Carlos VIII de Francia

Datos biográficos

Dinastía: Valois
Rey de Francia, 1483-1498
Sobrenombre: el Afable
Nacimiento: 30-VI-1470
Fallecimiento: 7-IV-1498
Predecesor: Luis XI
Sucesor: Luis XII

Biografía

Hijo de Luis XI y de Carlota de Saboya. De constitución débil y enfermiza, se educó lejos de la Corte por lo que su instrucción era muy deficiente, hasta el extremo de no saber leer, y al morir su padre, aunque ya contaba trece años y hubiera podido gobernar solo, se le asoció como regente y por disposición expresa de Luis XI, a su hermana mayor Ana, esposa del señor Beaujeu.

Carlos VIII Anónimo, s. XVICarlos VIII Anónimo, s. XVI

Varios de los nobles principales, como los duques de Orleáns y de Borbón, se creían con más derecho que la hermana del rey a ejercer la tutela sobre aquél, impusieron la reunión de los Estados generales que se celebró en Tours el 5 de enero de 1484. Los diputados presentaron varias disposiciones pidiendo reformas y economías en la administración y aprobaron otra declarando mayor de edad al rey que desde entonces no había de tener regente. El duque de Orleáns que aspiraba a substituir a Ana de Beaujeu, mostró ostensiblemente su descontento y al año siguiente se levantó en armas, pero no tardó en ser sometido y aun encarcelado, si bien poco después recobró la libertad y se reconcilió con el rey, a quien más tarde había de suceder con el nombre de Luis XII.

Otro de los que deseaban intervenir directamente en los asuntos de Francia era el archiduque Maximiliano, padre de Margarita de Austria, a quien Carlos estaba prometido; pero Ana de Beaujeu, deseando quitarle todo pretexto para ello, rompió este matrimonio y casó a su hermano con Ana de Bretaña, con lo que no solo consiguió su objeto, pues aumentó el territorio de la nación, si bien desde aquel momento perdió toda influencia sobre Carlos.

El joven rey quiso entonces reivindicar sus derechos sobre el reino de Nápoles, que ocupaba entonces una rama de la casa de Aragón, y aunque algunos de sus consejeros eran enemigos de toda empresa belicosa, Carlos no abandonó sus propósitos debiendo, antes de partir, firmar el tratado de Etaples con Inglaterra, el de Barcelona con Fernando V, por el cual restituía a España la Cerdeña y el Rosellón, y el de Senlis con el archiduque Maximiliano que por virtud de él entraba en posesión de los condados de Borgoña, Artois, Charolais y Noyon, sacrificios a los que se prestó con objeto de concentrar todos los elementos de que disponía para futuras conquistas.

Se reunió, pues, un numeroso ejército que pasó a Italia al mando del duque de Orleáns y del rey, pero era tan precaria la situación del Tesoro que apenas llegado hubo de contratar un empréstito de 50.000 ducados. Las dicordias que minaban a los principales estados italianos, sin excluir el papado, permitieron a Carlos hacer rápidas conquistas, y la victoria de Rapillo obtenida por las tropas francesas contra las fuerzas combinadas de Alejandro VI y Fernando de Nápoles, acabó de atemorizar a los italianos, pero Carlos se mostró poco hábil y sus vacilaciones le impidieron aprovechase de sus situación como hubiera podido hacerlo.

En efecto, las principales ciudades de Italia le recibieron triunfalmente; Nápoles, Milán, Lucca, Pisa, Florencia, Venecia y por último Roma le abrieron las puertas y Alejandro VI tuvo que encerrarse en el castillo de Sant Angelo, pero la conducta de Carlos creaba poderosos enemigos y los italianos no tardaron en reaccionar olvidando momentáneamente sus rencillas para unirse contra invasor y se formó una coalición en la cual entraban España, el duque de Milán, Venecia, el Imperio y el papa.

El rey, comprendiendo lo crítico de las circunstancias, dejó a Gilberto de Montpensier con 12.000 hombres y con el resto se dispuso a pasar los Apeninos, debiendo librar en el trayecto la corta pero sangrienta batalla de Fornovo. Por su parte los coaligados sitiaron y tomaron Novara, y Nápoles volvió a la casa Aragón, apoyada eficazmente por Gonzalo de Córdoba

Carlos, en Francia, se había entregado a los más desenfrenados placeres, pero no olvidaba nunca sus aspiraciones sobre Italia donde se había operado una nueva reacción que podía serle favorable. Se disponía ya a emprender una segunda expedición a Italia, cuando, hallándose en el castillo de Amboise, se dio un golpe en la frente, al pasar por una puerta demasiado baja, que le hizo perder el conocimiento, muriendo después de nueve horas. De su matrimonio con Ana de Bretaña tuvo un hijo, Carlos Orlando, que murió antes que él, sucediéndole su primo el duque de Orleans que casó con su viuda.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 pág. 1055-1056.