Historia del Reino de Prusia

Índice

Introducción
Reconocimiento del reino de Prusia
El Imperio

Introducción

Aunque el reino de Prusia tomó su nombre del país litoral de los antiguos borusios, comprendido entre el Niemen y el Vístula, no fue este territorio la verdadera cuna de la monarquía prusiana, sino la Marca de Brandeburgo, donde está situado Berlín. En 1417 Federico de Hohenzollern, burgrave de Nuremberg, compró al emperador Segismundo el margraviato de Brandeburgo, al cual se hallaba vinculado uno de los siete electorados alemanes.

Alberto I de Prusia Alberto I de Prusia

Federico II, en 1440, adquirió una parte de la Lusacia y compró la nueva Marca a la orden Teutónica. Su hermano Alberto, el Ulises del Norte, organizó sus dominios y dictó disposiciones sucesorias, en forma tal, que los territorios del electorado llegasen a constituir una masa indivisible que no podía ser disgregada. En tiempo de Joaquín II (1539) penetró el luteranismo en el electorado, cuya extensión adquirió dobles proporciones por la unión de la Prusia ducal y de los antiguos dominios de la orden Teutónica, secularizados y convertidos en ducado bajo la soberanía de Polonia. La muerte de Alberto Federico —hijo imbécil del gran maestre Alberto—, príncipe de la rama colateral de los Brandeburgo, hizo pasar a la Prusia ducal los territorios antedichos, siendo elector entonces Juan Segismundo, quien adquirió por sucesión el ducado de Cléveris y los condados de Marck y Ravensberg. La importancia política del principado de Brandeburgo y con él la historia del Estado prusiano, empieza en realidad con la subida al trono del gran príncipe elector Federico Guillermo en 1640. Coincidió esta fecha con el final de la guerra de los Treinta Años y con la efectiva disolución del Imperio alemán.

Al hacerse cargo el príncipe Federico Guillermo el 1 de Diciembre de 1640 de la dirección del reino, por muerte de su débil padre Jorge Guillermo, sus Estados se hallaban en situación lamentable. Los países occidentales estaban en poder del extranjero; las Marcas ocupadas parte por los suecos, parte por las tropas del reino, completamente desmoralizadas, negándose, al propio tiempo, la nobleza soportar las cargas públicas. Con gran prudencia y energía supo el joven príncipe vencer todas las dificultades. Mediante la formación de un pequeño ejército bien organizado y escogido y un armisticio con Suecia recobró la libertad de acción, y para completar su plan, contrajo matrimonio con una princesa de Orange, asegurando así una alianza con los Estados generales y la tranquilidad y la sumisión de los países occidentales.

En la paz de Westfalia adquirió Prusia vastos territorios de la Alemania Central, y una vez solucionados favorablemente los problemos que la guerra había dejado en suspenso, se dedicó el soberano eficazmente a la mejora moral y material de sus dominios fomentando el comercio y la industria. Con el objeto de garantir en absoluto la tranquilidad de su reino, procedió a la formación de un excelente ejército, cuyos caudillos pronto se distinguieron por sus triunfos.

En la guerra sueco polaca (1653-60) obtuvo la soberanía de Prusia (1657), que le libró del pleito homenaje a favor de Polonia, y en virtud de la paz de Saint-Germain (29 de Junio de 1679) recobró la Pomerania arrebatada a Suecia cuando la primera guerra de coalición contra Francia (1672-79) y a consecuencia de la derrota de Fehrbellin (28 de Junio de 1675). Logró afirmarse así en la soberanía y, después del emperador, llegó a ser este príncipe el más poderoso e influyente de Alemania.

Su hijo Federico III, aunque animado de los mejores deseos, carecía del talento político necesario para continuar la obra de progreso de su padre. Su afición al fausto y al lujo de la corte y el desconocimiento de la verdadera fuerza de su joven Estado, malograron la obra que aquél empezó. En la segunda guerra de coalición contra Francia (1689-97) tomó parte personalmente, incorporando sus tropas a los ejércitos confederados, hasta la paz de Ryswick (1697), en la cual Prusia no obtuvo más que perjuicios. Con la ambición de elevar su Estado a la jerarquía de potencia de primer orden mandó sus tropas a Hungría a luchar contra los turcos haciendo sacrificios estériles.

Reconocimiento del reino de Prusia

Mediante el consentimiento del emperador, que obtuvo por el pacto del 16 de Noviembre de 1700, con la obligación de apoyar el derecho de sucesión de la casa de Austria al trono de España, fue definitivamente Prusia reconocida como reino y por espacio de once años lucharon las tropas prusianas en los campos de batalla de Bélgica y S. de Alemania, sin recibir apenas subsidios e imposibilitándose al propio tiempo para tomar parte en la guerra del Norte, que para Prusia ofrecía mayores ventajas.

En el orden interior, sin embargo, contribuyó el nuevo monarca al florecimiento de las ciencias y las artes y al fomento de todos los recursos económicos. La fundación de la Universidad de Halle (1694), de la Academia de Bellas Artes (1699) y de la de Ciencias (1700) en Berlín, se debieron a sus iniciativas; mas el empeño del soberano en convertir a su corte en centro de fausto y magnificencia originó el principio de la ruina de la Hacienda, llegando a tanto los dispendios, que pronto ni la venta de los dominios ni la tala de los hermosos bosques del Estado bastaron a cubrir las necesidades de la corte y del ejército.

Hombre débil de espíritu, fue muchas veces este soberano víctima de las intrigas de aduladores que, como Koll de Wartenberg, se enriquecieron a costa del Estado. A pesar de todo, aumentó el territorio de su reino comprando a Sajonia el derecho hereditario sobre la fundación imperial de Quedlinburgo, la ciudad de Nordhausen, el mun. de Petersberg y, más tarde, el condado de Tecklemburgo, adquiriendo también de la sucesión hereditaria de Guillermo III de Orange, en 1702, Lisigen, Mörs y Neuenburg.

La decadencia que se había iniciado en el reinado de Federico III tuvo una saludable reacción en el de su hijo y sucesor Federico Guillermo I. Lo primero que hizo este príncipe al suceder en el trono a su difunto padre fue ordenar la Hacienda, empleando los fondos públicos en obras de verdadera necesidad del Estado. La paz de Utrecht, que suscribió el 15 de Mayo de 1713, le liberó de la obligación de continuar la guerra de Sucesión en España y aun a título de indemnización por el Orange, le fue concedido el Alto Geldern.

Sólo por un elevado interés del Estado tomó parte Activa en la guerra del Norte, ocupando primero Pomerania para defenderse de Rusia y en 1715, Stralsund y Rügen, que conquistó a Carlos XII de Suecia. En la paz de Estocolmo recibió, mediante el pago de 2.000.000 de talentos, Pomerania hasta el Peene, con la desembocadura del Oder (5.000 kms.²). Por último, en la guerra de Sucesión de Polonia (1733-35) fue en ayuda de los ejércitos imperiales en el Rhin, con un contingente de 10.000 hombres.

Federico Guillermo se consagró desde entonces por entero a la reforma del interior, especialmente por medio de prudentes economías en todos los servicios. Reorganizó el ejército, a cuyo fin dividió el país en distritos militares, y con ello obtuvo un aumento considerable de los efectivos que en 1720 sumaban ya 50.000 hombres, y en 1740, 83.000. No se contentó con aumentar el número, sino que procuró mejorar las condiciones del soldado y su nivel moral, de tal suerte que, en breve, el ejército prusiano figuraba a la cabeza de todos los de Europa.

Otra de las empresas que acometió Federico Guillermo fue fomentar la producción agrícola, haciendo desecar grandes extensiones de terreno pantanoso y desbrozar terrenos yermos e incultos, que dio al laboreo y a la colonización extranjera. Para ello favoreció la inmigración, invirtiendo grandes sumas. La inmigración de 19.000 salzburgueses en Lituania en 1732 costó más de 5.000.000 de táleros; 2.000 bohemios hallaron una nueva patria en las Marcas, y gracias a la actividad y sacrificios del monarca, en Lituania se fundaron en parte y en parte se reedificaron 12 ciudades, 332 aldeas y 49 fincas de dominio.

Sin embargo, el soberano, que para la reforma interior del Estado tan felices iniciativas tuvo y tantos éxitos alcanzó, no supo explotar los recursos que estas mismas mejoras le hubieran podido proporcionar para la situación de Prusia con respecto al exterior. Se adhirió a los tratados de Wusterhausen (12 de Octubre de 1726) y Berlín (23 de Diciembre de 1728) y apoyó, cuando la guerra de Sucesión de Polonia, a Augusto de Sajonia, candidato a la corona de Austria. Austria le premió esto servicio asegurando la sucesión hereditaria Jülich-Berg para la línea Pfalz-Sulzbach.

En los demás órdenes se consagró a labrar la prosperidad de su pueblo, no desdeñando cosa alguna de cuantas pudiesen contribuira su mejoramiento. Se consideró a sí propio como el supremo servidor del Estado, con todas las responsabilidades anexas. Junto con el mejoramiento en los varios órdenes de la producción material e intelectual quiso elevar a Prusia, que sólo contaba entonces 2.500.000 h., al nivel de gran potencia política, haciendo de ella un verdadero reino.

A este fin emprendió la primera guerra de Silesia (1740 1742) con resultados victoriosos, obteniendo en poco tiempo por la paz de Berlín (28 de Julio de 1742) la posesión de Silesia y Glatz, en virtud de los triunfos de Mollwitz (10 de Abril de 1741) y Chotusitz (17 de Mayo de 1742). En 1744, para conservar y asegurar estas adquisiciones, empezó la segunda guerra de Silesia (1744-45), en la que si al principio la forma le fue adversa, luego le fue favorable, consiguiendo en 1745 las victorias de Hohenfriedberg (4 de Junio), Soor (30 de Septiembre y Kesselsdorf (15 de Diciembre).

Estos lauros suscitaron los recelos de las antiguas potencias motivando una acción común contra Prusia. Empezó entonces la guerra de los Siete Años, que comenzó aquella nación con objeto de asestar un fuerte golpe a Austria, su principal enemigo, y deshacer la coalición en ciernes. Con la paz de Hubertusburgel (15 de febrero de 1763) terminó la guerra, en la que si bien la gloria de las armas y de la victoria correspondieron a Prusia, no pasó lo mismo con los resultados materiales. La agudización del encono entre Austria y Prusia cohibió la libertad de acción de ambas potencias alemanas y entonces la última buscó el apoyo de Rusia.

Transitoriamente, por cierto, creo la cuestión polaca una aproximación de Prusia a Austria contra las aspiraciones de Rusia y Turquía en Polonia. En el primer reparto de Polonia (1772) adquirió Prusia la Prusia occidental que en 1466 los polacos habían arrebatado a los caballeros Teutones y que ponía en comunicación la Prusia oriental con la parte principal del país, pasando también a su poder el dist. de Netze (35,000 kms.² con 900.000 h.). La guerra de Sucesión de Baviera | (1778-79) motivó el choque entre Prusia y Austria, y mientras Federico II (1785) se ponía al frente de la Liga de príncipes alemanes contra José II, señalaba a la política de su país el camino a seguir para conseguir la hegemonía en Alemania.

El desarrollo de Prusia en la evolución de su poder exterior a causa do su política fue notorio desde 1740. De mero Estado territorial siempre dependiente de la presión de la corte imperial, pasó a gran potencia de casi 200.000 kms.² y 6.000.000 de h., con un ejército de 200.000 hombres, considerado como el mejor de la época, Sus ingresos ascendían a 22.000.000 de táleros anuales y su tesoro encerraba más de 55.000.000 de táleros.

En el interior logró también el rey, en sus cuarenta y seis años de gobierno, grandes progresos a pesar de las heridas recibidas por el país en la guerra. Incansable en el fomento de la cultura material, dio gran impulso a la agricultura, especialmente la arboricultura e hizo desecar grandes extensiones de terreno pantanoso y emprendió la magna obra de la desviación del cauce del Oder y la construcción de un canal interior, obra que duró desde 1747 hasta 1763 y cuyo coste fue de 600.000 táleros, habiendo convertido 225.000 fanegas de tierra yerma en terreno de cultivo. Lo propio hizo con los ríos Warthq y Netze desde 1765.

Protegió en gran escala la industria nacional y el comercio, y él mismo instaló varias fábricas a fin de explotar en el país ciertos ramos de la producción, creando muchas industrias, como la refinación de azúcar, la fab. de papel, porcelana, estampados, hilados y tejidos de algodón, etcétera. El comercio halló nuevas facilidades con la construcción de canales. Hasta la muerte de Federico el Grande (17 de Agosto de 1786), Prusia había estado durante setenta y tres años (1713-86) gobernada por monarcas de grandes dotes y de una actividad incansable.

Con Federico Guillermo II, hombre de carácter débil y místico, sufrió Prusia un retraso. Aumentó este monarca los gastos de la corte sin preocuparse a la vez de aumentar los ingresos. Su prodigalidad exigió grandes sumas. Al gobierno personal de sus antecesores sustituyó un gobierno de gabinete burocrático que separó al rey de los ministros, creando favoritos indignos, como Wöllner, atentos solo a su medro particular.

La campaña contra Holanda (1787) costó a Prusia muchos millones. Esta empresa acometida en 1791, mientras Rusia y Austria estaban en guerra con Turquía, y cuyo objetivo era colocar a Prusia a la cabeza de las potencias aliadas de la Europa Central y rodearla de una aureola de dominio decisivo, cedió en desprestigio del monarca, quien por una sencilla depresión de ánimo firmó el tratado de Reichenbach (27 de Julio de 1790), que libró a Austria de la funesta guerra con Turquía, si bien motivó la disolución de la Liga de príncipes.

Habituado Federico a sacrificar el bien del Estado a sus sentimientos personales, al estallar la revolución francesa se proclamó defensor de la realeza legítima y para sacar a Luis XVI del poder del populacho de París, firmó con Austria el pacto de Pillnitz (1792), y acompañó en persona al ejército prusiano en la campaña de la Champagne, la cual, a pesar de la debilidad militar de Francia, terminó con el famoso cañonazo de Valmy y la desastrosa retirada del Rhin. En 1793 se adhirió el rey a la primera coalición y conquistó a Maguncia; pero luego volvió sus miradas hacia Polonia, donde con el auxilio de la ya oscilante Prusia, el Imperio de Rusia por medio de la Confederación de Targowitz (14 de mayo de 1792) derribó la nueva Constitución y ocupando todo el país con sus tropas preparó su incorporación. Para impedir que esta se verificase en provecho exclusivo de Rusia, se pactó el 23 de Enero de 1793 un segundo reparto, en el cual Prusia obtuvo Dantzig, Thorn y gran parte de Polonia (Prusia meridional) o sea 57.000 kms.² con 1.100.000 h.

Descartada Austria del despojo, surgió entre ambos Estados la divergencia, y Prusia paralizó su acción bélica contra Francia. Por lo mismo el ejército prusiano no sacó partido de sus victorias de Pirmasen (14 de Septiembre de 1793) y Kaiserslautern (28-30 de Noviembre) para un ataque a aquella última potencia; mas Federico tampoco pudo decidirse a abandonar la coalición.

Por más que la Hacienda de Prusia estaba ya agotada, firmó el tratado de La Haya 19 de Abril de 1791), con las potencias navales, mediante el auxilio de las cuales pudo reunir un ejército de 61.000 hombres, con el que derrotó por dos veces al enemigo en Kaiserslautern (18 de Mano y 18-20 de Septiembre), no pudiendo penetrar en territorio francés por hallarse su situación comprometida, en virtud del levantamiento polaco de 1799. El ejército prusiano, al mando del propio monarca, conquistó a Cracovia, pero puso inútilmente sitio a Varsovia.

Habiendo Rusia logrado sofocar la rebelión de los polacos, pensó en un nuevo reparto de aquel infortunado país y, en efecto, así se concertó en un acuerdo ruso austriaco (3 de Enero de 1795), en el que intervino Prusia, a la que correspondieron 47.000 kms.² con 1.000.000 de h. (Mazovia, Varsovia y Białystok). El 29 de octubre de 1795 se firmó el tercer reparto de Polonia, y en 1797 Ansbach v Bayreuth fueron incorporados a Prusia, con lo cual el territorio alcanzó 300.000 kms.² con 8.700.000 h. Sin embargo, el prestigio de Prusia estaba muy decaído. El ejército carecía de espíritu militar, la organización del Estado no correspondía al increíble aumento del territorio y la Hacienda estaba en un estado lamentable. Asi se hallaba Prusia a la muerte de Federico Guillermo II (16 de Noviembre de 1797). Su sucesor, Federico Guillermo III (1797-1840), poseía grandes virtudes careciendo, no obstante, de dotes de gobierno.

Dejó la dirección de la política exterior a Haugwitz, Lombard y otros, quienes al mismo tiempo que felicitaban a Napoleón por sus triunfos sobre los revolucionarios, calificaron ante el monarca prusiano de suprema sabiduría la política de la neutralidad. No quebrantó esta ni la ocupación de Hannover por las tropas francesas en 1803. Al formarse la tercera coalición en 1805 tuvo sólo la resolución necesaria para un conato de mediación, que Haugwitz puso en práctica inhábilmente, dejándose engañar por una serie de vanas negociaciones hasta después de la victoria de Austerlitz por Napoleón (2 de Diciembre) y más tarde el 15 de Diciembre firmó el vergozoso tratado de Schonbrunn, en virtud del cual Prusia cedió Ansbach, Kleve y Neuenburg.

La irresolución para confirmar este tratado no tuvo otra consecuencia que el aún más funesto pacto de alianza del 15 de Febrero de 1806, perdiendo Prusia entonces el último resto de prestigio ante Napoleón Bonaparte. En Septiembre de aquel año reunió el ejército prusiano, en total 130.000 hombres, alrededor de Erfurt. El 7 de Octubre rechazó Napoleón el ultimátum prusiano que exigía la inmediata evacuación de la Alemania meridional y avanzó hacia el E. de Turingia. Siguieron luego las jornadas de Jena y de Eylau y, finalmente, la paz de Tilsit, en virtud de la cual Prusia perdió todo el territorio de la izq. del Elba y las adquisiciones que hiciera con el segundo y tercer reparto de Polonia. De los 314.000 kms.² con 9.750.000 h. conservó solo 159.000 y 4.900.000 respectivamente. Prusia perdió su carácter de gran potencia, dependiendo su ulterior fuerza en lo sucesivo de la voluntad napoleónica.

El derrumbamiento de la monarquía de Federico el Grande inclinó a sus propios súbditos a cambiar el sistema de gobierno, y las vejaciones de Napoleón motivaron que no sólo los patriotas prusianos, sino también los indiferentes, reaccionaran, y campesinos, obreros y pecheros se solidarizaran con la nobleza para librar a la patria del yugo extranjero y salvar al país. Ante todo el 4 de octubre de 1807 se puso al ministro von Stein al frente de la Administración. Se abolió el gobierno ministerial, y los cargos más elevados se confiaron a hombres como Schön, Wineke. Stegemann, Niebuhr y Klewitz.

Las ciudades, en virtud del Reglamento urbano (Stalteordung) del 19 de Noviembre de 1808, obtuvieron la autonomía administrativa, y el 21 de Noviembre de aquel mismo año se implantó una nueva organización en la administración del Estado. El edificio de la reforma debía coronarse con saneamiento general, y en efecto, una comisión informativa y organizadora formada por Scharnhorst, Gneisenau, Grolman y Boyen (25 de Julio de 1807) eliminó del ejército todos los elementos indignos, publicó un reglamento para la provisión de las plazas vacantes y organizó el equipo, ejercicio y el reclutamiento de las tropas prusianas, que en lo sucesivo solo debían formar sus regimientos con hijos del país. Junto con estas medidas y en apoyo de ellas surgió una saludable reacción en los círculos culturales.

Mentalidades como Fichte y Schleiermacher procuraron excitar el amor patrio. Una asociación científico moral, la Tugendbund reunió en Königsberg a los hombres más notables y más aptos para apoyar aquel movimiento de reacción patriótica. Los caudillos del partido reformista prusiano se encargaron de preparar el terreno para una pronta reacción, y el levantamiento de España en la guerra de la Independencia junto con los preparativos de Austria, alentaron en gran manera a Prusia para dar el paso decisivo. Solo el monarca vacilaba.

La traición de la carta de Stein a Wittgenstein dio a Napoleón la codiciada oportunidad de exigir la deposición de Stein y obligar a Prusia, por medio del humillante tratado del 8 de Septiembre de 1808, a un nuevo tributo de guerra 140.000.000 de francos prohibiéndola, además, tener un ejército que excediese de 42.000 hombres.

Prusia, por consideración a Rusia, no tomó parte ninguna en la exaltación de Austria de 1809. El ministro Allenstein administró las cosa pública sin plan ni objetivo; la Tugendbund fue disuelta, y con la vuelta del rey a Berlín en medio de las fuerzas de ocupación francesas, pareció consumarse el sacrificio del honor de Prusia.

Increíbles eran los sacrificios que desde 1806 había hecho Prusia, no sólo en hombres (140.000) sino también en dinero, y la compensación obtenida en el Congreso de Viena no respondió ni con mucho a tales sacrificios. El territorio nacional, que en 1815 era le 314.000 kms.², no excedía de 277.000; las adquisiciones del tercer reparto de Polonia las cedió a Rusia; Ansbach y Bayreuth pasaron a Baviera; la Frisia oriental, Hildesheim y Goslar, a Hannover; de Sajonia no recibió más que la mitad de lo que la pertenencia. No menos apurada era la situación en el interior. En virtud de la disposición del 20 de Abril de 1814 se hizo el reparto del territorio en 10 provincias y mis tarde en 8, dividiéndose cada provincia en distritos gubernamentales, y estos en círculos.

Desde la revolución de Julio y la nueva persecución de los demagogos creció el descontento general. En la prensa, a pesar de la censura, sufría el Gobierno una dura oposición. Al morir el monarca (7 de Junio de 1840) y sucederle su hijo, Federico Guillermo IV, el país experimentó una reacción, fiado en las dotes personales del nuevo monarca.

Este nombró a Boven ministro de la Guerra, repuso a Arndt en su cargo y concedió una amplia amnistía (10 de agosto de 1840). El ideal del nuevo rey era un Estado que, apoyándose en los partidos y con la unión de las Dietas provinciales, tuviese una constitución representativa. En la cuestión alemana creyó en la posibilidad de que Austria se contentase con el nombre de Imperio y dejase a Prusia la efectiva dirección de Alemania. El deseo y las ansias de una nueva Constitución demostrados por doquiera en la prensa le parecieron prematuros.

Por otra parte, consecuente con sus ideas religiosas, puso a Eichhorn al frente del ministerio de Instrucción pública; fomentó las misiones de China, estableció un obispado evangélico en Jerusalén llevó a cabo otras empresas que más bien le enajenaron la voluntad del país. Esta se acentuó con ocasión de la miseria causada por la mala cosecha (1847), especialmente en la Alta Silesia. Esto y la revolución francesa de 1848, con su contagio, hizo que la poca simpatía del pueblo se convirtiera en inquietud y disgusto, y al cabo de poco surgieron desórdenes y estallaron motines, perturbando la paz del reino.

Al objeto de conjurar el peligro convocó el rey (13 de Marzo) el Landtag para el 27 de Abril, mas creciendo la excitación, sobre todo desde la caída de Metternich en Viena, ya el 18 de Marzo se adelantó la fecha de convocatoria al 2 de Abril, prometiéndose la conversión de Alemania en Estado federado, con Parlamento, escuadra, etc., y en el interior las reformas por tanto tiempo deseadas. Súbitamente una gran muchedumbre rodeó el palacio real, aclamando al monarca, quien salió al balcón y de palabra reiteró sus promesas al pueblo delirante de entusiasmo. Dos disparos hechos en el vestíbulo del palacio, donde se hallaba congregado un gran gentío, motivaron un motín por estimar el pueblo había sido objeto de una traición.

Con extraordinaria rapidez 200 agitadores que surgieron de entre la muchedumbre levantaron barricadas, y tras de ellas se apelotonaron los luchadores (Revolución de Marzo). Tras reñida lucha, al amanecer del 19 de Marzo las tropas habían conseguido reprimir la rebelión. Entonces el rey, lejos de dominar el desorden, mandó que las tropas evacuasen Berlín, y él se confió al auxilio de la defensa ciudadana.

Nombrado el 29 de Marzo el ministerio liberal Ludolf Camphausen y promulgada por el Landtag la ley electoral para la Asamblea Nacional Constituyente (2-10 de Abril), tuvieron lugar las elecciones. Resultaron elegidos casi exclusivamente liberales y radicales, los más de ellos sin preparación política. La Asamblea, inaugurada el 22 de Mayo por el rey en persona, negó el supuesto mandato de dar al Estado una Constitución liberal. A contar desde este momento la política en Prusia careció por completo de orientación, prevaleciendo ya el parecer de la Asamblea, ya el del monarca, y decayendo el ánimo del pueblo ante la falta absoluta de criterio político.

Finalmente, en 1857 enfermó el rey con fecha 23 de Octubre y traspasó la dirección de los negocios de Estado a su hermano mayor, el príncipe Guillermo de Prusia, en calidad de representante. Al declararse incurable la dolencia del soberano, el Gabinete (7 de Octubre de 1858), nombró regente al príncipe, quien convocó el Landtag, y este le confirmó en su cargo. En vez del ministerio Manteuffel, dimitido el 6 de Noviembre, se nombró otro presidido por el príncipe Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen. El príncipe no quiso romper abiertamente con el pasado, sino más bien mejorar suavemente la situación. Una de sus primeras medidas fue robustecer el ejército, considerando la reforma del mismo condición indispensable para una política nacional.

Al estallar en 1859 la guerra en Italia creó Prusia llegada la hora de declarar la guerra a Francia, y para ello movilizó, con ánimo de aprovechar cualquiera violación del territorio u otro hecho análogo. Austria, para impedir esta tendencia, se adhirió a la paz de Villafranca (11 de Julio), y los partidarios de la hegemonía prusiana se agruparon alrededor de la Deutsche Nationalverein. En el decurso de la movilización se convenció el príncipe regente de que era inaplazable la reforma del ejército, por lo cual en 1860 presentó ante el Landtag un plan de organización de aquél, elaborado por él en unión con el ministro de la Guerra von Roon, y cuyos puntos principales eran: efectividad del servicio militar, restablecimiento del servicio activo de tres años, elevación el período de la reserva de dos años a cuatro, notable aumento de los cuadros, aunento de los oficiales y suboficiales, etcétera.

El aumento de gastos por este concepto era de 9.000.000 de táleros, sumando el coste total del ejército en Prusia 32.800.000 táleros, casi la cuarta parte de la renta anual (130.000.000 de táleros). El plan de reforma halló gran oposición a causa de la prolongación del servicio militar, teniendo en cuenta que la larga época de paz había ya aminorado la convicción íntima de la necesidad absoluta de un fuerte ejército. Además, se temía que tras la reforma del ejército no se escondiese algún plan secreto de reacción. El partido de Wincke concedió la reorganización con carácter provisional y se avino a los gastos hasta el 30 de Junio de 1861.

El ministerio, por su parte, estaba determinado a hacer definitiva la reorganización. Entonces surgió el llamado conflicto constitucional, el cual se acentuó cada vez más a medida que crecía la desconfianza hacia el Gobierno, cooperando a ello el persistente rechazamiento por la Cámara de señores del impuesto fundamental y del matrimonio civil.

El imperio

La solemne coronación que Guillermo I organizó en Königsberg el 18 de Octubre de 1861, y en la cual acentuó la santidad e intangibilidad de la corona y el voto consultivo del Landing, mereció general desaprobación, y el partido progresista alemán fundado en el verano de 1861 obtuvo mayoría en las elecciones del 6 de Diciembre de 1861.

En 1862 llamó el rey a Bismarck para la formación de un Gabinete, y este dirigió inmediatamente la política contra la antigua Confederación germánica de la cual formaba parte Austria, y en favor de una nueva bajo la hegemonía de Prusia. Juzgando favorables las circunstancias, procedió a la reorganización del ejército, haciendo el primer ensayo de fuerzas en la guerra contra Dinamarca, que costó a esta nación el Holstein, el Schleswig y el Lauenburgo.

El 8 de Abril de 1866, y consecuencia de la ocupación del Schleswig-Holstein por Austria, Prusia firmó con Italia una alianza que obligaba a esta a ir a la guerra contra Austria si el conflicto estallaba dentro de los tres meses, asegurándole en compensación la posesión de Venecia. Ya en Marzo de dicho año habían empezado los preparativos de ambas partes, y el 4 y 8 de Mayo se ordenó la movilización del ejército prusiano.

En los Estados germánicos centrales los Gobiernos solicitaron de los parlamentos los créditos necesarios. El 5 de Junio convocó el gobernador austriaco, von Goblenz, los Estados del Holstein para el 11 del mismo mes, en Itzehoe; el 7 de Junio pasó Manteuffel de Schleswig a Holstein, y como ello se considerase una violación del pacto Gasteiner, los austriacos evacuaron el Holstein, y el 11 de Junio Austria, en el Bundestag, dio orden de movilizar el ejército confederado, con excepción de los contingentes prusianos.

En contraposición a esto se decretó en Prusia la movilización de un cuerpo de ejército, con exclusión de los austriacos, manifestando a Austria el embajador prusiano, von Savigny, que Prusia consideraba disuelta la Confederación y proponía un nuevo pacto de alianza, que rechazó aquélla. Con ello quedaba de hecho declarada la guerra. El 17 de Junio publicó el emperador de Austria un manifiesto y al día siguiente otro el rey de Prusia.

Buscó esta última la adhesión de la parte N. de Alemania, y el 15 de Junio dirigió una comunicación a los Gobiernos de Hannover, Sajonia y Kurhessen, intimándoles a que repusiesen a sus tropas en el estado en que se hallaban el 1 de Marzo de 1866, exigiendo la conclusión de una alianza especial con Prusia y la aquiescencia a la convocación del Parlamento alemán, previniéndoles que, en caso de negarse a ello o de una evasiva por respuesta, el Estado a quien el ultimátum se dirigía sería tratado como enemigo. Inmediatamente, al ser rechazadas estas intimaciones, el 16 de Junio, Ias tropas prusianas se arrojaron de todas partes sobre Hannover, Kurhessen y Sajonia, y los reyes de estos Estados abandonaron sus capitales, a excepción del príncipe elector de Hesse, que fue hecho prisionero, salvándose sus contingentes camino del S.

Mientras Austria se limitó una guerra defensiva con Italia, poniendo sobre las armas 85.000 hombres, opuso frente a Prusia el fuerte de su ejército, 217.000 hombres, a los cuales añadió otros 140.000 individuos de tropas auxiliares. De estos, 270.000 hombres (austriacos y sajones) fueron colocados, a las órdenes de Bismarck, en Bohemia y Moravia, y 120.000 quedaron en el O. y el S. de Alemania.

Prusia disponía de un efectivo de 300.000 hombres, de los cuales 45.000 se destinaron a las operaciones de Alemania y 255.000 a las operaciones contra Austria. El mando supremo lo tomó el rey Guillermo I con el general Moltke. Formaba el centro el primer cuerpo de ejército a las órdenes del príncipe Federico Carlos, en el Lausitz; el ala izquierda, el segundo cuerpo a las órdenes del príncipe heredero, en Silesia, y la derecha el ejército del Elba, mandado por el general Herwarth von Bittenfeld, en Sajonia.

La guerra estalló simultáneamente en los tres teatros: Bohemia, Alemania é Italia. El plan de operaciones del general austriaco Krismanitsch tuyo por objeto la defensiva. El ejército del Norte se trasladó a los alrededores de Olmütz para proteger a Viena, Tan pronto como se reconoció que Prusia, no sólo en Silesia, sino también en el Lausitz y en Sajonia, concentraba sus fuerzas, el ejército fue trasladado a Bohemia, en las Marcas, para tomar posiciones entre el Alto Elba y el Iser. Esta región fue también blanco del ejército prusiano, el cual, a fines de Junio, franqueó en tres sitios la frontera bohema.

Como quiera que Benedek, en su marcha de flanco desde Olmütz, estaba en Josefstadt, en ninguno de los tres sitios dichos hallaron resistencia los prusianos. El príncipe heredero de Sajonia (más tarde rey Alberto) y Clam Gallas (1 cuerpo) tenían únicamente el encargo de conservar la línea del Iser. En la noche del 27 de Junio el primer ejército tomó el paso del río Podol, y Clam Gallas el 28 fue arrojado de su posición en Musky Berg, y el 29 los austriacos y sajones hubieron de retroceder en Smidar.

Entre tanto, el segundo ejército, el del príncipe heredero, había franqueado los destiladeros entre Silesia y Bohemia. Benedek arrojó al 5º cuerpo prusiano hacia Trautenau frente al 10º (Gablenz), pero fue rechazado el 27 de Junio por Steinmetz. El 10º lo venció Bonin en Trautenau y lo hizo retroceder hacia Liebau, pero el 28 fue atacado por la Guardia en Soor en el flanco y derrotado con grandes pérdidas. En Skalitz, Steinmetz rechazó también el 8.° cuerpo y ganó el Alto Elba en Graslitz, y mientras el primer ejército, el 1 de Julio, avanzaba hasta Miletin y Horitz, el ejército prusiano había terminado felizmente su avance sobre Bohemia y disminuido su frente de 300 a 40 kms.

La situación, pues, era desfavorable al ejército austríaco; los encuentros de los últimos días de Junio le habían costado más de 30.000 hombres y 16 cañones, y Benedek, ante estas pérdidas y la poca moral de las tropas, quiso proponer la paz a cualquier costa, si bien una orden expresa de Viena le obligó a esperar en su posición fortificada entre el Bistritz y el Elba el ataque del enemigo y, en efecto, el 3 de Julio tuvo lugar la decisiva batalla de Königgrätz.

Austria, entonces, se echó en brazos de Napoleón y le cedió (4 de Julio) la prov. de Venecia, cuya posesión tenía Austria desde el 24 de Junio en virtud de la victoria de Custozza. Esto daba esperanzas no sólo para la neutralidad de Italia, sino también a la enérgica intervención de Francia; pero la primera se negó a romper su alianza con Prusia y, por otra parte, Napoleón no estaba en disposición de luchar a causa del deficiente equipo de su ejército. Entre tanto, el ejército prusiano iba a marchas forzadas sobre la capital de Austria.

El 16 de Julio la vanguardia del príncipe Federico Carlos llegaba al importante enlace ferroviario de Lunenburg y cerraba el camino de Olmutz a Viena y Presburgo. El mismo día el ejército del Elba avanzaba hasta Hollabrunn, 45 kilómetros de Viena. El 17 de Julio sentó el rey su cuartel general en Nikolsburg, a 70 kms de Viena. Cuando los austriacos se aprestaban a la reanudación de la lucha y se habían ya puesto en movimiento todas las fuerzas del N. y del S, en defensa de Viena por un lado solo pudieron venir de Italia 80.000 hombres y el ejército del N., mandado por Benedek, solo, en medio de grandes dificultades, a causa de los malos caminos de los Cárpatos y el valle del Wang, pudo ganar el Danubio en Presburgo. Aun este punto iban a perder los austriacos, pues la división Fransecky había rodeado (22 de Julio) a la brigada Mondl, cuando los mensajeros anunciaba la conclusión de un armisticio, 600.000 hombres tenía Prusia sobre las armas y estaba decidida llevar adelante la guerra hasta la victoria o la derrota.

La victoria alcanzada por Tegetthot en Lissa (20 Julio) sobre la flota italiana hizo imposible a Italia la conclusión de una paz separada y determinó, más por insistencia del país que por respeto a Prusia, reanudar las operaciones para recobrar a Venecia En estas circunstancias estaba Austria dispuesta a la paz, y el 21 de Julio se firmó en Nikolsburg un armisticio de cinco días (22 a 27 de Julio), mientras se redactaban las condiciones de paz. Este armisticio se refería solo a la guerra entre Prusia y Austria. El armisticio con Italia no se celebró hasta el 12 de Agosto en Cormons. La guerra se continuaba en el S. de Alemania.

Con su rapidez de acción, Prusia se había colocado en posición ventajosa frente a los Estados centro alemanes. Aunque no tenía empleadas más que tres divisiones ( y Goeben, Manteuffel y Beyer), en total 15.000 hombres, o sea el llamado ejército del Main, sin embargo, consiguió plenamente su objetivo, pues los Estados centro alemanes no creyeron nunca seriamente en la guerra. El primer gran paso fue hacer capitular al ejército hannoveriano tras de la sangrienta batalla de Langensalza (27 de Junio). Luego se dirigió Falckenstein (2 de Julio) contra los bávaros, que con un ejército de 40.000 hombres, a las órdenes del príncipe Carlos de Baviera, intentaban desde el valle del Werra dirigirse al de Fulda para ponerse en contacto con los de Wurtemberg, Hesse, Baden, Nassau y Austria, que formaban el 8.° cuerpo de ejército a las órdenes del príncipe Alejandro de Hesse.

El 4 de Julio la división Goeben obtuvo la victoria de Dermbach, en virtud de la cual el príncipe Carlos se retiró, por el Ródano, detrás del Saale de Franconia. El 10 de Julio forzó Falckenstein el paso del Saale, en Hammelburg y Kissingen; se volvió de repente hacia el O. contra al 8.° cuerpo de ejército, derrotó (13 de Julio) a los de Hessen en Laufach, puso en desorden (14 de Julio) en Aschaffenburg a la brigada austriaca de Neipperg y el 16 de Julio ocupó Francfort.

Entre tanto tenían lugar (27 de Julio) en Nikolsburg los preliminares de la paz entre Prusia y Austria. Esta se obligaba a reconocer la disolución de la Federación alemana, ceder Venecia a Italia y renunciar a sus derechos al Schleswig-Holstein, además del pago de 20.000.000 de táleros en concepto de costo del guerra y reconocimiento de las instituciones que Prusia organizaría en el de N. de Alemania, incluso las modificaciones territoriales que proyectaba. El 23 de Agosto de 1866 tuvo lugar la par definitiva con Austria, firmándose el tratado en Praga.

La paz con Sajonia no se firmó hasta el 22 de Octubre, habiéndose concertado el 1 del mismo mes la paz entre Austria e Italia.

Disuelta la Confederación germánica, todos los Estados situados al N. del Main formaron una nueva confederación bajo el cetro de Prusia, que en 1870 vencía a su vez a Francia.

Guillermo I murió el 9 de Marzo de 1888 subiendo al trono el príncipe heredero con el nombre Federico III, si bien por poco tiempo, careciendo del necesario para poner en práctica su máximas de gobierno, que dejó en herencia Bismarck. Le sucedió su hijo mayor, Guillermo II, quien continuó el sistema de gobierno de sus predecesores y el 27 de Junio juró la Constitución en presencia del Landtag. En substitución de Puttkamer, a quien ya su padre depusiera, nombró secretario de Estado para el Interior a Botticher, vicepresidente del ministerio de Estado a Herrfurtt, y a Bennigsen, supremo presidente de Hannover.

Este y otros actos de gobierno dieron a entender que Guillermo estaba decidido a seguir las huellas de su padre y predecesor, y las elecciones a diputados celebradas en noviembre de 1888, ofrecieron una importante mayoría adicta al Gobierno. Al dimitir el príncipe de Bismarck fue elegido presidente del Consejo prusiano el general von Caprivi. Poco antes se había encargado von Berlepsch del ministerio de Comercio. Más tarde fueron sustituidos, en Junio, el ministro de Hacienda, von Scholz, por Miquel; en otoño, el ministro de la Guerra, von Verdy, por el general Kaltenborn-Stachau, y el ministro de Agricultura, von Lucius, por von Heyden.

El Landtag de 1890 aprobó solamente el presupuesto de la casa real, pero la ley del bloqueo del dinero fracasó por la actitud del partido del Centro, mientras que el Gobierno proponía el reparto del 3,5% de cada 16.000.000 (560.000 marcos) en las diócesis católicas, según un plan que había de acordarse, el Centro exigía el pago incondicional, por más que la Curia se contentaba con la proposición del Gobierno. Bajo estas circunstancias fue rechazada la proposición por el Landtag. La sesión de este organismo (1890-91) trajo la tan deseada reforma de los impuestos directos. La nueva Landgem Einordnung (reglamento de comunidades rurales) se votó a pesar de la oposición de los conservadores, porque el Gobierno compró a precio de concesiones el apoyo del Centro, y en Enero de 1891 se introdujo un nuevo bloqueo del dinero, en virtud del cual hubo que entregar a la Iglesia católica las sumas recogidas.

Se vengaron los radicales introduciendo una ley de instrucción popular que regulaba los Asuntos escolares. El ministro de Instrucción pública, Gossler, dimitió por esta causa el 12 de Marzo de 1891, siendo sustituido por el conde Zedlitz. Este revocó la ley escolar y anunció su criterio contrario al de los ultramontanos y polacos, y ya en el verano de 1891 trabajó por el nombramiento de un obispo polaco en Posen. En la sesión de apertura del Landtag (14 de Enero de 1892) se presentó un nuevo proyecto de escuela popular; las izquierdas se declararon contra él. El emperador declaró, en el Consejo de la Corona del 17 de Marzo de 1892, que sólo en inteligencia con los partidos moderados deseaba mantener el proyecto de ley. Zedlitz dimitió y Caprivi renunció también a su cargo de presidente del Consejo de ministros, aunque siguió en el de canciller. Al dimitir este le sustituyó, en el ministerio de Ferrocarriles, Thielen, en circunstancias muy difíciles, pues los ingresos habían disminuido extraordinariamente.

Las elecciones de noviembre de 1893 acusaron una inclinación hacia la derecha. El partido conservador, empero, se prestó tanto menos a apoyar al Gobierno en cuanto que, merced a la política aduanera de Caprivi, la Federación de los Agricultores hizo presión en el Landtag. Muchas proposiciones del Gobierno, entre ellas del canal Dortmund-Ems, fueron rechazadas, mientras que se aprobó un proyecto de ley que hacía al sínodo general evangélico independiente.

El Gobierno carecía de la conveniente mayoría en la Cámara de los Diputados, por lo cual su política era ineficaz. Esta situación no había cambiado cuando, el 26 de Octubre de 1894, simultáneamente con Caprivi presentó su dimisión e conde Eulenburg, presidente del Consejo de ministros, y fue reemplazado por el príncipe de Hohenlohe-Schillingsfürst, presidente, a la vez, del Consejo de ministros, de manera que ambos cargos volvieron a recaer sobre una misma persona. La cartera del Interior se dio a von Köller, y al dimitir el ministro de Agricultura, von Heyden, y el de Justícia, von Schelling, fueron sus sucesores, respectivamente, el barón von Hammerstein-Loxten y eI presidente del Tribunal Supremo, Schönstelt.

El mayor desahogo de la situación financiera aseguró el mejoramiento de los funcionarios. La ley rechazada el año anterior sobre las rentas de los maestros públicos, fue aceptada después que la situación de las grandes ciudades vino a ser más próspera. Se hicieron, además, sabias reformas relativas al derecho de asociación. Para la colonización en los países orientales se votaron 100.000.000 de marcos.

En las nuevas elecciones para el 19º período legislativo (1898-1903) los liberales nacionales sufrieron una pérdida. La marcha, cada día más próspera, de la Hacienda permitió ya al Gobierno presentar el proyecto de ley, por tanto tiempo reclamado, para la construcción de un canal del Rhin al Elba. En 1903 el Landtag, que celebró sus sesiones desde el 13 de Enero hasta el 1 de Mayo, realizó una fructuosa labor. Se votaron 5.000.000 para la construcción de ferrocarriles secundarios y se adquirieron seis vías férreas de particulares, de modo que entonces, de todas las principales líneas férreas, sólo quedó de propiedad particular la línea Breslau-Varsovia.

Aparte de esto, el Gobierno se preocupó seriamente de mejorar la situación de la Prusia Oriental. En Octubre de 1903 se inauguró en Posen la recién fundada Academia, que estaba llamada a ser el centro intelectual para todos los esfuerzos en favor de la civilización alemana en las Marcas orientales, Las elecciones celebradas a fines de Octubre y primeros de Noviembre de 1903, para el 20º periodo legislativo (1903-08), no operaron modificación alguna visible en la constitución de la Cámara de los Diputados. Formó el objetivo de las deliberaciones, principalmente la política hidráulica. La tan debatida cuestión de un sindicato ferroviario, o por lo menos de una federación de explotación ferroviaria, la resolvió la comunidad ferroviaria.

Con fecha 1 de Octubre de 1905 se estableció en la Prusia Oriental una nueva regencia, con sede en Allenstein, la cual se componía de los distritos de Königsberg, Gumbinnen y Allenstein. En sustitución del difunto ministro del Interior, barón von Hammerstein-Loxten, se nombró para desempeñar aquella cartera (Marzo de 1905) al hasta entonces gobernador de la prov, de Brandeburgo, Theobald von Bethmann-Hollweg, más tarde canciller de Alemania.

La misión principal del Landtag, cuyas sesiones duraron hasta el 7 de Julio de 1906, fue la aprobación de la Ley de Instrucción pública. Para ello se fijaron, ante todo, las condiciones en las que las diversas comunidades habían de apoyar la acción del Estado, y se determinó el carácter confesional de la escuela pública. Se modificó, además, la ley sobre la constitución de la Cámara de los Diputados, aumentándose el número de estos por la división de los distritos electorales demasiado extensos, y se simplificó el sistema electoral; siendo objeto de esencial reforma la ley sobre cajas de invalidez; fueron reformados los convenios entre Prusia, Baviera, Baden y Hesse respecto de la canalización del Main, y el Estado asumió el monopolio de las sales de potasa Hercynie.

En 1907 legisló el Landtag nuevas disposiciones favorables a los maestros y aprobó proyectos de administración rural y de minería. Cerrado prematuramente por una crisis inopinada, se resolvió la misma, nombrando ministro de Estado a Bethmann-Hollweg. El 20 de Noviembre de 1907 se reunió nuevamente el Parlamento, resolviendo asuntos concernientes a los antiguos territorios polacos incorporados a Prusia. Se votó también una ley de protección a los establecimientos de aguas minerales y termales y otra aprobando la construcción del canal masuriano. Para facilitar la oportuna celebración de las nuevas elecciones, se disolvió el Landtag el 1 de Junio de 1908.

El Landtag de 1908-09 se ocupó ante todo de la reglamentación de los sueldos de los funcionarios del Estado, ministros y clero. El Gobierno presentó los respectivos proyectos de ley que exigían un aumento de 126.000.000 de marcos, y al propio tiempo propuso la modificación de las leyes de ingresos e impuestos, gravando algunos capítulos e imponiendo derechos de sucesión a las asociaciones, lo mismo que los asignados a las personas civiles en las herencias. El último de estos puntos, que solo era patrocinado por los conservadores y los social demócratas, fue rechazado, aunque se estableció un progresivo aumento en los tributos suplementarios, aprobándose las medidas del 1 de abril de 1909. Respecto de los primeros puntos el Landtag aprobó el aumento del 144.000.000. También recibieron una nueva organización las pensiones para retiros y para el sostenimiento de las familias de los obreros.

Se suprimió, además, el llamado privilegio de funcionarios (en vigor desde 1822) y según el cual el funcionario sólo venía obligado a la mitad del impuesto por ingresos del servicio. Se regularon así mismo los derechos de los funcionarios del cuerpo de higiene. Para los ferrocarriles se votaron 227.300.000 marcos, suma comprensiva de los gastos para el f. c. Dessau-Bitterfeld. Poco antes de cerrarse las sesiones del Landtag se creó el 7 de Junio de 1909 una Comisión inmediata para la preparación de la reforma administrativa, cuya proposición había obtenido la aprobación del monarca. A raíz del cierre del Parlamento cesó el 11 de Julio de 1909 el príncipe de Bälow en su cargo de jefe del ministerio y ministro de Relaciones exteriores o Estado, sucediéndole en el cargo Bethmann Hollweg, quien había desempeñado ya la cartera.

Varias veces había deliberado la Cámara de los diputados sobre la modificación de la ley electoral. El 10 de Enero de 1908 el presidente, príncipe Bälow, había presentado una proposición análoga, y en consecuencia, en el discurso del trono del 20 de Octubre de aquel año, se había anunciado un desarrollo progresivo orgánico del derecho electoral.

A poco, pues, de inaugurada la tercera sesión del 21º periodo legislativo ( 11 de enero a 16 de Junio de 1910) se presentó en el Landtag una proposición que preveía la elección directa y la formación de Secciones según el sistema de impuestos. Mientras los conservadores se mostraban reacios a la modificación del derecho electoral, el centro, los librepensadores, los polacos y los socialdemócratas, deseaban que se introdujera el derecho de sufragio en el Parlamento. Por el contrario, los liberales nacionales se declararon por la resolución de Magdeburgo de 1908 acerca del derecho de sufragio por grados.

El resto de las sesiones se dedicó a asuntos políticos menos importantes. Así, se reformó la ordenación relativa a los derechos de los procuradores y funcionarios judiciales (21 de marzo de 1910) y de los notarios (25 de Julio de 1910). Poco después del cierre del Landtag dimitieron el ministro de Agricultura, von Arnim-Kriewen, y el del Interior, von Moltke; el puesto del primero lo ocupó von Schorlemer-Lieser, gobernador de la prov. del Rhin, y el del segundo, el gobernador de la prov. de Silesia, von Dallwitz.

El suceso más importante de esta crisis fue el cambio de política en la Marca oriental. El nuevo ministro de Agricultura se pronunció contra la aplicación de la expropiación prevista en la ley sobre medidas para el robustecimiento del germanismo en las provincias de la Prusia occidental. El Landtag se reunió el 10 de Enero de 1911, y el 28 de Junio se cerró inopinadamente sin que se hubiese deliberado sobre las proposiciones presentadas.

La ley de empréstitos ferroviarios del 30 de Junio de 1911 dio, tanto a la construcción como al equipo de los ferrocarriles, un impulso extraordinario, y a raíz del buen resultado del ensayo del ferrocarril eléctrico en el trayecto Dessau-Bitterfeld, se decidió la electrificación de los de las líneas Magdeburgo-Leipzig y Lauban-Königszelt. También se proveyó a la instalación de nuevos trayectos secundarios y renovación de vías.

Una proposición que interesó en gran manera a la opinión pública fue la referente a las escuelas de educación obligatoria en las provincias Brandeburgo, Pomerania y Sajonia, como también en la del Rhin; más los conservadores y el centro hicieron depender su voto de la obligación de la enseñanza de la religión por lo cual el proyecto no pasó adelante.

Para aliviar la carga de los tribunales superiores de administración se nombraron jueces auxiliares hasta el 1 de Octubre de 1911, y para cada provincia se creó una Cámara de Veterinaria (Disposición del 2 de Abril de 1911) y se tomó en cuenta una ampliación de los círculos urbanos de Stenting, Breslau y Erfurt (18 de Abril de 1911), a fin de facilitar la agrupación de las ciudades en organismos comunes. El Landtag aprobó la inversión a 12.000.000 de marcos en la mejora de las condiciones de habitación de la clase obrera. Como complemento de la Ley del Imperio sobre enfermedades del ganado, se publicó la ley de cumplimiento de la misma de 23 de Julio de 1911.

A fin de cercenar la injerencia de los socialdemócratas en la cámara de los diputados, se introdujo en la orden del día una modificación consistente en que no valían más que reuniones de 15 miembros como mínimo. Habiendo, en virtud del Decreto del 30 de Noviembre de 1910, pasado la administración de Sanidad al ministerio del Interior, el de Cultos llevó el título oficial de ministerio de Asuntos Espirituales y de Educación.

En virtud de un tratado con Baviera, Württemberg y Baden en el verano de 1911, la lotería prusiana se convirtió en Loteria del Sur de Prusia. La Comisión inmediata creada en 1909 para la preparación de la reforma administrativa, empezó a trabajar con gran resultado, habiendo sido uno de sus primeros frutos la simplificación de la orden del día para los actos del Gobierno.

En el Landtag reunido el 15 de Enero de 1912 apenas si existió labor legislativa. Como quiera que los presidentes de ambas Cámaras del Landtag desempeñaban ya sus cargos desde hacía tiempo, a petición de los mismos se encargaron de la presidencia de la Alta Cámara, en substitución del barón von Manteuffel, el conde Wedel-Piesdorf, y de la presidencia de la Cámara popular, en substitución de von Kröcher, el barón von Erfin-Wernburg. En este año se arbitraron recursos para la construcción de viviendas destinadas a los obreros urbanos y funcionarios inferiores, y se dictaron disposiciones para el mejoramiento moral y material de la clase proletaria.

En 1914 estalló la conflagración europea, y Prusia se puso en ella de relieve. El 18 de Enero de 1914 se había reunido la Dieta prusiana en Berlín, y en ella se emitieron juicios y apreciaciones que excitaron los celos de Baviera. El canciller del Imperio alemán se opuso al intento de convertir esta situación de preferencia en influencia directa sobre el Gobierno del Reichstag. La importancia de Prusia para el Imperio germánico se puso de manifiesto en el sesgo que tomó el debate sobre la reforma electoral prusiana, habiendo tenido resultados desfavorables sobre las relaciones interiores en el Reichstag. El 12 de Junio de 1915 rechazó la Cámara de diputados una proposición de los socialdemócratas relativa a las condiciones para el derecho electoral.

El 13 de Enero de 1916, en el discurso del trono, se anunciaba la ejecución de la reforma; el 14 de Febrero de 1917 el ministro del Interior aplazó para después de la guerra el cumplimiento de esta disposición, y en el mismo sentido se expresó el 14 de Marzo el presidente del Consejo y, algunas semanas después, el 7 de Abril de 1917, el edicto real de Pascua ponía en ejecución la pretendida reforma electoral: ya no tenía lugar el derecho de sufragio de clases; la Cámara de los señores había de reunir en su seno, en mayor escala que hasta entonces, individuos de todos los gremios y profesiones del pueblo, hombres que mereciesen la consideración y el aprecio de sus conciudadanos.

El 9 de Julio de 1917 se celebró un consejo de la corona sobre la reforma electoral, cuyo resultado fue el edicto real del 11 de Julio, en el cual se proclamaba la igualdad del derecho de sufragio. El 26 de Noviembre de 1917 el Gobierno presentó un proyecto en el cual se proponía la elección directa y secreta, una modificación en la composición de la Alta Cámara y la introducción en el presupuesto del Estado de los artículos 62 y 99 de la Constitución. El proyecto fracasó en 1918 por la oposición de la Alta Cámara, la cual no se doblegó hasta el fin de la guerra. La revolución derribó la dinastía de los Hohenzollern.

Después de la caída de Bethmann, primer ministro en 1917, ocuparon sucesivamente la presidencia del Consejo el nuevo canciller Michaelis y el conde Hertling, quien por su nacionalidad bávara declinó en el ministro Friedberg la representación en la presidencia del Ministerio prusiano, reservándose la de canciller alemán.

Destronada la dinastía reinante por la revolución y confiscados los bienes imperiales (13 de Noviembre), se formó bajo la mayoría socialista Hirsch un gobierno revolucionario en el que entraron a formar parte Span y Fischbeck, del antiguo Gabinete. En convivencia con el Consejo pleno de obreros y soldados se disolvió el 15 del mismo mes la Cámara de diputados y se suprimió la de los señores. El 3 de Enero de 1919 los socialdemócratas independientes dimitieron sus puestos en el Gobierno, siendo sustituido el vicepresidente Eichhorn por el ministro del Interior Ernst. Esta medida política provocó una sedición de los independientes y espartaquistas en Berlín que duró ocho días y se denominó Semana espartaquista.

El 24 de Enero se reformó la ley electoral por una nueva ordenación que concedía voto a todos los hombres y mujeres de más de veinte años. Estas convulsiones políticas y sociales, con los cambios de Gobierno que las acompañaron y siguieron en las que dominó siempre un espíritu de demolición, relajaron los vínculos de unión del Estado prusiano. Al propio tiempo presentó el Gobierno un proyecto de ley concediendo amplias facultades a las administraciones y dietas provinciales, ley que iba destinada a contrarrestar los conatos separatistas fomentados por Francia que habían surgido en varias regiones, como en la Rhinania. En 1921 Adam Stegerwald formó Gabinete con elementos moderados, y Prusia resurge de la catástrofe europea con nuevos bríos y siempre a la cabeza de la Confederación germánica.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 47 pág. 1393-1401.