María Teresa I de Austria

Datos biográficos

Dinastía: Habsburgo
Archiduquesa de Austria: 1740-1780
Nacimiento: 13-V-1717
Fallecimiento: 29-XI-1780
Predecesor: Carlos III de Hungría
Sucesor: José II

Biografía

Reina de Hungría y Bohemia, 1740-1780. Emperatriz consorte del Sacro Imperio, 1740-1780. Si muchos fueron los que crearon el Imperio de los Austrias en la Edad Moderna, una sola mujer lo conservó y defendió en un momento de gravísima crisis internacional. Esta fue María Teresa de Austria, gran señora con corazón de rey. Activa, inteligente, resuelta, sus méritos no solo estriban en haber salvado el destino del Imperio de sus mayores e incluso en haberlo aumentado territorialmente, sino también en haber emprendido con suma discreción una serie de reformas administrativas, sociales y económicas que proporcionaron grandes beneficios a los países de su monarquía. En resumen, María Teresa es una de las grandes soberanas de la Historia.

Retrato de María Teresa I por Martin van Meytens (1759).Retrato de María Teresa I por Martin van Meytens (1759).

Hija primogénita del emperador Carlos VI y de Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel, María Teresa nació el 13 de mayo de 1717 en Viena, cuatro años después que su padre promulgara la Pragmática Sanción (19-IV-1713) que daba a sus posibles herederas el derecho a sucederle en el trono en detrimento de las hijas de su hermano José I. Desde su más tierna edad, el nombre de María Teresa jugó un papel interesante en la gran política internacional. Varios fueron los príncipes que aspiraron a su mano, e incluso en 1725 y 1726 se firmaron sendos acuerdos entre las cortes de Viena y Madrid dándola en matrimonio a uno de los hijos de Isabel Farnesio, la esposa de Felipe V de España.

Pero en el asunto de su matrimonio, María Teresa escogió libremente la persona de su marido, de modo que el 12-II-1736 casó con el duque Francisco de Lorena (futuro Francisco I, emperador de Alemania), el cual, por el tratado de paz de Viena de 1736, permutó sus estados con el gran ducado de Toscana. La joven pareja entró en Florencia en enero de 1739; pero su estancia en Italia fue de breve duración, pues a la muerte de Carlos VI (20-X-1740) su hija tuvo que empuñar el cetro de los Habsburgos en Hungría, Bohemia y Austria.

Su ascensión al trono fue caracterizada por el desencadenamiento de la guerra de la Pragmática Sanción, iniciada por Federico II de Prusia, quien reclamaba el territorio de Silesia. La campaña de 1741 se desarrolló desfavorablemente para la causa de María Teresa, que vio derrotados sus escasos y mal pertrechados ejércitos por los prusianos y sus recién aliados, los franceses y bávaros. En estas circunstancias, demostró su extraordinario temple, similar al de su gran antecesora, la reina Isabel la Católica de España.

Gracias a la defensa apasionada de sus derechos, obtuvo el apoyo entusiasta de la nobleza húngara (Presburgo, 2-IX-1741). En 1742, firmada una paz eventual con Federico II Breslau por la que le cedía Silesia, María Teresa, con el apoyo inglés, pudo lanzar sus ejércitos contra sus enemigos, de modo que a principios de 1743 había salvado su corona y la parte mayor de su Imperio. Sin embargo, aún tuvo que evitar el grave peligro de una segunda intervención de Federico II (1745), esquivado por la paz de Dresden. En este año, Baviera aceptó la Pragmática Sanción por el tratado de Füssen y se comprometió a dar su voto electoral al esposo de María Teresa, quien fue elegido emperador de Alemania el 13-IX-1745.

Firmada la paz general en Aquisgrán (1748), María Teresa fue reconocida en sus derechos. Pero, en cambio, constituyó una obsesión de su política futura la pérdida de Silesia. Al objeto de recobrar esta provincia y el prestigio de Austria en Alemania, la soberana decretó la reorganización del ejército, de la hacienda pública y de la administración en un sentido centralizador y absolutista.

Por otra parte, auxiliada por el canciller von Kaunitz, afirmó sus relaciones con Rusia y se decidió a aceptar la alianza de Francia. Esta famosa reversión de alianzas (1756) fue precursora de la guerra de los Siete Años, en cuyo transcurso, pese a las victorias de sus ejércitos, María Teresa no pudo obtener la restitución de Silesia. La paz de Hubertsburgo, (1763) ratificó la pérdida de esta provincia por Austria.

La muerte de su esposo (18-VIII-1765) fue uno de los mayores dolores de su vida. Desde entonces dejó parte del peso de la política exterior a su hijo, el emperador José II. En general, se opuso a los planes belicistas de este, pero accedió, no sin muchas vacilaciones, al primer reparto de Polonia (1772) y a la anexión de la Bukovina (1775. En 1779 negoció la paz de Teschen entre su hijo y Federico II, que puso fin a la ridícula guerra de las patatas y a la crítica situación del emperador en el Reich.

Durante este periodo, María Teresa se preocupó especialmente de la política con los países latinos. En Italia, dos hijos suyos regían Toscana y Milán, y dos de sus hijas eran soberanas en Nápoles y Parma. Respecto a Francia, daba sus avisados consejos a María Antonieta, otra de sus hijas, reservada a tan triste destino.

María Teresa murió en Viena el 29-XI-1780, después de una larga decadencia física. Germánica de corazón, muy religiosa y notoriamente convencida de su poder real, practicó una política de acuerdo con esos tres postulados. Sus reformas para dar nueva vida al Estado abarcaron todos los campos. El objetivo que se propuso fue la unificación del gobierno por una burocracia adecuada Behördenorganisation de 1746) y la sumisión de la clerecía y la nobleza al poder real.

Los medios empleados fueron la implantación de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, la separación entre lo judicial y lo administrativo, la transformación de la administración, el impulso a la agricultura y al comercio, la introducción de un derecho general común Codex Theresianus y el desarrollo de la enseñanza.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 130-131.