Canuto II de Dinamarca

Datos biográficos

Dinastía: Harthacnut
Rey de Dinamarca: 1014-1035
Rey de Inglaterra: 1016-1035
Rey de Noruega: 1031-1035
Nacimiento: 994
Fallecimiento: 1036
Predecesor: Harald II
Sucesor: Canuto III

Biografía

Canuto II  de Dinamarca, Inglaterra y NoruegaCanuto II de Dinamarca, Inglaterra y Noruega

Rey de Inglaterra y de Dinamarca en 1014, y de Noruega en 1031, nacido en 994 y m. en 1036; era hijo de Sweyn o Suenón, rey de Dinamarca, y a la muerte de aquél (1014) fue proclamado rey de Inglaterra por los guerreros dinamarqueses que formaban la Thingmannalith o guardia de los reyes de Dinamarca, los cuales a bordo de la flota dinamarquesa asolaban a la sazón las costas británicas, pero los thanes ingleses llamaron a su legítimo soberano Ethelredo, a quien Sweyn había obligado a refugiarse en Normandía, previniéndole que si se comprometía a gobernarles mejor que antes le reconocerían como rey, viéndose Canuto obligado a regresar a Dinamarca para juntar un fuerte ejército, con el que al año siguiente (1015) atacó de nuevo a Inglaterra con una poderosa armada, apoderándose de aquel reino, excepto la ciudad de Londres, que le permaneció fiel.

Sitiada la capital por Canuto, en el 1016, murió dentro de sus muros Ethelredo, heredando sus derechos su hijo Edmund Ironside; la capital fue sitiada dos veces por Canuto y en menos de un año se libraron seis batallas entre ambos contendientes; aunque Edmundo llevó la peor parte en la lucha, Canuto firmó con él un tratado de paz por el que le dejaba la soberanía de la Inglaterra meridional, quedándose él con la septentrional, o sea todos los territorios comprendidos al N. del Támesis, pero con la cláusula de que al morir cualquiera de los dos contratantes, el sobreviviente le sucedería en sus dominios; Edmundo Ironside, o Costilla de Hierro, falleció en 1017, existiendo vehementes sospechas de que fue asesinado por dos de sus chambelanes, instrumentos de la deslealtad de Canuto, quien sin pérdida de tiempo se proclamó único soberano de Inglaterra, encontrándose a los veinte años en pacífica posesión del reino, después de reprimir con cruel severidad algunas tentativas de rebeldía.

Era de elevada estatura y bastante corpulento, cabellera abundante, varoniles y hermosas facciones y de mirada altiva. Canuto, que había sido hasta entonces inhumano y sanguinario, al verse libre de rivales, fue un soberano clemente y justo, llamando a los altos cargos del Estado a los más dignos de ocuparlos por sus condiciones y aptitudes; su llaneza y afabilidad le granjearon las simpatías de todos, hasta de las clases sociales más humildes, resultado al que contribuyó poderosamente el restablecimiento de las leyes dictadas por Alfredo el Grande y la justicia con que gobernó a sus súbditos.

En 1017, viudo de su primera mujer Alfguiva, casó con Emma, viuda de Etelredo II, para granjearse el afecto de los ingleses, a los cuales respeto sus libertades y fueros. Príncipe muy piadoso, hizo también construir a sus expensas numerosas iglesias y monasterios, emprendiendo en 1026 una peregrinación a Roma; a su regreso escribió una epístola dirigida a su pueblo, en la que refería los incidentes de su viaje entre candorosas exhortaciones a la virtud. En el transcurso de la peregrinación concerto el casamiento de su hija Grunilda con Enrique, hijo de Conrado II de Alemania, recibiendo en cambio la Marca del Schleswig. Poco después envió misioneros ingleses a Escandinavia para apresurar la caída del paganismo y fundó obispados en Fionia, Seeland y Escocia, dependientes del arzobispado de Hamburgo.

En 1018 sucedió a su hermano Haroldo en el reino de Dinamarca, sometiendo en 1023 a los samlandeses; en 1028 fue proclamado además soberano de Noruega, y de este modo reunió bajo su cetro un extenso imperio que, a su muerte, ocurrida en Shaftesbury en 12 de Noviembre de 1035, se dividió entre sus tres hijos, heredando Sven Noruega, Haroldo Inglaterra, y Harthacnut Dinamarca. Canuto es el héroe de numerosas leyendas medievales.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 16 pág. 317.