Alejandro III de Rusia

Datos biográficos

Zar de Rusia: 1881-1894
Nacimiento: 1845
Sobrenombre: el Pacificador
Fallecimiento: 1-XI-1894
Predecesor: Alejandro II
Sucesor: Nicolás II
Dinastía: Romanov
Padre: Alejandro II
Madre: María de Hesse-Darmstadt
Consorte: María Fiódorovna Románova

Biografía

Alejandro III —el Pacificador— , hijo y sucesor de Alejandro II no realizó el plan de su padre de dar una Constitución al país; antes bien, anunció, en un Manifiesto del 11 de Mayo, que quería asegurar el Gobierno absoluto para el bien del pueblo. Loris-Melikov fue substituido por Ignatiev, el ortodoxo extremista Pobiedonoszev, así como Katkov, representante del antiguo rusismo, influyeron en el ánimo del zar, que pasó la mayor parte de su gobierno retirado en el castillo de Gátchina.

Alejandro III, retrato de Iván Kramskói.Alejandro III, retrato de Iván Kramskói.

Ignatiev convocó a gran número de Comisiones para deliberar acerca de reformas, de las cuales la única que se llevó a cabo, y aun poco a poco, fue la abolición del impuesto personal; pero no logró impedir que los nihilistas continuasen cometiendo atentados. Habiendo, en 1882, chocado con Katkov a causa de su política con los judíos, fue destituido en junio de dicho año y nombrado ministro del Interior el conde Dmitry Andreyevich Tolstoi, estrictamente conservador.

Gracias a sus enérgicas medidas, el partido revolucionario quedó tan debilitado que el 27-V-1883 pudo celebrarse en Moscú, sin perturbación ninguna del orden, y con gran pompa, la coronación del nuevo emperador. El manifiesto de la coronación anunciaba solamente una abolición parcial del impuesto personal y una amnistía muy reducida, y afirmaba que solo el poder absoluto del zar, unido a la Iglesia ortodoxa y apoyado en las instituciones de la antigua Rusia, podía conservar el Imperio.

Se creía poder tener a raya a los nihilistas con medidas represivas; sin embargo, ocurrían repetidas veces atentados contra los funcionarios o los traidores a la causa nihilista, y hasta se cometió un atentado contra el propio emperador (13-V-1887), que solo por una casualidad pudo ser impedido. Al regresar del Cáucaso el zar con su familia, el 29-X-1888, los nihilistas hicieron, descarrilar el tren real cerca de Borki, pero tanto el zar como los suyos salieron ilesos.

El zar opinaba que todo el mal de Rusia derivaba de la penetración de la civilización occidental en el Imperio: las provincias fueron rusificadas todo lo posible; las iglesias no ortodoxas, oprimidas; los judíos, perseguidos, y fomentado el desarrollo de las creencias oficiales con medidas de atracción y de violencia. Se sometió a las universidades rusas a una rigurosa fiscalización, y algunas se cerraron, además de limitarse el número de alumnos que a ellas concurrían.

La agricultura permaneció en un estado tal de decadencia, que las relaciones de posesión entre propietarios y campesinos liberados no pudieron regularse en todas partes ni siempre que convino. Las deudas y los desembolsos necesarios para el pago de los intereses habían aumentado extraordinariamente desde 1876; el presupuesto no podía equilibrarse sino en apariencia, ya que la garantía de los intereses para los ferrocarriles de nueva explotación exigía importantes sumas.

El ejército y la escuadra fueron aumentados, con notable gasto. No obstante, Rusia amplió sus fronteras en el Asia Central, sometió a Ajal Tekke (1881) y ocupó Merv (1884), poniéndolo en comunicación ferroviaria con el mar Caspio. Se empezó también la construcción de un ferrocarril a través de Siberia, se robusteció el poderío ruso en el océano Pacífico: se desintegró Corea de China y se la obligó a recobrar Port Hamilton, que los ingleses tenían ocupado desde 1885.

Con el Japón firmó Rusia (1888) un tratado de comercio favorable; puso freno (1882) a la agitación paneslavista, y una vez destituido Gorchakov, fue nombrado ministro de Negocios extranjeros un hombre de Estado, de carácter pacífico, llamado Girs.

Las cosas, empero, taron otro sesgo cuando (1885) el príncipe Alejandro de Bulgaria anexionó la Rumelia Oriental a Bulgaria y empezó una victoriosa guerra contra los serbios. El hecho de que ni el destronamiento de Alejandro ni la intervención de agentes rusos lograsen someter a los búlgaros llenó al zar de desconfianza hacia la Triple Alianza —Austria, Alemania y el reino de Italia.—

Se concentraron enormes masas de tropas en las fronteras O. y SO. del Imperio y se puso al mando de las mismas a los mejores generales rusos, Gurko en Varsovia y Dragomirov en Kiev. La dirección de la política exterior no quiso confiarla el zar a tercera persona, sino que la tuvo él personalmente. Se combatía todo el reconocimiento del nuevo estado de cosas en Bulgaria, y los atentados promovidos por los agentes rusos hacían temer a cada momento peligrosas complicaciones.

Aunque Vishnegradski, en calidad de ministro de Hacienda, redujo el creciente déficit y trató de proteger a la industria con elevados derechos de entrada para los artículos de importación, el curso del rublo bajó extraordinariamente, hasta que Witte (1893) abolió el déficit y estabilizó el cambio del rublo, de modo que la temible mala cosecha y la carestía de 1891 cayeron pronto en el olvido.

La situación pareció revestir caracteres críticos cuando en 1891 el zar cedió a las instancias de Francia y recibió a una escuadra francesa en el puerto de Kronstadt con grandes honores y entre el júbilo de la población En 1893, una escuadra rusa devolvió la visita a Francia, fondeando en el puerto de Tolón.

Sin embargo, no se llegó a alianza ninguna formal entre las dos potencias, antes al contrario, la celebración de tratados comerciales con Austria y Alemania suavizó la tensión que había entre Rusia y estas dos potencias. La persuasión general era que el zar deseaba sinceramente la paz y que más bien reprimía que fomentaba los deseos de revanche de Francia.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 52 págs. 905-918.