Federico III de Brandeburgo

Federico I de Prusia

Datos biográficos

Dinastía: Hohenzollern
Duque de Prusia: 1688-1713
Rey de Prusia: 1701-1713
Nacimiento: 11-VII-1657
Fallecimiento: 25-II-1713
Predecesor: Federico Guillermo I
Sucesor: Federico Guillermo I

Biografía

Federico I de Prusia por Antoine PesneFederico I de Prusia por Antoine Pesne

Primer rey de Prusia, hijo del gran elector de Brandeburgo Federico Guillermo y de su esposa Luisa Enriqueta de Orange, n. en Königsberg el 11 de Julio de 1657 y m. el 25 de Febrero de 1713. Enfermizo y enclenque desde su infancia, de inteligencia mediocre y escasa energía, fue educado cuidadosamente por Schwerin y Dankelmann. Por muerte de su hermano Carlos Emilio (1674) fue declarado presunto heredero, pero vivió apartado de la corte a causa de la mala voluntad que le tenía su madrastra y de su carácter receloso. Llegó incluso a temer que le envenenasen, y no creyéndose seguro entre sus familiares, huyó a Cassel (1687), donde celebró una entrevista secreta con el emperador, que le prometió la modificación del testamento paterno en un sentido favorable a él, a cambio de ciertas concesiones por su parte, especialmente la devolución al emperador del círculo de Schwiebus, lo que llevó a cabo en 1694, si bien recibió el derecho de reclamar cuando le correspondiese la Frisia Oriental y el condado de Limburgo.

En 1688 sucedió a su padre como elector de Brandeburgo y duque de Prusia. Apasionado por las grandezas y lleno de vanidad, no se conformaba con menos que con ser rey y a ello consagró todos sus esfuerzos, dedicándose con fidelidad al servicio del emperador, con el que contaba para satisfacer sus deseos. Al mismo tiempo, siguiendo el ejemplo de su padre, combatió en favor de los protestantes contra Francia y envió 6.000 hombres a Guillermo de Orange, cuando su expedición a Inglaterra.

Operó luego sobre el Rhin y se apoderó de Bonn (1689); lo mismo en los Países Bajos que en Italia y Hungría, sirvió siempre los intereses del emperador, que defraudó sus esperanzas, sobre todo después de las negociaciones de la paz de Ryswick, de las que él se prometía obtener algo, pero no fue así. Sin embargo, el emperador volvió a prometerle la corona, contando con que nuevamente le necesitaría, como así fue. Además, hay que tener en cuenta que los territorios que Federico I poseía eran muy superiores a los de un principado, por lo cual sus pretensiones eran muy justificadas, sin contar con que su ayuda podía ser muy eficaz.

Finalmente, cuando comenzó la guerra de Sucesión de España, el emperador accedió, a cambio de una cooperación militar, firmándose el tratado el 16 de Noviembre de 1700. A principios del año siguiente Federico I se coronó rey con gran pompa en Königsberg, creándose entonces la orden del Águila Negra. Las potencias de Europa reconocieron sucesivamente al nuevo rey, siendo las últimas Francia y España.

Federico I inauguró, pues, la preponderancia de Prusia, pero a decir verdad, esto costó muy caro a sus súbditos. En primer término, tuvo que gastar grandes sumas para el entretenimiento de un ejército considerable que, fiel a su pacto, había puesto a disposición del emperador; después, su pasión por el fausto y su vanidad crecieron con los años, y su corte llegó a ser brillantísima, pero los enormes gastos ocasionados por su alianza con Austria le impidieron tomar una parte activa en la guerra promovida por Carlos XII de Suecia, que afectaba más de cerca a los intereses de sus Estados, limitándose a organizar una milicia para defender su neutralidad.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos económicos con que constantemente tenía que luchar, Federico I procuró por todos los medios el aumento del bienestar y de la cultura de su pueblo. Lo mismo que su padre, acogió a muchos protestantes que huían de Francia y del Palatinado, fundó la Universidad de Halle, de la cual eran profesores, entre otros, Thomasino y Francke; embelleció la ciudad de Berlín con nuevos monumentos y edificios, y, por instigación de su inteligente esposa Sofía Carlota, llamó a la corte a Leibniz, por cuyos consejos fundó en 1700 la Sociedad de Ciencias.

Pero bien pronto, todas estas instituciones se resintieron de la escasez de medios, cada vez mayor, a causa de la mala administración y de los excesivos gastos. Al Gobierno de su antiguo preceptor Danckelmann, hombre honrado y capaz, aunque autoritario, sucedió (1697) el del conde de Wartenberg, que fue destituido en 1710, después del fracaso de un plan financiero, del cual se esperaba el remedio de todos los males. Wartenberg, además, desorganizó toda la máquina del Estado y aumentó los impuestos en una proporción aterradora, aunque insuficiente para atender a los gastos.

Al morir Federico I dejó a su reino económicamente arruinado y falto de un personal apto para la administración. En cuanto a los aumentos territoriales, no fueron tampoco muy grandes en su tiempo: adquisición por compra del Quedlinburg, de Neuhausen y del condado de Tecklenburgo, y por herencia, del pequeño condado de Moers, Lingen y Neuenburg. Casó tres veces; la primera con la princesa Isabel de Hesse-Cassel, que le dió una hija, Luisa, más tarde reina de Suecia; la segunda con Sofia Carlota de Hannover, que ejerció sobre él la más beneficiosa influencia, y de la cual tuvo a Federico Guillermo I, su sucesor, y la tercera con Luisa de Mecklemburgo, protestante fanática que acabó sus días en la locura. Federico I tiene un monumento en la capital de Prusia, obra de Eberlein.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 23. pág. 538.