Felipe IV de Francia [I] de Navarra

Datos biográficos

Dinastía: Capetos
Rey de Francia: 1285-1314
Rey de Navarra: 1284-1314
Sobrenombre: el Hermoso
Nacimiento: 1245
Fallecimiento: 1285
Predecesor en Francia: Felipe III
Predecesor en Navarra: Juana I
Sucesor: Luis X

Biografía

Hijo de Felipe III el Atrevido y de su primera esposa Isabel de Aragón, nació en 1268 y murió en Fontainebleau el 29-XI-1314. Sucedió a su padre y fue consagrado en París el 6-I-1286, junto con su esposa Juana, hija de Enrique I de Navarra, con la que se había casado dos años antes. Se le considera un gran estadista, supo rodearse de sabios consejeros, los legistas, imbuidos de la idea de la omnipotencia del estado y formados en el derecho romano: Pierre Flote, Guillaume de Nogaret y Enguerrand de Marigny, entre otros.

Felipe IV el HermosoFelipe IV el Hermoso

Inició su reinado deshaciéndose con habilidad del asunto de Nápoles, en el que su padre había intervenido contra Aragón en apoyo de los angevinos, guerra que fue desastrosa para Francia y que Felipe I de Navarra tuvo el buen juicio de terminar en 1291 por el tratado de Tarascón (19 de febrero), ratificado por el de Agnani en 1295. Posteriormente intervino en Flandes en favor del patriciado urbano y contra el conde Gui de Dampierre; en 1297 ocupó las principales ciudades flamencas y, después de haber arreglado sus diferencias con Inglaterra a propósito de Guyena (1300), hizo prisionero a Gui, que creía poder contar con el apoyo inglés.

Las ciudades reaccionaron, pues no habían luchado contra el conde para caer en manos del rey, y asesinaron a los oficiales reales maitines de Brujas, 1302; después de una derrota del ejército francés (Courtrai, 1302), este venció a los flamencos (Mons-en-Pévèle, 1304) y les hizo firmar un tratado (1305) por el que se devolvía el condado al hijo de Gui de Dampierre, Roberto de Béthune. Sin embargo no logró que su hermano Carlos de Valois fuera elegido emperador (1308).

Tuvo conflictos con el papado: en 1296, a propósito de los diezmos que el rey quería imponer al clero; Bonifacio VIII respondió prohibiendo al clero dar subsidios a los laicos Clericis laicos, en febrero de 1296; el rey prohibió toda salida de oro y plata del reino, de los que el papa protestó Inefabilis amoris, en septiembre de 1296; finalmente el papa cedió, canonizando a Luis IX (1297).

Un nuevo conflicto, más grave, estalló en 1301, cuando el rey detuvo al obispo de Pamiers, acusado de insultar a la corona e intrigar con Aragón. Bonifacio reaccionó violentamente Ausculta fili, en diciembre de 1301, acusando al rey de violar las prerrogativas de la Iglesia y convocó un concilio para tomar medidas (1302). El papa recordó su suprema autoridad en la bula Unam sanctam, en noviembre de 1302, y se disponía a excomulgar a Felipe, cuando los hombres de este y de los Colonna detuvieron a Bonifacio en Anagni en septiembre de 1303; este, después de ser liberado por la población de la ciudad, murió al mes siguiente.

Sus sucesores, Benedicto XI y, sobretodo Clemente V, elegido por intervención de Felipe, hicieron marcha atrás: Clemente nombró muchos cardenales franceses en 1305, se instaló definitivamente en Avignon en 1309 y derogó todas las decisiones de Bonifacio VIII contra Felipe IV (1311). El estado francés había vencido a Roma. Paralelamente, Felipe intensificó la actuación de la justicia real en el interior de los feudos, y creó una serie de instituciones centralizadoras (consejo del rey), reunió asambleas estamentales, dio importancia creciente a la cancillería y reformó la administración financiera.

El último gran escándalo del reino fue el proceso contra los templarios, al parecer para adueñarse de sus inmensas riquezas. Los jefes de la orden fueron detenidos en octubre de 1307, acusados de herejía. En 1309 un primer grupo de templarios fue quemado en la hoguera; en 1312 la Santa Sede suprimió la orden; en 1314 Felipe mandó quemar a los dignatarios del Temple como relapsos. Otro escándalo fue el juicio contra las nueras de rey, como adúlteras. Se intentó restablecer el prestigio monárquico saneando la situación financiera del reino, lo que consiguió Enguerrand de Marigny con las ordenanzas de 1314.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Larousse, Ed. Planeta, 1993, tomo 9 pág. 4277.