Ricardo II de Inglaterra

Datos biográficos

Dinastía: Plantagenet
Rey de Inglaterra: 1377-1399
Nacimiento: 6-I-1367
Fallecimiento: 1400
Predecesor: Eduardo III
Sucesor: Enrique IV

Biografía

El esfuerzo exigido de Inglaterra por Eduardo III para llevar a cabo sus proyectos en el continente, el resultado desgraciado de la primera parte de la guerra de los Cien Años, la perturbación social provocada por la invasión de la Peste Negra y, por último, la conmoción religiosa típica de la segunda mitad del siglo XIV en Inglaterra y el resto de Europa, abrieron un grave paréntesis en la historia inglesa, el cual finalizó con la instauración de la dinastía de los Lancaster. Este periodo de crisis y convulsiones fue presidido por la figura del último Plantagenet de la línea directa, Ricardo II, nieto de Eduardo III e hijo del Príncipe Negro y de Juana de Kent (nacido el 6-I-1367), en Burdeos.

Desprovisto de ponderación, violento, fantástico y orgulloso, Ricardo no era el hombre apropiado para hacer frente a los acontecimientos. No carecía de energía ni de visión política; pero estas cualidades eran anuladas por su temperamento arrebatado y pasional, ora encendido en el delirio de la ira, ora abatido en el pozo de la depresión y de la melancolía. Precursor a su manera de la monarquía autoritaria, careció del tacto necesario para aglutinar a sus partidarios y pereció víctima de la confabulación de la nobleza.

Creado príncipe de Gales el 20-XI-1376, heredó la corona de Inglaterra a la muerte de su abuelo Eduardo III, acaecida el 21-VI-1377. Tenía entonces diez años de edad. La regencia fue ejercida por un Consejo nombrado por el Parlamento; pero en realidad, quienes gobernaron —o desgobernaron— fueron los tíos del joven soberano, con el famoso Juan de Gante, duque de Lancaster, a su cabeza.

Sus esfuerzos bélicos en el continente fracasaron por completo, mientras en el interior del país crecía el malestar social, espoleado por las doctrinas religiosas propagadas por Wycleff y sus discípulos, los lollardistas. La implantación de un nuevo impuesto en 1381 desencadenó la tempestad. Acaudillados por Wat Tyler, los campesinos asaltaron Londres y cometieron en la ciudad todo género de tropelías. En esta ocasión, el muchacho que era Ricardo dio muestras de un espíritu singular. Con bravura insospechada se presentó ante las turbas, hizo apuñalar a Wat Tyler y dispersó a los sublevados (15-VI).

Desde este momento Ricardo II va a gobernar. Partidario de la autoridad de la monarquía, se rodea de una camarilla de caballeros y favoritos. La gran nobleza disgustada, busca un jefe para expresar su descontento en la persona del tío del rey, Tomás de Buckingham, duque de Gloucester. Auxiliado este por los condes de Warwick y de Arundel, impone su voluntad como restaurador del mecanismo constitucional. En 1388 el parlamento condena y dispersa a los servidores de Ricardo II, y pone al rey bajo su tutela.

Entonces el soberano cambia de táctica. Mediante un trabajo de zapa, disgrega el bloque de sus enemigos, mientras él gobierna sujetándose a los procedimientos constitucionales. Por otra parte, somete a los jefes irlandeses sublevados (1394-1395) y concierta paces con Francia (1396). Estos éxitos le han dado gran popularidad. Llegado, pues, el momento apetecido, actúa sin contemplaciones.

En 1397 cae la cabeza del duque de Gloucester, y poco después las de Warwick y Arundel. Ricardo prescinde del Parlamento, nombra una Comisión que le es adicta y confía el gobierno a letrados y caballeros. Al mismo tiempo, reprime con severidad todo conato de oposición, confisca bienes, violenta las leyes y solo procura satisfacer sus caprichos. Todos los nobles se apartan de él, incluso Nothingham y Bolingbroke, a los que había creado duques de Norfolk y Hereford.

Desterrados en septiembre de 1398, Hereford, hijo de Juan de Gante, a cuya muerte (1399) Ricardo II ha confiscado los bienes del ducado de Lancaster, se convierte en caudillo de la oposición. Aprovechando una expedición de Ricardo II a Irlanda, desembarca en Inglaterra y se adueña fácilmente del poder. El rey se le rinde en Flint el 19-VIII-1399. Luego, firma su acta de abdicación (30 de septiembre) en favor de Hereford, reconocido rey por el Parlamento con el nombre de Enrique IV, quien instaura la nueva dinastía de los Lancaster. Recluido el último Plantagenet en Pontefract, murió de modo misterioso en febrero de 1400, probablemente asesinado por orden de Enrique IV.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 159-160.