María I de Inglaterra

Datos biográficos

Dinastía: Tudor
Reina de Inglaterra, 1553-1558
Nacimiento: 18-II-1516
Fallecimiento: 17-XI-1558
Predecesor: Juana Grey
Sucesor: Isabel I

Biografía

María Tudor, por Antonio Moro.María Tudor, por Antonio Moro.

[Greenwich-Londres]. María Tudor fue hija de Enrique VIII y de Catalina de Aragón, último fruto de los Reyes Católicos. A la muerte de Eduardo VI, le correspondía el trono inglés, pero quiso oponérsele una usurpadora, Juana Grey. Con María, sin embargo, estaba la mayoría de la nación y pudo entrar sin dificultad en Londres y coronarse.

Su primer acto fue restablecer el catolicismo, persiguiendo a los reformadores; de este modo, Inglaterra volvía al estado cismático de Iglesia nacional, como en los primeros tiempos de Enrique VIII. No se conformaba con esto la piadosa María, y sus designios iban más lejos: a una conciliación con Roma. Su primo, Carlos V, dirigía estos primeros pasos con mucha cautela. El soberano español maduraba por entonces un ambicioso proyecto, consistente en casar a María con su hijo Felipe, matrimonio que, de haber tenido sucesión, hubiera vinculado estrechamente la corona inglesa a la española, estableciendo una alianza permanente, a la vez que aseguraría el triunfo del catolicismo en Inglaterra. Pero este proyecto matrimonial era muy impopular en el país, ya que se temía una violenta reacción religiosa. Solo después de haber reprimido algunas sediciones pudo obligarse al Parlamento a aprobarlo.

La ceremonia matrimonial se celebró en Winchester, el 25 de julio de 1554. En las cláusulas del contrato se hizo constar, a fin de no herir la susceptibilidad nacional inglesa, que Felipe II no sería rey de aquel país, sino únicamente soberano consorte. Fue este un matrimonio exclusivamente político, que puso a prueba el poder de la razón de Estado y la obediencia filial de Felipe II, que a los veintisiete años y en la flor de una juventud lozana, aceptó por esposa a María, ya cercana a los cuarenta y prematuramente envejecida. El historiador inglés David Soth da el título de Cruzada matrimonial a este acto de Felipe II Philip II of Spain, London 1932. Según todos los testimonios, Felipe II trató a su esposa con la mayor corrección y delicadeza, ya que no pudiera mostrarle amor. La desgraciada reina, que había pasado su juventud olvidada y humillada, profesó un singular afecto a Felipe, esperando con ansia, y hasta con obsesión, un heredero, que nunca llegó, malográndose así los planes del emperador.

La reconciliación con Roma, largamente tratada, porque el Papa no quería ceder en la cuestión de los bienes eclesiásticos secularizados por la Reforma, llegó al fin, en enero de 1555. Ante el Parlamento, el cardenal Pole levantó la excomunión que pesaba sobre la corona inglesa desde tiempos de Enrique VIII. Se inició entonces, a pesar de la prudencia que recomendaban el Papa y también Carlos y Felipe, una reacción sangrienta contra los disidentes religiosos. Los prelados que rodeaban a la reina eran quienes la impulsaban a esta política. Se dictaron varias sentencias de muerte, cuyo número, la influencia personal de Felipe II y la de su predicador oficial, el famoso franciscano Alfonso de Castro, pudieron reducir. Pero cuando, en agosto de 1555, Felipe partió para Bruselas, donde había de recibir la investidura de los Estados del imperio español, la persecución religiosa se recrudeció. De ahí el nombre de Bloody Mary, María la sanguinaria, que recibió la reina.

Después de una ausencia de casi dos años, Felipe II, en 1557, volvió a Inglaterra, a reunirse, solamente por unos meses, con María, pues le reclamaban las necesidades de gobierno de su imperio. Desde ahora hasta su muerte, separada de su esposo, a quien amaba con ternura, la vida de María fue un camino de amarguras. Se había dejado arrastrar a la guerra que contra Francia mantenía el soberano español, lo que provocó el descontento nacional; y, por si fuera poco, el rudo golpe de la pérdida de Calais (abril, 1558), la última plaza que Inglaterra poseía en el continente, desde la Baja Edad Media, hicieron a todos los ingleses aborrecible el nombre de esta soberana. La esperanza de que la sucesión recaería en Isabel contuvo la rebelión que amenazaba. Cuando en noviembre de 1558 murió María, todo estaba dispuesto para un distanciamiento de la Iglesia Católica cf. Llanos y Toriglia, María de Inglaterra, Madrid, 1945.

VÁZQUEZ DE PRADA, Valentín, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 909-910.