Historia de la Dinastía

Con Jacobo I (1603-25) pasó a la casa Estuardo (1603-1714) el trono de Inglaterra, cuya fusión política con Escocia rechazó el Parlamento en 1604, por lo cual ambos países quedaron unidos con unión puramente personal. Jacobo I fue un erudito pedante con marcadas tendencias teológicas; tenía un elevado concepto de las prerrogativas regias y era decidido seguidor de la Constitución eclesiástica episcopal que había introducido aun en Escocia.

Persiguió a los puritanos y a los clérigos que se negaban a prestar el juramento de la supremacía. Consecuencia de un fracasado complot urdido por Guy Fawkes y otros católicos, llamado Conjuración de la pólvora, fue la agravación de las leyes contra los católicos, habiéndose introducido otro juramento religioso, el Oath of allegiance que estaban obligados a prestar todos los clérigos, y desde 1610 también los funcionarios públicos. Negándose, naturalmente, a ello los católicos, fueron excluidos de los cargos oficiales.

En 1610 ocurrieron los primeros disentimientos entre el soberano y el Parlamento. Jacobo I, cuyo amor al fausto requería grandes sumas de dinero, lo pidió al Parlamento, pero los comunes se negaron a facilitárselo antes de que fuesen oídas las quejas del pueblo. Los poco elevados medios de que se valió Jacobo I para arbitrar recursos sin esperar la aprobación de la Cámara (entre ellos la creación de la nobleza de barón adquirible por compra, 1611), no duraron mucho tiempo, y Jacobo I se vio obligado a convocar de nuevo el Parlamento en 1614.

En seguida se renovaron las quejas: el rey castigó a algunos de los más audaces oradores y disolvió el Parlamento. Al descontento del pueblo por la forma de gobernar de Jacobo I se unía el deseo no satisfecho y varias veces expresado de que se diese franca entrada al protestantismo, a lo cual el monarca no se podía decidir, a pesar de que su propia hija, la princesa Isabel del Palatinado, había sido expulsada de su territorio por los imperiales y los partidarios de la Liga.

La Cámara de los Comunes, en su sesión de 1621, expresó este deseo, desaprobando, además, el plan del rey, de casar a su hijo mayor con una infanta española. El rey negó al Parlamento la facultad de inmiscuirse en asuntos que sobrepasaban su inteligencia, y al invocar el Parlamento sus privilegios, el monarca lo disolvió y metió en la cárcel a varios de sus miembros, que esos años transcurrieron sin Parlamento, al que no convocó Jacobo I hasta que vio fracasado su proyecto de boda de su hijo con la princesa española, que fue en 1624. Entonces le permitió el que interviniera en la aplicación de las cantidades que habían de votarse y envió tropas de auxilio a los protestantes de Alemania. Murió el 27 de Marzo de 1625.

Su hijo Carlos I (1625-49) continuó la lucha con el Parlamento. Con el primero que convocó se puso ya en conflicto porque la Cámara de los Comunes, desconfiando del monarca y de su esposa católica, Enriqueta de Francia, otorgó solo para un año, en vez de para toda la vida del rey (como hasta entonces se había acostumbrado) el producto de las Aduanas, o sea el llamado dinero de las libras y toneladas. Un nuevo Parlamento convocado en 1626 elevó sus quejas acerca de la continuación de los impuestos de Aduana más tiempo del que había sido concedido para los mismos, y decidió presentar una queja contra el duque de Buckingham, favorito de Carlos I, por lo cual el monarca lo disolvió también, sin que suprimiese los tales derechos; pero una desgraciada empresa de Buckingham, quien tenía el proyecto de ayudar a los hugonotes de Francia, le sumió en una crisis financiera tan aguda, que hubo de convocar de nuevo el Parlamento (1628).

La Cámara de los Comunes le dio esperanzas de facilitarle los subsidios que necesitaba, pero presentó varias quejas al monarca en un escrito muy mordaz, dirigido al mismo, titulado Petition of rights, y tras de prolongadas demoras, hubo el rey de dar al escrito carácter de ley (7 de Junio de 1628) obteniendo así los subsidios. En 1629, el dinero de las libras y toneladas, cuestión que no se había tratado en el escrito de Petition, dio pie a una nueva disputa y a una nueva disolución del Parlamento.

Once años gobernó Carlos sin Parlamento, asesorándose con Tomás Wentworth sobre los asuntos de Estado y con Guillermo Laud, arzobispo de Cantorbery, para los asuntos eclesiásticos. En 1629 firmó un tratado de paz con Francia, y en 1630 con España. Durante algún tiempo pareció fortalecerse este sistema no parlamentario de gobierno; pero las tendencias del rey favorables a los católicos y la persecución de los puritanos suscitó el descontento de los protestantes y la fermentación creciente no necesitó para explotar más que un pequeño choque. Este vino de Escocia, al pretender Carlos I implantar allí una nueva liturgia en 1637. Los jefes de la oposición redactaron, en oposición al rey, el llamado Covenant, renovando la antigua profesión de fe de los presbiterianos de 1581 y se aprestaron a la resistencia armada.

En 1639 estalló la guerra y Carlos I, al año siguiente, se vio obligado a convocar un nuevo Parlamento, el llamado Parlamento Breve, que a la petición de dinero del soberano, contestó con nuevas quejas y reclamaciones. Lo disolvió de nuevo Carlos I; pero entonces los escoceses marcharon sobre Inglaterra y arrojaron al ejército inglés de sus posiciones del Tyne. Fracasado el intento de sustituir el Parlamento por una asamblea de lores el 3 de Noviembre de 1640 se reunió el llamado Parlamento Largo, en el cual la oposición tuvo una aplastante mayoría.

En la Cámara de los Comunes se presentaron gran número de quejas contra el Gobierno, como también contra los ministros y los funcionarios del Estado que habían hecho cumplir los mandatos de Palacio. Ello hizo decaer el ánimo a Carlos I a tal extremo, que no solamente no confirmó la ley según la cual se había de reunir el Parlamento cada tres años y en caso necesario sin convocatoria, sino que también consintió en la condena y ejecución de Strafford (12-V-1641), en la abolición de la suprema comisión y otras prerrogativas.

Esta política produjo en Irlanda, en 1641, una revolución que amenazaba con la ruina y destrucción de la soberanía inglesa v en la que perdieron la vida gran número de colonos número de colonos. Injustamente se culpo al monarca de haber provocado el conflicto; pero la atmósfera de desconfianza creada alrededor del rey y la conciencia que el Parlamento tenía de su propio poder, aumentaron de tal modo, que en Noviembre de aquel año, se resolvió obligar al monarca a una transformación completa de la Constitución.

La tentativa que hizo Carlos I para apoderarse de los caudillos de la oposición fracasó en absoluto (4-I-1642), por lo cual la corte salió de Londres, arrogándose el Parlamento la autoridad legislativa sobre el Estado y la Iglesia y reclutando una hueste para hacer frente a los partidarios de Carlos I. Rechazadas por este las proposiciones del Parlamento, que reducían su poder y sus atribuciones a una mera sombra, empezó en Agosto de 1642 la guerra civil.

En un principio las huestes reales obtuvieron algunos triunfos; pero en 1643 fueron derrotadas por completo, La victoria se debió a los ingleses, mandados por Oliverio Cromwell, que era ferviente puritano, en oposición a los escoceses y a la Cámara de los Comunes en su mayoría. En 1645 el rey volvió a ser derrotado en Naseby y al año siguiente el mismo se entregó a los escoceses, y como se negara a firmar el Covenant, los escoceses lo entregaron al Parlamento por 400.000 libras esterlinas.

La mayoría parlamentaria creyó que ya no necesitaba del Ejército, y por lo mismo dio orden que una parte del mismo partiese a Irlanda y el resto fuese licenciado; pero el Ejército no obedeció, en Junio de 1647 se apoderó del monarca, marchó, en Agosto, sobre Londres y obligó a expulsar de la Cámara a los 11 caudillos de los presbiterianos.

Al levantarse los escoceses en favor del rey, fueron completamente derrotados en la batalla de Preston (17 a 19 de Agosto de 1648). Entre tanto negoció el Parlamento con el rey y resolvió reconciliarse con él; pero el 1 de Diciembre los caudillos del ejército condujeron al monarca al solitario castillo de Hurse: el 6 de Diciembre Cromwell hizo expulsar, por medio del coronel Pride, a los presbiterianos del Parlamento Pride's purge y el Parlamento recién formado se puso incondicionalmente a las órdenes de Cromwell, Carlos I fue condenado a muerte por un tribunal designado por la Cámara Baja y presidido por Bradshaw, y el 30-I-1649 fue ejecutado frente al palacio de Whitehall en Londres.

Cromwell y la República inglesa 1649-1660

La Cámara Baja, de la que ya no formaban parte más que 100 miembros, de los 500 elegidos en 1640, declaró entonces a Inglaterra República y, eliminada la Alta Cámara, entregó el Gobierno a un Consejo de Estado que se había de renovar cada año y en el que Cromwell ejercía el mayor influjo. Cromwell se dirigió, en 1650, a Escocia, donde había desembarcado el príncipe de Gales e iba a ser proclamado rey con el nombre de Carlos II; derrotó a los escoceses en Dunbar (3 de Septiembre) y al presentarse Carlos II en Inglaterra (1651), le infligió (3 de Septiembre) una tremenda derrota. Con esa victoria aumentó extraordinariamente el prestigio de Cromwell y este pudo disolver lo que quedaba de Parlamento, Rump Parliament (el Parlamento de la rabadilla) el 20-IV-1653, desalojando violentamente a sus miembros.

Un consejo de guerra bajo la presidencia de Cromwell se encargó del gobierno, y el 4 de Julio convocó un Parlamento compuesto de santos escogidos que ascendían a 135 ingleses, escoceses e irlandeses, al que se dio el nombre de Parlamento Barebone, el cual fue disuelto el 12 de Diciembre por haber querido inmiscuirse en el Ejército, Entonces los altos oficiales proclamaron una nueva Constitución que encargaba el poder supremo a un protector, asesorado por un Consejo de Estado y un Parlamento tornado por sufragio, entre los tres reinos.

El 16 de Diciembre, Cromwell se encargó del gobierno con el título de Lord Protector; volvió a disolver el Parlamento e hizo revisar de nuevo la Constitución. A imponerse en 1656 la necesidad de convocar otro Parlamento para atender a la recaudación de fondos, las elecciones dieron un resultado tan favorable a la oposición, que Cromwell inmediatamente hizo expulsar de la sala de sesiones a 100 de sus miembros y votar a los restantes los subsidios que se pedían.

Cromwell rehusó la corona real que el mismo Parlamento le ofrecía y se contentó con robustecer aún más su poder y con el derecho de nombrar su sucesor. Se le pidió, además, que formase una Alta Cámara, cosa difícil, por negarse la antigua nobleza a formar parte del pretendido organismo político, y al reunirse de nuevo el Parlamento a principios de 1658, fue la nueva Alta Cámara objeto de tan violentos ataques, que Cromwell la disolvió también el 4 de Febrero. No mucho después, el 3 de Septiembre de 1658 murió el Protector.

Si fue poco gloriosa la política interior de Cromwell, la exterior fue brillante. A fin de castigar a los holandeses por el favor que habían prestado al fugitivo Estuardo, el 9 de Octubre de 1651 se publicó el Acta de Navegación que infirió graves heridas al comercio holandés e incitó (1652) a Holanda a la guerra. Durante ella, la escuadra inglesa al mando de Blake se elevó a tal altura, que en 1654 los holandeses no pudieron menos de solicitar la paz. Con no menor fortuna se desarrolló la guerra con España (1654 a 1658), se conquistó Jamaica y en unión con Francia se tomó Dunkerque. También se firmaron tratados de comercio ventajosos y se extendieron las posesiones inglesas en la América.

Según decisión de Cromwell, el Consejo de Estado confirió, a su muerte, la dignidad de Protector a su hijo mayor, Ricardo Cromwell, el cual en 1859 confirmó el Parlamento nuevamente convocado. Sin embargo, el Ejército se negó a reconocerle, le obligó a disolver el Parlamento y logró que se reconstituyese el Rump Parliament, por lo cual Ricardo renunció a su cargo (25-V-1659).

Entonces surgió un nuevo conflicto entre el Parlamento y el Ejército y tuvo lugar una segunda dispersión de aquél (13 de Octubre de 1659). En el pueblo, empero, cundían las ansias por el restablecimiento de la normalidad, la cual únicamente de la restauración de la monarquía podía esperarse, y en efecto, el general Monk, que a fines de 1659 condujo a Inglaterra las tropas de guarnición en Escocia, se encargó de realizar esta empresa.

En Febrero de 1660 marchó sobre Londres y después de disuelto el Parlamento por sí mismo, convocó otro en que los realistas tuvieron mayoría y que reunido el 25-IV-1660, entabló negociaciones con Carlos II. Después de prometer este una amnistía casi general, la libertad de conciencia y el respeto a los derechos adquiridos, fue aclamado rey, y como tal entró en Londres el 29-V-1660.

Los últimos Estuardo 1660-1689

La restauración de Carlos II no se llevó a cabo sin violencias. La mayor parte de los jueces que tomaron parte en la sentencia dada contra Carlos I y no huyeron, fueron ejecutados; y los cadáveres de Cromwell, Ireton y Bradshaw fueron exhumados. Se disolvió el Ejército hasta dejar solo dos regimientos. Se llamó a los obispos a formar parte de la Alta Cámara; la Ley de uniformidad Act uniformity del 19-V-1662, obligó al clero a reconocer y confesar el dogma de la supremacía eclesiástica, y depuso a 2.000 sacerdotes que se negaron a ello.

Se abolió la unión, creada por Cromwell, entre Inglaterra y Escocia. En cuanto a la política exterior, siguió Carlos la de Luis XIV, al cual vendió la ciudad de Dunkerque (1662). Carlos II, que estaba casado con una princesa católica, Catalina de Portugal (mayo de 1622), mantuvo relaciones en el Sumo Pontífice, pensando en una reconciliación de la Iglesia inglesa con Roma, que no fue posible proseguir por los prejuicios anticatólicos reinantes en el país, que, sobre todo en sus últimos años, se puso decididamente a su lado y le consideró como el mejor de los reyes.

El deseo de ayudar al príncipe de Orange a mantener el gobierno de los Países Bajos, y las múltiples diferencias sobre cuestiones comerciales y coloniales, dieron pie en 1665 a una guerra con Holanda que terminó en Julio de 1667 con la paz de Breda, en la cual Inglaterra obtuvo Nueva York a cambio de algunas concesiones en las Indias Orientales. En 1668 pactó Carlos Il una triple alianza con Suecia y Holanda, en virtud de la cual Francia se vio obligada a reconocer la paz de Aquisgrán.

La necesidad de dinero con que atender a sus grandes gastos hizo que firmara con Luis XIV un tratado secreto por el cual Carlos II había de recibir 200.000 libras anuales, pondría sus fuerzas a disposición de Francia y procuraría la conversión del reino al catolicismo, al cual se adheriría personalmente. Este acuerdo obligó a Carlos II a tomar parte en la segunda guerra contra Holanda (1672-74), que fue de consecuencias comerciales poco favorables para Inglaterra , por haberse puesto España del lado de Holanda.

Quiso también publicar una Declaración de indulgencia para los católicos y no conformistas; pero el Parlamento le obligó a retirarla y aun a promulgar la ley denominada Test Act, en virtud de la cual todos los funcionarios del Estado venían obligados a jurar que no creían en la transubstanciación y a recibir la comunión según el uso de la Iglesia anglicana. Al cabo de poco se reunió el ministerio llamado Cabala y en 1674 se firmó con Holanda la paz de Westminster.

Carlos II, aunque en atención a los subsidios que recibía, permaneció neutral en la guerra de Luis XIV con Holanda, consintió, sin embargo, en el matrimonio de su sobrina María, hija del duque de York, Jacobo, hermano del rey católico, con Guillermo de Orange, el defensor de la libertad de los Estados de Europa contra las ambiciones de conquista del soberano francés.

En el país, empero, crecía el sentimiento anticatólico, agravado en 1678, por el embaucador Titus Oates, que pretendió descubrir una conspiración de los jesuítas, tramada con intento de asesinar al rey y elevar al tróno al duque de York. De este pretendido complot se valió el sectario conde Shatsesbury (desde su dimisión del Ministerio, jefe de la oposición) para que se votase una ley que excluía del Parlamento a los católicos; pero al intentar el Parlamento entablar una queja contra lord Danby, duque de Leeds, ministro inspirador de la política de Carlos II, este lo disolvió 24-I-1679).

Las elecciones siguientes resultaron desfavorables a Gobierno, y en el nuevo Parlamento se presentó una proposición excluyendo al duque de York de la sucesión al trono. Carlos II entonces hizo una concesión al Parlamento, otorgándole el Habeas Corpus o protección contra las detenciones arbitrarias; pero no se avino al bill de exclusión y disolvió la Cámara (27-V-1679). En el nuevo Parlamento, inaugurado en octubre de 1680, la Alta Cámara rechazó el bill de exclusión y, en consecuencia, la Cámara Baja rechazó toda petición de fondos de parte del monarca.

De esta época datan los dos partidos denominados respectivamente whigs y tories, defensores los primeros del bill de exclusión, impugnadores del mismo los segundos. Al fin el bill quedó sin aprobar y el rey gobernó prescindiendo del Parlamento hasta el fin de su vida.

Esta política de Carlos II y las persecuciones de que fueron objeto los whings hicieron que no encontrara oposición la subida al trono del duque de York con el título de Jacobo II (1685-88). Sin dificultad fueron reprimidas una insurrección del duque de Monmouth, hijo natural de Carlos II, y otra del conde de Argyle; pero Jacobo II siguió uno política imprudente, dada la animosidad que el pueblo sentía hacia todo lo que no fuera católico y quiso forzar las cosas, contra el parecer que no pocos de los mismos católicos.

Siete obispos anglicanos se negaron a publicar la Declaración de indulgencia religiosa y fueron absueltos por el Jurado. La nación, que al principio habla aceptado a rey con simpatía, perdió toda confianza en él y el nacimiento de un príncipe heredero hizo desvanecer la esperanza de que a la muerte del rey, subirían al trono sus hijas, protestantes, la princesa María de Orange y Ana, la esposa del príncipe Jorge de Dinamarca.

Todos las partidos se pusieron, pues, de acuerdo para destronar a Jacobo II e invitaron al príncipe Guillermo de Orange a que, conjuntamente con su esposa, fuese a ceñir la corona. Holanda puso a su disposición sus fuerzas navales; Federico III de Brandeburgo le prestó su apoyo, y el 15 de Noviembre de 1688 Orange desembarcó en Inglaterra , donde fue bien recibido no solo por el pueblo, sino también por el Ejército y la Armada.

Jacobo II huyó a Francia. Guillermo entró en Londres el 18 de Diciembre y lo primero que hizo fue convocar el Parlamento, el cual declaró la deposición de Jacobo II y adjudicó, acto seguido, la corona a Guillermo y su esposa María, a los que, en caso de morir sin sucesión, había de suceder la princesa Ana. En Escocia se reunió asimismo una Convención en la que se declaró abolido el derecho de Jacobo II al trono, y se adjudicó el trono también a Guillermo y María.

Fundación del reino parlamentario

El Gobierno de Guillermo III (1689-1702) fue de grandísima importancia para el desarrollo político de la Gran Bretaña. Junto con la declaración del trono vacante, el Parlamento había proclamado el estatuto titulado Declaration of rights, que Guillermo III confirmó dándole carácter de ley del Estado, al subir al trono (13 de Febrero de 1689).

Esta Ley, a la que en Escocia correspondió la llamada Claim of rights, declaraba anticonstitucional la pretensión de Jacobo II de que la Corona tenía derecho a suspender la vigencia de las leyes; prohibía todo reclutamiento y formación de ejército permanente sin la aprobación del Parlamento; garantizaba el derecho de petición de los ciudadanos, la libre elección de los miembros del Parlamento, la libertad de la palabra en el mismo y la institución del Jurado, y estatuía que el rey había de convocar a menudo el Parlamento.

Respecto de la Iglesia, se afianzó la vigencia de la Ley de uniformidad y del juramento de prueba test; pero en virtud de una ley de tolerancia se permitió a los dissenters (disidentes) protestantes el ejercicio público del culto divino, mientras en Escocia se declaraba el presbiterianismo religión del Estado. Luego se introdujo la inamovilidad de los jueces, la libertad de la prensa y se preparó el camino para la responsabilidad de los ministros. En 1694 fue un hecho la introducción del Parlamento de tres años y se separó la lista civil del rey de los demás gastos del presupuesto. Se fundó también un Banco nacional y se renovó la Compañía de las Indias Orientales, preparándose así el camino para elevar a Inglaterra a la categoría de primera potencia de Europa en poderío colonial.

Con la política exterior de Guillermo III, Inglaterra, en unión de Holanda, desempeñó un papel de moderadora y árbitro de los destinos de Europa. Guillermo III entró a formar parte de la alianza firmada en 1689 en Viena, destinada a mantener el equilibrio europeo amenazado por el rey de Francia, Luis XIV, y él fue el alma de aquella alianza que en dicho año votó la guerra contra Francia. En compensación, Luis XIV apoyó los esfuerzos de Jacobo II para recuperar el trono de Inglaterra. Jacobo II hizo un desembarco en Irlanda en Marzo de 1689: pero en Julio de 1690 fue derrotado por Guillermo III a orillas del Boyne y huyó a Francia, después de lo cual el general Ginkell acabó la sumisión de Irlanda.

En la guerra con Francia, Guillermo III perdió las batallas de Steenkerken (1692) y Neerwinden (1693); pero la escuadra angloholandesa, sobre todo con la victoria de Russell, en La Hogue, afirmó su superioridad, y en 1697 firmó Francia la paz de Ryswick en la que Luis XIV reconocía por rey a Guillermo III. En la Guerra de Sucesión de España quiso Guillermo III al principio intervenir como mediador; pero a la muerte de Carlos II, rey de España (1700), como Luis XIV violase los tratados firmados anteriormente, Guillermo III formó parte de la Gran Alianza contra Francia (17 de Septiembre de 1701), mientras Luis XIV, a la muerte de Jacobo II (16 de Septiembre de 1701) reconocía por rey de Inglaterra al hijo de este, el pretendiente Jacobo III. Poco después moría Guillermo III (19 de Marzo de 1702), habiéndole precedido en 1695 su esposa María.

La sucesora de Guillermo III, Ana, hermana de María (1702-14) continuó la guerra con Francia, habiendo en la misma obtenido su caudillo, el duque de Marlborough, brillantes victorias en Hoechstaedt-Blenheim (1704), Ramillies (1706), Oudenarde (1708) y Malplaquet. Bajo su alta dirección los whigs, en Mayo de 1707, realizaron la unión de Inglaterra y Escocia, por la cual ambos países, con el nombre de Gran Bretaña, quedaron incorporados en un reino con Parlamento común, aunque Escocia conservó sus leyes civiles, sus tribunales y su constitución especial eclesiástica.

En 1710 ocurrió un cambio súbito de situación: la reina, disgustada con la ambiciosa duquesa de Marlborough, su antigua amiga, y no pareciéndole bien las tendencias eclesiásticas de los whigs, aprovechando la circunstancia de haber obtenido los tories mayoría en las nuevas elecciones para la Cámara popular, formó de esta mayoría un nuevo ministerio bajo la presidencia de lord Bolingbroke. Como Marlborough había perdido su influencia y como en 1711, a causa de la muerte del emperador José I, la continuación de la política hasta entonces seguida hubiera significado la unión de las monarquías española y austriaca, la Gran Bretaña en 1713 firmó la paz de Utrecht, por la cual Felipe, nieto de Luis XIV, fue reconocido rey de España, y recibió de Francia las posesiones de la bahía de Hudson, Nueva Escocia, Terranova y el reconocimiento de la sucesión protestante al trono, y de España, Gibraltar, Menorca y varias concesiones de carácter comercial en las Indias Occidentales.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, T. 28 págs. 1544-1559.