Enrique VII de Luxemburgo

Datos biográficos

Dinastía: Luxemburgo
Empe. Sacro Imperio: 1308-1313
Nacimiento: 1262
Fallecimiento: 24-VIII-1313
Predecesor: Alberto I
Sucesor: Luis IV

Biografía

Nació en 1262 y murió en Buenconvento, cerca de Siena, en 24-VIII-1313. Era hijo del conde Enrique de Luxemburgo, y debió la corona a la influencia de su hermano Balduíno, arzobispo de Tréveris, y a la del arzobispo Pedro de Maguncia.

Los siete príncipes electores eligen a Enrique VII.Los siete príncipes electores eligen a Enrique VII.

El trono, después del asesinato de Alberto I, estaba vacante hacía algunos meses a causa de los numerosos competidores que aspiraban a él. Se dejó la cuestión al arbitrio de los electores eclesiásticos, y estos designaron a Enrique, en quien nadie había pensado y que, por su escasa importancia política, no era sospechoso de ningún partido. Nombrado por el Congreso de Berna, elegido oficialmente en Fráncfort, fue solemnemente coronado en Aquisgrán en 1308. Era un buen caballero, brillante en justas y torneos, piadoso, adornado de muchas virtudes y muy inclinado a la justicia. Se había significado por su acertada administración en las Ardenas y estaba en muy buenas relaciones con la corte de Francia.

Su primer cuidado fue restablecer el orden en el Imperio. Depuso a Enrique de Carintia de su reino de Bohemia y del ducado y, a petición del pueblo, dio la corona de Bohemia a su hijo Juan de Luxemburgo, el cual contrajo matrimonio con Isabel, hija de Wenceslao II, asegurando así sus derechos y dando un hábil paso que le granjeó las simpatías de sus nuevos súbditos. Lo delicado del asunto estribaba en procurarse el asentimiento de los príncipes austriacos que tenían pretensiones sobre la Bohemia; la Moravia, afecta a Federico de Austria, fue separada.

El emperador puso fuera de la ley a los asesinos de Alberto I. Enrique se ocupó inmediatamente de procurarse en Roma la corona imperial; hacía ya algún tiempo que ningún soberano alemán la había ceñido. Quiso reanudar las tradiciones que parecían ya olvidadas y, para conseguirlo, hizo cuanto pudo para arreglar sus diferencias con los nobles y ganar su beneplácito. Era también ocasión propicia para afirmar en Italia la autoridad imperial, muy postergada en medio de las encarnizadas luchas de los güelfos y gibelinos.

Enrique reunió su ejército en Lausana y descendió a Lombardía, atarvesando el Cenis. Los güelfos le acogieron con júbilo, pero los gibelinos comenzaron bien pronto a mirarle con recelo. Esto no obstante, Guido de la Torre no se atrevió a cerrarle las puertas de Milán y allí se ciñó solemnemente la corona de hierro. Pero cuando quiso imponer administardores alemanes a las ciudades lombardas, los jefes de las facciones locales manifestaron su descontento. De la Torre levantó bandera y fue expulsado de Milán; en Cremona y en Brescia los güelfos promovieron algaradas; Cremona fue castigada duramente.

Vicenza fue liberada del yugo de los paduanos. Intimidados, los güelfos estaban dispuestos a someterese; Dante y Dino Compagni llamaban al emperador al centro de Italia. El emperador cometió la impudencia de querer reducir a Brescia y perdió en el asedio un tiempo precioso. Dando la vuelta por Génova y Pisa, marchó sobre Roma, se apoderó del Capitolio, pero fracasó ante la Ciudad Eterna, ocupada estratégicamente por el rey Roberto de Nápoles.

Esto no obstante, se hizo coronar en san Juan de Letrán (Junio de 1312), y concluyó con el rey Federico de Sicilia una alianza contra los augevinos de Nápoles. Renunciando a la política de equilibrio, se abrazó francamente en brazos del partido gibelino. Después puso sitio a Florencia sin poder entrar en al plaza, puso fuera de ley al rey de Nápoles y preparaba una campaña contra él, cuando la muerte hechó por tierra sus planes.

Se dice que fue envenenado por un fraile dominico, pero ninguna prueba razonable justifica tal aserto. Dejó tres hijos: Juan, rey de Bohemia; Beatriz, casada con el rey Carlos Roberto de Hungría, y María, esposa del rey Carlos IV de Francia.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 20 págs. 15-16.