Carlos II de Inglaterra

Datos biográficos

Rey de Inglaterra: 1649-1685
Rey de Escocia
Nacimiento: 1630
Fallecimiento: 1685
Predecesor: Carlos I
Sucesor: Jacobo II

Biografía

El primer monarca de la Restauración en Inglaterra, Carlos II Estuardo, fue un hombre que heredó muchas de las cualidades de su padre, aunque indudablemente no tuvo la alta categoría personal de este. Favorecido por la reacción antipuritana, supo moverse con singular desenvoltura en este ambiente, pasando de un extremo político a otro según imponían las circunstancias.

Edward VII in coronation robesCarlos II por Gottfried Kneller

Dotado de talento natural y de valor no despreciable, gran amigo de los placeres, fue un partidario decidido de la reconciliación y la tranquilidad nacional, aunque para ello tuviera que sacrificar el orgullo de Inglaterra, someterla a la política de Luis XIV y renunciar a sus convicciones íntimas: católicas y absolutista. Si a fines de su reinado pareció inclinarse hacia el torismo autoritario, este fenómeno es puro reflejo de la paulatina tendencia del país hacia una política nacional whig.

La juventud de Carlos II fue muy azarosa, y esto explica quizá el deseo de paz de su madurez. A los quince años —había nacido en Londres el 29-V-1630— su padre, Carlos I, le enviaba a las provincias occidentales para defender su causa ante el ejército de los parlamentarios. Derrotado en Scilly Isles y Jersey, tuvo que abandonar el país y refugiarse en Francia al lado de su madre Enriqueta María (junio de 1647).

Durante dos años permaneció en París, perfeccionando su educación bajo maestros como Hobbes. En 1648 inició una serie de tentativas para auxiliar a su padre. A la muerte de este en enero de 1649 adoptó inmediatamente el título de rey. El 17 de septiembre del mismo año desembarcaba en Jersey; pero esta tentativa no tuvo éxito. Refugiado en Breda (febrero de 1650), se puso de acuerdo con el Covenant escocés.

Fracasos e intrigas contra Cromwell

El 23-VI-1650 llegaba a Escocia, donde fue coronado el 1 de enero de 1651. Aunque Cromwell asaltó la ciudad de Perth, sede de su gobierno. Carlos intentó un golpe de audacia y marchó con su ejército sobre Londres. Derrotado en Worcwester, el 3 de septiembre, pudo escapar gracias a una serie de lances y aventuras realmente singulares. El 17 de octubre llegaba a las costas francesas. Desde este momento intrigó con Francia y España para que favorecieran su restauración. A consecuencia del acuerdo entre Mazarino y Cromwell (1654), abandonó París y se estableció en Alemania. De 1656 a 1658 residió en Brujas y Bruselas, en relación con los gobernadores españoles. En 1659 se trasladó a Fuenterrabía para obtener el reconocimiento de sus derechos en la Paz de los Pirineos. Pero esta gestión tampoco tuvo resultados, a pesar de que Cromwell había muerto el 3-IX-1658.

La anarquía constitucional inglesa y la reacción monárquica consecutivas a la muerte del lord Protector, determinaron que los mismos oficiales del ejército propusieran la restauración de Carlos II. Después del golpe de estado de Monk, el rey se puso en relación con este y por la Declaración de Breda (14-IV-1660) sentó las bases de una reconciliación nacional. El 8 de mayo fue proclamado rey en Westminster y el 29 hacia su entrada triunfal en Londres.

La Restauración de Carlos II

Durante veinticinco años Carlos II condujo la nave del Estado con una pericia de piloto consumado. De 1661 a 1679 predominó una política de reacción tradicionalista, muy aguda al principio y más moderada después. Esta fue la época del Parlamento Largo de la Restauración, que solo discrepaba del monarca en su franca actitud episcopalista y anglicana. El gobierno lo ejercieron de hecho, de 1660 a 1667, el conde de Clarendon, y de 1667 a 1673, los ministros de la Cábala bajo la suprema dirección de Carlos II. La restauración tuvo especial consistencia en el campo religioso, restableciéndose por el Acta de Uniformidad (1662) el predominio del episcopalismo y de la organización cerrada de Laud.

Una guerra contra Holanda (1664-1667) aunque proporcionó a Inglaterra Nueva York, representó un fracaso considerable para la monarquía. La paz de Breda (1667) fue seguida por la venta de Dunkerke a Luis XIV. Carlos II sacrificó lord Clarendon a los clamores de la oposición. En 1670 se concertó con Luis XIV de Francia para restablecer el catolicismo en Inglaterra y apoyarle en su política exterior a cambio de un subsidio económico (tratado secreto de Dóver de 1670).

En virtud de este acuerdo, Carlos II publicó en 1672 una Declaración de indulgencia. La medida suscitó una fuerte oposición, que se tradujo en el Parlamento por el voto del bill de Test (1673), una de las disposiciones que más coaccionaron a los católicos ingleses en los sucesivo. Un año más tarde, los parlamentarios obligaban al rey a firmar la paz a Holanda, con la que Inglaterra se hallaba en guerra desde 1672 en virtud del tratado de Dóver. En estas circunstancias cayó el ministerio de la Cábala.

La agitación religiosa, revelada por la supuesta conspiración de Tito Oates (1678), y la intranquilidad política se reflejaron en la constitución de un partido nacional, el cual triunfó en las elecciones parlamentarias de1679. Sus miembros representaban el incipiente espíritu liberal de los whigs. Fue este Parlamento que aprobó la ley de Habeas Corpus (1679) sobre la seguridad personal de los ingleses. También intentó imponer al monarca una ley de Exclusión que afectaba al duque de York, Jacobo, presunto heredero de la corona (1681). Entonces Carlos II procedió a la disolución del Parlamento, acto que fue acogido con gran entusiasmo por las universidades, los grandes propietarios y las poblaciones de provincia.

A favor de la reacción tory de 1681, Carlos II gobernó en forma más autoritaria. Admitió al duque de York en el Consejo real y halló en Luis XIV largos socorros para prescindir del auxilio financiero del Parlamento. El mismo hizo profesión de fe católica poco antes de morir en Londres, a consecuencia de una rápida enfermedad, el 6-II-1685.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 90.