Guillermo I Orange

Datos biográficos

Dinastía: Nassau
Estatúder de los P. Bajos: 1559-1584
Nacimiento: 24-IV-1533
Fallecimiento: 10-VII-1584
Sucesor: Mauricio de Nassau

Biografía

Príncipe de Orange, 1544-1584. La vida del Taciturno, como fue llamado coetáneamente Guillermo, príncipe de Orange y conde de Nassau, se vincula de modo tan estrecho a la sublevación de los Países Bajos y al hundimiento del poder español en las provincias del Norte, que no en vano ha podido ser considerado como el padre de Holanda, y, al mismo tiempo, como la encarnación máxima del espíritu de rebeldía, nacional y calvinista, contra la monarquía ecuménica y católica de Felipe II de España. Guillermo fue sencillamente un hombre de acción, sin una formación ideológica o religiosa clara; pero dotado de tal sentido político, que a través de todas sus vacilaciones, que fueron muchas, y de sus reveses, que no fueron pocos, supo conducir el alzamiento holandés hacia un fin político claro y crear un nuevo Estado, el primero que aparecía en Europa contra los derechos legítimos de un soberano.

Guillermo de Orange, el Taciturno, por Adriaen Thomasz Key (1580).Guillermo de Orange, el Taciturno, por Adriaen Thomasz Key (1580).

Nació en el castillo de Dillenburg (Alemania) el 24-IV-1533, hijo de Guillermo de Nassau y de Juliana de Stolberg. A los once años recibió la herencia de su primo hermano, Renato de Nassau, príncipe de Orange, uno de los señores más poderosos de los Países Bajos. Carlos V ratificó este testamento, a pesar de constarle que Guillermo había sido educado en el luteranismo por sus padres; sin embargo, le obligó a trasladarse a la corte de María de Hungría, gobernadora de los Países Bajos, y a cambiar de credo religioso. El joven príncipe de Orange creció, pues, en el ambiente refinado de Bruselas, dominado culturalmente por la obra y el recuerdo de Erasmo, lo que explica que sus ideas religiosas nunca fueran firmes: luterano en la intimidad, no dejaba de practicar el culto católico públicamente.

En 1551 combatió contra los franceses a las órdenes de Carlos V y en 1555 asistió a la abdicación del emperador. Felipe II le trató con suma distinción: le nombró miembro del Consejo de Estado (1555), caballero del Toisón de Oro, y estatúder (gobernador) de las tres provincias de Holanda, Zelanda y Utrecht 1559). Sin embargo, no reinaba gran identidad de miras entre el rey y el más poderoso de sus vasallos, el cual, según confesión propia, alimentaba el deseo de libertar los Países Bajos del dominio español desde la paz de Cateau Cambresis (1559). En estas circunstancias se comprende que el príncipe de Orange fuera, con el conde de Egmont, el jefe principal de la aristocracia en su oposición a las miras autoritarias y contrarreformistas del cardenal Granvela.

Después de sendas reclamaciones, obtuvo que Felipe II destituyera al enérgico arzobispo de Malinas. Pero en cambio, no logró que cediera en la represión del calvinismo, a cuya doctrina se habían adherido los caballeros de los Países Bajos y la masa del bajo pueblo ciudadano. Después de la manifestación de los gueux ante Margarita de Parma y de la explosión revolucionaria de agosto de 1566, el príncipe de Orange fue acusado por la gobernadora de fomentar el desgobierno en el país. En realidad, el Taciturno distaba tanto de la posición autoritaria española como de la actitud levantisca de los calvinistas.

No obstante, la intervención del Duque de Alba en Flandes decidió su porvenir político: refugiado en sus posesiones alemanas de Dillenburg (1567), se convirtió en jefe de los grupos calvinistas de los Países Bajos. Se puso en relación con Isabel de Inglaterra, con los príncipes luteranos alemanes y con los hugonotes franceses. Después de una tentativa fracasada de invadir Flandes (1568), combatió en Francia al lado de Coligny en la tercera guerra de religión. En estas acciones demostró que su genio militar estaba muy por debajo de sus posibilidades políticas.

De nuevo en Dillenburg, pasó por una grave crisis moral. Afortunadamente para su causa, los pordioseros del mar se apoderaron de la ciudad de Brille en 1572, éxito que fue signo de la revolución general en Holanda, Zelanda, Güeldres, Utrecht y Frisia. El príncipe de Orange se puso de nuevo al frente del alzamiento. En 573 abrazó públicamente el calvinismo, aunque su ideal era mantener el equilibrio entre protestantes y católicos para garantizar el triunfo total de su empresa. La brillante defensa de Leyden (1574), ante las tropas de don Luis de Requesens —el nuevo gobernador de los Países Bajos— permitió al príncipe organizar el nuevo estado holandés.

Sus proyectos estuvieron a punto de tener un éxito completo cuando, a la muerte de Requesens, la insubordinación de los tercios españoles provocó el levantamiento de las provincias del Sur y la firma entre calvinistas y católicos de la Pacificación de Gante (1576), cuyos términos reconoció don Juan de Austria en 1577 por el Edicto Perpetuo. Sin embargo, el acuerdo entre Felipe II y el archirrebelde Guillermo de Orange era imposible. Mientras Juan de Austria se retiraba a Namur, el Taciturno entraba triunfalmente en Bruselas (23-IX-1577) y era nombrado tutor del Brabante y lugarteniente del archiduque Matías de Austria.

Pero el Taciturno no pudo o no supo dominar a los exaltados de su partido. Los calvinistas hicieron imposible mantener en la rebelión la unidad del Norte y del Sur. Bajo el sagaz caudillaje de Alejandro Farnesio, los españoles recobraron el Brabante después de la batalla de Gembloux (1578) y atrajeron a su causa a las provincias de lengua francesa Unión de Arrás, 1579). Perdida esta gran oportunidad, Guillermo de Orange se decidió a crear un Estado más restringido.

Fue el alma de la Unión de Utrecht (1579), por la que nacía a la vida histórica una nueva formación política independiente. Las Siete Provincias Unidas depusieron a Felipe II en 1581 y nombraron gobernador general al príncipe de Orange. Para defenderse de las acometidas peligrosísimas de Alejandro Farnesio, buscó la protección de Francia en la persona del duque de Anjou. Esta colaboración no fue bien vista por los calvinistas holandeses. Cuando su estrella empezaba a declinar, un fanático, Baltasar Gerard, le quitó la vida a puñaladas en el palacio de Delft el 10-VII-1584.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 13-14.