Federico Guillermo III de Prusia

Datos biográficos

Dinastía: Hohenzollern
Rey de Prusia: 1797-1840
Nacimiento: 3-VIII-1770
Fallecimiento: 17-VI-1840
Predecesor: Federico Guillermo II
Sucesor: Federico Guillermo IV

Biografía

Federico II de Prusia por Anton GraffFederico Guillermo III de Prusia. Rey de Prusia y Elector de Brandeburgo

Durante su largo reinado de cuarenta y tres años, Federico Guillermo III hizo frente con una tenacidad sin igual, aunque sin brillantísimos destellos de gobernante, a los considerables problemas que plantearon para Prusia las guerras napoleónicas, la Restauración, la agitación liberal y nacional en Alemania, la estructuración del Estado (aumentado con las provincias renanas y parte de Sajonia), y, en fin, el vertiginoso desarrollo de la economía capitalista. Durante mucho tiempo se le consideró como uno de los defensores más obcecados del absolutismo. Napoleón le despreció, y después de 1815 muchos alemanes le hicieron objeto de sus odios. Sin embargo, Federico Guillermo III, manteniendo en vigor el espíritu prusiano tradicional, supo dotar a su reino de las fuerzas que hicieron posible en el futuro su decisivo papel en la constitución del Segundo Reich.

Hijo de Federico Guillermo II y de Luisa de Hesse Darmstadt, Federico Guillermo III nació en Potsdam el 3 de agosto de 1770. Su educación no fue exclusivamente militar, aunque desde su juventud tuvo que luchar en el campo de batalla o de dirigir la política bélica de Prusia. En 1792 formó parte de los ejércitos que invadieron la Francia revolucionaria. Firmada la paz de Basilea con el Directorio (1795), Federico Guillermo III, que sucedió a su padre el 16 de noviembre de 1797, se mantuvo fiel a la amistad con Francia, lo que le valió el acrecentamiento de sus posesiones territoriales en 1803 (Münster, Erfurt, Hildesheim, Paderborn, etc.).

En 1805 practicó una neutralidad expectante entre Napoleón y los emperadores de Austria y Rusia, con graves perjuicios para la causa de estos úl timos, pues él hubiera podido decidir la campaña de Austerlitz. Napoleón le recompensó con el electorado de Hannover (19 de abril de 1806). Pero luego, temiendo ser víctima de la diplomacia francesa e impulsado por el partido militar, declaró la guerra al emperador, con tan funestos resultados que, después de ser aniquilados sus ejércitos en Jena y Auerstädt (14 de octubre de 1806), y en Eylau y Friedland (1807), se vio obligado a aceptar la paz de Tilsitt (9 de julio de 1807). Esta no sólo representaba una importante pérdida de territorios al Oeste del Elba, sino prácticamente el fin del Estado creado por Federico II el Grande.

Entre 1807 y 1813 Federico Guillermo III tuvo que inclinarse ante el peso de las armas napoleónicas. Sin embargo, permitió la actuación reformadora de los ministros Stein y Hardenberg y de los oficiales Scharnhorst y Gneisenau. Cuando Napoleón fue derrotado en Rusia, Prusia se hallaba preparada para contribuir a la liberación de Europa. Sus ejércitos lucharon con éxito en Leipzig e invadieron Francia. Federico Guillermo III entró en París en junio de 1814, e intervino en las negociaciones de Londres y de Viena (1815). En estas obtuvo parte de Sajonia y los territorios renanos.

Después de los Cien Días napoleónicos, Federico Guillermo III se adhirió a la Santa Alianza de Alejandro I de Rusia y al sistema preconizado por Metternich. Contribuyó a sofocar la agitación nacionalista y liberal en Alemania en 1820 y 1833, manteniendo estrecho contacto con Rusia y Austria. Permitió a su gobierno el desarrollo de la política de unión aduanera (Zollverein), cuyas principales etapas fueron la constitución de la Zollverein prusohessiana (1828) y la Zollverein general (1834). En 1838 se tomaban las primeras medidas para la unificación monetaria de Alemania.

Federico Guillermo III murió en Berlín el 17 de junio de 1840, dejando a su sucesor el grave problema de resolver las discrepancias entre la realidad de Alemania y Prusia y la ideología mantenida, con celo quizá excesivo, por sus ministros.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 179.