Leopoldo I de Bélgica

Datos biográficos

Dinastía: Sajonia-Coburgo-Gotha
Rey de Bélgica: 1831-1865
Nacimiento: 16-IX-1790
Fallecimiento: 10-XII-1865
Sucesor: Leopoldo II

Biografía

La consolidación de la independencia de Bélgica después del movimiento revolucionario de 1830, se debe, en gran parte, a la prudente actuación y sabia política del rey Leopoldo I, que en su época fue denominado el Nestor de Europa.

Leopoldo I, rey de los belgas.Leopoldo I, rey de los belgas.

Hijo de Francisco, duque de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, nació en Coburgo el 16-IX-1790. Su educación fue muy completa. A los dieciocho años, inducido por el movimiento de renovación patriótica alemana, ofreció su espada al zar Alejandro de Rusia; pero tuvo que renunciar a su empeño a causa de la intervención de Napoleón. Sin embargo, durante la campaña de 1813 hizo armas contra los franceses luchando con bizarría en las acciones de Leipzig, Lützen y Bautzen. Entró en París con los monarcas aliados (I8I4), y luego les acompañó a Londres. Este viaje estuvo, sin duda, a la base de su futuro matrimonio con la princesa real Carlota, hija y heredera de Jorge IV, que contrajo el 2-V-1816. A la muerte de la princesa el 5-XI-1817, Leopoldo continuó residiendo en Inglaterra como duque de Kendall.

En 1830 rehusó la corona de Grecia. En cambio, aceptó la de Bélgica, para la que fue elegido el 4-VI-1831, porque obtuvo de las grandes potencias las garantías que él había reclamado para asegurar el éxito de su misión. El rey Guillermo I de Holanda le consideró como un usurpador, y solo pudo hacerle frente con el auxilio de las tropas francesas, las cuales, al mando del general Gérard, recuperaron Amberes en 1832.

En este año, Leopoldo I contrajo segundas nupcias. Su esposa fue Luisa de Orleans, hija de Luis Felipe de Francia, con lo que logró equilibrar las influencias inglesas y francesas en Bruselas. En 1833 juró la constitución —la más liberal de la época—, y en 1839, firmada la paz con Holanda, aceptó correr el riesgo de hacerse impopular para cumplir los compromisos territoriales suscritos en Londres en 1831.

En política interior hizo funcionar el mecanismo parlamentario al estilo inglés, llamando sucesivamente al poder a los católicos y a los liberales. Así, Bélgica se vio libre de los movimientos democráticos de 1848. En 1851, temeroso de las ambiciones de Napoleón III, estrechó los lazos de amistad de Bélgica con Austria. A su muerte (Laeken, 10-XII-1865), Bélgica había prosperado en todos los órdenes de la vida y afirmado su independencia nacional.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 178.