Fernando I de Nápoles

Datos biográficos

Dinastía: Trastámara
Rey de Nápoles: 1458-1494
Nacimiento: 1423
Fallecimiento: 1494

Biografía

Busto de Fernando I, Museo del LouvreBusto de Fernando I, Museo del Louvre

Hijo bastardo de Alfonso V de Aragón, nacido en España, ignorándose quien fue la madre, aunque pasó por hijo de Margarita de Híjar, dama de la reina María, a la que esta hizo matar; también se atribuyó a la infanta Catalina, mujer del infante Enrique y cuñada de Alfonso V. Su padre le hizo educar en Nápoles, en un ambiente renacentista, con Alfonso de Borja (Calixto III), Lorenzo Valla y Antonio Panormitano, por lo que fue un príncipe culto e incluso autor de Epístolas y Oraciones, y protector de las Letras. En su tiempo se introdujo la imprenta en Nápoles. Fue reconocido como sucesor en el reino de Nápoles en las Cortes de 1443, pero el papa Calixto III se negó a darle la investidura por bastardo.

En 1444 casó con Isabel, hija de Tristán de Chiaramonte, y, viudo de ella, con Juana, hija de Juan II de Aragón y Juana Enríquez (1477). De su primer matrimonio tuvo a Alfonso II, duque de Calabria que le sucedió en el trono; Fadrique, último rey de esta dinastía; Leonor, casada con Hércules I d'Este, duque de Ferrara y Módena; Beatriz de Aragón, reina de Hungría, esposa del rey Matías Corvino; Francisco, duque de Sant'Angelo, y el cardenal Juan. Del segundo matrimonio tuvo a Juana, casada con Fernando II.

A la muerte de su padre, heredó el reino de Nápoles (1458), aunque con dificultades, pues el papa Calixto III, por ser feudo de la Iglesia, incorporó Nápoles a la Santa Sede; Juan II de Aragón consideraba la segregación de Nápoles de esta corona como un despojo y su hijo el Príncipe de Viana, refugiado al lado de su tío Alfonso V, volvió a Nápoles con la pretensión de ser proclamado rey. Pero Fernando (Ferrante) se hizo proclamar, fue apoyado por el duque de Milán con cuya hija, Hipólita Sforza, se casó su hijo Alfonso, se sirvió de italianos en lugar de españoles y procuró mantener la paz con los demás príncipes italianos.

Muerto Calixto III, en 1458, fue fácil obtener el reconocimiento de su sucesor Pío II. Pero se sublevaron varios varones, partidarios de la Casa de Anjou, y llamaron a Juan, duque de Anjou y titulado duque de Calabria, quien derrotó a Fernando en Sarno (1460), haciéndole huir, pero se rehizo, recibió tropas del Papa y de Milán y derrotó al condottiero Piccinino en Troja (1462); se atrajo a la nobleza, pero por recelo confiscó los bienes del príncipe de Tarento, tío de la reina, uno de los jefes de la rebelión, y encerró para siempre a Piccinino, al que se había atraído.

La dureza y crueldad de Fernando, y la de su hijo Alfonso y la revisión que hizo de mercedes, provocaron una nueva conjura de barones, dirigida por los príncipes de Bisignano y Sanseverino y la simpatía del papa Inocencio VIII, quienes detuvieron a don Fadrique, que rehusó la corona. Fernando resistió con energía, invadió los Estados Pontificios y los nobles tuvieron que hacer la paz, con la garantía de Fernando el Católico; el Papa reconoció como heredero a Alfonso y el rey abonó el censo a que estaba obligado el reino hacia la Santa Sede (1485). Fernando, muy vengativo, meses des pués, a pesar de dicha garantía, por una asechanza capturó a muchos miembros de la nobleza y los hizo ejecutar o desaparecer en las prisiones. Para desenojar a Fernando el Católico propuso la boda de su nieto con una hija de los Reyes Católicos, lo que no tuvo efecto.

En 1480 los turcos se apoderaron de Otranto, donde trataron cruelmente a la población, siendo recuperado en 1481. Este terrible golpe obligó al papa Sixto IV, al rey de Nápoles y al duque de Milán a poner fin a la guerra que sostenían contra los Médicis desde 1478, No obstante poco después estalló otra guerra en la que Fernando se alió con el duque de Milán, el de Ferrara y Florencia contra Venecia y el papa Sixto IV, quien se pasó al otro bando, terminando la lucha favorablemente a Venecia en 1484.

Murió Fernando en 1494, cuando realizaba preparativos para defenderse de la invasión de Carlos VIII de Francia, que pretendía conquistar el reino de Nápoles. Moría odiado por su espíritu vengativo y sus despiadadas represiones, sucediéndole por muy breve tiempo su hijo Alfonso II.

JAVIERRE, Áurea - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 84-85.