Felipe I de Francia

Datos biográficos

Dinastía: Capetos
Rey de Francia: 1060-1108
Nacimiento: 1052
Fallecimiento: 1108
Predecesor: Enrique I
Sucesor: Luis VI

Biografía

Rey de Francia, 1060-1108. Dinastía Capetos. Hijo de Enrique I y de Ana de Rusia, n. en 1052 y m. en Melun en julio de 1108. Contaba apenas siete años cuando su padre le hizo consagrar en Reims (23-V-1059), ceremonia a la cual asistieron la mayor parte de los grandes señores y prelados del reino. Al año siguiente murió Enrique I, que había designado a su hermano político Balduino de Flandes para ejercer la tutela del joven príncipe y compartir las funciones de la regencia con la reina viuda Ana. Ya con motivo del cumplimiento de las disposiciones testamentarias surgieron las primeras disensiones de este reinado, pues Roberto, duque de Borgoña y hermano de Enrique I, se creía con mejor derecho que Balduino V a la tutela.

Felipe I de FranciaFelipe I de Francia.

En 1066 fue Felipe I declarado mayor de edad, siendo uno de los primeros actos de su gobierno agregar a los dominios reales Chateau-Landon y el condado de Gatinais, conquista que tenía un doble valor territorial y estratégico por cuanto unía los valles del Sena y del Loira y le facilitaba el acceso a las principales ciudades de sus Estados. Más tarde intervino en los asuntos de Flandes, donde había estallado la guerra civil entre los herederos de Balduino V, pronunciándose en favor de Balduino. En 1076 Inglaterra declaró la guerra a Francia, haciendo las paces al año siguiente, para reanudarse más tarde las hostilidades a causa de haber acogido Felipe I favorablemente a Roberto, hijo de Guillermo, rey de Inglaterra, que se había rebelado contra su padre. Poco después Felipe I se unió a Guillermo contra Roberto y el 18 de mayo de 1080 se concluyó la paz entre el padre y el hijo.

En 1087 se renovó la lucha entre el rey de Francia y el duque de Normandía por la posesión del Vexin, y ante las vejaciones que sufrían los súbditos ingleses, intervino el rey de Inglaterra Guillermo el Conquistador, quien exigió a Felipe I no solo la reparación de los daños sufridos, sino la cesión de Mantes, Pontoise y Chaumont-en-Vexin. Ante las contestaciones dilatorias de Felipe I, Guillermo equipó un ejército y se presentó ante Mantes, de la que se apoderó el 15 de agosto, pero fue herido en la contienda y murió pocos días después.

En 1092 quiso divorciarse de su esposa Berta, que ya le había dado varios hijos, para casarse con Bertrada, esposa de Fulques, conde de Anjou, que aún vivía. La Iglesia se negó a pronunciar los dos divorcios que eran necesarios para que se efectuase el matrimonio, pero este fue celebrado a pesar de que la mayoría de los obispos se negaron a acudir al llamamiento del rey. Resultado de esto fue una violenta lucha entre Felipe I y el episcopado, cayendo sobre el rey una serie de excomuniones que le impidieron tomar parte en la Cruzada, como era su deseo.

Desde entonces, su mayor preocupación fue reconciliarse con la Iglesia, y en 1094, al morir Berta, creyó que el asunto se solucionaría fácilmente, pero no fue así, porque aún vivía Fulques, el marido de Bertrada. Un Concilio reunido en Autum el 15-X-1094 lanzó una nueva excomunión contra el rey, renovada en el Concilio de Clermont (XI-1095). Felipe I prometió entonces separarse de Bertrada, pero al no cumplirlo, el Concilio celebrado en Poitiers (1097) ratificó la excomunión, que fue cumplida rigurosamente, se le prohibió el uso de la corona y de la púrpura real.

Por aquel entonces, Guillermo el Rojo, rey de Inglaterra, quiso apoderarse del Vexin, pero Luis, hijo de Felipe I, le opuso una resistencia heroica, concluyéndose una tregua en 1098. Luis, a quien su madrastra quería excluir del trono en provecho de sus hijos, había sido alejado de la corte, pero Felipe I, dándose cuenta de los difícil de su situación, le asoció al gobierno y le hizo elegir rey por los grandes. Bertrada, no obstante, prosiguió su lucha contra Luis, que se hallaba entonces en Inglaterra, e intentó hacerle asesinar.

En 1101 el heredero regresó a Francia y se posesionó del gobierno absoluto de la monarquía, procurando atraerse a la Iglesia y a los señores. Felipe I, por su parte, estaba completamente embrutecido y su estado inspiraba lástima por lo que, mediante la condición de no tener ningún trato con su esposa, le fue levantada la excomunión en 1104.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 23 pág. 610.