Ludovico Pío de Francia

Datos biográficos

Emperador Sacro Imperio: 814-840
Rey de Aquitania: 781-814
Nacimiento: 778
Fallecimiento: 840
Predecesor: Carlomagno
Sucesor: Carlos el Calvo
Padre: Carlomagno
Madre: Hildegarda
Consorte: Irmengarda
Consorte: Judith

Biografía

Hijo de Carlomagno y de Hildegarda, nació en Chasseneuil en 778 y murió cerca de Ingelheim en 840. A los tres años fue coronado rey de Aquitania en Roma, en 813 fue asociado al Imperio, y al año siguiente sucedió a su padre. Antes había tomado parte en muchas expediciones contra los sajones, los lombardos, los gascones y los árabes, pero no demostró afición a la guerra, a pesar de que era valiente y de un temperamento robusto, cuidando, durante su reinado en Aquitania, más de la reforma del clero y de los asuntos eclesiásticos, que de todo lo demás.

Carlomagno corona a Ludovico Pío.Carlomagno corona a Ludovico Pío.

Al suceder a su padre, uno de sus primeros actos fue desterrar a sus hermanos ilegítimos y demás parientes, y después a los ministros del reinado anterior. Después concedió la amnistía a los sajones y frisones, a los que devolvió el uso de sus leyes, pudiendo entonces dedicarse a la administración de la Iglesia.

Algo más tarde pasó a Francia el papa Esteban IV y Luis I fue a recibirle a Reims, en cuya catedral recibió solemnemente la corona imperial (octubre de 816). Un año más tarde, a causa de un accidente en el cual el emperador estuvo a punto de perder la vida, Luis I arregló su sucesión, asociando al Imperio a su hijo Lotario I y dando a cada uno de sus otros dos hijos un reino: a Pepino la Aquitania, y a Luis la Baviera.

Durante este tiempo, Bernardo, rey de Italia, se sublevó y, vencido, fue condenado a muerte, pero Ludovico Pío le perdonó la vida, si bien le hizo sacar lo ojos, pena a la que no sobrevivió el desgraciado príncipe. Luis atormentado por los remordimientos, hizo confesión de sus pecados (822) y llamó a dos de los ministros de su padre, Wala y Adelhardo, que no tardaron en ejercer toda su influencia en la corte.

Luis había casado en segundas nupcias con Judith, hija del conde Welfo de Baviera, de la que tuvo en 823 un hijo, el futuro Carlos el Calvo, que motivó un nuevo reparto del Imperio, al que se oponían los nobles, creándose por fin para él un nuevo reino, el de Alemania. Wala, que se había retirado a un monasterio, se convirtió en el jefe de los descontentos y, con la complicidad de los hijos del emperador, Lotario y Pepino, consiguió sublevar toda la nobleza contra Bernardo, favorito del emperador, al que acusaban de adulterio con la emperatriz y de haber tramado un complot contra Ludovico.

Los conjurados pudieron apoderarse de Bernardo y de Judith, pero Bernardo consiguió huir a Barcelona y la emperatriz tomó el velo en el monasterio de Santa Radegunda de Poitiers, mientras que el emperador, encerrado en Compiègne, esperaba su destitución para hacerse monje, pero la división de sus enemigos le salvó y pudo recuperar la corona, pero no el prestigio imperial.

Lotario hubo de hacer acto de sumisión a su padre, volvió a Italia privado del Imperio y juró no volver a intentar nada sin la voluntad de su padre. Sin embargo, en la corte continuaron las intrigas, especialmente entre los hermanos, que conspiraban de continuo unos contra otros, y todos contra su padre.

Lotario consiguió el apoyo del papa Gregorio IV, y ambos se pusieron en camino para salir al encuentro del emperador, siendo poco después reforzados por Luis y Pepino; los dos ejércitos se encontraron en 24-VI-823, entre Basilea y Colmar, pero antes de entablar combate entraron en negociaciones; Luis se negó a abandonar a su esposa y a desposeer a Carlos, como se le exigía, pero cuando quiso dejar a la suerte de las armas lo que la diplomacia no había podido arreglar, se encontró con que su ejército lo había abandonado, y se vio obligado a tratar como inferior con sus hijos, que le encerraron en un monasterio, desterrando a Judith a Italia.

Lotario, que era el principal instigador de la rebelión, para dar más fuerza a la caída de su padre, hizo que fuese destituido por un sínodo, y luego lo llevó consigo a Soissons y Aquisgrán. Sin embargo, Luis y Pepino, bien fuese por arrepentimiento, o bien por odio a su hermano mayor, acabaron por unirse a su padre y fueron contra Lotario que, impotente para derrotarles, huyó a Provenza.

Ludovico Pío fue repuesto una segunda vez en el trono, pero se negó a perseguir a Lotario, contentándose con enviarle a Italia, pero aquél consiguió reunir un ejército y marchó contra su padre, que le derrotó y le obligó a volver nuevamente a Italia. Luis I se hizo coronar otra vez y encontró ocasión para hacer un nuevo reparto del Imperio, también en provecho del hijo del su segundo matrimonio, Carlos, pero a pesar de ello Judith no estaba satisfecha y entró en negociaciones con Lotario y luego con Pepino.

Así continuó hasta el fin del reinado, tan pronto siendo víctima de las intrigas de sus hijos, como de las de su esposa, hasta que la muerte le sorprendió cuando se dirigía a una asamblea que había de celebrarse en Worms.

Luis I era hombre de buenas intenciones, justo y bueno, pero su falta de energía hizo que durante su reinado no hubiese un momento de paz, y al morir dejó sus Estados en la mayor anarquía. De su matrimonio con Irmengarda había tenido tres hijos: Lotario, Pepino y Luis, y de Judith, a Carlos el Calvo.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 31 págs. 615-616.