Carlos II de Francia

Datos biográficos

Dinastía: Carlovingios
Emperador Sacro Imperio: 875-877
Sobrenombre: el Calvo
Nacimiento: 823
Fallecimiento: 6-X-877
Predecesor en Francia: Ludovico Pío
Predecesor en el Imperio: Luis II el Joven
Sucesor en Francia: Luis II el Tartamudo
Sucesor en el Imperio: Carlos III el Gordo

Biografía

Rey de Francia, 840-877. Rey de Italia, 876-877. La obra de unificación imperial realizada por Carlomagno, mantenida con sensibles quebrantos por Ludovico Pío, se deshace durante el gobierno de sus nietos. Las fuerzas ocultas bajo aquella imponente fachada trabajan para abrirse paso: las diferencias idiomáticas y raciales, las distinciones mentales y culturales, el mundo feudal atizado por el creciente peligro de las invasiones normandas, todo contribuye a preparar el nacimiento de la Europa nacional. Este hecho se registró durante el gobierno y bajo la influencia directa de Carlos el Calvo, instrumento, quizá inconsciente, del devenir histórico.

Miniatura que representa a Carlos el Calvo, procedente del Salterio de Carlos el Calvo.Miniatura que representa a Carlos el Calvo, procedente del Salterio de Carlos el Calvo.

Ya el nacimiento del futuro emperador y rey de los francos occidentales determinó la crisis del sistema carolingio. Carlos era el cuarto hijo de Ludovico Pío, habido de su segunda mujer, Judit de Baviera. A poco de haber nacido, en 829, su padre violó el acta de sucesión otorgada en 817 para conferir a su benjamín un reino de Alemania con Alsacia, Recia y una parte de Borgoña.

Esta participación produjo el alzamiento de Lotario y la humillación de Ludovico en Compiègne (830). Pero vencida la revuelta, el emperador insistió en favorecer a Carlos. En 831 le confirmaba de nuevo en su reino alemán y en 832 añadía a esta parte la Aquitania, de la que despojaba a Pepino II. Tantas complacencias acabaron en una segunda sublevación. Abandonado de todos, Ludovico Pío tuvo que fugarse, con su esposa Judit y su hijo Carlos, de su campo de Rothfeld (24-VI-833), para ir a suplicar benevolencia a sus tres hijos mayores. Por último, restablecido en su autoridad, sacrificó el Imperio en aras del amor a Carlos, a quien concedía, poco antes de morir, en 838, el reino de Francia occidental.

Esta liquidación del imperio carolingio se ratifica poco tiempo después de la muerte de Ludovico Pío (840). Aliado Carlos el Calvo (que solo tenía 17 años) con Luis el Germánico, derrotan a su hermano, el emperador Lotario, en el campo de batalla de Fontenoy (25-VI-841). Desde entonces la separación nacional está consumada. Así se revela en el famoso juramento de Estrasburgo de 14-II-842 —concertado entre Carlos y Luis— y se declara de modo solemne en el tratado de Verdún (agosto del mismo año).

En este acto nacen Francia, Alemania e Italia, y, asimismo, esta zona de litigios del Rin —la Lotaringia— tan duramente disputada a través de los siglos.

El Imperio carolingio ha muerto en Verdún. Pero la idea imperial sobrevive, quizá vinculada a un deseo de prepotencia y, en todo caso, a la intelectualidad eclesiástica. Mientras los tres reyes carolingios ambicionan los territorios de sus hermanos, pese a las declaraciones de confraternidad de Thionville (844), Mersen (847 y 851), Coblenza (848) y Attigny (851), la Iglesia trabaja para restablecer la unidad carolingia, en cuya misión destacan los nombres de los papas Nicolás I y Juan VIII.

La suerte parece ayudar sus nobles propósitos. En 855 muere Lotario I; entre 863 y 875 le siguen a la tumba sus tres hijos, a quienes había dado tres porciones de sus estados. Estas defunciones abren ancho campo a la ambición de Carlos el Calvo y Luis el Germánico. El primero ya había intentado apoderarse, en 863, del reino de Provenza, y en 869, de la herencia de Lotario I, la cual había debido repartirse con su hermanastro por el tratado de Mersen de 870.

Ahora bien, en 875, con un gesto de audacia, Carlos pasa a Italia y se hace coronar emperador el 25 de diciembre y rey de Italia el 31 de enero del siguiente año. ¿Se restaurará la unidad de la herencia carolingia? Tal parece presumible cuando sobreviene la muerte de Luis el Germánico, el 28-VIII-876. Carlos marcha hacia la Francia oriental para reclamar sus derechos a aquella corona. Pero sufre una espantosa derrota en Andernach (8 de octubre). Carlos no había de sobrevivir un año a este desastre (murió al atravesar el monte Cenis el 6-X-877).

En el interior de su Estado, Carlos tuvo que sofocar varias revueltas en la Aquitania y luchar contra los bretones y los normandos. Ante los primeros sufrió las derrotas de Ballon (845) y Juvardiel (851). En cuanto a los segundos, invadieron el norte de las Galias y atacaron repetidamente los valles del Sena y del Loira, causando terribles estragos. Estas conmociones preparaban el trágico hundimiento de la autoridad real después del reinado de Carlos el Calvo..

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 105.