Jacobo II de Inglaterra

Datos biográficos

Dinastía: Estuardo
Rey de Inglaterra, 1685-1688
Nacimiento: 14-X-1633
Fallecimiento: 17-IX-1701
Predecesor: Carlos II
Sucesor: María II

Biografía

Jacobo II, el último de los Estuardo en el trono de Inglaterra, fue asimismo el último monarca que pretendió mantener una política autoritaria desvinculada de los intereses substanciales del pueblo inglés. Su posición histórica habría podido ser transcendente, si hubiera estado dotado de las mínimas condiciones requeridas por un estadista. Pero a la buena fe en las intenciones y a la rectitud de conciencia no acompañaron la decisión, la habilidad y la prudencia imprescindibles para llevar a cabo una política de tanta envergadura, cuyo fin era, nada menos, el restablecimiento del catolicismo y de la autoridad real en Inglaterra. En realidad Jacobo II no comprendió jamás la situación creada por la revolución de 1640 ni el virtuosismo político con que su hermano Carlos II capeó las situaciones más desfavorables para la causa de la Restauración.

Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, pintado por sir Godfrey Kneller en 1684.Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, pintado por sir Godfrey Kneller en 1684.

Nacido en Londres el 14-X-1633, segundo hijo varón de Carlos I y Enriqueta María de Francia, vivió durante su juventud los dolores de la Guerra civil y del destierro en Francia (1648-1660). En este país prestó servicio en el ejército de Turena durante las operaciones de la Fronda (1652-1655). Restaurados los Estuardo en el trono de Inglaterra en 1660, su hermano Carlos II le nombró duque de York y almirante de la flota, de la que se ocupó con mucho acierto, tanto en el campo de la administración como en el desempeño del mando en acción naval (guerra angloholandesa, 1665).

Sin embargo, le preocupaban más las cuestiones de su alma. Después de varios años de dudas y vacilaciones, en 1672 abrazó públicamente la religión católica, hecho que provocó gran revuelo entre los anglicanos y los whigs. Por el bill de Test de 1673 tuvo que renunciar a la jefatura de la flota inglesa, a pesar de que era la obra de su vida. En 1679 triunfaron los whigs en las elecciones al Parlamento, y el partido nacional, dirigido por Shaftesbury, logró que se excluyera al duque de York del Consejo real. Este se desterró por algún tiempo a Bélgica; pero poco después regresaba a Gran Bretaña para desempeñar el cargo de Alto Comisario de Escocia. En esta gestión (1680-1681) demostró que carecía de dotes para triunfar en el campo de la política. La reacción tory de 1681 le permitió volver a establecerse en Londres y ocupar los importantes cargos a los que había debido renunciar.

En consecuencia, cuando como con el nombre de Jacobo II ascendió al trono el 6-II-1685, se hallaba apoyado por todos los elementos conservadores de Inglaterra, como se demostró en la aquiescencia del Parlamento de este país y del de Escocia a sus prerrogativas y en la fácil represión del conato de alzamiento del duque de Monmouth, bastardo de Carlos II (1685). Solo la política religiosa del rey abrió brecha en el bloque político que le apoyaba. Celosamente ortodoxo, quiso alterar en breve tiempo el proceso de una evolución secular. Sus relaciones con el papa, la pomposa celebración del cuto romano en palacio, la presencia en Inglaterra del clero regular católico, asustaron a los anglicanos y a los tories, los cuales temían la restauración del catolicismo.

La Declaración de Indulgencia de 1687 pareció confirmar esos augurios. El Parlamento se atrevió a protestar. Jacobo II lo disolvió. El arzobispo de Canterbury fue arrestado por haberse opuesto a la Declaración de 1687, y otros siete obispos anglicanos fueron llevados a los tribunales. En mayo de 1688 Jacobo II no tenía ninguna fuerza que lo soportara. En consecuencia, cuando el 5 de noviembre del mismo año Guillermo de Orange desembarcó en Inglaterra, aclamado por los tories y los whigs, Jacobo II se vio impotente para hacer frente al usurpador. El 10 de diciembre huyó de Londres. Detenido en Faversham, conducido de nuevo a la capital, pudo marchar a Francia, gracias a su propio contrincante, el día 23 del mismo mes.

Después de la revolución de 1688, Jacobo vivió en San Germán de Laye, rodeado de algunos fieles partidarios, con los cuales, al servicio de los planes de Luis XIV. de Francia, preparó dos alzamientos en Inglaterra que no tuvieron éxito. El primero lo dirigió personalmente. El 12-III-1689 desembarcó en Irlanda donde contaba con muchos amigos; pero fue derrotado en la batalla de Boine (1-VII-1690). El segundo, fracasó en sus mismos comienzos, pues la flota británica que tanto le debía, destrozó a la francesa de desembarco en la decisiva batalla de la Hogue (17-V-1692). Desde entonces su vida transcurrió en la mencionada localidad, donde murió el 17-IX-1701.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 91.