Carlos I de Inglaterra

Datos biográficos

Rey de Inglaterra: 1625-1649
Rey de Escocia
Nacimiento: 19-XI-1600
Fallecimiento: 30-I-1649
Predecesor: Jacobo I
Sucesor: Carlos II

Biografía

Van Dyck nos ha legado un retrato perfecto de este personaje, que concuerda con las descripciones literarias de amigos y adversarios. Carlos I era un monarca de arrogancia viril, porte elegante, inteligencia despejada, gustos de artista, sensibilidad romántica y temple valeroso. Este fue el hombre que, como tantos otros políticos del continente, trató de imponer en Inglaterra la directriz histórica del absolutismo real. Para lograr su propósito no renunció a ningún arma: la doblez en muchos casos; la fuerza, cuando era preciso. Representante de su época, fracasó en su empeño ante un país que desde hacía siglos tenía profundamente arraigadas normas tradicionales de libertad personal y de intervención en los asuntos públicos, y que además, se escindía en ideologías religiosas irreductibles. Esta crisis espiritual hizo más dura la lucha de Carlos I y más dolorosa su suerte.

Charles I of EnglandCarlos I de Inglaterra por Anthony van Dyck

Segundo hijo de Jacobo I y Ana de Dinamarca, Carlos nació en Dunfermline el 19-XI-1600. Duque de Albany desde su bautizo y de York desde 1605, fue nombrado príncipe de Gales el 3-XI-1616, cuatro años después de la muerte del príncipe heredero Enrique. Desde esta época intervino en los asuntos públicos del país, preconizando el auxilio a su hermana, la electora del Palatinado, y apoyando la política de Bacon de Verulamio.

En 1623 emprendió un viaje a la corte de Madrid para concertar su enlace matrimonial con la infanta María, hija de Felipe III. Le acompañó a España el duque de Buckingham, cuya influencia sobre el joven príncipe era cada vez más notoria. A pesar de las promesas hechas por Carlos sobre la libertad religiosa que concedería a sus hijos y a su mujer, las negociaciones fracasaron. A su regreso a Inglaterra, contribuyó a que su padre rompiera las hostilidades con España (1624). Mientras tanto, se concertó su boda con la princesa Enriqueta María de Francia. Antes de que se celebrara —2-V-1625—, la muerte de Jacobo I había dado la corona de sus estados a Carlos I (27 de marzo).

Durante cuatro años las fricciones entre el rey y el Parlamento fueron constantes, y aumentaron a causa del desgraciado éxito de las empresas exteriores (derrota ante Cádiz en 1625; fracaso de las dos expediciones en auxilio a los hugonotes de la Rochela en 1627 y 1628). Los Comunes protestaban contra la cuantía de los impuestos, la política religiosa, la ostentación y los gastos de la corte, la incapacidad de Buckingham, y el nombramiento y retribución de los jueces.

En 1628, el tercer parlamento de Carlos I presentó una Petición de Derechos, que fue aprobada por el rey después de muchas vacilaciones. Aunque la Petición no era una medida revolucionaria sino defensiva de las libertades del país, respondía a un ambiente subversivo, cuya primera víctima fue el duque de Buckingham, asesinado en 1628. Luego se manifestó en forma muy radical sobre los asuntos religiosos. Carlos I se halló ante este dilema: o sumisión al Parlamento o golpe de estado. La intransigencia de los Comunes hicieron inevitable esta medida.

En 1629 el rey disolvía el Parlamento e inauguraba la crisis constitucional inglesa. De 1629 a 1640 Carlos I gobernó autoritariamente. Los objetivos de su política fueron: paz en el exterior, con la correspondiente prosperidad interna, y consolidación del poder de la monarquía mediante la reducción de las divergencias religiosas en Inglaterra, Escocia e Irlanda. Para esta obra confió en dos hombres de gran capacidad política: Guillermo Laud y lord Strafford. Gracias a su cooperación pensó estructurar con solidez su concepción gubernamental, aunque para ello fuera preciso doblegar todas las resistencias: hacia adelante, a través de las dificultades. Política resumida en la divisa de esta etapa de reinado: throughout.

Es posible que Carlos I hubiera triunfado, aun a pesar de la hostilidad de la burguesía inglesa contra ciertos impuestos establecidos por Strafford, si las medidas religiosas de Laud no hubiesen levantado un temporal revolucionario. Los primeros síntomas de la inminencia de la crisis se revelaron en Escocia desde 1637. En 1640 fueron tan graves que Carlos I convocó el Parlamento inglés. Esta fue su primera claudicación. La segunda, fue disolverlo al cabo de pocos días —Parlamento Corto— para volver a reunir otro Parlamento —el Largo—, en el curso del mismo año, ante la amenaza del ejército del Covenant escocés. Un nuevo error fue acceder a la detención y ejecución de sus dos fieles servidores, Laud y Strafford.

Espoleados los puritanos, que dominaban en los Comunes, exigieron una serie de garantías constitucionales, compendiadas en la Grand Remonstrance de 1641. Carlos I no podía ceder; pero ahora el único camino era el de imponer su autoridad por las armas. Después de un golpe de estado contra el Parlamento (4-I-1642) en que intervino personalmente, abandonó Londres el 10 del mismo mes ante la hostil actitud de la ciudad que había abrazado la causa de la revolución.

Fracasos e intrigas contra Cromwell

La guerra civil asoló los campos de Inglaterra. Apoyado por la caballería de la gentry, Carlos I logró en un principio varios triunfos, como el de Edgehill (1642), que aisló a Londres de los condados occidentales. La indecisa acción de Wewbury (1643) le permitió abrigar aun mucha confianza en el restablecimiento de su autoridad en un país fatigado por la lucha y con un Londres lleno de fervores realistas.

Pero la colaboración de los puritanos ingleses y los presbiterianos escoceses, y, sobre todo, la acción de Oliver Cromwell, determinaron un cambio radical en la lucha. Derrotadas sus fuerzas en Marston Moor (1644) y Naseby (1645), Carlos I estaba realmente vencido. Pero en aras de sus ideales, empezó una serie de intrigas con los distintos bandos ingleses que echaron gran descrédito sobre su monarquía, El 5-V-1646 se refugió en Escocia, donde práctico la misma política, cuya finalidad era dar largas a las negociaciones sobre el Covenant esperando un triunfo de las tropas realistas en Escocia.

Durante algún tiempo Carlos I negoció con el Parlamento con vista a un acuerdo, pues tanto uno como otro se habían de defender del enemigo común: la minoría puritana e igualitaria del ejército. Accedió, en parte, a las Proposiciones de Newcastle, pero el 3-VI-1647 fue arrebatado por el ejército, el cual lo encerró en Hampton Court. Los militares revolucionarios le presentaron una serie de reivindicaciones que involucraban una verdadera claudicación de la autoridad monárquica. El rey negoció con todos los partidos.

El 11 de noviembre se escapaba de su cárcel y se refugiaba en el castillo de Carisbrooke, en la isla de Wight. Desde este lugar, sin ejército ni autoridad, aun intentó mantener su situación recurriendo a la alianza con Escocia por el tratado secreto llamado the Engagement. Los ingleses no le perdonaron este pacto, que consideraron como el testimonio más evidente de su traición. Cromwell, que acababa de vencer a los escoceses en el Norte, se decidió por último contra Carlos I. Depuró el Parlamento de los elementos realistas y solicitó el juicio del monarca.

Este fue conducido al castillo de Hurst el 1-XII-1648 y al de Windsor el 23 de diciembre. Compareció ante la Alta Corte de justicia el 20-I-1649 y fue condenado a muerte siete días después. La sentencia se cumplió el 30 del mismo mes en el Banqueting House de Whitehall, ante un pueblo realmente estupefacto, que a pesar de sus convicciones religiosas y políticas mantenía íntegramente el amor y el respeto a la realeza.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 69-70.