El reino de Italia

Consolidación del nuevo estado

El 27 de Noviembre de 1871 se abrió el Parlamento en el Palacio de Montecitorio con un discurso del trono, en que el rey dio por llevada a feliz término la empresa de su vida, la unidad de Italia, y declaró que en lo por venir la suprema misión del Estado era la organización de la libertad y del orden. Como quiera que Francia seguía negándose a reconocer la anexión de los Estados Pontificios y dejaba de llenar su embajada cerca del Gobierno italiano, mientras que al embajador cerca del Vaticano se había añadido un agregado militar, y, además, Francia tenía en el puerto de Civitavecchia una fragata a disposición del Papa, Italia solicitó el apoyo de las potencias centrales.

En Septiembre de 1873 emprendió el rey, acompañado de Minghetti y del ministro de Negocios extranjeros, Visconti-Venosta, un viaje a Viena y Berlín, a fin de preparar el camino para la entrada de Italia en la alianza de Austria y Alemania. En Octubre siguiente el Gobierno retiró su embajador de París y promulgó una Ley en virtud de la cual se disponía la supresión de todos los conventos de Roma y la venta de los bienes de los mismos. En Abril de 1875 el emperador Francisco José y en Octubre el emperador Guillermo, en Venecia y en Milán, respectivamente, devolvieron la visita al rey de Italia.

A pesar de todos estos éxitos, el Ministerio Minghetti fue derribado en Marzo de 1876, y los caudillos de las izquierdas formaron un Gabinete bajo la presidencia de Depretis, que, en las elecciones del 5 de noviembre de 1876, obtuvo una mayoría de casi 300 votos. Se propuso la realización de gran número de reformas, especialmente en el sentido de suprimir algunos impuestos; pero tan pronto como presentó a la Cámara positivos proyectos de ley, tropezó con la oposición de su propio partido, y la mayoría ministerial se fragmentó en varios grupos, por culpa de sus mismos caudillos. Con ello se retardaron las prometidas reformas,

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 28 pág. 2220-2226.