Juan II de Francia

Datos biográficos

Dinastía: Capeta Valois
Rey de Francia: 1350-1364
Sobrenombre: el Bueno
Nacimiento: 1319
Fallecimiento: 8-IV-1364
Predecesor: Felipe VI
Sucesor: Carlos V

Biografía

La muerte de Felipe VI el 22-VIII-1350 dio la coronación de Francia a su primogénito, el príncipe Juan, habido en 1319 de Juana de Borgoña. La estirpe de los Valois, que proporcionó en general soberanos débiles y enfermizos, aunque alguno de ellos revelara aptitudes intelectuales y políticas extraordinarias, se enriqueció con un tipo extravagante.

Arresto de Carlos el Malo por Juan el Bueno.Arresto de Carlos el Malo por Juan el Bueno.

Juan II, llamado el Bueno, no reunía ninguna dote para gobernar. Era frívolo, pródigo, versátil y muy poco inteligente. En lo único que se distinguió fue en la violencia de sus actos y en el mantenimiento de su palabra de caballero medieval. Condiciones muy poco propicias para hacer frente a sus adversarios, el famoso Eduardo III de Inglaterra y el no menos famoso, aunque por distinto motivo, Carlos el Malo de Navarra. Al ceñir la corona de San Luis, Juan II tuvo que enfrentarse con la amenaza inglesa, que había culminado últimamente en la victoria de Crecy y la toma de Calais (1346 y 1347). En 1348 se había firmado una tregua entre los dos reinos, que fue prorrogada hasta 1355, tanto a instancias del Papado como a causa de los devastadores efectos de la Peste Negra.

Pero bajo estas apariencias de paz, se mantenía vivo el fuego de las hostilidades. Contribuyó a hacerlas más encarnizadas la traición de Carlos el Malo de Navarra, yerno de Juan II, quien abominaba la raza de los Valois y aspiraba a la corona de Francia. Carlos entró en tratos con los ingleses desde 1354 e incitó al delfín Carlos (V) a apoderarse de la corona. En un acto de intrepidez, Juan II detuvo al rey de Navarra en Ruán el 5-IV-1356 y le mandó cargado de cadenas a Château-Gaillard.

Por aquel entonces los ingleses habían pasado de nuevo al ataque bajo la dirección del Príncipe Negro. Sus huestes arrasaron los territorios próximos al Loira. Cuando regresaban a Guyena, les salió a su paso el ejército francés al mando del propio Juan II. La acción se libró cerca de Poitiers (19-IX-1356) y acabó con la rotunda victoria del Príncipe Negro. Juan II, que combatió hasta el fin como un bravo caballero, cayó en poder de los ingleses. El Príncipe Negro le proclamó el guerrero más valeroso de su reino, pero se lo llevó como prisionero a Londres.

Permaneció en Inglaterra durante cuatro años. El 24-V-1359 firmó los preliminares de Londres, por los que renunciaba a grandes posesiones de territorio francés en favor de Eduardo III: Normandía, Bretaña, Anjou, Maine, Turena, etc. Afortunadamente, su hijo Carlos V, que ejercía la regencia, supo maniobrar con tal acierto que arrancó del rey inglés el tratado de Bretigny (8-V-1360), ratificado luego por Juan II en Calais (9 de octubre), mucho más favorable, aunque sin dejar de ser adverso.

Juan II fue puesto en libertad a cambio de un rescate de 3.000 escudos de oro, pagaderos en seis años. Dejó en Londres como rehén a su hijo Luis de Anjou. A su regreso a Francia cometió tales errores que estuvo a punto de comprometer la obra de saneamiento iniciada por su hijo Carlos. Por fortuna, el duque de Anjou huyó de Inglaterra, y Juan se vio obligado a reintegrarse a Londres. A poco de pisar tierra inglesa, una enfermedad se lo llevó al sepulcro el 8-IV-1364.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 146-147.