Historia de la Dinastía

Como el descontento por el gobierno de Enrique VI era cada día más manifiesto. Ricardo, duque de York, se levantó contra él, iniciando en 1452 la lucha por el trono que había de durar treinta años, entre las casas de Lancaster y York, y a la que se dio el nombre de Guerra de las Dos Rosas o de la rosa roja y la rosa blanca, a causa de los dos distintivos que usaban ambas casas. Entre tanto terminó (1453) sin tratado ninguno formal de paz, la guerra con Francia, como resultado de la cual los ingleses solo conservaron Calais.

Tras de varias alternativas se dio en Saint-Albans (21 de mayo de 1455) una batalla entre Ricardo y el rey, en la que Enrique VI cayó prisionero y Sommerset murió. Ricardo trató con toda clase de consideraciones a su ilustre prisionero y en 1456 le devolvió el trono; pero en 1459 se rompieron de nuevo las hostilidades, y los realistas obtuvieron el 12-X-1459 la victoria de Ludlow sobre Ricardo. Pero el conde de Warwick, partidario y seguidor de Ricardo, pasó a Calais, se trasladó con otros yorkistas a Inglaterra y derrotó al ejército real en Northampton (10-VII-1460). El rey fue hecho de nuevo prisionero y Ricardo descubrió claramente sus aspiraciones a la corona de Inglaterra, decidiendo el Parlamento, el 25-X-dicho año, que Enrique IV continuara ciñendo la corona y que el de York fuera su sucesor.

La reina Margarita, empero, continuó la guerra y el 30-XII-1460 obtuvo una brillante victoria en Wakefield: Ricardo, hecho prisionero, fue ejecutado; pero su hijo Eduardo IV , conde de March, heredó sus pretensiones, y a pesar de su derrota en la segunda batalla de Saint-Albans (17-II-1461), en la que la reina Margarita libertó a su esposo, se afirmó en Londres, y el 2 de marzo de aquel año se hizo aclamar rey con el nombre de Eduardo IV (1461-83). Con él subió al trono de Inglaterra la casa de York.

Eduardo IV derrotó en la batalla de Towton (28-III-1461) a Margarita, la cual huyó a Francia y aunque volvió a Inglaterra en octubre de 1462, Warwick la obligó a abandonar de nuevo el territorio. El último conato de los partidarios de la casa de Lancaster, de sentar en el trono de Inglaterra a Enrique VI, lo sofocó lord Montague con las victorias de Hedgley Moor y Hexham (25-IV y 8-V-1464). Poco después fue hecho prisionero Enrique VI y estuvo encerrado hasta 1470 en la Torre.

Eduardo IV, que se apoyaba en la voluntad y afecto del pueblo, casó en 1465 con lady Elisabeth Wydewille, viuda de sir John Grey, pero a causa del favor que dispensaba a los deudos de su esposa, se indispuso con la poderosa familia de Nevil a la que pertenecía Wrawick, el Hacedor de reyes . Warwick se sublevó en 1469 y aunque hubo de huir a Francia, una vez allí se reconcilió con la reina Margarita, volvió a Inglaterra al frente de un ejército y puso de nuevo a Enrique VI en el trono (1470).

Eduardo IV huyó a Holanda, pero apoyado por los borgoñones, volvió a Inglaterra y derrotó en Barnet a Warwick (que pereció en la refriega e hizo prisionero a Enrique VI. La misma animosa Margarita que desembarcó con un ejército, fue derrotada en Tewksbury (4-V-1471), siendo hecha prisionera junto con su hijo, el cual fue muerto poco después. Entonces el rey no dudó en verter a torrentes la sangre de sus enemigos; el propio Enrique VI murió en la Torre de Londres el 21-V-1471, asesinado, según rumores, por el duque Ricardo de Gloucester, hermano de Eduardo IV.

Muerto Eduardo IV el 9-IV-1483, Ricardo de Gloucester se apoderó del príncipe de Gales, que a la sazón tenía doce años de edad, y lo hizo proclamar rey, mientras se nombraba a sí mismo protector del reino. Después se incautó del duque Ricardo de York, hijo segundo de Eduardo IV, de nueve años de edad, y lo llevó a la Torre al lado de su hermano. Luego, como quiera que los más poderosos partidarios de la reina Isabel de Woodville habían sido ya ejecutados, puso en tela de juicio la validez del matrimonio de esta con Eduardo IV, y por lo mismo la legitimidad de los hijos habidos en aquel matrimonio, y habiendo obtenido de algunos ciudadanos de Londres y miembros del Parlamento, que le reconociesen como legítimo heredero del trono, se hizo proclamar rey el 24-VI-1483, con el nombre de Ricardo III (1483-85).

Los dos príncipes fueron ejecutados en la Torre en el verano u otoño de 1483. En vano intentó Ricardo afianzarse por medio del miedo y del terror. Logró, es verdad, sofocar una sublevación del duque de Buckingham, del cual se había servido para la usurpación del trono y decapitar al insurrecto el 2-XI-1483; pero por verano de 1485 Enrique Tudor, conde de Richmond (que por parte de madre descendía de la casa de Lancaster) desembarcó en Inglaterra, se atrajo los descontentos y obtuvo una completa victoria sobre Ricardo III en Boswort (22 de Agosto), donde el rey murió peleando con un valor digno de mejor causa, al verse abandonado de casi todos sus amigos y partidarios.

De este modo terminó la guerra entre la Rosa Roja y la Rosa Blanca, y en la persona de Enrique de Richmond, con nombre de Enrique VII de Inglaterra la casa de los Tudor.

Aunque en estas luchas no había desempeñado el Parlamento papel alguno decisivo, sin embargo, sus atribuciones no sufrieron merma o disminución alguna. Por dos veces se reunieron la Alta y Baja Cámara para juzgar a los reyes. El derecho del pueblo a conceder tributos y a tomar parte en la tarea legislativa, permaneció intacto. Se reconoció el derecho a expresar su opinión que poseían los individuos de la Cámara de los Comunes, y ellos por su parte reivindicaban el privilegio de ser amparados durante el Parlamento, contra todas las persecuciones judiciales.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, T. 28 págs. 1544-1559.