Cáucaso. Nicolás I fue coronado con gran pompa el 22-VIII-1826, en Moscú.

Engreído al verse dueño de un imperio tan vasto, el nuevo zar no concibió la cultura de la Europa Occidental sino como una causa de oposición contra el trono y el altar; creyó necesario establecer la autocracia absoluta para llevar al Imperio y al pueblo ruso al completo desarrollo de sus energías, y se juzgó con derecho a extender el poderío ruso por todas partes sin miramiento de ninguna clase.

En la guerra con Persia (1826-28), que Abbas Mirza, hijo del shá, empezó con un ataque al Cáucaso, el príncipe persa fue derrotado (26-IX-1826) en Yelisavetpol, y el general ruso Paskevich penetró (1827) en Persia, obtuvo señalados triunfos en Abbas Abad (17-VII) y en Echmiadzin (29-VIII), ocupó Erivan y Tabriz y en la paz de Turkmanchai (22-II-1928) logró la cesión de una parte de Armenia.

Cuarta Guerra Rusoturca

Poco antes, el zar también había iniciado la cuarta guerra rusoturca, alegando la falta de cumplimiento por parte de Turquía, de los tratados referentes a los principados danubianos, pero en realidad con el objeto de conseguir la independencia de los griegos, cuyo levantamiento había sido apoyado y favorecido por Rusia.

La guerra empezó con la reunión de las dos flotas rusa y anglofrancesa en el puerto de Navarino, donde la flota turcoegipcia fue aniquilada (27-X-1827). En mayo de 1828, los rusos, a las órdenes de Wittgestein, pasaron el Danubio, conquistando en octubre del mismo año Varna, mientras Paskevich, en la Armenia turca, se adueñaba de Kars (5 de julio), Ajalkalkai (23 de julio) y Ajalzij (9 de agosto), quedando así en su poder todo el distrito de Bayazet. En 1829, los rusos, a las órdenes de Diebich, vencieron a los turcos cerca de Kulevchi (11 de junio), taron a Silistria (20 de junio) y luego se dirigieron a los Balkanes; conquistaron Adrianópolis (20 de agosto) y llegaron a amenazar Constantinopla.

En Armenia, Paskevich ocupó Erzerum. Ante las circunstancias desfavorables en que se hallaba, la Sublime Puerta aceptó la mediación de Prusia para una paz que se formalizó en Adrianópolis el 14-IX-1829. En virtud de la misma, Rusia obtuvo las bocas del Danubio y una parte de Armenia, como también una indemnización de guerra de 10.000.000 de ducados. Además, el sultán reconoció la independencia de Grecia y concedió a los principados danubianos una casi total autonomía.

La revolución de julio de 1830 tuvo como consecuencia la sublevación de Polonia (29-X-1830), y sorprendió al gran príncipe Constantino, a la sazón encargado del mando de las tropas de Varsovia, a tal extremo que desalojó toda Polonia.

La reconquista de este país (1831), dificultada, entre otras cosas, por el cólera, que se cebó horriblemente en el ejército e incluso en el generalísimo Diebich, no quedó terminada hasta el mes de septiembre, con la toma de Varsovia por Paskevich.

Con ello perdió Polonia por completo su libertad y fue incorporada al Imperio ruso como parte inseparable del mismo en virtud de un estatuto orgánico (febrero-1832), mientras el ejército polaco quedaba amalgamado con el ruso.

Tras estos tristes éxitos, el emperador Nicolás I se tuvo a sí mismo por el defensor del orden en Europa, y como tal, en 1833 se erigió en protector de Turquía al verse esta potencia amenazada por Mehemet Alí de Egipto.

Inmediatamente una escuadra rusa apareció en el Bósforo; en Escutari se destacaron 5.000 rusos, y un ejército de tierra se apresuró a prestar auxilio a los turcos atravesando el Pruth. Resultado de este alarde de fuerzas fue la paz de Kutaya entre el sultán y Mehemet Alí. En recompensa Rusia, por una cláusula secreta del tratado de Hunkyar Skelessi (8-VII-1833) obtuvo la concesión de que los Dardanelos estarían abiertos únicamente para los barcos de guerra rusos.

Nicolás I ejerció de árbitro de la cuestión alemana entre Austria y Prusia, obligando a la segunda a renunciar a sus planes de unión Convenio de Ölmutz del 29-XI-1850).

En el interior modificó poco Nicolás I las instituciones nacionales existentes. Para la educación e instrucción del ejército se fundaron algunas escuelas militares y cuerpos de cadetes. Se construyeron, además, hermosos castillos y otros edificios y monumentos artísticos, llegando la corte de Rusia a ser la más brillante de Europa; pero el zar tenía inteligencia solo para la ordenación exterior de los asuntos; la burocracia, sometida superficialmente, en el fondo era soberbia e intratable y extraordinariamente venal.

A pesar de los crecientes ingresos del impuesto sobre alcoholes, la Hacienda estaba cada día en peor estado. Se hizo muy poca cosa en favor de la agricultura, la industria y el comercio. No obstante, se construyó entonces el primer ferrocarril de Rusia, entre San Petersburgo y Moscú (604 Km.), inaugurado en 1848.

Con objeto de impedir la penetración de las ideas revolucionarias del Occidente, se redujo cuanto se pudo el tráfico con el extranjero, y aun las universidades se sometieron a una rigurosa inspección, reduciéndose considerablemente el número de los alumnos, sobre todo el de los extranjeros.

Nada fue, asimismo, lo que se hizo en favor del desvalido clero. En el Sínodo de Palozk (1839) se acordó la incorporación a la Iglesia rusa de los griegos de las provincias polacas, unidos desde 1596 con la Iglesia romana, y a pesar de las protestas del Papa dicha unión fue un hecho.

Quinta Guerra Rusoturca

En 1848, Rusia, que se hacía pasar por el campeón de las ideas reaccionarias, ayudó a Austria a aplastar a Hungría, ansiosa de independencia. Nicolás I se consideraba también protector de toda la Iglesia griega de Oriente, y ello le dio ocasión para declarar la quinta guerra rusoturca (1853-56), la llamada Guerra de Crimea, la cual fue el golpe de gracia contra la supremacía rusa, puesto que en ella se puso de relieve que, a excepción de algunos pequeños círculos de conservadores extremos, Rusia tenía pocos amigos verdaderos en Europa, y que el Ejército, que tanto dinero le había costado, distaba mucho de lo que había de ser.

A pesar del genio de Totleben, el Ejército ruso fue incapaz de arrojar de Crimea a los aliados. El mantenimiento, la sustitución de bajas y los refuerzos del ejército de Crimea tropezaban con grandes dificultades a causa de la falta de medios de comunicación y por haber quedado inutilizadas con las grandes inmoralidades cometidas las fuentes de aprovisionamientos de víveres y municiones.

Por otra parte, las escuadras enemigas perjudicaron enormemente con sus bloqueos el comercio ruso, al que quedó una sola puerta por la frontera con Austria y Prusia. Finalmente, los gastos de la guerra agotaron la Hacienda.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 52 págs. 905-918.