Guillermo II de Alemania

Datos biográficos

Dinastía: Hohenzollern
Empe. Sacro Imperio: 1888-1918
Nacimiento: 27-I-1859
Fallecimiento: 4-VI-1941
Predecesor: Federico III

Biografía

Rey de Prusia 1888-1918. El tercero y último emperador del segundo Reich tuvo una influencia muy notable en la política interior y exterior de Alemania durante su reinado. Hijo de Federico III y de Victoria, princesa de Inglaterra, nacido en Berlín el 27-I-1859, demostró desde su juventud un temperamento decidido, tal vez propenso a las exageraciones, y una afición extraordinaria a los asuntos de gobierno.

Guillermo IIGuillermo II por Rudolf Wimmer

Como los príncipes Hohenzollern, fue adscrito a la vida militar desde que llegó a su mayoría de edad en 1877, y su contacto íntimo con la oficialidad despertó en él las mismas inclinaciones espirituales que en sus antecesores, esto es, la convicción de que la supremacía de Alemania en Europa se debía exclusivamente al ejército. No obstante, frecuentó los cursos de enseñanza pública en el instituto de Cassel (1874-1877) y en la universidad de Bonn (1877-1879), sin que su formación política y cultural llegara a ser completa.

En 1882 intervino en la administración de la provincia de Brandeburgo y en 1866 su padre le permitió entrar en el secreto de las relaciones internacionales. A la muerte de Guillermo I, seguida a pocos meses de distancia por la de Federico III (15-VI-1888), ascendió al trono imperial de Alemania y real de Prusia. Con él llegaba al poder la generación de Sedán, esto es, la generación que había visto resolver el problema de la unidad alemana en el marco de la potencialidad de los ejércitos germánicos.

Guillermo II representa, pues, una segunda etapa en la evolución política de Alemania, caracterizada por una mayor cohesión interna y por el deseo de plasmar la hegemonía europea del segundo Reich en una trepidante acción de política internacional. Deseoso de imponer su criterio en los asuntos del Estado, Guillermo II, después de un viaje por Europa, que produjo un vivo revuelo político, logró que el canciller Bismarck presentara su dimisión el 20-III-1890. Guillermo discrepaba de su ministro tanto en la política social del Estado, como en las orientaciones de su diplomacia.

Desde entonces intervino personalmente en los asuntos públicos, respaldado sucesivamente por los cancilleres Caprivi (1880-1894), Hohenlohe (1894-1900), Bülow (1900-1909) y Bethmann-Hollweg (1909-1917). Se ocupó de modo activo del desarrollo del ejército y de la marina de guerra, lo que procuró a Alemania la hostilidad de Inglaterra. Beneficiándose de la prosperidad económica, llevó a su país al mayor grado de esplendor conocido, e incluso obtuvo territorios coloniales en África y Oceanía. Sin embargo, su diplomacia distó mucho de alcanzar la perfección de la de Bismarck.

Partidario de una política de prestigio, Guillermo II se acarreó enemistades por actos muy poco prudentes. En 1896 felicitó al presidente Krüger del Transvaal por su resistencia contra Inglaterra; en 1898, en un viaje a Palestina, expuso la política imperialista de Alemania en el Próximo Oriente, también poco grata a la Gran Bretaña; en 1905, en otro viaje a Tánger, se declaró protector del Islam y opuesto a la política de Francia en Marruecos.

Por último, pese a sus tentativas de mantener la tradicional amistad entre Rusia y Alemania, su apoyo incondicional a la política austríaca en los Balcanes motivó el alejamiento definitivo del Imperio de los zares. Así, Guillermo fue, en cierta manera, el creador de la política de acorralamiento de Alemania de la que él mismo era el primero en lamentarse.

Al estallar la crisis internacional de julio de 1914, Guillermo II contribuyó a agudizarla, al dejar el camino libre a la imprudente política del gabinete de Viena. Sin embargo, no se le puede considerar responsable directo de la guerra de 1914 a 1918. En el transcurso de la misma la personalidad del emperador no se demostró a la altura de las circunstancias; su carácter inquieto, exagerado y mudable, se acentuó al compás de la mayor dureza de la lucha, Ni supo resistir a las exigencias, desorbitadas en algunos casos, del Estado Mayor, ni poner coto a la efervescencia socialista.

Después del fracaso de la ofensiva de verano de 1918, la situación llegó a ser muy difícil para la monarquía. La misma oficialidad le aconsejó su abdicación en el gran consejo de Spa (29-X-1918). Proclamada la República en Berlín, Guillermo II abdicó, abandonó Alemania el 9 de noviembre y se refugió en Holanda, Desde esta fecha hasta su muerte, acaecida el 4-VI-1941, Guillermo II residió en Dorn.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 65.