Historia de Austria

Índice

Introducción
La extinción de los Habsburgos
Reformas y guerras
Separación de Austria y Alemania
La monarquía austro-húngara

Introducción

Una parte del territorio que compuso la Monarquía austro-húngara estuvo en la antigüedad sujeta a los romanos que, bajo el reinado de Augusto, habían tomado el Danubio por el límite N. de su Imperio, mientras que más allá de aquel río se establecían los cuados y los marcomanos. Solo en el Bajo Danubio extendieron los romanos su dominación, sometiendo la Dacia en el reinado de Trajano (107) y convirtiéndola en provincia.

A mediados del s. II (166) los bárbaros del N. comenzaron a violar las fronteras del Imperio. En el s. III fue la Dacia conquistada por los godos y desde el s. IV fueron cayendo las provincias en manos de las tribus indígenas que se corrieron cada vez más al S., hasta el s. VI en que se estableció una relativa calma en las emigraciones. Pero ya los avaros habían fundado en Hungría un reino poderoso (568) y por el mismo tiempo las tribus eslavas del N. se establecían en Bohemia y Moravia hasta el Danubio y los Pequeños Cárpatos. Entretanto los alemanes bajoarios, descendientes probablemente de los marcomanos, se habían fijado al oeste del Enns y conquistado el actual Tirol hasta Bozen, quedando así fronterizos con los lombardos.

En la antigua Pononia y la Nórica, en las vertientes de los Alpes orientales, hasta las fuentes del Drave y el Mur, se habían hecho fuertes los eslovenos sudeslavos o vindos, primero bajo la soberanía de los avaros y en el s. VII como ducado independiente llamado Carantania. Más allá del Kulpa, hasta las montañas de Vibas, se establecieron los croatas, con los cuales lindaban los serbios en el S., desde la Dalmacia hasta Belgrado. Los romanos empujados por las migraciones eslavas, se refugiaron en la costa Dálmata y en las islas.

Esta situación cambió por completo con el advenimiento de la dinastía carlovingia. Carlomagno, después de someter a los sajones y longobardos, subyugó Baviera, cuyo duque Tassilo había reconocido primero la soberanía franca pero había tratado después de hacerse independiente con el auxilio de los avaros. (788). La adquisición de Baviera fue acompañada de la de Carantania, una de sus dependencias. Con la destrucción del reino avaro por Carlomagno (795), los límites del imperio franco se extendieron hasta el Danubio, comprendiendo la Panonia y las riberas de la Nórica. Los eslovenos y croatas, ante una potencia de tal orden, no pudieron ya conservar su independencia y se sometieron a un tributo como los eslavos bohemio-moravos.

El país entre el Danubio y el Theiss quedó despoblado. La disgregación comenzó después de la muerte del gran emperador, y mientras los croatas se sometían al Imperio de Oriente los eslovenos se hacían independientes. Los eslavos del N. fueron reunidos por el príncipe moravo Svatopluk durante la segunda mitad del s. IX en un gran Imperio eslavo, que por una parte se extendía hasta Erzgebirge y por otra hasta Cracovia, prolongándose por el S. hasta el Theiss. Este Imperio moravo cayó en 906 cuando la invasión magyar que acabó por hacer peligrar la misma monarquía franca del E.

El margrave Leopoldo I.El margrave Leopoldo I (el ilustre), la primera figura conocida, razonablemente histórica, de Austria.

Ya en 908 el margrave bávaro Luitpoldo fue vencido por ellos, aniquilándose el poderío franco en Panonia, a la vez que el dominio húngaro se extendía por la marca del E. del Enns. La victoria de Otón I en Lechfeld (955) restableció el poder bávaro en la marca del E., bajo el Enns. Esta en un documento de 966 se designa ya por el nombre de Ostarrichi. Bajo los primeros margraves de la casa de Babenberg Luitpoldo I, 976-994; Enrique I, 994-1018 y Adalberto, 1018-1055) se extendió hasta el March y el Leitha. Los países situados al E. del Wiener Wald fueron poblados por colonos alemanes.

Ernesto el Bravo (1055-1075) combatió contra los húngaros muriendo en la batalla de Hohenburg dada a los sajones. La antigua marca del E. fue agrandada con la Nueva Marca. Su hijo Luitpoldo II el Hermoso (1075-1096) fue desposeído de sus Estados por el emperador Enrique IV, cediéndolos a Vratislao de Bohemia, aunque aquél los recuperó en 1084.

Su hijo Luitpoldo III el Santo (1096-1136) casó con la hermana del emperador Enrique V, viuda de Federico, primer duque de Suabia, abandonó su residencia de Babenberg y edificó su castillo en Leopolsberg, en Viena, fundando Klosterneuburg y Heiligenkreuz. Elegido en 1125 para ocupar el solio imperial, lo rehusó.

Su tercer hijo Luitpoldo IV el Liberal (1136-1141) recibió como feudo el ducado de Baviera de Conrado III, que se lo había arrebatado a Enrique el Orgulloso, en 1139. Después de la muerte de Luitpoldo IV, los Estados de Austria y Baviera pasaron a su hermano menor Enrique Jasomirgott (1041-77). En 1156, por renuncia de Bariru en favor del güelfo Enrique el León, recibió del emperador Federico I el privilegium minus, y su margraviato quedó convertido en ducado con muchos privilegios.

Leopoldo V el Virtuoso (1177-94) tomó parte en la tercera cruzada y se enemistó con Ricardo Corazón de León, a quien detuvo a su vuelta en el castillo de Dürrenstein. Después de la muerte de Otocar VI obtuvo la Estiria en 1192. Tras el breve reinado de su sucesor Federico I el Católico (1195-98) alcanzó la dinastía esplendor bajo el reinado de Leopoldo VI el Glorioso (1198-1230), adquiriendo nuevas posesiones en la Carniola. Como su padre, Leopoldo VI fue un gran protector de los trovadores minnesinger. Para defender la fe no solo emprendió una expedición a España, sino que se agregó a la cruzada de Andrés rey de Hungría, a Palestina y Egipto.

Su hijo Federico II el Batallador (1230-46), desposeído de sus estados por Federico II en Emperador, los recobró después, contuvo el avance de los mogoles sobre Austria, y sucumbió en un combate contra Bela de Hungría, pereciendo con él el último de los Babenberg. El emperador Federico II se incautó de Austria y Estiria, nombrando a Otón de Baviera por gobernador. Pero el papa Inocencio IV, que en 1245 había puesto al emperador en entredicho, cedió aquellos Estados a Germán de Baden, esposo de Gertrudis, sobrina de Federico el Batallador.

La muerte del emperador y del de Baden hizo que la mayoría de los Estados austriacos, reunidos en 1251 en Trubensee de Tulln, eligiesen al príncipe heredero de Bohemia, Otocar, que al año siguiente casó con Margarita, hermana del último duque de Austria. Reconocido en Austria, dominó también en Estiria después de la batalla de Kroissenbrunn (1260), ganada contra Bela de Hungría. En 1269 el testamento del último duque de la dinastía Spanheim Ulrico, fallecido sin hijos, le hizo dueño de Carintia y Carniola. Desde 1253 le pertenecía ya la corona de Bohemia.

Cuando Rodolfo de Habsburgo fue elegido rey en Alemania, el príncipe austriaco se negó a reconocerlo, lo que ocasionó la guerra entre ambos. El avance victorioso de Rodolfo, que llegó a Viena sin oposición, movió a su adversario a solicitar la paz. Estiria, Carintia y Carniola fueron cedidas al vencedor, dejando sólo al duque de Austria los Estados de Bohemia y Moravia. La paz no duró mucho, y a los dos años se encendió de nuevo la guerra que terminó con la derrota y muerte de Otocar en la batalla de Kuntesfeld de Dürukrut (1278). Rodolfo de Habsburgo hizo de los Estados austriacos bienes patrimoniales, y en 1283 invistió con ellos a sus hijos Alberto y Rodolfo cediéndoles Estiria, Carintia, Carniola y la Marca Víndica. En 1286 Carintia fue cedida en feudo a Mainardo del Tirol, y Carniola en hipoteca.

El duque Alberto I (1282-1308), después de múltiples luchas intestinas con la nobleza estiria, el arzobispo de Salzburgo y la ciudad de Viena, asumió la corona de Alemania una vez muerto su padre y hubo abdicado Adolfo de Nassau. Toda esta obra quedó destruída a su muerte por Juan el Parricida (1308), perdiéndose a la vez Bohemia. Sus dos hijos Federico el Hermoso y Leopoldo el Magnánimo, mantuvieron buenas relaciones con el emperador Enrique VII de Luxemburgo. A su muerte Federico de Austria aspiró a la corona, pero halló un rival en Luis de Baviera (1314), a quien venció finalmente en la batalla de Muhldorff (1322). La lucha contra los suizos había acabado desastrosamente en Morgarten (1315). La reconciliación con el bávaro fracasó por la oposición de Leopoldo.

Este murió en 1326, sucediéndole en 1330 su hermano menor Alberto el Prudente o el Cojo (1330-58). Por una convención con el emperador, en 1335, les fueron concedidas Carintia, Carniola y Tirol del Sur, que entendieron conservar aún en lucha contra los de Luxemburgo (Paz de Enns, 1336). Alberto en 1355 dispuso que sus cuatro hijos Rodolfo, Federico, Alberto y Leopoldo poseyeran en común los Estados austriacos.

Rodolfo el Fundador, a la muerte de su padre (1358), asumió el gobierno solo, y por su ambición y arrogancia entró en repetidos conflictos con su suegro el emperador Carlos IV. Sin embargo, la adquisición del Tirol le fue reconocida en 1363. Cuando falleció en 1365, sus dos hermanos Alberto III y Leopoldo III concentraron la división de bienes patrimoniales en Kloster Neuburg.

Alberto (línea Albertina) adquirió solamente la Baja Austria (sin Wiener Neustadt) y la alta Austria, y Leopoldo (línea Leopoldina Estiria, Carintia, Carniola, Istria, Tirol y las tierras fronterizas. El duque Leopoldo hizo muchas adquisiciones, su tentativa de anexionarse Suiza y Suabia terminó con su muerte en la batalla de Sempach (1386). En nombre de sus hijos Guillermo, Leopoldo, Ernesto y Federico, asumió el gobierno su tío Alberto III. Muerto este en 1395, su hijo Alberto IV (1395-1404) y Guillermo concertaron la convención de Hollenburg por la cual ambos duques debían gobernar las tierras en común y dividir por mitad las rentas.

En 1396 ocurrió una división en la línea Leopoldina entre Guillermo y Leopoldo, seguida de una nueva en 1402. Alberto IV falleció en 1404 y Guillermo primero y Leopoldo IV después asumieron la regencia durante la menor edad de Alberto V. Los duques Ernesto y Federico, de la línea Leopoldina, concurrían a la regencia. Pero esta división trajo rivalidades y contiendas que a la muerte de Leopoldo IV (1411) solucionó el emperador Segismundo disponiendo que Alberto reinase independiente en Austria hasta el curso inferior del Enns y que Ernesto poseyera Estiria, Carintia y Carniola y Federico el Tirol y las tierras fronterizas.

Alberto V (1404-39), que como yerno del emperador Segismundo heredó en 1437 la corona de Bohemia y Hungría, fue coronado en Alemania con el nombre de Alberto II (1438), con lo cual la casa de Austria subió al trono imperial manteniéndose en él por espacio de trescientos años. Fallecido Alberto en 1439 y durante la menor edad de su hijo Ladislao Póstumo, ejerció la regencia Federico V, de la línea de Estiria, hijo de Ernesto, del Hierro. Después de una lucha por el título de archiduque de Estiria que Federico pretendía llevar sin el consentimiento de Ladislao, falleció el joven príncipe en 1457, y en él se extinguió la línea Albertina.

Entonces Federico V y Alberto VI de la línea de Estiria se dividieron los Estados, tomando el primero la Baja y el segundo la Alta Austria. Las coronas de Hungría y Bohemia se perdieron de nuevo. La administración de Federico en Austria fue tan desastrosa que el emperador hubo de confiar la Baja Austria a Alberto. Su muerte en 1463 acabó las rivalidades entre los Habsburgos. Federico V hubo de luchar también contra el rey húngaro Matías Corvino que lo expulsó de Viena en 1490, adonde no volvió sino por el auxilio de su hijo Maximiliano.

Ladislao II Jagellón, sucesor de Matías, aseguró en la paz de Presburgo (1491) al emperador y sus herederos la reversión de sus Estados si fallecía sin sucesión. Maximiliano casó con María, heredera de Borgoña, fue elegido rey de romanos y heredó en 1493 los Estados de su padre que estaban en situación nada prospera. Los planes de Maximiliano de elevar a reino los Estados de Austria o asegurarles el valor de principados, fracasaron del todo. En cambio hizo importantes adquisiciones territoriales que redondearon sus dominios. En 1512 los Estados habsburgueses fueron reunidos en la división territorial Austriaca. Maximiliano estableció autoridades superiores en Viena, Graz e Innsbruck, dictó las ordenanzas criminales o Libelos, favoreció las ciencias y las artes y erigió la universidad de Viena en contra del humanismo.

Por el casamiento de su hijo Felipe con Juana de Castilla, sus sucesores heredaron aquel reino que debía hacerles los árbitros del mundo. En el reinado de Carlos V, nieto de Maximiliano, heredero de Borgoña, Austria y España, elegido emperador en 1519, y dueño de una monarquía mundial, los Estados Austriacos como tales tienen muy poca historia. Carlos y su hermano menor Fernando ajustaron primero en la Dieta de Worms (1521) y después en Bruselas (1522) una partición de los Estados habsburgueses entre una línea española y otra austriaca. Esta abarcaba los cinco archiducados austriacos (Austria arriba y abajo del Enns, Estiria y Carniola), y además Friul, Trieste, Gorz, la Marca Vindica, Tirol y Vorarlberg, Burgau, las posesiones suabias y el recién adquirido ducado de Wurtemberg. Después de la muerte del rey Luis II en Mohacz (1526) Hungría y Bohemia pasaron al emperador por su esposa Ana, hermana del rey húngaro. Con esto se echaron los cimientos de un gran Imperio que debía pesar en los destinos del mundo.

La extinción de los Habsburgos

La adquisición de Bohemia y Hungría no se realizó pacíficamente. Fernando halló en el último de dichos países un rival en Juan Zapolya, a quien expulsó del país después de una campaña afortunada en 1528. El apoyo del sultán permitió volver Zapolya, tomando Budapest y llegando hasta Viena en 1525. El sitio de Viena hubo de levantarse, pero el país quedó horriblemente devastado. Después de una segunda campaña, se ajustó en 1533 en Constantinopla la paz con la Puerta, que aseguraba sus posesiones al emperador. En 1538 se concertó la paz con Zapolya, reservándose este la Transilvania y algunos distritos de Hungría que debían revertir después de su muerte al emperador. Sin embargo, muerto Zapolya no se eumplieron tales condiciones. El sultán Solimán II, en 1541, emprendió una nueva campaña y tomó Budapest, que quedó bajo el dominio turco por espacio de 145 años.

Las campañas del ejército alemán en 1542 fueron infructuosas, y Fernando en 1547 ajustó una tregua con el sultán mediante el pago de un tributo. Austria no poseía de Hungría más que el N. y el O. y Croacia, obedeciendo a los turcos la Transilvania y lo restante de Hungría, menos la parte del E., donde dominaba Segismundo Zapolya, hijo de Juan. Fernando, rey de romanos en 1531, desplegó una gran actividad organizadora del poder centralizando las provincias antes desligadas.

El luteranismo había ganado tanto terreno, que Fernando debió ocuparse seriamente en su supresión. Investido de la dignidad imperial en 1556, dividió los Estados de la línea austriaca entre sus hijos, de manera que, al morir en 1564, Maximiliano II heredó el Imperio, Austria, Bohemia y Hungría; Fernando, el Tirol, y Carlos, la Carintia, Estiria, Carniola y Görz. La molicie del sultán Selim II permitió gozar al Austria de un periodo de paz durante el cual pudo recobrar parte de Hungría.

Maximiliano II, aunque personalmente inclinado al luteranismo, continuó llamándose católico, no solo por las tradiciones de su familia, sino por sus pretensiones a la corona de España. Rodolfo II, que lo sucedió en 1576, inició la reacción católica. Muy celoso en combatir la Reforma se mostró el archiduque Carlos en la Austria interior, cuyo hijo Fernando asumió el gobierno en 1595. En Bohemia, Moravia y Hungría iba recobrando también terreno el catolicismo. Esteban Bocakay, que

Reformas y guerras revolucionarias

Separación de Austria y Alemania

La monarquía austro-húngara